Gabriel
Cayó al suelo con todo su equipo y se quedó pegado al césped, cómicamente en cuclillas, con la cabeza un poco alzada, mirando a Connie.
Ésta no perdió su serenidad.
"Me parece que se ha equivocado usted" dijo únicamente.
Rud meneó la cabeza. Dejo en el césped..
— ¡Me muero! ¡Desriñonado! — Liv es una lectora veloz, nunca puedo llevarle el ritmo, ella siempre llega antes a terminar la página. La miro reír, cómo sus ojos se achinan, sus dientes quedan totalmente expuestos y sus pómulos sobresalen, es hermosa, amo esto de leer con ella, su emoción por lo que lee, tan trasparente, tan sensible, tan vivida que la amo.
Deja de reírse y me mira extraño, a veces ella es difícil de descifrar, eso me da una incertidumbre terrible.
Cuando me mira a los ojos así, muero por besarla, saber lo que se siente besar su labios una vez, solo para confirmar todo esto que me embarga cada momento. Fui tonto al tratar de negar lo mucho que me gusta y lo enamorado que me tiene. Su mirada fija en mi y después es mis labios solo me provoca, pero decido esperar.
— Bueno sigo que soy lento — miro el libro leyendo el ultimo párrafo para entender qué le causó tanta gracia y me río al igual que ella.
— ¡ muy bueno! Es un caradura, Dios mío, ¡me encanta! — A mi me encanta ella y verla toda enamorada cada vez que leemos un libro nuevo.
Llevo meses tratando de notar si todas sus señales son las correctas, sería muy malo que no lo fueran ya que no quiero perder nuestra amistad.
Pero no puedo encontrar el momento correcto para poder decirle todo lo que siento, ya de por si usar una confesión es algo ridículo, pero también es romántico y sé lo mucho que le gusta el romance a Liv y la verdad que no leería historias de amor si no me gustara el romance.
Pero soy cobarde, si ella me rechaza la verdad no me va a gustar. Cuando me empezó a gustar Liv, primero creí que solo era un gran cariño, me pasé años de mujer en mujer y ¿Saben qué? ninguna es ella, nunca me siento completo ni 100% satisfecho. Pero cuando estoy con ella es muy diferente, además que no es normal los celos y el sentido de pertenencia que generé hacía ella.
Sé que Livie es la mujer de mi vida y nadie me va a convencer de lo contrario, ella no me pertenece, lo sé, pero es como que si, ¡Ay, si me escuchara mi papá, ya estaría horrorizado!, pero seamos honestos, todos esos tipos con los que ella pueda estar solo disfrutan temporalmente de algo que tiene dueño y en éstas semanas lo confirmé, cada que Liv y yo estamos muy cerca puedo sentir esa tensión amorosa entre ambos y está decidido, voy a decirle todo lo que siento, solo debo encontrar el momento indicado.
Pero si hay algo que no se discute es el hecho de que ella esta destina a ser mía. Suena mal, digamos que estamos destinados a estar juntos, suena mucho mejor.
— Es muy buena, ya veo que todo lo que rumorean es mentira — mierda no leí nada por estar contemplándola y pensando en todo lo que pienso.
— ¿Querés que traiga algo de tomar? — trato de zafar esta situación porque no quisiera arruinar el momento de lectura confesando que no leí por distraído.
— ¡Para, voy yo! siempre vas vos — me pasa el libro y hojeo, leyó 5 paginas más, Liv lee rápido.
— ¡Okey! — sonrío de lado agarrando el libro y ella sale.
Leo rápido hasta donde ella quedó y simplemente la espero. Acomodo los almohadones para que después no nos duela la espalda.
Salgo a ver qué está haciendo, está acomodando 2 vasos en una bandeja junto con unas galletitas, Liv es una mujer detallista, al menos conmigo ella lo es. Me gusta que siempre esta tarareando algo cuando está concentrada y lo que más me gusta es que cuando me ve sonríe, Liv siempre tiene una sonrisa para mí.
— ¡Prométeme que no vas a gritar! — digo mirándola mientras caminamos a la habitación.
Me mira sin entender.
— Este libro es uno que conseguí suelto, pero... — abre los ojos y deja la bandeja en la cama para empezar a saltar como una niña.
— ¡Ay no, ay no! –
no puedo evitar reírme.
— ¡Conseguí un lote de 13 libros de Corín! — se pone a aplaudir.
— Por Dios Gabi, ¿dónde los voy a poner? — se pone a mirar su lado de la habitación.
La habitación de Livie y Lilian está dividida en dos por una puerta corrediza que supongo es para que cada una tenga su espacio. No quiero ahondar en eso y saber para qué.
Me pongo a mirar con ella su lado de la habitación.
— Podemos poner acá— Apoyo mis manos en una de las paredes que está vacía— Tipo una biblioteca pequeña flotante — Asiente mientras se aleja para mirar.
— Si, definitivamente va a quedar genial! — apoya su índice y pulgar en el mentón pensando. — Puede tener varias divisiones por si después consigo más, además que podría ponerle un cobertor de vidrio para que no les afecte la humedad.
— ¿Y te digo algo? — me mira esperando respuesta — Pedí una para que la pongamos justo acá — me mira con sus ojos iluminados.
— ¡Te juro que te besaría! — salta emocionada.
Y muero por decirle, hacelo, bésame Liv, porque yo siento que un día voy a morir por las ganas que tengo de hacerlo.
— Con que compartas los libros conmigo está bien — sonrío y ella asiente emocionada.
Liv estudia literatura y letras, siempre le gustaron los libros, ella tiene una gran imaginación, es una soñadora innata.
— ¡Gabriel! — escucho a Demián llamarme.
— ¡Llegó el pesado! — dice Liv riéndose.
Abro la puerta para verlo alzar una ceja, lo miro con cara de: ¡Disimula, idiota!
— Che Gabi, hay una fiesta en Dinastía Griega el bar, venís? — miro a Liv.
— A nosotras nos llegó el mensaje en la tarde. Y vamos con Lil! — yo que quería quedarme leyendo y pasando tiempo juntos.
— ¡Bueno, salimos de fiesta! — Respondo con resignación.
..........
— Deja de mirarla tanto pareces un pervertido. Acércate sácala a bailar y listo! — Miro a Demián y resoplo.
— ¡Cuatro! — Respondo y Demián arquea la ceja confundido.— ¡Bailó con cuatro tipos! — Demián revolea los ojos.
— Que no hubieran bailado con ella si no fueras tan cobarde y la hubieras sacado a bailar vos, la besas listo... Ah no, la amistad cierto — me paro muy enojado, ya estoy harto.
Está hermosa como siempre y no soporto verla con nadie más.
— Bueno, el muchacho agarró valor! — Sacudo mi mano mientras camino hacia ella.
¡Solo, sácala a bailar! Mil veces bailaron juntos, ni seas cobarde!
Me estoy acercando y veo a Lilian acercarse a ella, le habla al oído, le señala un tipo y Liv se va en dirección a el chabón ese, ¿Es joda? Me siento en la barra tratando de controlar mis celos desmedidos e injustificados.
Pero no puedo dejar de mirarla, baila con el tipo, toman, hablan, ella sonríe como si estuviera muy contenta, es que debe estar contenta es obvio.
Cómo mierda voy a confesar lo que siento si ella anda de acá para allá con uno y otro, eso no me da seguridad de que le gusto. Aunque la verdad ella solo está siendo libre porque no está con nadie así que... está en su derecho.
Tsk!
Media hora, es lo que estuve sentado tomando, viéndola, ese tiempo bastó para que ese desconocido se lleve lo que es mío del maldito bar!
¡Contrólate! Ándate a dormir, no seas pelotudo, ella no te pertenece, si querés que así sea, tenés que decirle lo que sentís y que ella sienta lo mismo.
Termino mi cerveza y me voy al departamento caminando, porque con tanto alcohol no es buena idea manejar.
Solo espero que el idiota de Demián no me haya ganado de mano.
Lo dudo, éste anda con una y otra todo el tiempo. Pobre la mujer que se enamore de él, con lo desalmado que es solo la usaría.
Entro al departamento y no solo tengo que soportar los sonidos que salen de mi habitación un claro indicio que dormiré en el sillón, sino que también los sonidos que salen de la habitación de Liv y Lilian, no quiero pensar quien de las dos es, porque les juro que voy a perder el juicio.
Me tiro en el sillón fastidiado tapando mi cara con un almohadón tratando de poner la mente en blanco y poder descansar.
¡No pienses en ella ahora, eso te pasa por cobarde!.
Livie
— Lil ¿Qué vas a hacer el día que yo tenga novio? — Revolea los ojos.
— No sé, tendré que fumarme toda la mierda de la previa para tener sexo. Tks, ¡Que asco! — Me empiezo a reír.
— ¡Es divertido, Pero sos una floja Lil, además está muy mal lo que hacemos, esos hombres viven engañados! — Lanza una carcajada.
— Soy muy tontos, no puedo entender cómo no nos distinguen! — la miro rodando los ojos.
— Lil tenemos la misma cara prácticamente, ¡lo raro es que los demás nos distingan! — Asiente.
— Igual podemos engañarlos porque no nos conocen, somos diferentes, tenemos los ojos un poco diferentes y... bueno los ojos — No puedo evitar reírme.
— Digamos que la personalidad tenemos diferente.— agrego.
— Eso sii, yo soy increíblemente extrovertida y fabulosa, me encanta tener sexo y vos... Liv sos muy tierna, divertida en extremo pero sos tierna como papá y loca como mamá, yo solo soy loca como mamá. — Niego mordiendo mi labio inferior, Lil es loca como mamá.
—Si claro señora fabulosa, déjame dormir porque entre vos y la gritona que trajo Demián no pegue un ojo! — Hace como si su mano hablara.
—¿Cómo sabes que no es Gabi el que trajo la gritona? — miro mis manos y me acomodo como si fuera a dormir. — Liv! — me giro para mirarla.
— ¡Salí a ver si estaba durmiendo en el sillón! — se mata de risa mientras camina para ir al lado de su habitación.
— Sos de terror Liv, Pero estás en lo cierto, ¡Demiancito, trajo a la gritona de Mónica! — Me giro para dormir.
Con Lil hacemos algo cada que vamos de fiesta, a ella le da demasiada pereza la previa de hablar con el chico, esa parte del chamuyo para después pasar a lo importante (palabras suyas).
Así que yo me acerco al chico que a ella le llama la atención, hablo lo conquisto por decir así y cuando nos vamos del lugar le digo que vayamos a mi departamento, donde hacemos el cambio, lo sé, estamos muy locas, pero si vieran la cantidad de tipos que caen, hasta ahora todos cayeron.
Cuando llegamos al departamento Lil hace su entrada y bueno, consigue su preciado sexo casual.
Lo único malo es que después alguno que otro me ve en la universidad y piensan que tuvieron el mejor sexo de su vida conmigo. ¡ muy tontos! Y nosotras somos muy locas y mentirosas jajajaja.
......
— El sábado es la fiesta anual de recaudación en la facultad. — dice Lil mientras me pasa una taza de café.
— Ya te aviso que no esperes sexo, no pienso chamuyarme a nadie por vos el sábado. — Me hace carita de perrito, pero niego, porque el sábado no voy a hacerlo.
Será de día, Gabi viene conmigo porque lo voy a invitar así que menos que menos voy a desperdiciar mi tiempo en chamuyarme a alguien que ni siquiera me guste para Lilian.
— ¡Amargada! — se gira fingiendo estar ofendida.
— ¡Vaga! — suspira y me sonríe.— Voy con Gabi ese día — Hace gesto de asco.
— Esta bien, además tengo que hacerme la idea de que pronto van a andar ahí metiéndose mano entre ustedes y se me acaba la cómplice. — Revoleo los ojos — Pero mejor porque ya estoy cansada de que andes mirándolo como si fuera un actor de telenovela — sonrío porque Gabi es mas lindo que un actor de novelas.
— ¡Hola insoportables! — Sale Demián, siempre tan amable como de costumbre.
— ¡Insoportable esa tal Mónica! ¿ya dije que me molesta que es muy gritona? — dice Lil que como siempre no puede dejar su lengua quieta.
— ¡Ay no Li, hay otra que grita más! — le sigo el juego porque es muy genial molestar a Demián, mi primo es un animalito salvaje, no tiene un filtro entre la boca y el cerebro.
— Deberían concentrarse en sus gritos y no en los de otras.— contesta tratando de molestarnos, pero querido, gemidos míos jamás escuchaste.
— ¡Hoy es el cumple de Penny! — Sale Gabi de la habitación mirando su teléfono — No le compre nada ¡mierda!. — Una buena escusa para pasar tiempo con él.
— ¡Yo te ayudo! — digo parándome de mi asiento.
— ¡Es fácil, regálenle una cita con algún chico, dudo que así muda como es, consiga una! — Ay Demián, Sos malvado.
— Es buena, a veces si tenés ideas geniales, Demiancito.— Lili lo molesta siempre diciéndole Demiancito.
— ¡Hablemos en serio! — reclama Gabi.
— Cumple 18 años Gabi, oficialmente legal para entrar en el mercado amoroso!— Dice Lili levantando las cejas sugestivamente.
Tiene razón, Penny ya podría animarse a más. Quizás si le regalamos algo que la haga sentir una chica más de su edad. Ya sé!
— ¡Eso sí! regalémosle ropa interior — digo mirando a los chicos.
Demián se ríe y Gabi lo mira mal.
— ¿A vos qué se te hace tan gracioso? — mira a su amigo tratando de encontrar respuesta.
— ¡Me imagino la ropa que usa tu hermana! — dice Demián y sigue riéndose. — Parece que nadie la vio, o sea no es como ustedes chicas, ¡regálenle un libro y seguro le encanta! — sale del departamento y nos quedamos sin decir nada. ¡Qué cruel! Penny es una chica dulce, no debería ser así con ella.
— ¡Comprémosle ropa interior! Yo te ayudo — Sonrío mirando a Gabi que asiente a mi idea.
— Bueno, ya veo que es en parejita la cosa, me voy con el inmundo de Demián! — Lil sale y nos deja solos.
— Bueno sos mi pareja hoy! — dice Gabi levantando las cejas y yo... Dios, no quiero ponerme roja porque mi mente perversa solo piensa que sea mi pareja con otro tipo de connotación.
— ¿Vamos, señorita? — Pone su codo para que lo agarre y sonrío porque siempre jugamos así con él.
— ¡Será un honor ser su compañía hoy!— meto mi mano por el hueco que hay en su codo y su costado.
— ¡El honor siempre es mío! — me guiña un ojo y salimos.
....
— ¿Ropa interior? — pregunta Gabi, frunciendo la nariz. — Penny todavía está... — lo interrumpo.
— Penny ya está grandecita, necesita ropa para presumir ante los chicos — me mira abriendo sus hermosos ojos verdes, pero no voy a ceder. — Ay Gab, ya es hora que ella se muestre al mundo, tu hermana es hermosa y si se pusiera la misma ropa que uso yo seguro que me opacaría.
— Eso sería imposible — lo miro y veo que se pone incómodo, es que… ¿acaba de decirlo por mí?
— Lo sé, soy única — sonrío— Pero Gab, 18 años tiene, no podemos tratarla como si tuviera 12 todavía. — Resopla y me mira con su cara de derrota.
— ¡Okey! Pero, ¿te los probas vos y veo cómo son? — lo miro dura como una estatua. — ¿Qué? tengo que ver cuan indecentes son!
— Gab.... yo.. — lanza una carcajada.
— ¡Es chiste Li! Aunque la verdad, no me molestaría— entra a la tienda y me deja atrás confusa y avergonzada.
Creo que ya no puedo negar que eso fue una clara indirecta y... creo que, ¡también le gusto!
¡Ay por Dios, Le gusto!