Capítulo 2

Incapaz de resistirse al deseo que la consumía, Yvonne se aferró a Clayton con fuerza. Con las piernas alrededor de su cintura, ella se incorporó y lo besó fervientemente.

"¿Realmente te importan mis motivos? Lo que verdaderamente deberías tener en cuenta es que me fascinas", murmuró, con una suave sonrisa en sus labios.

Aferrándose a su cuello, ella se acercó a su oído y agregó: "Ahórrate las preguntas y disfrutemos del momento...".

En respuesta, Clayton la miró con intensidad, la levantó sin esfuerzo y caminó hacia la cama con urgencia. Y así, mientras el salón de banquetes se llenaba de risas y música alegre, los audaces gemidos de la pareja inundaron cada rincón de la habitación.

Más tarde, Clayton tomó en sus brazos a Yvonne y la llevó al baño. Después de darse una ducha, ella regresó a la habitación y lo encontró de pie junto a la ventana. Con un traje impecablemente entallado, las gafas de montura dorada sobre su nariz y los gemelos abrochados en los puños de su camisa, él era la viva imagen del refinamiento.

En ese momento, la ardiente pasión que habían compartido sólo era un débil eco entre las cuatro paredes del cuarto.

La joven miró a Clayton y se puso a pensar en lo que acababa de suceder. Era difícil creer que el sofisticado hombre que tenía frente a ella hubiera cometido actos tan indecentes.

¿Quién habría pensado que alguien como él, de apariencia tan elegante y modales exquisitos, se había enredado con la ex de su sobrino?

Esbozando una sonrisa irónica, Clayton comentó: "Eso tomó menos tiempo del esperado".

Luego de echar un vistazo a su reloj, él se acercó y le dijo al oído: "Perdóname, me dejé llevar y te rompí el vestido. Primero bajaré yo y le pediré a alguien que te traiga un atuendo nuevo. Asegúrate de cubrirte bien. No querremos que alguien vea las marcas de nuestro encuentro".

Entonces, se detuvo al ver los ligeros chupetones que adornaban la clavícula de Yvonne y su respiración se aceleró por un momento.

Envuelta en una bata de baño, ella se reclinó en la cama y respondió con indiferencia: "La verdad es que no tengo ganas de asistir a la fiesta de compromiso".

Se suponía que ese iba a ser su día especial con Louis, pero su hermanastra, Malinda Lawson, se había metido en su relación para arrebatárselo. ¿Cómo iba a presentarse como invitada a la que habría sido su propia fiesta de compromiso?

Mirándola, Clayton preguntó en un murmullo persuasivo: "¿Qué pasó con esa osadía que mostraste hace un rato? ¿No se suponía que todo esto era para fastidiar a Louis?".

Entonces, se sentó junto a la cama, apoyó las manos a ambos lados de la joven y agregó en tono burlón: "Después de todo el esfuerzo que hiciste, ¿no quieres saber si todavía tienes algún lugar en su corazón? Te veo allá abajo en treinta minutos. Si no estás allí, nuestro trato se cancela".

Con eso, él marchó sin decir una palabra más, dejando a Yvonne sola en la habitación, mientras esta tenía la mirada perdida en el vacío y reflexionaba sus acciones, comenzó a tener dudas sobre su trato con Clayton. ¿Realmente era prudente aliarse con un hombre tan peligroso?

Sin embargo, a medida que sus opciones se reducían, se encontró incapaz de seguir sopesando los riesgos. Después de todo, Clayton era su última y única esperanza, y sólo aferrándose a él podría liberarse de sus problemas y recuperar lo que era legítimamente suyo y de su madre.

En ese momento, un golpe en la puerta la devolvió a la realidad mientras se secaba el cabello con una toalla.

"¿Tan rápido?", murmuró Yvonne.

Con el cabello alborotado, sin una pizca de maquillaje y con el dolor persistente por la intensidad de su encuentro sexual, ella no estaba en condiciones de recibir invitados.

Esperaba ver al asistente de Clayton, pero cuando abrió la puerta y se encontró a Malinda, la protagonista de la fiesta de compromiso de esa noche, no pudo evitar sorprenderse.

A mitad de su sesión de maquillaje, ésta última, siempre voluntariosa y complaciente, se dio cuenta de que había recibido un mensaje. Acababan de avisarle que habían visto a Yvonne acompañando a Louis a una suite apartada, donde permanecieron varias horas.

Sintiendo que su sangre hervía de ira, Malinda subió furiosa las escaleras e irrumpió en la habitación, donde encontró a Yvonne, despeinada y con la apariencia de alguien que acaba de tener sexo.

Con una expresión llena de rabia, la primera rugió: "¿Dónde está Louis? ¿Dónde lo escondiste?".

Arqueando una ceja, Yvonne le devolvió la mirada y replicó: "¿Y por qué debería saber su paradero? Al fin y al cabo, ¿no me lo habías arrebatado tú misma? Si no sabes dónde está, ¿por qué vienes a buscarme a mí?".

Yvonne y Louis habían estado comprometidos desde la infancia debido a un acuerdo familiar. Sin embargo, Malinda, hija de una amante, irrumpió en la vida de Louis, viéndolo a escondidas durante meses.

Con él desaparecido y su fiesta de compromiso a punto de tener lugar, ella se sintió tan ansiosa que tuvo el descaro de buscar a Yvonne.

Sin embargo, la respuesta de ésta fue una risa desdeñosa. ¡A pesar de su posición dentro de su familia, ella jamás se rebajaría a estar con alguien con quien Malinda ya se había acostado!

Capítulo 3

Clavando sus ojos en Yvonne con una intensidad feroz, Malinda gruñó: "Te lo preguntaré una vez más. ¿Estuviste con mi prometido? ¿Te atreviste a seducirlo, zorra?".

"Eso no es asunto tuyo", respondió la otra, en un tono desafiante y con los ojos llenos de desdén.

Incapaz de seguir conteniendo su ira, Malinda se abalanzó hacia ella y la abofeteó con fuerza: "¡No eres más que una golfa! ¿Crees que tú, una mujer que sólo sirve para complacer a los hombres, se merece estar con Louis? ¡Su corazón me pertenece a mí, no a alguien con una identidad como la tuya!".

Luego del golpe, Yvonne se frotó su adolorida mejilla, donde quedó el contorno del anillo de Malinda.

Entonces, una risa aguda y desdeñosa escapó de sus labios mientras respondía: "¿De verdad eres tan ingenua? ¿Acaso no ves el tipo de persona que son tú y tu madre?".

"¿Acaso insinúas que mi madre es una rompehogares?".

Con una mirada satisfecha que con una mezcla dedesafío y un toque de amenaza, Yvonne pronunció lentamente: "Parece que eres consciente de ello".

Temblando de rabia, Melinda estalló: "¡Estás tentando a la suerte!".

Y así, ella levantó sus puños y se preparó para atacar a la otra.

Sin embargo, Yvonne tomó rápidamente una botella de jabón, le quitó la tapa y le echó el contenido encima.

"¡Ay no! ¡Mi maquillaje!", Malinda chilló histérica.

Sus amigas, quienes habían estado junto a la puerta, observando con evidente deleite cómo se desarrollaba la escena, se apresuraron a ayudarla.

"¡Amiga! ¿Estás bien?".

"¡Ahora sí te pasaste! ¿No ves que le costó horas terminar su maquillaje y lo acabas de arruinar?".

"Es cierto que Malinda te quitó a Louis, pero también es verdad que el corazón manda. Ellos están enamorados. ¿Por qué no puedes seguir adelante y continuar con tu vida?".

Ignorando sus absurdos reproches, Yvonne se limpió la sangre de la cara y aplicó un poco de corrector en la herida. A pesar de la alta calidad del maquillaje, el líquido le provocó un poco de ardor, haciéndola estremecerse.

"Yo te recomendaría que fueras a tu habitación y te arreglaras el maquillaje antes de que comience tu fiesta de compromiso. Esta noche es crítica para la unión de las familias Lawson y Gibson, además de que habrá bastantes invitados importantes. Si te presentas así, los titulares de mañana hablarán pestes de tu unión con Louis y sólo se centrarán en el caos que te rodea".

Mientras la retenían, todas las amigas de Malinda empezaron a aconsejarla con urgencia: "Este es tu día especial con Louis, ¡no desperdicies tu energía en personas que no valen la pena! ¡Ya nos ocuparemos de esa mujer que se atrevió a fastidiarte más tarde!".

"Concéntrate en lo que realmente importa, amiga mía. Mantén la calma y todo estará bien".

Con la mirada fija en Yvonne, Malinda apretó la mandíbula y susurró: "Ya verás lo que te esperará".

Con eso, dio un pisotón en señal de frustración y se alejó, seguida de cerca por su séquito de amigas.

Cuando llegó a la puerta, Yvonne llenó sus pulmones de aire y gritó: "¡Y una cosa más! No te culpo por seducir a Louis".

Al oír eso, Malinda se detuvo, se dio la vuelta y sonrió: "¿Cómo es que no me culpas? ¿Qué estás tratando de decir?".

La otra, reprimiendo un bostezo y visiblemente cansada, respondió: "Exactamente lo que escuchaste. No es ningún secreto que los hombres de la familia Gibson son unas bestias en la cama. Simplemente estás siguiendo los pasos de tu madre y usando lo que tienes para mantener a Louis a tu lado, pero no te preocupes, te entiendo".

"¡Basta! ¡Cierra la maldita boca!".

Pero antes de que Malinda pudiera decir algo más, Yvonne cerró de golpe la puerta de la habitación, cuyo sonido resonó por el pasillo.

Seguir leyendo
Apoya al autor e inspira más historias increíbles Moboreader
Desbloquear todos los capítulos
Capítulo
Personalizar
Siguiente capítulo
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados. CHASINGTOP HK LIMITED