"CAPITULO 2"
Erika
Saber si todas las historias que dicen en la barra y detrás de ella son ciertas me da un poco de curiosidad el tipo de hombre que era Musim, quiero conocerlo, pero siento que el me evita a toda costa.
Muchas chicas dicen que es muy bueno en la cama, otras chicas dicen que es un héroe, otras dicen que es un chico rudo.
Lily me saca de mis pensamientos cuando aclara su garganta.
— Atiende a Musim, Erika ahora no podré hacerlo. Tengo un cliente que atender — explica Lily y yo asiento con la cabeza confundida, entrego al cliente su pedido, me voy junto a Musim.
— ¿Desea algo para tomar? — pregunto educada, trato de no estar nerviosa frente a él.
— Una cerveza — es lo único que dice, me percato que el sigue en la barra, siento su mirada hacía mí y asiento con la cabeza, me voy hacia atrás para traer más cerveza, al entrar le entrego la cerveza y me retiro para atender a los demás clientes.
— Erika en la mesa 5 tenés que ir — habla Lily, voy junto a ellos, pero no me agrada cuando uno comienza a acercar a mí más de lo debido y me pregunta cosas indebidas.
Me comienzo a incomodar y me alejo un poco más.
— Deja en paz a la chica — dice enojado Musim mientras se levanta de la silla, enseguida salgo del lugar, me voy hacia la barra.
— ¿Estas bien? — pregunta Lily con preocupación y escaneándome por si tuve algún daño pero se queda mirando mis muñecas trato de ocultarlo, pero ella me observa como si me comprendiera.
— Ven curar estas heridas — dice y asiento con la cabeza comenzamos a dirigirnos en la parte de atrás de la cocina, al curarme toda mi herida, estamos nuevamente en la barra. Dirijo mi mirada en Musim parece darse cuenta y me sonríe, bajo la cabeza para que no se dé cuenta que me sonrojo.
— Él no es para ti. No te hagas ilusiones — dice Lily sacándome de mis pensamientos.
— ¿Qué? — pregunto sorprendida y confundida a la vez mientras agarro el trapo para limpiar la barra.
¿Por qué dice esas cosas? No quiero nada con Musim, solamente siento curiosidad por él.
— Él no es para ti y nunca lo será así que aléjate de él porque yo lo vi primero — dice enojada comienzo a alzar mi mano como signo de rendición.
— No te quitaré a tu "hombre", relájate fiera — digo comienzo a mirar la televisión hasta que aparece una noticia de último momento.
Carajo.
— Noticia de último momento, en la ciudad de Owa una chica se encuentra desaparecida, se llama Erika Ruso quien la conozca por favor llame a este número******, el padre de la niña está desesperado — dice la reportera comienzo a tragar duro cuando pasan una imagen de mí, pero con mi color de pelo verdadero, Lily me mira fijamente y me mira asombrada agarra el teléfono, pero le gano cuando trata de llamar al número.
— Te voy a explicar, pero no quiero que me interrumpas por ningún motivo — suplico y ella asiente varias veces.
— Vamos en la parte de atrás — dice seria.
— Cuéntame lo que tienes que decir — comenta con los brazos cruzados y mirándome fijamente comienzo a contarle todo y ella se asombra por toda la historia, se tapa la boca y me observa con preocupación.
— No quiero que le cuentes a nadie por favor, no quiero que el me haga daño de nuevo así que no me delatas — suplico desesperada llorando, ella se acerca hasta mí, seca mis lágrimas.
— Hay que contarle al prez o Musim, no te puedes quedar o trabajar sin decir la verdad a los dos porque le estarías traicionando, confían en ti por eso trabajas para ellos. Capaz que te ayuden en todo pueden resolverlo — explica.
— Tienes razón le contaré al Prez — accedo y ella sonríe.
— Vamos a trabajar antes que alguien note que no estamos. Tranquila todo estará bien — dice y yo asiento con la cabeza.
Dos horas después...
Los hombres del Club salen de la sala de reuniones, ellos le llaman "capilla", Musim y el Prez vienen hacia la barra, miro que vienen di directo a hacía, miro a Lily y asiente como signo de comprensión, cierro los ojos y suspiro frustrada.
Es hora de hablar con el prez.
— Erika quiero dos cervezas — ordena el Prez, al instante le preparo lo que me ha pedido y se lo he dado, respiro hondo y me armo de valor.
— prez quisiera hablarle de algo super importante — comento con una voz quebrada y bajo mi mirada.
— Esta bien, vamos a mi oficina — habla comienzo a sacarme el delantal de trabajo y nos encaminamos hacia la oficina
— ¿Cuéntame ¿Qué puedo hacer por ti? — pregunta con una sonrisa.
Esto será muy difícil para mí.
"CAPITULO 3"
Karen
— Soy la chica desaparecida — confieso y el prez abre sus ojos asombrados comienza a maldecir muchas veces.
— Antes de que me diga quiero contarle el motivo por el cual me escapé y si quiere que me vaya del Club no hay problema. Solo quiero que me escuche, por favor — suplico y asiente con la cabeza.
— ¿Puedo llamar a mi esposa? Ella es la jefa de la policía y está a cargo de la investigación — explica.
— Creo que es mejor — digo nerviosa.
— Tranquila no te vamos a juzgar. Quiero escuchar la versión porque siento que algo te hizo tu padre ¿verdad? —habla con tranquilidad comienza a marca a su esposa.
— Ángel, ven a la oficina rápido — dice y cuelga, escuchamos pasos de tacones, se abre la puerta.
Que rápido.
— ¿Qué pasa? — pregunta cortante.
— Erika es la chica desaparecida, quiere dar la versión de la historia — explica mirándole, ella se sienta en el sofá y hace una seña para que vaya contándole.
Tú puedes Erika.
— Tenia 12 años cuando mi madre murió, el comenzó a beber. En una ocasión cuando estaba jugando en mi habitación, el tratado de abusar de mí, pero yo me resistía. Los años pasaron y todo era lo mismo hasta que cumplí 15 años, me intentó matar para tener la herencia total de mi madre, pero yo no le permití, ahora que escapé él quiere creer que estoy desaparecida — hago un pequeño resumen llorando con las manos en el rostro.
— Erika ¿llegó a abusar de ti? — pregunta el Prez entre dientes y asiento con la cabeza varias veces.
— ¿A los cuantos años llegó a hacer eso? — pregunta me doy la vuelta y miro a su esposa, asiente como signo de afirmación.
— A los 15 — confieso llorando más mientras que su esposa me abraza y mira al Prez.
— Quiero hablar con el Prez en privado — comenta la esposa del Prez, salgo de la oficina y me dirijo hasta los lockers llorando, recojo mis cosas, saco mi bolsón grande que tengo guardadas todas mis cosas.
— ¿Han visto a Erika? — pregunta el Prez.
— Está en los Lockers — responde Lily con tranquilidad comienzo a escuchar pasos que vienen hacia mí.
— ¿Qué haces Erika? — pregunta.
— Estoy recogiendo mis cosas para irme señor — hablo.
— No te irás, te daremos protección, pero necesitamos pruebas de que realmente tu padre fue quien te hizo daño todo este tiempo — comenta.
— ¿Como haremos esa prueba? — pregunto confundida.
— Iras de nuevo con tu padre, mi esposa pondrá una cámara y un micrófono para poder grabar todo antes de que vayas a tu casa con él — explica serio y yo niego varias veces con temor.
— Por favor, no me dejen con él, no quiero estar con él, por favor. Me matará — suplico con muchas lágrimas en los ojos.
— No te dejaremos sola, Musim irá contigo, hablaremos con una amiga nuestra que es tu vecina hace años, nos ayudara — habla y asiento con la cabeza bajando la mirada.
— Ahora vamos con tu padre — dice el Prez.
Una hora más tarde…
Volver al infierno donde me crie es lo único que no quiero, es difícil recordar el pasado que me ha estado marcando siempre en esta casa. Miro al hombre que me ha arruinado la vida. Trago mi saliva al estar frente a él.
— En casa recibirás el castigo correspondiente. Te equivocaste al escaparte de mí — susurra en mi oído y me pongo tensa, bajo mi mirada para que ningún miembro del Club me pueda ver llorar por el miedo que tengo.
Miro a Musim pidiendo ayuda y me mira asombrado por la mirada que le he dado. No quiero ir de nuevo con mi padre.
Musim
Han llevado a Darla, pero algo no me cuadra cuando miro sus ojos en busca de ayuda al bajar la mirada. Suspiro frustrado y me levanto enseguida de mi silla cuando ellos salen del bar.
— Haz lo que tengas que hacer Musim, si tienes que matar al pendejo hazlo. No dejes sola a Erika — ordena la vieja dama del Prez, le miro asombrado por la forma en que me dijo.
— Está bien — digo serio salgo rápido del bar a rescatar a la mujer que vuelve loco mis pensamientos.
Voy por ti pequeña, serás mía. Te cuidaré y protegeré siempre lo prometo.
"CAPITULO 4"
Erika
Horas más tarde…
Estoy contando todos los azotes y los golpes que me da por todo el cuerpo son fuertes y dolorosos, no lo aguanto más, estoy a punto de desmayarme cuando me da unas cuantas patadas en el estómago.
Necesito salir de aquí antes de que me mate.
— Ahora voy a ser lo que siempre he querido hacer querida "hija". Te extrañe — dice con una voz que me eriza la piel,
una voz intimidante. Se acerca a más a mí y comienza a sacarse toda la remera.
— P-por favor, papá, por favor. No lo hagas — suplico con miedo mientras me arrastro con dificultad en el suelo comienza a burlarse de mí.
— ¿No puedes levantarte? Que suerte así será más fácil — habla con burla.
— ¿Q-que te h-hice? ¿P-porque sos a-así c-conmigo? — pregunto con dificultad.
— Porque tú no eres mi hija, no eres de mi sangre, eres una niña mugrienta que viene de la calle — confiesa con asco y le miro asombrada por las cosas que ha dicho.
¿No soy su hija? Por favor, Musim, ven por mí.
— ¿Q-que? — pregunto con una voz entrecortada queriendo llorar.
— No eres mi hija, eres adoptada tu madre insistía en tener una pequeña niña. Ella no podía tener hijos entonces accedí adoptar para que ella fuera feliz — confiesa de nuevo mientras que bebe su bebida alcohólica.
— Cuando tu madre falleció, yo me quede devastado y enojado por los acontecimientos sucedidos. Decidí desquitarme contigo y no me arrepiento, quiero hacerte sufrir — expresa con una voz siniestra comienza a acercarse y escucho el
portazo de una puerta.
— Iré q ver quien es, te quedas aquí cierto no puedes moverte — dice en burla y riéndose de mí.
Las heridas de mi espalda queman, mis ojos se comienzan a cerrar poco a poco hasta que caigo inconsciente.
Musim
Entro en la casa con los policías armados, escucho voces que alguien camina en la parte de arriba comienzo a caminar hacia la cocina, dos policías en la sala, dos en el sótano.
— Despejado — dicen todos los policías.
— Están arriba, alguien está caminando hacia la escalera vamos a escondernos para atraparlo — ordeno por el micrófono de mi oreja.
Es hora de entrar en acción.
— Si señor — dicen todos, nos escondemos todos y nos callamos, alguien comienza a bajar las escaleras.
— Estén atentos — susurro.
— Recibido — susurran.
— ¿Quién está ahí? — pregunta serio el hombre comienza sus pasos a acercarse hacia mí, me escondo en la despensa de los alimentos para que no me descubra. El hombre se sube de nuevo arriba así que salgo de mi escondite, me dirijo hasta la sala donde están los demás, escuchamos un grito en la parte de arriba y subimos despacio para que no nos localice.
Aguanta pequeña enseguida estarás en mis brazos.
— Es hora de actuar — ordeno comenzamos a mirar puerta por puerta hasta llegar en la última donde se escuchaban los gritos de dolor que me partían el corazón.
Abro la puerta con un portazo miro una escena que me enfría la mente y mi enojo aumenta, disparo al hombre justo en la cabeza y me acerco para quitarle de encima una mujer llena de golpes en todo el cuerpo cuando trato de levantarla comienza a gritar por las heridas de cables que tiene en su espalda igual que su pierna.
Carajo.
— ¿Como hacemos para llevarla? — cuestiona un policía con preocupación.
Es una buena pregunta.
Me quedo unos segundos pensando.
— Vamos a llevarla, tráiganme una sábana limpia haya por ahí — digo uno de ellos corre a otra habitación y trae lo pedido, tapo la parte de arriba de su cuerpo y trato de poner mi mano sobre la parte de atrás del cuello después la otra mano sobre la rodilla hago caso sumiso a su dolor porque tengo que llevarla al hospital en estos momentos.
Aguanta pequeña.
Horas más tarde…
Estoy en el hospital hace cuatro horas y Erika sigue todavía en curación por las costillas rotas, el pulmón dañado y también por su pierna facturada.
Mi teléfono comienza a sonar y miro en la pantalla el nombre de Hanbal, contesto.
— ¿Hay noticias? — pregunta.
— No todavía — respondo y maldice.
— Iremos enseguida con Darla — comenta.
— Está bien — es lo único que puedo decir en estos momentos y cuelgo la llamada, observo que un doctor viene se acerca a mí y mira el expediente de Erika
— ¿Familiares de Erika Bissett? — pregunta.
— Soy un amigo suyo, no tiene familiares. ¿Ella se encuentra bien? — pregunto con preocupación.
— Ella cayó en coma — informa con pena y asiento con la cabeza, el se retira.
Espero que te recuperes pronto pequeña estaré aquí cada momento. No te abandonaré.
"CAPITULO 5"
Musim
Meses más tarde...
Hace dos meses que ella vino a nuestras vidas también hace dos meses en coma y la casa club cambió en todos los aspectos. Yo no conozco tanto a Erika, pero si los hermanos del Club, últimamente están todos decaídos por el silencio que hay en el bar, muchos clientes dejaron de venir lo cual me parece extraño y las meseras están triste.
Necesitamos la luz de Erika en el Club Ángeles Kings.
Mi rutina en estos dos meses fue; ir al hospital para saber el estado de Erika por petición de Hanbal y pasar por la comisaría para ayudar a su vieja dama. Por otro lado, Hanbal decidió investigar la vida de Erika para saber qué fue lo que pasó exactamente.
Escucho que alguien hacía, levanto mi vista y me encuentro con el prez.
— ¿Pasa algo, prez? — cuestiono.
— Musim te necesito en mi oficina ahora — dice serio y yo asiento con la cabeza, me levanto y encamino hasta la oficina, abro sin tocar encuentro a Darla, Nkosi sentados entonces me apoyo contra la pared.
— Ha llegado la información de Erika — confiesa sin mirarme.
— ¿Qué dice la información sobre ella? — cuestiono interesado.
— Lee tú mismo — es lo único que dice me acerco hasta él y me entrega la información, aunque me quedo confundido en todo.
— Nombre completo: Erika Bissett. Edad: 17 años — maldigo porque ella es menor de edad y yo tengo 25 años, pero esperaré por ella cuando esté lista.
— Fecha de Nacimiento: 12/03/1998 Padres: Murieron en un accidente de tráfico cuando tenía 2 años, madre adoptiva murió cuando tenía 12 años y su padre adoptivo este año también murió — leo de nuevo. Maldigo porque ella ha sufrido mucho.
— Hermanos: no tiene Parientes: no se sabe Colegio: fue al colegio hasta los doce años Relaciones amorosas: ninguna por su inseguridad hacia los hombres — es lo ultimo que leo, miro asombrado al Prez por toda la información que recaudó sobre ella.
Algo en mi interior me dice que debo protegerla y ayudarla en todo momento estar con ella para que no se sienta sola. No tengo idea de que mierda hacer.
— No fue al colegio — dice con pena Darla, observo a la mujer y me quedo pensativo.
— Eso se puede resolver — comento y todos me miran con un signo de interrogación en su frente.
— ¿Cómo que supone que resolveremos eso? — interroga Darla.
— Podemos enseñarle cada materia, no se graduará en el colegio, pero sabrá algo encima hay clases de adultos también cuando sepa lo suficiente podemos mandarla allí — sugiere Hanbal y Darla quienes al instante se miran entre sí.
— ¿Qué pasa? — pregunto observando a los dos al mismo tiempo.
— Ella es menor de edad, deberá ir a una casa hogar de adolescentes... — interrumpo por lo ha dicho.
Mi corazón siente algo de tristeza, bajo mi mirada y me dirijo hacia la puerta.
— Espera, Musim ¿qué te pasa? — pregunta Hanbal, niego con la cabeza.
— Nada, hagan lo que quieran con ella. Saldré un rato — expreso con seriedad saliendo de la oficina y también salgo del Club furioso, me dirijo hasta el hospital para verle a Darla.
Minutos más tarde…
Entro en la habitación de Darla, observo que ella sigue con los ojos cerrados, toco su mano y bajo la cabeza.
— Quiero que sepas que no quiero que te vayas de mi lado, aunque entonces meses que no estás aquí, siento algo por ti, siento que tengo que hacer algo para que no te lleven de mi — declaro triste.
En estos meses me he encariñado con ella así se me ocurrió una idea muy loca.
— Voy a volver pronto — prometo besando su frente, regreso al Club y me dirijo hasta la oficina del Prez con un portazo abro la puerta.
— ¿Que te pasa, Musim? — gruñe enojado, trato de hablar, pero se adelanta.
— Darla quiere adoptarla — confiesa antes de que diga una palabra.
— ¿Qué? — pregunto confundido.
— Darla quiere adoptarla — vuelve a repetir me quedo impresionado por la noticia que me acaba de dar me acerco a él y le abrazo, ya se piensa que soy un marica, pero en estos momentos no me importa.
— Gracias hermano — digo sonriendo.
— Lo hago por Darla y Erika, no por ti. Suéltame ya — suelta con un gruñido, haciéndome del indignado me toco el pecho.
— Me duele lo que me dijiste — hablo con una voz dramática, rueda los ojos y me mira.
— Lárgate de aquí, tengo trabajo y no me ayuda cuando sos dramático — menciona entre dientes trato de decir algo, pero mi teléfono suena y atiendo enseguida.
— ¿Familiar de Erika Bissett? — pregunta.
— ¿Sí? ¿Que desea? — interrogo con frialdad.
— estamos hablando del hospital. La señorita Bissett ha despertado — informa.
— Enseguida voy para allá — digo y cuelgo.
— ¿Que ha pasado? — pregunta Hanbal.
— La pequeña Erika ha despertado — aviso y su rostro brilla.