Todo sucedió una mañana, ella se preparaba para ir a la escuela, su nombre era keira combinaba a la perfección con su noble postura y tez palida, parecía que hasta el nombre resonaba como una alabanza y se ajustaba perfectamente a ella.
Lista para ir al colegio, tomo sus cosas, cerró la puerta de su habitación y dio unos pasos que conducían a la escalera, cabe destacar que apesar de haber perdido su fortuna la casa aun les pertenecía, bajo las escaleras con calma, le gustaba ser una persona responsable así que cada mañana se aseguraba de estar lista a tiempo, ella era muy puntual.
Su madre le esparaba junto a su padre listos para tomar el desayuno e ir a la escuela junto a su hermano pequeño.
Esta mañana algo diferente pasaba, su madre actuaba de manera extraña, su padre solo desviaba la mirada como si ocultará algo y keira se sentía de alguna manera extraña
—Keira quiero hablar contigo, crees que podamos hacerlo después del colegio.
—Claro madre, hablaremos después del colegio,
pero ¿Que le sucede a mi padre?.
— Keira hablemos de eso después tu padre no se siente muy bien hoy, eso es todo toma tus cosas ya es hora de que vayan al colegio.
De camino al colegio keira seguía pensando en lo que había pasado en el comedor pero no lograba dar con una respuesta para aquel desayuno incomodó que había tenido, así que mientras seguía pensando en aquello se olvido de bajar del autobús cuando se percató que se había pasado su parada, comenzó a pedirle al conductor que se detuviera.
— Kail toma mi mano, es hora de bajar, date prisa o llegaremos tarde.
kailad se apresuró y tomó la mano de su hermana y bajaron del autobús, keria como siempre llevo a su hermano a la puerta de la escuela y se apresuró hacia el suyo, esta vez tuvo que correr para poder llegar a tiempo.
Cuándo estuvo en la entrada del colegio tomo una bocanada de aire y comenzó a respirar lentamente, lo había logrado, llegó a tiempo, las clases parecian ser muy largas esta vez, ella no dejaba de pensar en la plática que tendría con sus padres al llegar a casa, de que trataba o hacia dónde avanzaría esa conversación.
— Keira...¡ keiraaaa!!
Bocifero el maestro
— Te he estado hablando, como es posible que estés tan distraída, si no te gusta la clase puedes marcharte.
— ¡ Oh yo, yo, Lo siento mucho, lo siento mucho, no ha sido mi intención, solo me distraje un momento
— Asegúrate de no distraerte una segunda vez, sabes que no doy oportunidades Keira.
— Si profesor, no volverá a pasar.
— Toma asiento, continuemos con la lectura, página 15 verso 4....
La clase continuó sin interrupciones, pero de alguna manera keira seguía perdiendo la concentración, enserio estaba preocupada, aun así lucho internamente para ser la misma chica aplicada de siempre, las siguientes clases no parecieron tan interesantes como antes, pero de alguna forma lograron que ella pudiera relajarse y olvidar un poco sobre la charla que tendría con sus padres.
— keira me gustaría hablar contigo
la maestra que se encontraba en ese momento solicito la presencia de keira.
— por supuesto que si
— chicos saldré un momento con su compañera, asegúrense de terminar, ya que no aceptaré el trabajo para mañana.
una vez fuera del salón y encontrándose en el pasillo, su maestra le dijo.
— ¿Has hablado con tu familia?
keira se sorprendió un poco, acaso esto tendría que ver con la plática que tendría con sus padres o solo era mera coincidencia.
— ¿ Sucede algo?
— Parece que aun no te han dicho nada
— Bueno dijeron que querían hablar conmigo después del colegio.
— Si es así, esta bien, de todas formas no puedo decirte nada, tus padres deben ser los primeros.
— Volvamos necesitas hacer tus deberes
— Esta bien
Keira volvió al salón, con muchas cosas en mente, de que trataba todo aquello y que era lo que la maestra sabía, como es que no podía decirle nada, se trataba del colegio o acaso era más que eso, pero no había duda cualquier cosas que estuviera pasando se relacionaba al colegio y su familia.
Después de aquella conversación con la maestra, se le hizo bastante complicado concentrase de nuevo en las clases que seguían.
Las clases continuaron y parecía que el día transcurría con normalidad, nada fuera de lo común al menos en su escuela, durante el rato libre su mejor amiga se acercó a ella, la conocía también que le asombró que estuviese tan distraída.
— ¿Que sucede contigo hoy keira? estas tan fuera de ti, pareces un fantasma
comenzó a reír sin parar, para ella era gracioso ver como al fin keira se comportaba de una manera extraña a lo habitual.
— Estas loca, déjame en paz, se te hace tan divertido ver me así, me preocupa que seas mi mejor amiga.
— Basta de bromas dime que pasa
— Ni yo lo se Moni, solo.... no lo se, umm mi madre hablará conmigo después del colegio, pero.... mi padre estaba actuando extraño, parecía haber hecho algo realmente malo, el no quería mirarme, eso creo.
— ¡Oh!! keira estas alucinando, todo estará bien ya verás, todo estará bien
al terminar las clases, tomó sus cosas y se dirigió a buscar a su hermano quien ya le esperaba fuera del colegio.
De regreso a casa, su hermano no hizo ninguna pregunta, tal parecía que no se había percatado de nada, era obvio quien se preocuparía sobre lo que pasara en casa, con tan solo 10 años, lo único que podría preocuparle seria la escuela.
Cuando al fin llegaron, kerira se dirigió a su cuarto, dejo sus cosas y camino hacia el estudio.
— Kailed iré a conversar con mamá y papá quédate en tu cuarto porfavor.
— Esta bien, tengo mucha tarea y deberes que hacer, esperaré aquí hermana
— Gracias kail
Abrió la puerta del estudio, su madre estaba sentada, su padre estaba justo en el escritorio, todo parecía normal, a excepción del rostro nauseabundo de su padre, así que inmediatamente se percató de que realmente algo iba mal.
— Esta mañana dijiste que querías hablar conmigo a solas, le dije a kail que se quedara en su habitación, me dirás que es lo que sucede ahora madre.
— Toma asiento keir tenemos algo que decirte.
keria se sento delicadamente en el mueble frente a su madre, su padre, se levantó de su escritorio y camino a pasos forzados hacia dónde estaba su esposa y se quedo parado detrás de ella.
— Keir solo queremos que sepas que te amamos y que siempre lo haremos no importa la decisión que tomemos o hacia dónde vayas, siempre serás nuestra niña, lo sabes ¿ Verdad que lo sabes Cariño?.
— Me estas confundiendo madre exactamente que esta sucediendo.
— kei
Murmuro su padre, las palabras parecían no poder salir de su boca, era como si le faltase valor para pronunciar lo que tanto le perturbaba.
— Kei yo .... Lo siento cariño.
— ¡Podrían decirme ya que es lo que sucede, están volviéndome loca y sigo sin entender!!!
— Esta bien ya es momento de que lo sepas, tu padre y yo acordamos un matrimonio arreglado, con la familia Dankworth Callen, te casaras en un mes.
— Pero que
Keira tomo un respiró intentando asimilar la información, parecía una broma de mal gusto, como podría casarse, tan solo tenia 18 años y apenas había comenzado la universidad, pensaba que su vida en el colegio duraría más tiempo o al menos para ella era así después de todo ella se veía terminar sus estudios.
— Pero que están diciendo, es broma cierto, ¿cierto?
— Kei, no tuvimos opción, necesitamos que te cases, tu madre y yo estamos preocupados por su futuro, además los Dankworth son una familia prestigiosa no te hará falta nada.
— Entonces es real, definitivamente no lo haré, no me casaré soy demasiado joven yo no quiero ésto.
— Keira no estamos preguntado, te guste o no lo harás, para eso naciste, entiendes para eso te di a Luz, naciste por el bien de la familia, tienes que grabar eso en tu memoria.
— ¡Te volviste loca madre !!!
— ¿Que estas diciéndome
— Te he dicho que si acaso te volviste loca, no soy una mercancía u objeto al que puedas intercambiar por intereses.
— Crees acaso que solo es un intercambio, yo también estoy sufriendo por esta decisión.
— ¿Crees que voy a creerte? ¡sufrir dices! , a ti siempre te ha importado más el dinero que tu familia, ni siquiera lo pensaste para aceptar vender a tu hija, ¡búscaste al mejor postor y me entregaste como si fuera una cualquiera!!
Zaps sonó en el estudio, keira dirigió su mano hacia su cara, su padre se quedó anonadado y su madre volvió a sentarse.
— Te casaras ve a tu habitación, mañana te diré todo lo que necesites saber acerca de tu futuro esposo.