En realidad, Cheryl era consciente de que, a pesar de su apariencia impasible, su esposo estaba lejos de ser despiadado. Siempre daba importancia a sus sentimientos y deseos. Así sea en la vida cotidiana o en la cama.
Cuando Cheryl se dio cuenta de que el hombre estaba a punto de abrir el archivo, la chica apretó los puños. Sus largas uñas se clavaron en sus palmas, sin embargo, estaba demasiado absorta para notar eso.
Justo en ese momento, el celular de Jarred empezó a sonar.
El tono de llamada interrumpió el silencio de la sala. Aquel era el número personal del hombre, así que solo unas pocas personas lo tenían agendado en sus contactos.
Jarred soltó el archivo y tomó el celular.
En ese instante, Cheryl soltó un suspiro.
"¿Hola?".
"Señor Fuller, lo llamo porque la señorita Sampson se ha negado a abandonar el balcón. Ella ha estado ahí afuera por un largo rato y parece estar enojada".
Una sirvienta que cuidaba a Ines estaba al otro extremo de la línea. A decir verdad, su tono sonaba bastante serio.
"Tengo miedo de que ella piense en suicidarse".
Al escuchar eso, la expresión del joven cambió por completo y se volvió sombría. "Por favor, pásale el teléfono", contestó él.
"Sí, ahora mismo".
Momentos después, una triste voz femenina sonó con claridad al otro lado de la línea.
"Jarred...".
"Está haciendo mucho frío esta noche. Por lo tanto, no deberías pasar mucho tiempo en el balcón".
Aconsejó el hombre en voz baja, a pesar de que estaba frunciendo el ceño.
"Ines, por favor, sé una buena chica y hazme caso".
En ese instante, los ojos de Cheryl se abrieron con asombro.
¿No pensó en lo que sentiría ella al escuchar a su propio esposo tratar a otra mujer como si fuera una niña estando ella presente?
La situación era demasiado ridícula. La chica se sintió atrapada en su asiento, pues no podía mover las piernas. De hecho, era como si una roca extremadamente pesada estuviera sobre ella.
Aunque ellos todavía no se habían divorciado de manera oficial, Jarred ya estaba mostrando despreocupadamente sus sentimientos por otra mujer.
Entonces, ¿qué era lo que pensaba verdaderamente de Cheryl?
La crueldad de su esposo devastó a la mujer hasta el punto en que ya no pudo soportarlo más.
Mientras trataba de cubrirse la cara, su cuerpo comenzó a temblar.
A pesar de ello, el hombre no se dio cuenta en absoluto de su anormalidad, dado que los gritos lastimeros de Ines ocuparon toda su mente.
"De verdad, lo siento mucho, Jarred. Todo esto fue por mi culpa. Fui tan imprudente que tuve un accidente automovilístico.
Pero, ¿y para qué sirve haberme recuperado? ¡Nunca podré tener bebés!
Nunca podré tener un bebé tuyo".
Dicho esto, Ines finalmente se derrumbó, sollozando de manera desolada y temblando incontrolablemente.
Tras ello, el joven se masajeó las sienes palpitantes mientras se quitaba sus lentes de montura dorada. Lo cierto era que él nunca se había planteado tener un hijo con esa mujer, y si optaba por casarse con ella en ese momento, sería tan solo porque ella anteriormente le había salvado la vida.
Con eso en mente, él habló tranquilizadoramente: "Está bien. Yo nunca he tenido la intención de tener hijos, de todos modos".
"Por favor, te pido que no me mientas... Es algo totalmente impensable que el director ejecutivo de Fuller Group se quede sin heredero". Mientras decía eso, la mujer no paraba de llorar, con el rostro contraído por el disgusto y la voz rota por el dolor.
"La verdad no me gustan mucho los niños, así que deja de preocuparte por eso y permite que la sirvienta te lleve a tu habitación a descansar".
Jarred tenía prisa por poner fin a la conversación. Él todavía quería preguntarle a Cheryl por qué había ido al hospital y quería averiguar si ella estaba enferma o no.
Lamentablemente, no fue capaz de ver la desesperación en los ojos de su esposa después de pronunciar esas palabras.
Momentos antes, había pensado en usar el embarazo como una excusa para intentar salvar su matrimonio.
¿Por qué era tan estúpida?
Su esposo podría simplemente obligarla a abortar al día siguiente si se enteraba de que estaba embarazada. Él seguramente haría todo lo posible por evitar que alguien se interpusiera entre él e Ines.
El corazón de la chica se hundió pesadamente tan pronto como pensó en eso. '¡No, de ninguna manera!', dijo ella para sus adentros.