Capítulo 2

"CAPITULO 2"

Nkosi

Hola mi pequeña princesa- digo recostado en el marco de la pared, ella me mira asustada y eso me enoja, no tiene que tenerme miedo se que no di una buena impresión cuando nos conocimos, pero soy buena persona.

¿Por qué se enoja si ni siquiera le he hecho algo?

— ¿Q-que haces aquí? — pregunta asustada.

— Pasaba por acá para saludarte y saber si llegaste bien a tu casa — respondo con una sonrisa.

— Estoy bien, llegué bien a mi casa — expresa con timidez. Me aproximo a ella, pero se aleja un poco.

— Tranquila no te hare daño al menos que tú quieras — digo mientras me acerco para entrar a su casa, pero ella me detiene.

¿No quiere que entre? ¿Por qué?

— No entrará aquí, es suficiente. Puede asustarme señor, pero quiero que respete mi casa — dice enojada y me aparto por el asombro de su voz dura.

¿Señor? Es cierto ella no conoce mi nombre.

— Me llamo Nkosi. Está bien, lo siento no sabía que te enojarías — digo.

— Buenas noches que duerma bien — dice cerrando la puerta por mi cara y yo indignado me toco el pecho, miro por unos segundos la casa y decido irme.

Esta mujer definitivamente es interesante.

Sasha

Miro desde la ventana de la sala que el hombre se marcha y suspiro con alivio. Creo que es mejor ir buscando otro trabajo ya que necesito alejarme de él se nota que es un hombre peligroso.

Me dirijo hasta mi habitación, pero me detengo en la pieza de mi madre, entro y suelto un sollozo porque la extraño mucho.

En la madrugada...

Me levanto nuevamente tras recibir una llamada entrante de un número desconocido ¿Quién será? Observo la hora y me quedo asombrada porque son las tres de la madrugada, miro a mi alrededor, me quedé dormida en la cama de mi mamá. Contesto el teléfono mientras me levanto de la cama.

— ¿Diga? ¿Quién habla? — pregunto con una voz soñolienta.

— Habla Hanbal esposo de Darla, llamo para informarle que ella no podrá asistir estos días en el trabajo porque mis hijos ya nacieron, Nkosi se hará cargo de la jefatura mientras ella no está presente — informa con rapidez.

— Está bien señor, estaré allí. Felicidades por sus hijos — hablo con felicidad al escuchar la maravillosa noticia.

— Gracias. Te dejo dormir hasta luego — dice y cuelga al instante.

Suspiro frustrada porque quiero que Nkosi se aleje de mí, no quiero peligro en mi vida. Abro la puerta de mi pieza y me voy hasta la cama, me acuesto y cierro los ojos al instante.

En la mañana…

Llego en la comisaria para mi primer día de trabajo.

Los oficiales me miran atentamente de arriba a abajo y yo tímidamente me escondo con mi carpeta a mano, miro que llega Nkosi con una sonrisa de oreja a oreja y los policías le miran asombrados por su reacción, fija su mirada hacia mí y se dirige hacia donde estoy.

— Ven, sígueme — dice sonriendo siento su mirada que está atento a mí, asiento comienzo a seguirle atrás y él se para al instante.

¿Qué sucede con él?

— Porque vas atrás mío, ven a lado mío — dice frunciendo su seño y le obedezco, me mira por unos segundos hasta que comienza a caminar nuevamente, paramos en un pequeño escritorio lleno de documentos y carpetas junto con estantes que están vacíos.

— Este será tu oficina, se necesita un poco de arreglo, pero eso es todo, si necesitas ayuda avísame, estaré en el escritorio de la jefa — manifiesta señalando la oficina de frente y asiento con la cabeza.

Tengo mucho por arreglar. No hay problema con eso.

— Está bien, gracias — es lo único que digo comienza a darse la vuelta y se va hacia la dirección que me indicó. Suspiro y comienzo a atar mi cabello para comenzar el trabajo.

Horas después...

Estoy en la mitad del trabajo comencé a separar todos los papeles y después archivando uno por uno en sus carpetas. Sobresalto cuando alguien toca la puerta y me volteo.

— ¿Quieres algo para almorzar? — pregunta Nkosi y yo niego con la cabeza.

Tengo que dejar limpio todo antes de comer.

— Tengo que terminar todo porque mi ma.… — me callo cuando pienso en la palabra que iba a decir, bajo mi cabeza y limpio mis lágrimas.

— ¿Pasa algo? — pregunta preocupado.

— No pasa nada — respondo con una sonrisa falsa.

— ¿Vamos a almorzar? — pregunta con interés y miro los papeles, cierro los ojos para tranquilizarme luego levanto mi vista para ver a Nkosi.

— Está bien — accedo con una sonrisa en el rostro, me levanto del suelo con la ayuda de Nkosi porque extiende su mano para ayudarme.

— Gracias — digo tímida mientras me alejo un poco de él.

— Tranquila, no haré nada que no quieras — susurra en mi oído y se va caminando hacia la salida.

— ¿Vienes? — interroga y asiento con la cabeza varias veces.

— Si — digo decidida

En la noche...

Hoy termina mi horario laboral así que arreglo mis cosas para irme a mi casa cuando salgo de mi oficina me encuentro con Nkosi quien me da una sonrisa.

— ¿Te llevo a tu casa? — pregunta Nkosi y yo niego con la cabeza.

— No hace falta — digo apenada.

No quiero que se preocupe por mí.

— Te puedo llevar, me voy hacia ese camino — insiste una vez más.

— Está bien — accede rendida, llegamos al estacionamiento y el me mira.

— ponte esto — dice y le miro confundida al no saber que es.

— ¿Que haremos? — digo asustada.

— Nos iremos a casa — contesta obvio mientras se monta en una cosa.

— No quiero subir allí parece muy peligroso — menciono mientras le devuelvo su cosa y camino con dirección a casa.

Nkosi

Me sorprendió mucho el rechazo al subir en mi moto y caminar a dirección contraria entonces comienzo a seguirla hasta que la alcanzo.

Ella no sabe el peligro que hay en la noche.

— ¿Qué haces? — me cuestiona.

— Te acompaño a casa — contesto con una sonrisa. Llegamos a la casa, ella me mira con duda.

— Gracias por acompañarme — me agradece y se acerca más a mi para darme un beso en la mejilla cuando entra a la casa, sonrío y arranco para el Club.

Tengo que ganarme la confianza de ella para que me acepte.

"CAPITULO 3"

Nkosi

Una semana después...

Sasha es buena en su trabajo. ella ha estado hace una semana en la jefatura de la policía. Su nombre resuena por todos lados ya que es una mujer muy responsable y ayuda a todo el mundo. La amabilidad y alegría de Sasha llega muchos de los compañeros de la jefatura.

Por otro lado, el presidente y la jefa de la policía están completamente cansados por los bebés que no les dejan dormir por la madrugada. Escucho mi teléfono sonar y miro la pantalla que sale el nombre de Hanbal.

— Hola hermano, ¿qué pasó? — saludo y cuestiono al mismo tiempo.

— Hermano quería avisarte que Sasha no se va a trabajar — dice.

— ¿Por qué? — pregunto interesado y preocupado por ella.

— Está con gripe — comenta.

— Está bien — es lo único que digo.

— Hablamos luego hermano, tengo que atender a mi princesa está llorando — dice y cuelga, bufo porque tengo que esperar para que sea la salida en la jefatura.

Hanbal y Musim se han convertidos en padres. Me dejan algunas cosas a mi y es verdaderamente estresante, pero es divertido porque estoy haciendo algo que me gusta.

Horas más tarde…

Estar sin Sasha aquí es horrible porque todo el mundo parece que está decaído por su ausencia. Debo admitir que tengo ganas de verla, aunque sea unos minutos. No aguanto las horas son lentas, son las 12:00 del mediodía. Escucho que tocan la puerta.

— Adelante — hablo y entra uno de los oficiales.

— ¿Qué sucede? — cuestiono.

— Jefe necesitamos tu ayuda — dice uno de los oficiales nervioso.

— ¿Qué pasó? — pregunto irritado ya que no me están dando ninguna respuesta.

— Mataron a una persona cerca de la casa de la niña Sasha y ella lo vio todo — responde y levanto mi vista al instante, me levanto de la silla.

— Vamos rápido — expreso sin pensar dos veces, tomo mi chaleco y saliendo de la jefatura.

Minutos más tarde…

Estamos en el lugar de los hechos, miro a mi princesa en la calle llorando con su pijama, corro hacia ella y me mira asombrada al ver que la abrazo.

— ¿Que paso princesa? Entremos a la casa y nos cuentas todo ¿De acuerdo? — pregunto con una voz tierna mientras la miro de arriba abajo. Levanto a Sasha del suelo y la cargo al estilo princesa, entro con mi compañero de trabajo en la casa de ella.

— Ahora puedes contarnos — hablo.

— Un hombre barbudo, musculoso y con un chaleco, estaba peleando con el señor que murió, pero luego escuche un disparo mientras estaba cocinando para mi almuerzo — explica mientras seca sus lágrimas de los ojos.

— ¿Viste la cara del hombre? — pregunta mi compañero de trabajo.

— No vi su cara, pero si el nombre de un Club — dice nerviosa interesado me remuevo en mi asiento y la miro.

— ¿Como se llamaba el Club? — pregunto interesado.

— Latins Kings — contesta con nervios.

— Tranquila, el hombre no te vio así que no va a pasarte nada — dice mi compañero de trabajo, pero yo me quedo pensando en una sola cosa; aprovechar de la situación porque necesito que esta mujer este a salvo.

— Creo que deberías venir con nosotros en el Club, allí no te ocurrirá nada — confieso pensativo, siento la mirada confundida de mi compañero y le miro hago una seña para que me siga la corriente, niega riendo.

— Iré por un vaso con agua — informa mi compañero de trabajo.

— Estas en tu casa — dice sonriente mi princesa y luego me mira nerviosa.

— ¿Crees que puedan venir ellos? — cuestiona preocupada y con los ojos llenos de lágrimas. maldigo por lo bajo cuando la veo llorar y saber que soy yo el causante de esas lágrimas.

No me gusta cuando llora. Ella no tiene que llorar.

— No princesa, no lo harán porque yo te protegeré siempre — digo, ella me mira con ilusión.

— Gracias Nkosi — agradece mientras limpia sus lágrimas y me abraza por un rato.

Me encanta sus abrazos.

— Siempre te protegeré — respondo con un tono bajo pone su cabeza sobre mi hombro y escucho su respiración despacio. Mi compañero entra a la sala y mira a Sasha quien tiene los ojos cerrados.

— Creo que es hora de hablar con los respectivos clubes para que no haya ningún drama con esta chica — dice mientras toma su vaso con agua.

— ¿Que tratas de decir? — cuestiono con un gruñido.

— Esa chica vio un asesinato, es testigo de uno y tiene eso consecuencias, lo sabes bien. creo que…— interrumpo sus palabras.

— Con ella no te metas — gruño enojado por la decisión de mi compañero y levanta la mano en forma de rendición.

— Hablare con mi Prez y creo que tu deberías hacerlo también, somos compañeros de trabajo, pero no hermanos del mismo club, si me da una orden mi Prez no interfieras o sino el pacto entre los dos clubes estará nulo — dice mientras sale de la casa y gruño porque un Latins Kings ya sabe la casa de mi princesa. Hago una llamada rápida a Hanbal.

— ¿Qué pasa? — pregunta.

— Tenemos un maldito problema — digo mirando a mi princesa que en este mismo instante prometí protegerla con mi vida.

Ella vendrá a mi casa, no es una opción. Necesito protegerla y la haré mi vieja dama sí o sí. Mataré a la persona que quiera hacerle daño.

Capítulo 3

"CAPITULO 4"

Nkosi

Minutos más tarde…

Le he contado todo lo sucedido a Hanbal, solo se limitó a escuchar todo lo que he dicho hasta que termino. Él se queda pensativo por unos segundos hasta que decide hablar.

— Vengan los dos en el Club. Hablaremos aquí — ordena con un tono frio y serio, me cuelga el teléfono.

¿Por qué siempre me cuelga así?

Escucho que alguien comienza a gritar y moverse, miro a mi princesa enseguida trato de despertarle, pero es imposible.

— Sasha, princesa — trato de despertarla con un tono suave comienzo a levantarla, pero no me responde sigue gritando y llorando.

— Princesa tenemos que ir al Club un rato — susurro en su oído, pero ella gruñe entre dientes y sonrío como un bobo porque siento que se me parece a mí cuando no me quiero levantar sacudo mi cabeza. Sasha abre sus ojos lentamente.

— ¿Qué pasó? — pregunta.

— Princesa, vamos despierta tenemos que ir al Club — respondo frustrado y con poca paciencia, ella llora comienza a negar varias veces con miedo.

— Ahí no, Por favor — comenta sollozando.

— Hablé con Hanbal y vendrás al Club ahora mismo, agarra tus cosas ahora. Vivirás conmigo en el Club — susurro en su oído, ella trata de hablar, pero la cargo al estilo princesa hasta su habitación.

Minutos después...

Sasha esta despierta, pero el único problema: no se quiere ir de su casa.

— Eso no se podrá Nkosi, yo me quedo en mi casa donde nací y me crie — dice con los brazos cruzados, sentándose en forma de indio y haciendo un puchero adorable que hacen que quiera comer esos labios, sacudo mi cabeza.

— Vamos anda, no te diré otra vez — digo cansado.

— Ni yo tampoco, no me iré de aquí. No conozco el Club y a los miembros de ahí. Prefiero quedarme aquí — dice frustrada.

— Si te quedas aquí, te harán daño — le recuerdo y sus lágrimas comienzan a salir comienza a negar varias veces.

— No quiero ir allí, no voy a ir Nkosi — expresa con molestia y echo mi cabeza para atrás.

Tengo dos opciones: Ir a la fuerza, atarle en el sillón de mi moto y que me odie por siempre o quedarme con ella donde hay peligro.

Horas después...

Opté por la primera opción, no me puedo arriesgar e inclusive ella, decidí que mañana vendríamos por sus cosas. Miro por mi retrovisor, dos motos están siguiéndonos, maldigo por dentro comienzo a ir en diferentes rutas.

— ¿Nkosi? ¿Puede soltarme? ¿Dónde vamos? — interroga con desesperación.

— No te alteres, pero nos están persiguien... — interrumpe con un grito.

— ¿¡Vamos a morir!? Soy muy joven, debí hacerle caso a mi mamá y no salir de casa — murmura para ella misma, pero logro escuchar.

— No debí salir de mi casa, no debí salir en un lugar peligroso por mí, no debí mirar esa pelea, es una estupidez lo que hice. No debiste traer esta cosa y obligarme a montar — sigue susurrando desesperada un chorizo de cosas que no entiendo.

¿¡Puedes calmarte!? No vamos a morir sólo estoy buscando rutas para llegar al Club — digo el silencio se hizo presente hasta que escucho sollozos y ruedo los ojos, volteo rápido sobre mi hombro, miro a Sasha sollozando por lo asustada.

— Sasha — digo y obtengo su atención mientras solloza.

— Confía en mí, no te sucederá nada porque ya logramos llegar — aclaro mientras me bajo y me olvido de que le tenía atada vuelvo junto a ella y la comienzo a desatar, recibo una bofetada en la mejilla.

— Es por obligarme a montar la moto — menciona enojada.

Lo siento, pero es para tu seguridad princesa — hablo con un tono suave y ella me ignora comienzo a caminar hacia la entrada del Club, pero no siento los pasos de Sasha a mi lado sino atrás.

— Nkosi, tengo miedo — confiesa sollozando de nuevo antes de entrar al Club y me doy la vuelta.

— Confía en mí, no te pasará nada, ven, vamos a entrar juntos — hablo mientras tomo su mano para entrar juntos.

Todos los hermanos del Club miran a Sasha y ella tímida se esconde entre mis brazos para que nadie la mire.

— Nkosi creo que era mala idea venir. Vamos a mi casa ¿Sí? — susurra.

— Tranquila, no te pasará nada, estás conmigo. Confía en mi — repito las palabras y el silencio entre nosotros se hace nuevamente presente. Miro que Hanbal comienza a acercarse a nosotros.

— Vamos a la oficina. Es hora de hablar — ordena serio.

— Nkosi tengo miedo de ese hombre — admite la mujer que esta atrás de mí todavía.

— Créeme igual yo — confieso.

"CAPITULO 5"

Nkosi

— Quédate aquí, vendré enseguida — digo con una voz tierna, ella se aferra más a mi comienza a temblar.

— No me dejes aquí, Nkosi. Tengo miedo — suplica mientras observa a su alrededor.

— Quédate aquí, la vieja dama del presidente vendrá enseguida — comento acariciando su mejilla, me mira con un puchero en los labios queriendo llorar.

— Vendré enseguida, lo prometo. ¿Está bien?, siéntate aquí y vendrá Darla para estar contigo — digo con dulzura y ella asiente comienzo a caminar hacia la oficina, me encuentro con un prospecto.

— Cuídala por tu vida — ordeno mientras le señalo a Sasha y el prospecto asiente varias veces con la cabeza. Estoy en la oficina de Hanbal con un silencio agradable y el suspira pasando su mano por todo su cabello.

¿Qué es lo que pasa?

— La situación no es fácil — dice Hanbal mirándome con seriedad.

— ¿Cómo? — pregunto sin comprender.

— La situación con Latins Kings porque ellos ya no serán nuestros soc... — interrumpen cuando tocan la puerta y entran.

— Señor — dice uno de los prospectos.

— ¿Qué pasa? — pregunta Hanbal.

— La chica se fue — dice nervioso mientras me observa con temor y me levanto de la silla.

— ¿¡Como que se fue!? Tenías que cuidarla idiota — grito enojado.

— Tranquilo Nkosi ¿te dijo a dónde iba? — cuestiona con tranquilidad como si nada al prospecto.

¿Cómo puede estar tranquilo? Sasha acaba de irse.

— Dijo que iba a su casa — contesta con miedo mirándome y rasco mi nuca.

— Vamos a buscar a tu chica — dice Hanbal mirándome, salimos de la oficina y miro el lugar donde estaba Sasha sigue en el mismo lugar donde la dejé, pero con Darla y otras chicas, sin entender me encamino hacia ella.

— Hola — dice con una sonrisa dulce y tierna.

¿No se había ido?

— Hola ¿qué pasa aquí? — pregunto sin entender nada.

— Estábamos hablando cosas de chicas nada más — aclara la situación Erika tranquila y compruebo con Sasha que asiente sonriendo, miro furioso al prospecto por mentir y el me mira con miedo.

— Me confundí de chica — dice con miedo y Hanbal se interpone para que no iniciemos alguna pelea.

— Suele pasar, tranquilo. Vamos a la oficina de nuevo — habla mirándome y le fulmino con la mirada comienzo a caminar hacia ahí, miro a ella encima de mi hombro y entro en la oficina.

— Como te decía, la situación con Latins Kings es difícil, quieren a tu chica porque es testigo de un asesinato — expresa mirándome con seriedad.

— Pero ella solo vio el chaleco y sus letras nada más — explico.

— Capaz algo más que no nos quiere contarnos — dice levantando una ceja. Me quedo pensando en ello.

¿Ella me ocultó algo? Si es así tengo que averiguar que es.

— Tenemos que averiguarlo — afirmo con seriedad.

— Tienes razón y tu harás que salga esa confesión — ordena.

— ¿Como lo haré? — pregunto.

— Gánate su confianza hasta ahora lo estás haciendo bien, y se nota bastante quiero que se venga a vivir con nosotros no podemos arriesgar a la chica, Nkosi. Es parte del club ahora que está trabajando con Darla en la jefatura. Sabes que mi esposa me corta la cabeza si algo le pasa — explica.

— Hare lo posible, ella ama esa casa. Trataré de que ella se quede aquí, no quiero obligarla ni tampoco que me odie — afirmo.

— Vivió toda su infancia, adolescencia en esa casa, es normal que no quiera dejar su hogar, Nkosi — dice Hanbal.

— ¿Tú sabes algo de ella? — pregunto interesado.

— Si, pero no es de tu incumbencia. Solo limítate a protegerla — proclama con un tono frio, solo asiento con la cabeza, no pregunto más nada, el silencio se hizo presente e incómodo.

— Te puedes retirar — dice mientras mira unos documentos que tiene en sus manos, me levanto de la silla y me voy hacia la salida, me encamino de nuevo hacia donde está Sasha y suspiro frustrado, entro en el club y observo a Sasha reír con las otras viejas damas.

Espero que no sea difícil sacarle esa información a Sasha. Quiero que ella confíe en mí y se abra conmigo.

Seguir leyendo
Apoya al autor e inspira más historias increíbles Moboreader
Desbloquear todos los capítulos
Capítulo
Personalizar
Siguiente capítulo
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados. CHASINGTOP HK LIMITED