Capítulo 2

Con el ceño fruncido, Henrik respiró hondo y se contuvo. Al cabo de un rato, se quedó dormido.

Al día siguiente, Noreen se despertó y se frotó la cintura con expresión de dolor.

Su esposo tenía un rostro de hombre considerado, por eso, no esperaba que fuera tan animal en el sexo.

Agarró su celular de la mesilla y, al desbloquearlo, se encontró con un montón de mensajes y llamadas perdidas.

Uno de los mensajes era de Melany y decía: "¡Puta! ¡Vuelve y cásate con ese minusválido! Al fin y al cabo, una zorra como tú y un hombre como él hacen la pareja perfecta".

El siguiente mensaje era de su madre adoptiva, Connie Wheeler. "Te hemos criado durante más de veinte años. Todo ese esfuerzo ha sido en vano. Estoy muy decepcionada".

Gerardo Wheeler, su padre adoptivo, también le envió un mensaje. "¡Noreen! Si no quieres morir, ¡vuelve a casa cuanto antes!".

La chica apretó los labios mientras luchaba por contener las lágrimas que se acumulaban en sus ojos. Miró al techo y respiró hondo. Luego, fue al baño a lavarse.

Cuando terminó, le llegó el olor a comida deliciosa. Parecía venir de la cocina. Cuando llegó allí, sus ojos se abrieron de par en par.

Henrik llevaba un delantal y estaba friendo un filete.

Sus movimientos eran tan elegantes y bien calculados que, por un segundo, Noreen olvidó que era mecánico de autos.

Al notar su presencia, él se dio la vuelta y le dedicó una sonrisa. "Espera afuera. Ya casi está listo".

Con la mirada perdida, ella asintió y se sentó en la mesa del comedor.

Estaba acostumbrada a cocinar para otros, nunca habían cocinado para ella.

Al cabo de unos minutos, su esposo salió de la cocina y le sirvió el desayuno.

Se sentaron el uno frente al otro y comieron en silencio. Lo único que se escuchaba era el sonido de los cubiertos chocando contra el plato.

Estaba rico lo que preparó.

De repente, sonó el teléfono de Henrik. Se levantó de la mesa y se dirigió al balcón para contestar.

Al hacerlo, Noreen se dio cuenta de que la pantalla de su celular estaba rota. Pensó que quizá no podía permitirse cambiarlo o arreglarlo. Así que, cuando volvió, le transfirió cinco mil dólares.

En cuanto él se sentó, vio la notificación del banco en su teléfono. Una expresión de sorpresa se dibujó en su rostro. "¿Qué es esto?".

"Cambia de teléfono. Tienes la pantalla rota", le dijo ella.

"Bueno". Henrik sonrió y no se negó.

"No es para tanto. Ahora somos pareja. Es normal que nos apoyemos mutuamente", añadió Noreen, preocupada por si se sentía incómodo.

"Está bien, gracias. Por un segundo pensé que me despreciarías". Henrik bajó la mirada y forzó una sonrisa.

"No, no lo haré". Mirándole a la cara, ella sintió una oleada de compasión en su corazón. Entonces, puso su mano sobre la de él.

Su mano se sentía cálida y delicada, y cuando Henrik la miró, descubrió que sus dedos eran largos y delgados.

Levantó la vista lentamente y contempló su hermoso rostro. Al hacerlo, le dio un fuerte apretón mientras esbozaba una sonrisa.

En un instante, la cara de Noreen se puso roja. Retiró la mano y bebió un sorbo de leche.

Después del desayuno, Henrik salió a trabajar.

Cuando Noreen terminó de limpiar, encendió la computadora para ponerse a buscar trabajo.

Antes trabajaba como diseñadora de joyas en la empresa de la familia Wheeler. Sin embargo, para pagar a sus padres adoptivos por haberla criado, tuvo que publicar sus propios diseños y ponerlos a nombre de Melany.

Ahora que conocía su verdadera faceta, no permitiría que siguieran utilizándola de ese modo.

Aunque tenía algunos ahorros, tenía que encontrar trabajo lo antes posible.

Por la tarde, cuando Henrik estaba a punto de salir del trabajo, Noreen se levantó y fue a la cocina para preparar la cena.

Mientras cocinaba, sacó el celular para charlar con su mejor amiga, Lynne Bilson.

"¿Por qué te casaste con un mecánico de autos?", le preguntó esta con voz chillona nada más descolgar la llamada. "Eres la mujer más guapa de Bladiff. Seguro que hay muchos jóvenes ricos que estarían encantados de casarse contigo", agregó.

"Tenía prisa en aquel momento", respondió su amiga, ligeramente avergonzada. "Es un buen hombre. Además, ¿qué tiene de malo que sea mecánico?".

"¡Pfff! Debe de tener un aspecto horrible".

"La verdad es que no".

"¿En serio? Deja que lo vea".

Noreen le envió una foto del hombre cocinando a Lynne.

Al cabo de un rato, esta respondió emocionada: "¡Dios mío! ¡Es muy atractivo! Debe de ser bueno en la cama, ¿no?".

Noreen se ruborizó, y no pudo evitar que sus labios esbozaran una sonrisa. "Sí, lo es".

"¿De verdad?". La voz profunda y juguetona de Henrik llegó inesperadamente desde atrás.

Capítulo 3

Noreen se asustó tanto con la voz de Henrik que se le resbaló el teléfono de la mano y casi se le cae al suelo.

Cuando lo agarró, exhaló aliviada y se dio la vuelta. Henrik la miraba con una expresión extraña.

"¿Cuándo has vuelto?", le preguntó ella, agachando la cabeza para ocultar el rubor de sus mejillas.

Él lo había escuchado todo.

¡Qué vergüenza!

"Hace un momento". El hombre vio sus mejillas enrojecidas y recordó lo que había dicho. "No esperaba que estuvieras tan satisfecha conmigo", le dijo, acercándose a ella. Estaban tan cerca el uno del otro que Noreen podía sentir el calor de su cuerpo contra su piel. Su corazón se aceleró.

Quiso dar un paso atrás, pero él colocó su mano detrás de su esbelta cintura. "Cuidado con la olla", le dijo.

La chica encontró la excusa perfecta para librarse de él. "Estoy cocinando. ¿Por qué no sales de la cocina?".

Henrik se relamió los labios mientras miraba a aquella mujer encantadora pero tímida. Se acercó a su oído y le susurró: "Esta noche también me esforzaré".

El calor de su aliento le hizo cosquillas en la oreja y la enrojeció.

Por la noche, Noreen se duchó antes de tumbarse en la cama. Estuvo todo el tiempo con los ojos muy abiertos, sintiendo que el corazón se le salía del pecho. Henrik estaba a su lado y el agradable olor de su gel de baño le llegaba a la nariz.

Quiso decir algo, pero antes de que pudiera, sintió la mano de él agarrando su cintura. Al segundo siguiente, estaba encima de ella, con los labios apretados contra los suyos.

Y así comenzaron juntos una noche apasionada.

Por la mañana, Noreen salió del dormitorio, todavía somnolienta. Como ayer, Henrik ya había preparado el desayuno.

De pie junto a la mesa, se sirvió un poco de leche mientras la luz del sol bañaba su apuesto rostro.

Al sentir su presencia, el hombre levantó la vista. En cuanto sus miradas se cruzaron, ella bajó rápidamente la vista y se dirigió al cuarto de baño.

Después, compartieron juntos un desayuno silencioso e incómodo. Cuando terminaron de comer, Henrik se dispuso a irse a trabajar.

La joven estaba limpiando la mesa cuando vio una herida en el dorso de la mano del chico. Entonces, lo agarró del brazo e impidió que se fuera. "Espera un momento".

Él, extrañado, la miró.

Noreen tomó rápidamente el botiquín y sacó una tirita. Luego se acercó a él y le preguntó: "¿No sabías que tienes una herida en la mano?".

"No es para tanto", contestó Henrik con indiferencia, echando un vistazo a la herida y restándole importancia.

"Pero, ¿y si se infecta?". Mientras la chica hablaba, le levantó la mano y la desinfectó antes de taparle la herida con la tirita.

La preocupación brillaba en sus ojos.

Al verla, Henrik se sintió conmovido.

Desde niño siempre había sido propenso a tener heridas. Aunque había mucha gente a su alrededor que se las curaba, sabía que ninguno se preocupaba realmente por él.

Cuando Henrik se marchó, Noreen salió con su bolso.

Había recibido varias invitaciones de entrevistas.

Sin embargo, en cuanto salió del complejo de apartamentos, dos hombres fuertes la arrastraron hasta un auto.

Al poco tiempo, el vehículo se detuvo delante de la villa de la familia Wheeler.

Los dos hombres la sacaron descuidadamente del auto.

"No traten así a mi hermana. Déjenla", ordenó Melany, con la voz cargada de hipocresía.

Noreen resopló y la miró fríamente.

La otra abrió la puerta, corrió hacia la joven y le dio un fuerte pellizco en el brazo.

A Noreen le dolió tanto que gritó de dolor y la apartó de un empujón.

Melany perdió el equilibrio, gritó y cayó en brazos de Gerardo.

Al ver la escena, este se puso furioso. Levantó la mano y le dio una fuerte bofetada a Noreen. "Melany acaba de pedir piedad por ti y tú tienes el descaro de empujarla. No tienes corazón".

A Noreen le escocía la cara y le zumbaba el oído. Cuando miró a su alrededor, vio a su madre adoptiva, Connie.

Aunque tenía una expresión de disculpa, no dijo ni una palabra.

Eso hizo que el corazón de Noreen se congelara.

Gerardo, quien seguía enfadado, la regañó: "¿Sabes cuántas pérdidas ha causado tu huida a la familia Wheeler? Tienes que casarte con ese hombre". Luego ordenó a los guardaespaldas: "¡Enciérrenla en el sótano!".

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