Capitulo 2: Primer día de trabajo.
Luego de aquella muy buena noche ahora le tocaba sufrir a lo grande, Alexander realmente odiaba el solo hecho de trabajar, pues era algo que en realidad no le gustaba hacer para nada, solo le gustaba rombear, beber alcohol y tener sexo con chicas lindas.
Luego de escuchar los gritos de su padre Alexander no dijo más nada y simplemente comenzó a caminar hasta donde la secretaria de su padre le indicaba, unos minutos después esté llegó a un lugar algo polvoriento en dónde se encontraban varios trajes bastantes elegantes.
— Está será nuestra próxima línea de ropa, algo elegante, eliga cualquiera y así es como el día de hoy comenzara a trabajar en este lugar. – Dijo la secretaria de manera suave y calmada mientras miraba a Alexander.
Alexander al ver su alrededor este rápidamente arrugó su cara pues la verdad lo que menos en su vida deseaba era trabajar y hacerlo le daba algo de asco, pero mientras esté asco pasaba por su cabeza, su barriga comenzó a sonar pues esté no había ni desayunado ni almorzado.
— ¿Es enserio? ¿Enserio debo de trabajar? – Pensó Alexander mientes miraba los trajes.
— ¡Vamos pienselo lo más rápido posible, pues por lo que veo tiene bastante hambre y no queremos que se nos desmaye del hambre! – Dijo la secretaria de manera hostil y agresiva mientras miraba a Alexander.
Alexander comenzó a ojear todos estos trajes y de manera rápido agarro uno muy elegante color vinotinto el cual con su hermosa piel blanca combinaba excelente, este traje tenis tallas pequeñas blancas por todo el saco y el pantalón pero su corbata era solamente Vinotinto, luego de eso miro Alexander aests mujer que se encontraba allí con él.
— ¡Vamos pero al menos salgase de este lugar, no quiero cambiarme y que usted me vea desnudo! – Dijo Sebastián furioso mientras se arreglaba.
Alexander se rehusaba a colocarse uno de estos trajes para así comenzar a trabajar, este realmente odia ser obligado a realizar cosas que él no quería hacer, así que se sentó en el suelo de este lugar y se cruzo de brazos luego de unos varios minutos después aproximadamente como treinta minutos después lentamente comenzó a dirigir caminando hasta la puerta de esta habitación polvorienta casi que en puntas al llegar a este lugar de manera lenta Alexander fue abrieron despacio y con cautela la prieta de esta habitación, no quería trabajar así que su mejor opción era huir de allí, luego de pensar en eso este comenzó a asomar su cabeza, miro a su derecha y no se encuentraba nadie, luego de manera calmada y lenta la dirigió hasta la izquierda y de su boca salió un gritito mientras miraba a esta mujer la secretaria de su padre observándolo de manos cruzadas.
— ¡Señor Alexander, han pasado más de treinta y dos minutos y usted sigue igual que cuando entro a la habitación, ya me cansé de esperarlo, iré a informarle a su padre lo que usted está haciendo! – La secretaria de su padre Fabián se volteo indignada y enojada mientras caminaba de manera suave y agitando sus manos por su enojo – ¡Vamos pero que falta de respeto! Yo esperando como tonta y el ni siquiera se ha cambiado de pantalón.
Alexander al ver la respuesta de aquella mujer de manera rápida este comenzó a correr hasta donde se encontraba esta mujer, lo último que necesitaba era tener a su padre en contra así que debía de hacer lo posible para que esta mujer no le dijera nada a su papá, al correr Alexander tomo de el brazo a a esta secretaria y la volteo rápidamente.
— ¡Discúlpeme en realidad, se que fui un tonto pero ahora sí, deme cinco minutos y estaré listo, solo le pido cinco minutos por favor! – Dijo Alexander de manera suave y triste mirando con ojos lindos a la secretaria.
— ¡Si en cinco minutos como me acabas de mencionar no estas listo te lo juro que me daré media vuelta he ire a notificarle todo a su padre, pues como sabrán no estoy para juegos ni ninguna estupidez! – Dijo la secretaria con un tono de voz hostil y regañona mientras agitaba sus manos con rapidez, está se encontraba Furiosa por lo que estaba sucediendo. – No quiero más juegos ni más trampas, recuerde señor Alexander de que ya está grande y si su padre le dice que trabaje es para un bien de su futuro.
— Si, no se preocupe en cinco minutos ya estaré listo. – Dijo Alexander de manera dulce y coqueta pues este pensaba que ningún mujer se resistiría a sus encantos – Aunque sería más rápido si usted... Me vistiera ¿No le parece bien mi idea? – Dijo Alexander mientras acariciaba el cabello de esta mujer.
— ¿Quién le dió permiso a que usted me tocará? ¡además! ¿Quien a usted le permitió referirse a mi de esa manera, es momento que nos respetemos el uno a el otro. – Dijo estás secretaria de manera hostil y fuerte mientras miraba a los ojos a Alexander. – Yo no vine a ligar con usted, vine a cumplir mi trabajo ¿Entendido? Y ahora que estoy aquí acargo de usted ¡Usted debe obdecerme a mi!
— ¡Entendido! No hay ninguna duda, yo haré todo lo que usted me ordene señora. – Dijo Alexander sonando dulce y tierno mientras de manera lenta se daba media vuelta y comenzaba a caminar hasta esta habitación, al estar de espalda a ella le lanzó malos ojos y así siguió caminando hasta la puerta de la habitación en dónde se encontraban todos los atuendos ejecutivos.
— ¿Cómo es posible que una maldita empleada me hable así? No lo soporto ¡Papá como te odio! – Dijo Alexander en su cabeza mientras caminaba a aquél lugar de manera lenta y calmada.
Alexander comenzó a colocarse el traje que ya había seleccionado, el pantalón le quedaba algo ajustado pero parecía haber Sido a su medida, luego de eso se colocó su camisa la cual también quedaba a su talla y seguido el saco con la corbata, ambas cosas le quedaban muy bien a este hombre el cual era muy hermoso y lucia muy bien todos estos atuendos, minutos después Alexander se empezó nuevamente a Dirigirse hasta la puerta de esta habitación y salió vestido.
La secretaria al mirarlo vio lo hermoso que este lucía con su traje ejecutivo y de manera rápida soltó una risita algo nerviosa.
— ¡Me alegra mucho la verdad ya verte a ti vestido, ahora vayamos a bajar para así indicarte que es lo que te tocará hacer! ¿Entendido? – Dijo la secretaria con un tono de voz dulce y calmado mientras se comenzaba a Dirigirse hasta el elevador.
Minutos después el elevador abrió sus puertas y de manera calmada estas dos personas comenzaron a introducirse en él mientras sonreía, la secretaria coloco en el botón el piso seis y de una vez este empezó a bajar.
Ya estos dos se encontraban listos en el piso seis así que el elevador comenzó a abrir de manera lenta sus puertas, seguido de eso la secretaria comenzó a caminar para así indicarle lo que trabajaria.
— ¡Bueno, la verdad tú papá me dijo que te colocará un buen trabajo pero que no fuese tan difícil para que tú mantuvieras tu cordura, así que lo pensé muy bien y dónde trabajarás será... – Dijo la secretaria de manera suave mientras reía de forma burlona mientras caminaban.
Alexander comenzó a mirar a todo el alrededor y pensaba que iba a trabajar como oficinista, está idea le aburría hasta que miro salir de una de estas oficinas a una hermosa mujer alta de bueno cuerpo con una falda ajustada y buenos glúteos.
— ¡Bueno, la verdad como que ya no veo tan malo el hecho de tener que trabajar! – Dijo en su mente Alexander mientras caminaba aún detrás de la secretaria.
Esto siguieron caminando, alejandose más y más de la oficina en dónde se encontraba aquella mujer, siguieron y siguieron hasta que de manera burlona llegaron al pasillo del piso seis y la secretaria golpeó la impresora de manera sutil.
— Estube pensándolo bastante, analizando tus actitudes, comportamiento, manera de hablar entre otras cosas y pensé muy bien en ¿Cual trabajo o cargo sería el justo para ti? Y la verdad por lo que ví podría decir en qué trabajaría de manera perfecta sin molestar a nadie pues tus actitudes me dijeron lo suficiente para deducir que ¡Serás el encargado de las fotocopias he impresiones del lugar en el pasillo seis. – Dijo la secretaria mientras de su boca salis una leve risita burlona mientras miraba a Alexander. – ¡Espero disfrutes mucho tu trabajo! – Luego de decir eso comenzó a caminar hasta el pasillo nuevamente.
Alexander al escuchar esto que le acababa de mencionar está chica frunció el ceño de manera rápida y silenciosa, mientras al verla dirgirse hasta otro lugar de manera rápida tomo su muñeca y jalo su brazo para así impedir que siguiera alejandose de allí y además para que esta lo mirara fijamente.
— ¿Estás bromeando no? ¡Esto es una maldita broma! ¿No? ¡¿Cómo vas a decir que lo único en lo que podría trabajar yo en esta empresa es sacando impresiones?! ¿Acaso me conoces? ¡Si pienso trabajar en esta maldita empresa por lo menos pido una oficina decente alado de la hermosa catira de este pasillo! ¡Si no, no quiero nada! – dijo Alexander con un tono de voz algo hostil y agresivo mientras agarraba fuerte la mano de esta mujer la cual se encontraba mirándolo.
La secretaria rápidamente agitó su mano para así soltar la de Alexander pues este se encontraba ya haciéndole bastante daño.
— ¡Tú papá me ordeno colocarlo en un lugar fácil en dónde no fueras a arruinar nada y tampoco fueras a cansarte! ¿Pues que mejor cosa que imprimir? ¡Vamos no seas tonto y no desaproveches las oportunidades! Hay peores lugares de trabajo en esta empresa y estoy muy clara que tú por lo único que viniste hacer fue el hecho de lograr que tú papi te reactive tus tarjetas, así que más bien agradecerme, estoy siendo súper considerada contigo. – Dijo la secretaria Estefany sonando algo hostil y a la vez agresiva mientras sonreía de manera malvada y sensual.
— ¡¿Estar agradecido con una maldita empleada?! ¡Alguien necesita un psiquiatra ya mismo, pues al parecer está quedando algo loca! – Dijo Alexander de manera enojado viendo cómo está mujer lo trataba mal diciéndole horribles cosas – No vine aquí a trabajar como un tonto y menos con un cargo tane estúpido, ya es momento de irme, feliz día empleaducha. – Alexander comenzó a caminar dirigiéndose hasta el elevador de manera lenta.
Estefany al ver lo que este hombre se encontraba haciendo y escuchando lo que dijo soltó una risita burlona y de una vez dirigió su mano con algo de rapidez a su bolsillo del pantalón que está cargaba y así al ya tenerlo fuera comenzó a llamar a el CEO Fabián Rodríguez.
— ¡Buena tarde señor Fabián! Lo llamo para informarle que... – dijo la secretaria Estefany de manera calmada hasta que de la nada corriendo Alexander se devolvió y quitó de su oreja su celular y tranco la llamada mientras tapaba su boca.
— ¡Vamos pero que maldita forma de manipular me tan especial la tuya! No me iré, debo de aceptar este cargo de mierda de todas maneras. – mencionó Alexander con un tono de voz bajo y sumiso mientras se colocaba en el lugar de las impresoras.
— ¡Perfecto, pronto llegará alguien a explicarte cómo hacer tu trabajo! Así que si te vas luego de que yo pasé las puertas del elevador igual me lo van a comentar y lo sabrá tú padre... Así que vamos ¡A trabajar! – Dijo la secretaria Estefany mientras comenzaba a caminar hasta las escaleras, pasando por el medio de las oficinas. – ¡Ya hay alguien encargado de las Fotocopias he impresiones amigos y amigas! – gritó Estefany mientras caminaba hacia el elevador, luego de decir esto solto una risa burlona y siguió caminando.
Luego de los otros escuchar lo que está acababa de decir todos se colocaron de pie con muchos papeles que imprimir y se empezaron a dirigir hasta donde se encontraba Alexander, el cual comenzó a entrar en pánico al ver todas estás personas acercandose a él.
La secretaria se encontraba ya en el elevador mirando como todos comenzaban a acercarsele a Alexander, está con una risa algo burlona comenzó a marcarle a el CEO Fabián Rodríguez mientras veía que las puertas del elevador lentamente se comenzaban a cerrar, luego de varios segundos el teléfono de él CEO repicando este al fin atendió la llamada.
— ¡Buen día nuevamente Secretaria Estefany! ¿Cuéntame ocurre algo? ¿Ó colocaste a este vago a trabajar de una vez por todas? – Dijo Fabian mientras revisaba unos papeles sentado en la silla frente a su escritorio.
— Señor por eso lo acabo de llamar, la verdad no fue nada fácil, su hijo es algo... Mejor dicho ¡Muy! Testarudo, pero al final acepto todo lo que decía y lo coloque a trabajar por los momentos sacando impresiones y copias, esperemos ver cómo se desenvuelve en este oficio. – Dijo La secretaria Estefany mientras miraba las puertas del ascensor, está se encontraba bajando hasta el piso en dónde ella trabajaba para al fin retomar su trabajo.
— ¡Me parece muy bien lo que me acabas de decir! Me alegro mucho la verdad de que al menos este bueno para nada está aceptando que debe hacer algo para así poder sobre existir con la vida que siempre quiere llevar. – Dijo Fabián sonando algo feliz y emocionado mientras seguía mirando los papeles.
— ¡A mí la verdad también me parece bien! Espero que su hijo tome mucha fuerza y madure también otro poco para que así sepa el mensaje que usted le quiere enviar señor Fabián! – Dijo de manera suave y rápida Estefany mientras notaba que el elevador comenzaba a abrir sus puertas. – ¡Bueno señor Fabián ya debo seguir con mis cosas así que hablamos más tarde! – Luego de decir esto tranco su celular.
Alexander por otro lado se encontraba muy desesperado por ya quitarse ese uniformes los minutos comenzaba a avanzar de manera lenta, muy lenta hasta que dieron las ocho de la noche.
Aún se encontraba trabajando pero de la nada Alexander recibe una llamada, este rápidamente la atiende para ver de que se trata todo esto y era nada menos y nada más que su mejor amigo Juan Soto.
— ¡Buena noche campeón! La noche de ayer estuvo estupenda y la verdad todas las chicas quedaron encantadas contigo, tanto así que te tengo una muy buena noticia. – Dijo Juan de manera rápida.
— ¡Vamos habla ya, rápido, necesito detalles y no soy adivino! – Respondió Alexander mientras miraba la fotocopiadora.
— ¡Nos invitaron hoy a su mansión la casa de una de estas chicas, no podemos perdernos está oportunidad, irá Sara Anderson! – dijo Juan Soto de manera alegre.
Al escuchar esto rápidamente Alexander bajo la mirada y no dijo nada pues se encontraba muy apenado ya que no tenía ni un solo dólar en su bolsillo, luego de esto subió la mirada y vio como de el elevador comenzó a salir a su padre.
— ¡Juan hablamos luego, tengo algo que hacer muy importante! – dijo Alexander mientras rápidamente colgaba la llamada.
Fabián con una sonrisa en su rostro comenzó a caminar hasta donde se encontraba su hija, al tenerlo cara a cara con una sonrisa en su rostro este llevo la palma de su mano hasta la cara de su hijo.
— ¡Me alegra verte trabajando, la verdad! Estoy tan alegre y emocionado que simplemente pase a decirte que tus tarjetas nuevamente están activas ¿Entendido? Ahora sin más que decir ya es hora de irme, tu sales dentro de dos horas ¿Ok?
— ¡Gracias papá por este hermoso detalle! Estaré en la casa a esa hora. – Dijo Alexander emocionado mientras miraba a su padre.
Fabián luego de decir esto se dió media vuelta y así comenzó a dirigirse hasta el elevador, Alexander vio como su padre entraba en el elevador y rápidamente le envío un mensaje a su amigo Juan el cual decía:
— ¡Enviame la dirección rápidamente, hoy rumbeamos hasta no poder más!
Capitulo 3: ¡Si ire!
Alexander se encontraba concentrado en su trabajo, sabía que debía de hacer bien las cosas, pues si no lo hacía su padre se enojaría mucho más con él y eso era lo que realmente debía de evitar, no tenía ni un solo dólar en su bolsillo y deseaba ya que sus padres activarán sus tarjetas, pues la verdad es que a este no me gustaba no tener nada de dinero.
Una llamada interrumpió el trabajo de Alexander el cual de manera lenta dirigió sus manos hasta su bolsillo y la introdujo en busca de su celular, en ese momento vio que se trataba de su amigo Juan y atendió el celular.
— ¡Buena noche campeón! La noche de ayer estuvo estupenda y la verdad todas las chicas quedaron encantadas contigo, eso me estuvieron hablando de ti todo el día de hoy, ya me encuentro cansado de tanto que escuche tú nombre, pero bueno para que tengas una idea de lo tanto que me hablaron de ti que te tengo una muy buena noticia. – Dijo Juan de manera rápida mientras se encuentraba acostado en la cama mirando al techo.
— ¡Eso es algo que yo siempre causo en las chicas, no es por presumir, pero es la verdad! ¡Pero vamos habla ya, rápido, necesito detalles y no soy adivino! ¿Qué fue lo que estás niñas hermosas te dijeron? – Respondió Alexander mientras miraba la fotocopiadora y comenzaba a precionar unos botones para imprimir unas hojas.
— ¡Vamos pero que gigantesco ego tienes tu! Bueno en fin eso no es lo importante, amigo lo importante es que ¡Nos invitaron hoy a su mansión la casa de una de estas chicas, no podemos perdernos está oportunidad, irá Sara Anderson, esa mujer es ehermosa dios, creí que es la oportunidad que tenemos de que alguno de los dos se la ligue! – dijo Juan Soto de manera alegre mientras miraba el techo de su habitación.
Al escuchar esto rápidamente Alexander bajo la mirada y no dijo nada pues se encontraba muy apenado ya que no tenía ni un solo dólar en su bolsillo, esto era algo que le apenaba mucho a este hombre y la verdad no deseaba pedirle nada a su amigo, pues no quería sonar como un maldito necesitado.
Luego de unos minutos el padre de Alexander le dijo y este le había habilitado sus tarjetas, en ese momento la sonrisa de Oreja a oreja en el rostro de este se colocó.
Fabián luego de decir esto se dió media vuelta y así comenzó a dirigirse hasta el elevador, Alexander vio como su padre entraba en el elevador y rápidamente le envío un mensaje a su amigo Juan el cual decía:
— ¡Enviame la dirección rápidamente, hoy rumbeamos hasta no poder más!
Al escribir esto miro nuevamente al ascensor para ver si su padre ya se había ido o no, viendo cómo su padre aún estaba allí comenzó a disimular todo intentando sacar otras copias, pero este no se dió de cuenta que inocentemente le dió a un botón el cual tenía el funcionamiento de sacar copia tras copia sin importar el número hasta que la persona que lo selecciono, nuevamente le diera al botón.
El ascensor de la empresa comenzó lentamente a cerrar sus puertas y a bajar, en ese mismo instante justamente a Alexander le entró un mensaje de texto el cual era de su amigo Juan y este decía:
— Así me gusta que me hables, perfecto, ya te enviaré la dirección, la fiesta comienza a las nueve de la noche, así que te espero entonces ¡Recuerda que Sara Anderson está invitada! Ese bombón alguno de los dos nos lo debemos de comer y si tú no estás créeme que actuaré sin piedad alguna y me la comeré yo.
Al leer lo que su amigo le había escrito una sonrisa de manera burlona salió de sus labios y luego de eso sin importarle lo que hacía dejo a tras la Impresora y comenzó a caminar hasta el elevador, este no podía ir a su casa para buscar algo de su ropa y cambiarse así que debía de comprar algo y ya que tenía sus tarjetas activas para él no era ningún problema.
Tocó el botón de el elevador y de manera rápida estás puertas se abrieron haciendo que este hombre dando pasos rápidos entrara y presionará el botón de planta baja, debía de buscar su automóvil para largarse de esa empresa, ya había Sido lo suficientemente explotado, ahora debía de tomar hasta olvidar este horrible día.
Alexander llegó hasta su automóvil y de manera rápida emprendió su viaje hasta la tienda Gucci más cercana, debía de comprar su vestuario y así asistir con la cabeza en alto a este lugar para así dejar a todos impactados con su hermoso look.
Luego de varios minutos de diferentes tipos de pantalones, camisas y gomas ya este hombre se encontraba listo para lo que sería la mejor fiesta de su vida, este era el primer y por los momentos el único día que tenía para ganar el corazón de Sara Anderson así que debía de dar una excelente primera impresión, lo suficiente para así captar la miradas de todos al igual que las de Sara y con la ropa que estaba utilizando el se encontraba seguro de que esto iba a suceder.
Luego de unos minutos en su automóvil Alexander comenzó a bajar la velocidad y lentamente a cruzar para así entrar en la mansión de la chica de la fiesta, realmente que era una gigantesca casa, la verdad se veía lo suficientemente impresionante para impresionar a Alexander, pero este sin importarle nada simplemente estacionó su automóvil último modelo de lujo y lentamente de manera sexy y muy carismático se empezó a bajar de el automóvil, este al bajarse de una vez captó como deseaba las miradas de todos en ese lugar.
Cargaba unas gomas azules oscuro bastante hermosas y llamativas junto a un pantalón marrón, una franelilla Blanca la cual le quedaba ajustada haciendo que a este se le marcarán todos sus pectorales, algo que llamaba mucho la atención de todas las chicas, además de esta franelilla tenía una fabulosa chaqueta azul con blanca abierta además de esto unos lentes de sol blancos, en ese momento su hermoso cabello castaño ondulado caía sobre su frente y con un gesto muy cool se quitó sus lentes y así empezó a dirigirse hasta donde se encontraba su amigo Juan Soto.
— Cristina Romero —
Cómo era usual se encontraba Cristina Romero en la habitación con su Roomie Valeria Thompson estudiando ambas para un examen muy importante de su carrera Diseño gráfico, estás dos se encontraban muy concentradas en el estudio cuando de la nada suena una notificación al celular de Valeria, está se encontraba leyendo un libro y de manera rápida llevo sus manos hasta el celular, ya había estudiado por tantas horas que ya lo único que quería era olvidarse de ese maldito libro, al tener ya el celular en sus manos de manera rápida empezó a leer de que se trataba la notificación que le había llegado y esto era nada más y nada menos que uno de sus ligues llamado Juan Soto el cual le había pasado una dirección, al ver esto Valeria arqueo sus cejas pues no entendía para que era que este hombre le había enviado este mensaje.
Cristina Romero noto la actitud que está mujer estaba teniendo, el gesto que hizo y como reaccionó al ver este mensaje y una risita burlona se escapó de su hermosos labios.
— ¿Por qué pones esa cara? ¿Qué fue lo que sucedió? Esa cara que acabas de hacer es muy poca común en ti. – Dijo Cristina con un tono de voz sutil y suave mientras miraba a su amiga
— Vamos, te haz dado de cuenta... Es que acabo de recibir en mensaje de uno de mis ligues pero la verdad es que no entiendo para que me envió eso, el mensaje que me envió se trata de una dirección, no entiendo nada, mejor lo dejaré en visto y lo ignorare. – mencionó Valeria de manera antipática mientras apagaba la pantalla de su celular y colocaba boca a bajo para seguir estudiando.
Cristina al ver lo que está acababa de decir soltó una risita burlona pero sin nada que decir siguió ojeando el libro que sostenían sus manos.
Unos minutos después Valeria nuevamente recibe un mensaje, algo que le pareció extraño pero sabía que se trataba de Juan, así que de manera rápida y acelerada tomo su celular para prender la pantalla y ver de quién se trataba, al hacerlo vio que este mensaje era de Juan como se lo esperaba, así que cliqueo el mensaje para ver qué decía este hombre.
— Vamos, al menos puedes preguntar ¿Para que esa dirección? Bueno en fin, te acabo de enviar esta dirección ya que hay una fiesta en estos momentos la cual promete y quiero que vengas ¿Te parece bien? Respóndeme quiero volver a verte enserio.
Al leer esto Valeria de manera rápida y muy emocionada soltó un gritito de felicidad, mientras lanzaba su libro al suelo y saltaba en la cama y seguía gritando como loca.
— ¡Hey, ya cállate, por favor deja de hacer tanto ruido! Estoy estudiando aquí ¿Acaso no vez? – dijo Furiosa Cristina mientras miraba a su roomie Valeria.
— ¡Vamos Cristina! ¿Al menos podrías preguntar por qué estoy saltando aquí como loca? Pfff, creo que te va a interesar. – dijo Valeria sonando algo hostil y agresiva a la vez mientras dejaba de saltar en su cama y se sentaba.
Cristina en ese momento soltó una risita burlona y miro lentamente a su amiga a los ojos. – Discúlpame pues, tienes razón debo de preguntar primero ¿De que se tratan todos estos gritos de loca que andas pegando? – Pregunto Cristina sonando algo dulce mientras cerraba su libro de diseño.
— Bueno, te diré primero que nada que esto es algo que nos involucra a las dos ¿Entendido? – dijo Valeria mientras lentamente se levantaba de su cama para así dirigirse hasta la cama de su amiga Cristina y al llegar a esta le tomo las manos y la miro a los ojos con una sonrisa – ¡Nos acaban de invitar para la mejor fiesta de nuestras vidas! ¿Recuerdas a Juan el chico lindo que me ligue aquel día en aquella fiesta?
— ¿Nos invitaron? Llava, párate allí, debo de seguir estudiando, mi mamá se sacrifica mucho tiempo en una maldita casa de ricos para pagarme mis estudios, no puedo reprobar un examen tan importante como este. – dijo Cristina de manera furiosa mientras lentamente soltaba las manos de su amiga.
— ¡Ni siquiera respondiste mi pregunta para batearme! Bueno, aunque no lo hayas hecho te comentaré, Juan es un chico de dinero y me acaba de invitar a una fiesta de gente de clase alta, amiga nuestro sueño es ser grandes diseñadoras y debemos de juntarnos con personas de este estatus social para poder llegar a ser lo que queremos ser ¿Te animas? – Dijo Valeria de manera rápida y muy sutil mientras comenzaba a batir el hombro de su amiga. – ¡Vamos solo si que si! Aún tenemos mañana para seguir estudiando, ya hoy hemos pasado todo el maldito día haciendolo, solo quiero ya de una vez por todas dejar de estudiar y simplemente pensar en nuestro futuro.
Cristina lo comenzó a pensar, pero está sabía que era una mala idea, lo mejor era seguir estudiando y olvidar lo que su amiga le decía.
— No, si quieres puedes ir tu, no tengo ningún problema en quedarme aquí sola estudiando, enserio no quiero defraudar a mi madre, ya mucho hace por mi. – dijo Cristina mientras le quitaba la mirada a su amiga para así tomar su libro y comenzar a abrirlo para seguir leyendo.
— ¡Vamos si eres aguafiestas! En todo este largo tiempo que llevamos como roomie, solo hemos salido dos veces a fiestas, ya es momento de que empieces a dejar pasar el tiempo y disfrutar tu vida, pues parece que no lo haces ni un poquito. – dijo Valeria de manera rápida y a la vez hostil mientras se levantaba de la cama.
— ¡Vamos, ya deja la necedad, solo iré pero mañana debemos de esforzarnos mucho más en estudiar! ¿Okay?