Portada de la novela Mi Dulce Protector Es Un Mafioso

Mi Dulce Protector Es Un Mafioso

8.7 / 10.0
Tras la muerte de su líder, Nicholas Leone asume el mando de la mafia italiana con una prioridad absoluta: proteger a Isabella White, la hija de su predecesor. Pese a su firme determinación, el deber de Nick se tambalea ante la atracción irrefrenable que siente por la joven. En un entorno plagado de amenazas externas y conflictos de poder, surge entre ambos un romance clandestino. Ahora, Nicholas deberá decidir si su pasión por Isabella es una debilidad o su mayor fuerza.
Resumen de Mi Dulce Protector Es Un Mafioso
Tras la muerte de su líder, Nicholas Leone asume el mando de la mafia italiana con una prioridad absoluta: proteger a Isabella White, la hija de su predecesor. Pese a su firme determinación, el deber de Nick se tambalea ante la atracción irrefrenable que siente por la joven. En un entorno plagado de amenazas externas y conflictos de poder, surge entre ambos un romance clandestino. Ahora, Nicholas deberá decidir si su pasión por Isabella es una debilidad o su mayor fuerza.
Leer más

Mi Dulce Protector Es Un Mafioso Capítulo 1

Isa 

—¡¿Eres el líder de la mafia italiana?! —grité, totalmente sacada de mis casillas.

¿Con quién diablos me casé? ¿Con quién diablos me metí?

Todas las advertencias estuvieron ahí frente a mis ojos todo el tiempo, pero nunca lo quise ver.

Lo tenía frente a mí y no podía imaginar que él estuvo mintiéndome todo este tiempo. Mis ojos estaban clavados en él, querían descubrir más de lo que él tenía escondido en su mente, pero no era posible. Pero sí podía ver la culpabilidad con la que me miraba. Siempre supe que él tenía algo escondido que no quería que las personas supieran, pero jamás pensé que sería un mafioso tan buscado por la policía. De él se hablaba mucho en la televisión, pues era perseguido por emitir órdenes a sus matones para cometer crímenes horribles. ¿Con quién es que me había casado? No reconocía al hombre que tenía frente a mí. Más bien, jamás lo conocí como pensé que lo hacía.

Estaba más que decepcionada y herida por todo lo que él había hecho. Los recuerdos aparecían en mi mente, uno tras otro, golpeándome, dañándome. Y es que cuando mirabas a Nick, podías ver que él tenía oscuridad en su mirada y un atractivo impresionante, pero jamás pensarías que, por más idiota que pudiese ser, él estuviese encabezando el mayor liderazgo de la mafia italiana. Apenas nos habíamos casado hace dos meses, después de pocos meses de conocernos y perdernos en lo que era nuestro mágico amor, como nosotros le llamábamos, ¿y ya había encontrado un gran motivo para pedirle el divorcio?

Me imaginaba a mí misma dejando los papeles en su escritorio y exigiéndole que los firmara para que pusiéramos punto final a nuestro amor de una vez por todas. Se me ahogaba el corazón y mi pecho se hundía en la tristeza de solo imaginarme que todo lo que soñamos tener y ser, se había acabado todo de un momento para otro. Comencé a tener sospechas de que algo malo estaba pasando con él, de que algo no me decía porque no quería que yo lo supiera, pero no me habría imaginado algo así. Los noticieros de la ciudad de Miami hablaban todo el tiempo de que buscaban a un mafioso multimillonario, y que hasta daban una recompensa de tres millones de dólares a quien diese algo de información certera, y un total de diez millones de dólares a quien fuese capaz de decir en dónde se encontraba dicha persona. El gobierno daba esa cantidad de dinero por encontrar a Nick. A mi esposo... ¡Mi maldito esposo!

¿Cómo es que un chico de veintitrés años era un mafioso tan buscado por las autoridades de Italia?

—Sé lo que estás pensando, pero quiero que me dejes explicarte todo lo que está pasando, Isabella.

—¡¿Qué diablos es lo que tienes que explicarme?! ¿Cómo vas a poder explicar algo así? ¡Nada de lo que diga hará que te deje de ver de la manera en la que te veo ahora, Nick!

—Te mentí, lo sé. No estuvo bien, pero déjame explicarte. No tuve opción, Isabella.

—¡Deja de decir mi nombre!

Lo peor de todo, es que estaba esperando un hijo y él no tenía ni la más mínima idea de eso. Y es que lo supe hace poco. Tres días, para ser exactos, pero no sabía cómo decirle a Nick porque él muchas veces me dijo que no quería tener hijos. Qué difícil se ha vuelto todo para nosotros en tan poco tiempo. Pero estaba segura de que, aunque no fuese lo correcto moralmente, era lo mejor que Nick no supiese nada de que íbamos a tener un hijo, pues yo no quería un padre así para mi hijo. Tomaría mi dinero, dejaría de invertirlo en la empresa multimillonaria de la familia de Nick e iría a alguna otra parte de este mundo en el que él no pudiese llegar a encontrarme. No quería volver a saber nada más de él. Una vez que yo tuviera el papel de nuestro divorcio firmado, todo esto iba a quedar como una mancha oscura de mi pasado. Y él no volvería a saber nada más de mí, y nunca se enteraría de la existencia de nuestro hijo.

Noté que él se acercó un par de pasos hacia mí, pero estiré mi brazo para que se quedara quieto en su lugar y no se acercara más a mí. No lo quería tener cerca. Casi no podía mirarlo, pues en sus ojos veía al chico del que me enamoré perdidamente, al chico con quien tuve mi primera vez, al chico con quien quise casarme. Sus ojos eran como una pantalla que me mostraban toda nuestra historia, pero esa historia fue una farsa, pues el amor mágico que nosotros decíamos tener, no tenía nada de mágico. Solo tenía oscuridad, engaños y mentiras. Lo único que me faltaba para querer asesinarlo, es enterarme de que me había sido infiel alguna vez.

—Déjame hablar contigo.

—¡No se te ocurra acercarte a mí! —le grité.

Él me daba miedo. Estaba aterrada de tenerlo cerca. ¿Y si me hacía algo? Él siempre me dijo que jamás sería capaz de hacer daño de ningún tipo, pero ese fue el Nick que yo creí conocer en aquel cementerio, el día en que mis padres murieron en ese accidente de avión cuando viajaban a Italia a resolver unos asuntos de negocios.

—No te voy a hacer daño, solo quiero que me des una oportunidad de explicarte las cosas. No es como tú piensas que es todo esto.

—¿Y cómo pienso que es? Dime cómo son las cosas, entonces. Porque no te das una sola idea de lo manchada que está tu imagen en mi cabeza en este momento. Me has decepcionado como nunca pensé que harías, Nick. Sabía que tenías actitudes de idiota cuando te empecé a conocer, pero no creí que fueses capaz de ser tan cruel con la gente. Sé que has mandado a matar a las personas.

—Yo no quería ser esta persona, pero tuve que hacerlo porque no me quedó otra opción, más que hacer esto, Isabella. No sabes lo mucho que siento cada día las atrocidades que debo hacer, pero es el deber.

No podía creerlo.

Literalmente, nuestro matrimonio estaba completamente arruinado.

—No me puedo creer que estés llamando deber a algo como esto.

—No he enviado a matar a nadie que no se lo merecía. Todas esas personas eran personas malas, eran monstruos.

—¡Pero si tú también eres un monstruo! ¿Acaso te crees un justiciero? ¿Acaso te piensas que tú estás en el derecho de hacer que las demás personas paguen por lo que hacen? No eres policía, no eres juez, no eres bueno.

Sabía que lo que le estaba diciendo a Nick era duro, pero él tenía que escuchar cada una de mis palabras. Y él se merecía que fuese cruel con mis palabras para que lograse entender la magnitud del asunto. Esto no era algo de poca importancia, estábamos hablando de algo muy grave, estábamos hablando de la mafia italiana.

Me casé con el jefe de la mafia italiana.

Quién lo diría.

—Nada de lo que yo te diga va a hacer que cambies tú idea sobre mí, y lo siento tanto por eso —Ignoró lo que le dije sobre no caminar hacia mí y lo hizo de todas formas. Se arrodilló ante mí y envolvió mis piernas con sus brazos para que no me fuera—. Lo siento tanto, Isabella. Ojalá las cosas hubieran sido distintas.

—Eres un mentiroso —se me cayeron las lágrimas.

Antes ni siquiera tuve ganas de llorar porque me había encontrado en un estado de shock impresionante. Es que no daba crédito a lo que pasaba. Pero ahora, el corazón no paraba de latirme con irregularidad, y esa sensación de debilidad estaba rodeando mi cuerpo, amenazándome con hacerme caer al suelo. Mi presión había bajado y mis lágrimas se asomaban por mis ojos.

Y Nick, el chico al que solo una vez vi llorar hace meses, dejó caer una lágrima por sus mejillas.

—No me dejes, te lo suplico.

—Es medio tarde para que me digas eso. Lo hubieras pensado antes de meterte en la mafia. Te hubieses puesto a pensar que este afán tuyo de ser un justiciero, te traería problemas en los demás ámbitos de tu vida. Eres un desastre, Nick.

—No me digas eso, por favor. Te lo suplico, Isabella, no me dejes. Yo te amo.

Y yo también lo amaba demasiado. Con todo mi corazón. Pero no podía estar con él fingiendo que no sabía nada sobre la mafia, o fingiendo que estaba bien con esto, porque iba en contra de mis valores. Mis padres estarían decepcionados de mí si me vieran en esa situación.

Por reflejo, quise tocar mi panza para aferrarme a mi bebé. Hoy, este bebé era mi fuente de poder, mi fuente de esperanzas, mi fortaleza. Quería tanto ser mamá, que, aunque hoy sentía que el mundo se me caía abajo, iba a hacer todo lo posible para salir adelante y criar a este bebé yo sola. No quería saber nada con Nick. Lo amaba tanto que me quemaba el pecho, se me estrujaba el corazón de solo pensar en que lo tenía que dejar, pero ahora no era yo sola: en mi cuerpo habitaba mi hijo, y no podía permitir que su padre estuviese a su alrededor, sabiendo lo malo que era. Porque no, Nick no era una buena persona.

—Me das tristeza. Eres muy inteligente, pero eres mala persona. Un día de estos, tu consciencia caerá sobre ti y te hará lamentarte por cada uno de tus pecados, y te juro que ese día, te acordarás de mí y sabrás que tuve razón. La culpa te carcomerá. Y yo no me quedaré aquí a ver cómo sucede eso.

Quise quitar sus brazos de mis piernas, pero, a pesar de que él no me hacía daño, estaba presionando fuerte para que yo no pudiese quitarlo de encima.

—No me dejes, te lo suplico. Yo te amo.

Derramé más lágrimas.

—Por favor, por favor... —suplicó otra vez. Nunca pensé que vería a Nick suplicando por algo.

—¡Basta! ¡Suéltame! ¡No quiero que me toques!

—Eres la persona que más amo en todo este mundo, no puedes dejarme. Tú haces que mi mundo se sienta completo. ¿Qué voy a hacer si tú me dejas? No te quiero perder, Isabella. No quiero estar lejos de ti. Quiero darte el mundo entero, quiero hacerte feliz y vivir por el resto de mis días junto a ti. No me abandones —no paró de pedir.

Y vaya que esas súplicas pesaban mucho ahora mismo. Sin embargo, por más que mis deseos me pidieran que lo abrazara, porque se me rompía el corazón de verlo así, tenía que ser fuerte y no dejarme decaer por el sentimiento de pena, de lástima. Yo lo amaba, sí, pero no podía permitir que mi hijo tuviera una vida con un padre así. Era momento de irse, momento de decir adiós.

—Así es como lo has querido tú. Me mentiste desde el primer momento.

—No, no es así. Nunca quise hacerlo. Este peso fue puesto en mis hombros y yo no pude decir que no, ¿comprendes?

—No, y no quiero entender nada. Haz lo que quieras, Nick. Pero yo no puedo estar más en tu vida.

—Delátame, dile a la policía que soy el jefe, haz lo que quieras, arruíname, me lo merezco. Pero no quiero que me dejes. Eso es peor tortura que cualquier otra cosa.

Tengo que admitir que, en parte, me alegraba que él estuviese así, de rodillas ante mí, suplicándome, llorándome. No por ego, sino por la rabia que tenía por dentro. Estaba en shock y tan enojada y decepcionada de mi esposo que no podía no disfrutar de lo mal que él se sentía, porque así de mal es como me sentía yo.

—Se ha terminado lo nuestro para siempre, Nick. No puedo estar más contigo. Me haces daño.

—¡No!

—¡Tú lo quisiste así! —Intenté zafarme de su agarre, pero él no me dejaba.

—¡Lo hice por el bien de las personas, por tu bien! ¡Se lo prometí a tus padres! —confesó, y eso me dejó aún más confundida.

¿Mis padres? ¿Qué tenían que ver mis padres?

—¿De qué estás hablando?

—Tu padre fue el verdadero jefe de la mafia hasta que murió. Yo heredé su puesto porque era El Consigliere.

Continuar leyendo

Mi Dulce Protector Es Un Mafioso de contenidos

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede interesar

Nuevos lanzamientos de novelas

Portada de la novela Amor Traicionado: Venganza Artística
8.5
Sofía y Elena llegaron a México buscando el éxito artístico, pero sufrieron una emboscada que destrozó su trabajo y honor. Ricardo y Javier las rescataron, llevándolas a la fama y ganando el amor de Sofía. No obstante, un embarazo inesperado saca a la luz una verdad aterradora: ellos planearon el ataque para satisfacer a una mujer llamada Camila. Tras descubrir que su vida fue una farsa cruel, Sofía iniciará una implacable búsqueda de justicia y venganza.
Portada de la novela El Despertar de Elvira
8.2
Después de quince años de absoluta lealtad, Raúl abandona a Elvira el día de su aniversario. La traición se vuelve letal cuando Isabel, la amante de su pareja, le tiende una trampa para que la despidan de la compañía que ella misma creó. Tras ser humillada y expulsada injustamente, Elvira decide no rendirse. Impulsada por el deseo de venganza, finge su propia desaparición para iniciar un plan maestro que destruirá a quienes le arrebataron su vida y su dignidad.
Portada de la novela El Paradero de Un Fantasma
8.8
Sofía entregó un órgano por amor, pero solo recibió traición y una muerte solitaria. Como un alma en pena, observa con impotencia cómo Ricardo, el hombre que la abandonó, asalta su antigua casa buscando su rastro. Sin piedad, él atormenta a su madre ciega y a su hermano discapacitado. Ante la crueldad contra su familia, el espíritu de Sofía se llena de una furia implacable, decidida a que su trágico final sea el origen de una venganza letal contra sus verdugos.
Portada de la novela La Pintura de su Vida
8.4
Ricardo Mendoza observa con desolación el fin de su matrimonio al firmar el divorcio con Laura Soler. Tras soportar meses de engaños, una falsa paternidad y el desprecio constante de su familia política, su mundo se ha desmoronado por completo. Víctima de traiciones y humillaciones públicas, decide romper definitivamente con ese pasado doloroso. En busca de consuelo y una nueva vida, se aleja de todo hacia la costa, esperando que el mar sane sus heridas.
Portada de la novela ME CONVERTÍ EN SU ESCLAVA SEXUAL
8.7
La estabilidad de Margaret Smith, profesora de literatura en Agoura Hills, se desmorona al quedar en deuda con su alumno Ethan Pirs. Bajo su control, la docente abandona su juicio para sumergirse en una vorágine de lujuria y pasiones prohibidas. Mientras se pierde en esta peligrosa tentación, Margaret lidia con una amenaza externa: su ex amante, despechado tras el rechazo, desata el caos y pone en riesgo su ya turbulenta existencia.
Portada de la novela Mi dueño
8.1
Adam Salamanca es un magnate cuya soberbia solo es igualada por su atractivo. En su entorno laboral, su secretaria Simona Guerra ha ocultado un amor profundo por él durante dos años, resistiendo el carisma de su jefe en silencio. Sin embargo, la dinámica entre ambos da un giro radical cuando surge una oferta nupcial imprevista. Simona se encuentra ante el dilema de su vida: aceptar o rechazar la propuesta de matrimonio del hombre que tanto ama.
Capítulos
Leer ahora
Compartir
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados.