Capítulo 2

A la mañana siguiente…

La alarma de mi celular me despierta y en seguida salgo dispara de la cama, por suerte he dormido lo suficiente, me gusta mucho más mi rostro cuando descanso, la noche anterior prepare la ropa que usaré, así que solo debo ir a ducharme y manos a la obra

El agua fría me hace lanzar unos cuantos grititos, pero igual busco la manera de disfrutar el baño que me estoy dando, al salir me visto, he decidido vestirme de negro para verme más elegante, un traje negro siempre es la mejor opción, una vez estoy lista me coloco un poco de maquillaje y me recojo el cabello en una coleta alta, cuando me miró en el espejo me gusta lo que veo, definitivamente dormir es la mejor opción para verse bien

Cuando estoy a punto de salir suena mi móvil y al revisar es un mensaje de Richard que ha llegado

<Feliz inicio de trabajo, mi chica adorada>

Richard

Sonrió y de manera inmediata le respondo

<Gracias mi ángel adorado, te avisaré cuando esté allá, besos para tu madre>

Corina

Guardo mi móvil y salgo de mi apartamento, el ascensor me lleva directo al parqueadero así que no es mucho el tiempo que pierdo, busco mi auto un Ford EcoSport SUV, es un auto bastante económico, pero para mí está más que perfecto, coloco la llave y le doy para encender

¡Dios mío! — Hoy nooo

Llevaba días presentando una falla que no lo dejaba que encendiera, pero hace dos días después de llevarlo al taller había quedado perfecto

— No me hagas esto, ¡Por favor! — Le digo a mi auto

Pero por más que lo intento no lo logró, esto no me puede estar pasando justamente hoy, miro mi móvil y gracias al universo es bastante temprano, tendré que ir en un taxi, porque si lo hago en autobús no llegare, lo peor de todo es que ha llovido toda la noche no me alcanzó a imaginar cómo estarán las calles hoy

Sin más tiempo que perder recojo mis cosas y salgo a la calle, allí espero a que un taxi se detenga, cuando consigo uno le doy la dirección y este comienza a hacer su recorrido, todo va perfecto, pero de la nada nos agarra un tráfico infernal, estoy aproximadamente a unas tres cuadras del lugar, así que decido bajarme y caminar, pago lo que marca el taxímetro y me marcho, para mí desgracia cuando he dado unos cuántos pasos los autos comienzan a avanzar

Trato de tomármelo con calma, así que camino tranquila, cuando ya falta una cuadra para llegar a mi destino hago ademan de cruzar la calle, pero pasa un auto negro que supongo que es bastante costoso y sin un ápice de piedad pasa por un pozo de agua y me da un gran baño

— Maldito imbécil — Grito como una loca, mientras me limpio el pantalón que ha quedado hecho un desastre

El auto se detiene un poco y retrocede, bajan la ventanilla del piloto y un hombre rematadamente guapo, me sonríe, pero como yo he pasado tanta mierda en la vida y no me le amilano a nadie me voy sobre su coche y comienzo a darle golpes y patadas, el cretino se baja de el y trata de reprenderme

— ¿Se ha vuelto loca?, Cálmese y dejé de lanzar golpes — me dice

Me agarra con fuerza lo que hace que por mi mente pasen muy malos recuerdos, así que sin más le doy un tremendo pisotón, puedo ver cómo aúlla de dolor, también se le salen una que otra grosería

— Suéltame imbécil, ¿Acaso no sabes que está es una zona peatonal?

— Lo sé y he pedido disculpas

— ¿Y cree que con sus disculpas voy a limpiar mi ropa?, Hoy es mi primer día de trabajo y le aseguro que mi jefe al verme va a querer despedirme sin haber comenzado

— Ya le he pedido disculpas, ahora regresare a mi auto y si vuelve a golpearlo aténgase a las consecuencias — me dice de manera amenazante

Yo sintiéndome tan superior que el me acerco más de la cuenta y justo en su cara le digo unas cuantas cositas

— ¿Me está amenazando guapito? — Le pregunto con ironía

— Yo no amenazó señorita, ahora por favor apártese de mi camino

— Quítame — Le digo con chulería

El me ofrece otra sonrisa, pero está no es nada burlona, es de esas sonrisas que llevan consigo la palabra peligro y tal cual lo es, sin que pueda rechistar me toma en sus brazos y de golpe me deja en la acera, luego sale disparado hasta su auto y como yo soy una impulsiva corro tras el con tan mala suerte que vuelve a lanzarme agua cuando arranca su auto

— No sé quien eres, pero te odio — Le grito a todo pulmón

Las personas que están pasando por mi lado, me miran y apuesto que deben pensar que estoy muy loca

¡Dios mío!, Que pinta tan terrible tengo

Por un momento pienso en regresar a mi casa, pero luego descarto la idea, detesto ser irresponsable, así que seguiré mi camino, si mi futuro jefe quiere despedirme que lo haga, pero no voy a quedar como una persona que no cumple con su palabra

Cuando Robert salió disparado en su auto y la baño nuevamente no pudo más que reír, que mujer tan divertida, pero al mismo tiempo grosera, si había algo que no soportaba era que le retarán y justamente ella lo había hecho, ¿Qué se había creído?, sabía que el lo había hecho mal, pero había pedido disculpas, unas disculpas que esa maleducada no había aceptado, que rara la sensación que le había causado, sintió ganas de matarla, pero al mismo tiempo sintió un gran deseo de devorar esos labios tan tentadores, sin duda la chica era bastante hermosa

— ¿Qué estás pensando Robert? — Se pregunto así mismo

Como era posible que ese tipo de situación esa joven le hubiese causado tantas sensaciones, eso jamás le había pasado y es que estaba acostumbrado a que las mujeres cayeran rendidas a sus pies, pero ella en vez de adorarlo lo había tratado como se trata a cualquier mortal, el era un hombre deseado por las mujeres, no había conocido a ninguna que no se rindiera con su sonrisa, bueno ya la acababa de conocer y esa era Corina, apenas llegó a su empresa todos le saludaban con afecto, pero el apenas les respondía, era un hombre bastante arrogante, se podría decir que sus empleados le tenían miedo, nadie era capaz de decirle las cosas en su cara, pero a sus espaldas le tenían cualquier cantidad de apodos

Al llegar a su oficina, todo estaba en silencio, mal punto para la nueva asistente, se dijo a si mismo, aunque aún faltaba para la hora de entrada el era partidario que la secretaria debería estar en la oficina mucho antes que el jefe

Por su parte Corina que había decidido ir a trabajar aún con las fachas que llevaba, entro a la empresa sin importar lo que podían pensar de ella, como era de esperarse todos la miraron

— Buenos días señorita, ¿En qué la puedo ayudar? — Me pregunta la recepcionista

— Buenos días, soy la nueva asistente personal del señor Robert Miller — Le respondo de manera muy seria

— ¿Es usted? — me pregunta sorprendida

— Si, soy yo, lo que sucede es que me ha ocurrido un incidente antes de llegar aquí, un imbécil me ha bañado al acelerar su auto, se que no es la mejor pinta, pero quiero presentarme y no quedar como una irresponsable

— Tiene razón, puede seguir, que sepas que cuando el CEO te vea va a pegar un grito al cielo, porque si hay algo que le gusta es la pulcritud y la perfección

— Gracias por la acotación, pero si el trabajo va a ser para mí así será

— Eso es correcto, ahora siga, la oficina está en la planta catorce

Me despido de manera amable, esa chica me ha caído bastante bien, se ve que es una buena persona, camino hasta los ascensores y cuando llega todos me siguen mirando mal, pero como a mi no me importa en lo absoluto lo que piense la gente marco mi piso y me hago a la vista gorda

Para continuar con mi desgracia el ascensor se detiene en casi todo los pisos, solo puedo pensar que aparte de sucia voy a llegar tarde, cuando esté se detiene me bajo rápidamente, arreglo mi cabello y trato de limpiarme un poco, cosa que es totalmente absurda, pero como ya estoy aquí decido avanzar, veo una puerta bastante grande y me acerco, puedo leer que dice la palabra “Presidencia”, sin esperar más tiempo doy unos cuantos golpes a la puerta, escucho una voz fuerte masculina que me dice que siga, así que abro la puerta y por poco se me cae la quijada al piso

El hombre que está allí dentro y yo nos miramos y al mismo tiempo decimos la misma palabra

— ¿Tu?... decimos los dos al unisono

Capítulo 3

No puedo creer lo que estoy viendo, esto no puede ser real, siento que me va a dar un infarto, el hombre al que por poco le desbarató el auto es justamente mi jefe

¡Tragarme tierra!

— ¿Se puede saber que hace usted en mi empresa? — Me pregunta furioso

— Lo siento, hoy es — le espeto, pero no me deja terminar de hablar

— ¿O me estás persiguiendo?

— Si me dejara hablar podría explicarle

— Lo único que quiero es que se largue de mi oficina

Los dos nos miramos de manera desafiante, ¿Qué se ha creído?, Podrá ser muy el dueño, pero no voy a permitir que me humille de esta manera, es más yo me largo solita, pero antes me va a escuchar, así que me acerco hasta donde el está parado y me alzó lo suficiente para tratar de estar a su altura, el olor de su perfume inunda mis fosas nasales y al estar más cerca de el puedo ver todas las facciones de su rostro, sin duda lo que tiene de guapo lo tiene de desagradable, su mirada y la mía se junta y puedo ver esos ojos azules penetrantes, es un verdadero reto mantener fija la mirada y más cuando observó sus labios carnosos, sin duda debería ser un pecado ser tan hermoso, pero de la nada reacciono y comienzo a cantarle hasta las mañanitas, para que aprenda a respetar y dejé de sentirse el centro del mundo

— Sabe cómo es la cosa, usted es un imbécil que se cree un Dios por ser dueño de este lugar, pero le cuento algo, yo he llegado aquí porque era mi primer día de trabajo y usted se atravesó en mi camino y mire como me ha dejado, esto es su obra señor y para que le duela, usted a mi no me hecha de aquí yo solita me marchó, porque por gente como usted es que hay tantos empleados infelices

No había terminado de hablar cuando esté se acercó y sin importarle nada le pasó la lengua por sus labios, fue tanto el deseo que ambos sintieron que está quemaba como el fuego, pero en un impulso Corina lo empujó, ¿Qué estaba haciendo este hombre?

— Lo siento, eso no debió pasar, pero es que necesitaba callarla, hablas más que una cotorra y tranquila el puesto es tuyo

Robert tomo esa decisión de manera apresurada y luego se arrepintió, ¿Podría el aguantar a esa loca?, Pero en el fondo no quería que se fuera, eran pocas las mujeres que conocía con ese carácter así que lo mejor era esperar a ver hasta donde podía llegar

— ¿Está hablando en serio? — Le pregunto sorprendida

— ¿Me ve sonriendo?, Soy un profesional y se que usted a llegado en estás condiciones por mi culpa, ahora vaya a personal y pida que le dé los uniformes para que esté decente en su puesto

Apenas dice eso me provoca devolverle una palabrota que se que no le gustará, pero busco mi autocontrol y solo asiento, salgo del lugar y apenas estoy afuera siento que vuelvo a respirar con normalidad, que hombre tan extraño, no sé si pueda trabajar en este lugar, pero necesito tanto el dinero que tendré que hacer de tripas corazón

Saludo a una de las secretarias y está me mira con curiosidad, para ser cortes le explicó lo que me ha sucedido y ella me dice que justamente trabaja en el departamento de personal, que me acompañara recibir mi dotación de uniformes, la verdad si es como el que ella lleva están muy bonitos, es un bléiser negro, camisa de botones color blanca, falda negra y zapatos de tacón alto, también color negro, ahora entiendo la temática, por lo visto el jefe tiene una fijación con esos colores, la chica me dice que se llama Carolay y es la asistente del gerente de personal, tomamos el ascensor y ella marca el piso seis, al llegar bajamos y caminamos un pasillo largo

— Espera un momento aquí, ya reviso la ficha que llenaste el día de la entrevista para buscar la talla correcta— Me dice Carolay

— Vale, perfecto

Espero a que ella haga lo que ha dicho, a los pocos minutos sale y me estrega tres juegos de uniformes, de distintos colores, blanco, mejor y gris

— Estos son tus uniformes Corina, el negro lo usarás los días lunes y viernes, el gris los martes y jueves y el blanco miércoles y sábados

— Excelente, ahora necesito un baño para cambiarme, por favor

— Vamos, pasa al de esta área, sin duda es una vestía quien te ha dejado así

— Si lo es

Si supiera que está hablando de su propio jefe, pero prefiero no dar detalles, paso al baño y me quito la ropa sucia, aprovecho la bolsa del nuevo uniforme y la coloco allí el desastre que llevaba puesto, cuando ya estoy lista me miró en el espejo y me encanta como se ve, sin duda quien los eligió tiene un gusto bendito, además el usar uniformes todos los días me ayuda a no dañar mi ropa personal

Al estar lista salgo y ella suelta un silbido, luego sonríe y me dice que ahora sí parezco la secretaria del jefe, adicional comienza a contarme lo que pasó con la antigua asistente

— Ella se llama Romina, es una chica bastante guapa también, pero enamoradiza y un día de la nada se fue sobre el jefe y lo beso de tal manera que el mismo la despidió, es que a quien se le puede ocurrir semejante cosa, bueno solo a ella, es que fue un gran escándalo, aunque muchos dicen que eso va más allá

— ¡Qué fuerte! — Le respondo solo eso, porque la verdad me importa poco lo sucedido

— Si, espero tu tengas mejor suerte

Jumm, si supiera lo que pasó hace un momento, no estaría pensando de esa manera, me digo a mi misma

— Gracias, ahora ya debo ir a la oficina de mi jefe para ver qué necesita

— Vale, ya luego te presento a algunos de los compañeros, aunque si veo necesario que conozcas a cada uno de los jefes del departamento

— Tienes razón Carolay

— Pero lo haremos en otro momento, no vaya a ser que el ogro se enoje contigo en tu primer día de trabajo

— ¿Tan malo es? — le pregunto con curiosidad

— Cuando se enoja es el peor, no creo que exista ninguna persona que lo pueda controlar, bueno solo lo hacía su ex novia Sabrina

— Ohh, ¿De verdad?

— Si, pero dicen las malas lenguas que ella lo engaño con otro y tal vez sea cierto porque al poco tiempo apareció en primera plana que estaba casada con un magnate araba

— Pobre, eso es terrible

— Si lo es, pero tal vez el lo merece, aunque en realidad cambio desde su ruptura, creo que culpa a la humanidad por su desdicha, aunque mujeres no le faltan, pero eso ya lo verás por ti misma

Mientras regreso a la oficina del CEO las últimas palabras que me ha dicho Carolay retumban en mi mente, ¿tan increíble es este tipo para que todas se mueran por el?, no sé puede negar que es muy guapo, pero tampoco es para tanto, bueno tal vez sea por los millones que tiene, al llegar a mi puesto de trabajo decido que no me le voy a amilanar a este tipo, así que con todo el descaro del mundo tocó a su puerta, el me dice que siga, apenas abro la puerta el me mira con desagrado, creo que el sentimiento es mutuo

— Ya estoy lista señor, ¿Me necesita para algo? — le pregunto bastante sería

A él se le curvan los labios y solo con su mirada me indica que mi pesadilla a comenzado

— Si, necesito que pase al archivo y me ubique todos los egresos del año dos mil dieciocho, los organice en carpetas y adicional los pase a digital, ¿Sabe cómo hacerlo? — pídale ayuda a Luciana la secretaria de vicepresidencia

Detesto la actitud que está teniendo conmigo y se que no será fácil, pero desde hace siete años que llegue a esta ciudad a mi nada me queda grande, así cueste lo que cueste lo voy a hacer

— Por supuesto señor, eso para mí es pan comido— le respondo de manera antipática

— ¿En serio?, Entonces me organiza por favor los de dos mil diecinueve

Maldito ogro, sin duda quiere joderme la existencia

— Perfecto, ¿Necesita algo más?

— Si, que se marche de mi oficina

Me volteo de manera chistosa y estoy apunto de saberle el dedo cuando vuelve a dirigirse

— Ahora sí parece gente con su nuevo uniforme

— El animal es otro— Digo en voz baja

— ¿Qué ha dicho señorita?

— Que tiene razón señor, ahora me marcho, no me gusta perder el tiempo

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