Capítulo 2

El punto de vista de Amelia.

Me quedé paralizada ante la fría mirada de Ernesto.

No ayudó que siguiera empapada y que el frío que sentía no disminuyera.

Su mirada me hizo sentir aún más frío, como si volviera a sumergirme en agua helada.

"¡Quédate ahí!", ordenó con dureza.

Le daba igual que siguiera sangrando en los brazos y la frente, que manchara el suelo blanco de la sala con manchas rojas.

Maia se encontraba echada en la cama, pálida y débil, y el doctor la estaba examinando.

Había enfermeras, parejas gamma y algunos miembros de la manada agrupados fuera de la sala.

Pude escuchar los murmullos de los miembros de la manada.

"No puedo creer que la Luna se atreviera a empujar a Maia por el acantilado".

"¿Quién iba a pensar que era tan despiadada?"

"¿No te parece lógico que estuviera celosa? El Alfa prefiere a Maia más que a nuestra Luna. Debió pensar que era una amenaza y quiso matarla".

Cuando escuché sus comentarios hirientes y contemplé las miradas acusadoras de todos los presentes, palidecí. Apreté con fuerza mi camiseta y me mordí los labios. Eso dolía...

"Lo lamento, pero no pudimos salvar al bebé", dijo el doctor después de revisar y ponerle el goteo a Maia.

Las palabras del doctor fueron como una sentencia de muerte para mí.

Maia empezó a llorar desconsoladamente. "¿Por qué? ¿Por qué tiene que pasarme esto a mí? Perdí a mi compañero, y ahora he perdido el único regalo que me dejó, nuestro bebé!"

Su lamento fue muy desgarrador. Si no supiera la verdad, incluso podría conmoverme y hacerme llorar con su interpretación de viuda desconsolada que había perdido a su hijo.

"¡Amelia!", la hermana de Ernesto, Celia, se acercó a mí, alzó la mano y me dio una bofetada en la mejilla.

Como no me lo esperaba, no pude detenerla ni esquivarla. Mi compañero solo nos miraba con frialdad y sin intención de parar a su hermana.

"¿Ahora estás contenta?", me miró con rabia. "¡Has matado a su bebé! ¡Te has ensañado con ella empujándola por el acantilado! ¡Arrodíllate y pídele perdón!"

Miré a mi compañero e intenté explicarle: "Ernesto, puedo explicarte..."

Él me contestó con sorna: "¿Qué es lo que quieres explicar? ¿Que la empujaste vilmente por el acantilado y saltaste con ella para que todos piensen que tú también fuiste una víctima?"

"¡Pero ella se lanzó por el acantilado y me llevó consigo!", intenté explicar lo que había pasado con nerviosismo.

"¿Crees que todos son tontos y ciegos? ¿Por qué Maia se tiraría por el acantilado si eso es peligroso por su condición?", gruñó mi compañero.

"¡Pero yo no la empujé!", seguí defendiéndome con la verdad.

"¡Basta!", gritó Ernesto, y su aura de alfa brotó de su cuerpo, haciendo que todo el mundo, incluida yo, se acobardara. "Deja de mentir y de intentar calumniar a mi cuñada".

"Has matado al bebé de mi hermano. Arrodíllate y pídele perdón como te ha dicho mi hermana", dijo con seriedad.

Me quedé paralizada por sus palabras. ¿Por qué no me creyó? ¿Por qué creyó en las palabras de otra persona y no en las de su pareja? ¿Era cierto que estaba enamorado de Maia?

No quería disculparme con ella, y mucho menos arrodillarme. ¡Lo que mi compañero me pidiera que hiciera era humillante! Me sentí furiosa...

"No pienso arrodillarme ni disculparme. No hice nada malo", gruñí.

"Si no lo haces, anularé nuestro vínculo de pareja", dijo con indiferencia.

Me volví a quedar paralizada. ¿Pondría fin a nuestro matrimonio por culpa de Maia?

'¡D*sgraciado!', gruñó Alexa.

"¡Ernesto, te estás pasando!", le grité. "¡Soy la Luna de la manada, y nunca me arrodillaré delante de nadie! ¡Ni tampoco me puedes obligar a hacerlo! ¡Está en las reglas de la manada!"

"¿Las reglas de la manada?", mi compañero soltó un bufido.

Enderecé la espalda y levanté la barbilla. "¡Está estipulado que nadie puede obligar a una Luna a arrodillarse o a disculparse por algo que no ha hecho!"

Me sorprendió que Ernesto se riera.

"Amelia, ¿crees que, como la Luna de la manada, puedes hacer cualquier cosa con total libertad y no pedir perdón por tus maldades?", me reprochó.

"Creo que has estado abusando de tu poder como la Luna de la manada".

Se puso de pie y se colocó frente a mí. Extendió la mano y me pellizcó la barbilla con fuerza.

"Y para que lo sepas, fui yo quien hizo esas reglas, y como el creador, ahora te digo que te arrodilles y te disculpes con Maia", bramó.

De reojo, vi que Celia tenía una expresión de alegría y Maia, una sonrisa de victoria.

"¿Crees en lo que te dice otra persona en vez de confiar en tu pareja?", yo, tontamente, seguía pensando que podía hacer que me creyera a mí en lugar de a esa z*rra de Maia.

"¡Ya es suficiente, Amelia! Así sigas negándolo, la evidencia es clara. ¡Todo el mundo vio lo que hiciste!", me soltó la barbilla de un tirón, y yo retrocedí unos pasos por la fuerza.

"Tú... ¿En serio no me crees?", me sentí triste. Era inútil defenderme ahora.

Al mirar a Maia, la vi de nuevo débil y afligida, con la cara llena de lágrimas.

«Maia sí que eres una muy buena actriz.»

"No me gusta volver a decir lo mismo, Amelia. Arrodíllate y discúlpate o anularé nuestro vínculo de pareja y me divorciaré de ti", dijo mi compañero con frialdad.

"JAMÁS me arrodillaré ni pediré perdón por algo que no he hecho", respondí con terquedad y salí del hospital sin voltear a nadie.

"¡Amelia!", Ernesto gritó mi nombre, pero lo ignoré y seguí caminando hacia la casa principal de la manada, donde vivía con él como Alfa y Luna de la manada.

Cuando entré a la sala, oí el frenazo de un auto. Me di la vuelta y vi a mi compañero furioso.

"¿Sigues sin querer arrodillarte y disculparte?", preguntó con los ojos entrecerrados.

"Ya te lo dije antes. No pienso arrodillarme ni disculparme por algo que no he hecho", le dije con frialdad.

"¡Guardias!", gritó antes de que pudiera decir otra cosa.

De repente aparecieron dos guardias y me sujetaron de los brazos.

"¡Hagan que se arrodille!", ordenó él.

Capítulo 3

El punto de vista de Amelia.

Me quedé boquiabierta. Era increíble que Ernesto le hiciera esto a su propia compañera.

Luché contra los guardias que me llevaban hacia la puerta. Una vez fuera, me empujaron por los hombros. Como una futura Alfa, mi fuerza no era ordinaria. Resistí sus empujones y me mantuve en pie.

Sin decir nada, Ernesto me miraba con frialdad. Al ver que los guardias no podían obligarme a arrodillarme, se acercó a nosotros y me dio una patada en la parte posterior de las rodillas.

Quedé sorprendida, ya que no me lo esperaba. Mis rodillas cedieron y caí al suelo, él logró que me arrodillara con su patada.

"Quédate aquí y recapacita sobre lo que has hecho", dijo con severidad antes de ordenarle a los guardias que se aseguraran de que yo siguiera de rodillas. Luego se dio la vuelta y volvió a entrar a la casa, cerrando la puerta tras de sí.

Los guardias siguieron sujetándome por los hombros, presionándome e impidiendo que me levantara.

Era la primera vez en mi vida que me sentía tan humillada, y quien lo hacía era mi propio compañero.

La ira recorrió cada fibra de mi cuerpo. No podía creer que mi pareja fuera tan despiadada.

'M*ldito d*sgraciado', lo insultó Alexa.

Coincidí con ella. Ernesto era un m*ldito d*sgraciado.

El fuerte viento que soplaba a mi alrededor no ayudaba. Sentía tanto frío que mi cuerpo temblaba hasta hacerme rechinar los dientes. Aún no me había cambiado la ropa mojada ni me habían limpiado y vendado las heridas.

Al cabo de no sé cuántas horas de estar arrodillada, mi compañero por fin salió.

"Ernesto, yo...", seguía teniendo esperanzas de que me escuchara, pero lo que dijo a continuación borró todo mi optimismo.

"¿Has reflexionado sobre lo que hiciste? ¿Estás lista para disculparte con Maia?", me interrumpió tajantemente.

"¿Así es como tratas a tu compañera?", pregunté mientras apretaba los dientes.

"¿Compañera?", se echó a reír. "¿Crees que me importa que seas mi pareja? Para mí, una compañera es solo un peldaño para hacerme más fuerte. Un Alfa necesita una Luna para fortalecerse a sí mismo y a su manada", dijo con frialdad.

Jadeé y empecé a sentirme molesta. "Tú... ¿Jamás te preocupaste por mí? ¿Nunca me amaste?"

"¿Amar?", preguntó y me miró de forma burlona. "Te elegí como compañera y me casé contigo fue para que mi manada tuviera una Luna".

Lo miré y sentí que mi corazón se quebraba. Tres años. Fueron tres años de ser su compañera y su Luna. Había intentado con todas mis fuerzas ser una Luna perfecta para él. ¿Y eso era todo lo que significaba para él? ¿Un medio para evitar disgustos y un peldaño para ser más fuerte?

"¿Estás preparada para reconocer tu error?", preguntó impaciente.

Alcé el mentón con terquedad. "¡JAMÁS!"

"Entonces arrodíllate hasta que reconozcas tu error", espetó y se dio la vuelta para entrar de nuevo a la casa.

"Alfa", de repente apareció Beta Hugo. "Maia se ha despertado, y no para de llorar".

"¿Qué? ¿Ya la ha examinado el doctor?", preguntó Ernesto con preocupación.

"Está histérica y no ha permitido que nadie se le acercara", informó Beta Hugo.

"De acuerdo, ahora iré al hospital", dijo mi compañero.

Después se dirigió a mí y me dijo: "No causes más problemas o te atendrás a las consecuencias".

Luego de advertirme, se fue a toda prisa con su Beta. Los dos guardias los siguieron ya que eran la escolta personal de mi compañero.

Solté una risa amarga. Qué est*pida fui al pensar que las parejas debían enamorarse la una de la otra.

Tras oír sus palabras, dejé de tener esperanzas en él. Lo único que sentí fue decepción.

Intenté ponerme de pie a pesar de tener las piernas entumecidas por estar arrodillada tanto tiempo. Me apoyé en las paredes y caminé despacio hacia nuestro dormitorio.

'¿Dejarás a ese b*stardo?', me preguntó mi loba mientras me cambiaba de ropa.

'Sí. ¿Te parece bien?', le pregunté. Sabía que romper el vínculo de pareja sería muy doloroso para mí, pero sobre todo para Alexa. No sabía cómo le afectaría.

'Prefiero que lo dejes a que sigas unida a él', gruñó mi loba.

'¿No te afectará?', pregunté.

'Me dolerá. Sufriré por un tiempo, pero lo superaré. Quiero que seas feliz, Amelia', dijo.

Su comentario casi me hace llorar. Alexa fue la única que se preocupó por mí en los tres años que estuve casada con Ernesto.

'Bueno, no llores ahora', intentó consolarme. '¿Qué plan tienes en mente?'

'Irme de aquí y regresar a la Manada Plenilunio', le dije mientras empezaba a empacar mis cosas.

'Muy bien', me dijo, y pude sentir lo orgullosa que estaba de mí por haber tomado esta audaz medida.

Cuando terminé de hacer la maleta, la arrastré y salí sin que nadie se diera cuenta. Todos andaban ocupados haciendo comidas nutritivas para Maia en la cocina o yendo al hospital a cuidarla.

«Qué irónico», pensé. Él permitía que todos cuidaran de alguien que no era su pareja, mientras que nadie atendía a su compañera herida.

Al mirar el cielo de la noche sin estrellas, sentí que las lágrimas volvían a caer. Había intentado ser su pareja perfecta durante tres años, pero todo se fue al traste por culpa de otra mujer.

Comencé a caminar hacia la frontera de la manada mientras jalaba mi maleta.

El viento empezó a soplar y temblé de nuevo a causa del frío.

'Amelia, ¿no quieres que vayamos primero al hospital para que te curen las heridas?', preguntó mi loba con preocupación.

'¿Y ver a esas z*rras? No, gracias', le contesté, y Alexa no dijo nada más.

Mientras más caminaba, más débil me sentía. Mi respiración se hizo más pesada, mis heridas empezaron a palpitar y sentí que mi visión empezaba a nublarse.

'Amelia, vamos primero al hospital', la voz angustiada de Alexa sonó en mi mente.

Mi cuerpo se balanceó y caí al suelo, presintiendo que toda mi energía se había agotado. No podía mover ni un centímetro de mi cuerpo. Noté que la oscuridad se apoderaba de mí.

«¿Qué debería hacer?»

Se me vino una imagen a la mente y tuve que esforzarme mucho para abrir un enlace mental que no había utilizado en los últimos tres años.

'¿Amelia?', preguntó un hombre con desconcierto cuando se abrió nuestro enlace mental.

'Sam... Ayúdame... Recógeme... en... la... frontera... de... la Manada... Garra... Roja', dije con mucha dificultad antes de desmayarme.

Seguir leyendo
Apoya al autor e inspira más historias increíbles Moboreader
Desbloquear todos los capítulos
Capítulo
Personalizar
Siguiente capítulo
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados. CHASINGTOP HK LIMITED