Me encuentro cenando con mi tía y mi prima debido a que Braulio tiene entrenamiento con los chicos hoy. Eso es lo que el dice, pero debe estar en una fiesta con chicas.
—Es increíble como comes—Dice mi tía
Ella es muy esbelta y bella, cabello rubio y ojos azules y Norma heredo su belleza.
—Déjala mamá
—Comes como un animal, Maia, no pareces hija de mi hermana. Tu madre era muy bonita en cambio tu pareces adoptada.
—Mamá Mai se siente mal. Tuvo un problema con Jerry.
Mi tía ríe —No me extraña, ese muchacho es muy guapo debería tener una novia como tú Norma no una vaquita para cuidar.
—Voy a pasear a Luna.
—Ya es muy tarde, Maia.
—No importa, Norma.
Le puse la correa a Luna y salí de mi casa con ella. NO deseaba escuchar a mi tía ofenderme.
Luna es una labradora color negra, ella es muy hermosa y siempre me escucha, me la regalo mamá antes de morir. Es lo único que me queda de ella.
Caminé rumbo hacía el parque en el cual siempre paseo para relajarme. Ya van a ser las once de la noche, pero no me importa porque está zona es muy segura.
Proseguí caminando hasta que escuche sonidos de música y también vi el carro de mi hermano en una casa por eso me acerqué a la propiedad.
Al parecer es una fiesta, entre con Luna por el jardín trasero y me percaté de que Jerry estaba allí besándose con una chica y mi hermano está a su lado bebiendo sin importarle nada.
—¡Gerardo! —Grite molesta
En ese instante el me miro y comenzó a reír fuerte.
—Incluso tengo pesadillas contigo Gorda inmunda.
No me controle y le pegue una cachetada con todas mis fuerzas.
—¡Eres un maldito cobarde!.
—Ya me tienes harto, gorda inmunda. ¿Sabes por que estoy contigo? Por lastima y por dinero, Brau me comento que tus papás te dejaron mucho dinero.
Mi hermano ríe fuerte—Te mentí quería saber si tenías estómago para cogerte a esta bola de grasa y si lo tienes.
—No tienes una idea las ganas que tenía de vomitar cuando sabía que debía tocarte, me das asco.
—Tú me das asco a mi.— Le digo— Yo seré gorda y todo lo que quieras, pero tú eres una basura de persona y nunca nadie te querrá porque no vales nada.
Simplemente tome la correa de Luna y me aleje del lugar estaba llorando tanto que al cruzar la calle no me percaté de que un carro estaba cruzando. Un muchacho se bajó del carro velozmente.
—¿Estás ciega? ¿Acaso no miras antes de cruzar?.
No le respondí nada y me centre en Luna.
—¿Estas bien mi amor?
—No te responderá—El tipo no me deja de gritar ni siquiera he levantado la vista para mirarlo.
Me centre en Luna y al parecer solo se lastimó la patita, por ello la cargue en mis brazos.
—¿Me puedes llevar al veterinario?— Le pregunté cuando levanté la vista.
¡Mierda! ¡Mierda! ¡Y más mierda!
Por supuesto lo reconozco al verlo se trata de Juan Miguel Smetana el tipo insufrible, mujeriego y quien todos odian por lo odioso que es.
Su cabello es castaño y sus ojos tienen un tono miel. En este momento me mira fríamente.
—Por supuesto, que no, tú te atravesaste en mi camino. No me perderé la fiesta por ti y tú perro pulgoso.—Es todo lo que dice antes de alejarse.
No me importó nada y tome el carro de Braulio de todas formas ese idiota siempre deja las llaves puestas en el carro.
No tarde más de quince minutos en llegar al veterinario. El doctor reviso a Luna y me informó que tiene la patita quebrada y no podrá moverla por unas semanas, pero estará muy bien.
Me moriría del dolor si algo llega a pasarle a mi Lunita y todo culpa de ese tipo que maneja como loco
Regresé muy tarde del veterinario y me fui directamente a dormir debido a que estaba muy cansada.
Me desperté al mediodía y le di de comer a mi perrita en la cama. Es complicado que ella se quede quieta.
—Maia tienes que ver esto— Me dice Norma mientras entra a mi habitación.
Miles de lágrimas resbalan sobre mis mejillas cuando vi en su celular el vídeo de anoche en el cual ese tipo me humilló
Ahora soy la burla de todos.
Cuando baje las escaleras rumbo hacía la sala no me controle al ver a mi hermano y le pegue una cachetada con todas mis fuerzas. Levantó el puño e intento golpearme, pero se detuvo porque llegó mi tía.
—No te preocupes mi amor destrózale la cara a esta mocosa. —Le dice ella
Antes Braulio me quería, pero mi tía lo ha envenenado en mi contra desde que somos unos niños.
En ese instante el me pego una cachetada la cual me tumbó al suelo.
—No me vuelvas a pegar en tú vida, Maia. No es mi culpa que seas una regalada con Jerry. Ya nos contó anoche como le rogabas que te coja y se la chupaste en el carro.
—Incluso una prostituta es más decente que tú.—En ese instante mi tía me pega una cachetada.
No lo pensé y salí de la casa corriendo hacía el mismo parque de siempre. Proseguí caminando dejando caer todas mis lágrimas.
Me siento un asco, una basura, una porquería por haber confiado en Gerardo y pensar que me quería. Sólo deseaba mi dinero y ahora me ensucio por todo el colegio diciendo mentiras de mi.
Tengo fama de zorra cuando nunca hice nada con él.
No entiendo ¿Por qué me odia tanto y por que mi tía y mi hermano me tratan de esa forma?
No tengo absolutamente a nadie lo único que deseo es morirme y dejar de sufrir para siempre.
Me dirigí corriendo hacía un puente y camine hacía la punta.
Quiero acabar con mi vida y mi sufrimiento, estar con mis papás porque sólo ellos me quisieron y ya no están ni estarán nunca.
Estaba a punto de lanzarme cuando alguien me tomo de la cintura y me lanzo al suelo.
—¡No! ¡Déjame acabar con todo!— Le suplico entre sollozos.
El hombre me regala una mirada y observó que su cabello es castaño claro y sus ojos verdes claros, es muy lindo.
—No se que ocurre pero está no es la solución.
—Claro que si, me quiero morir. No le importó a nadie.
—¿Cómo te llamas?.
—Maia —Respondí
—Maia—El me estrecha entre sus brazos y en ese momento dejo caer todas mis lágrimas.
Hace varios años nadie me abraza. Había olvidado por completo como se sentía.
—Maia a mí me importas y estoy seguro de que a muchas personas también. ¿No tienes hermanos o mascotas?.
Asentí con la cabeza—Una perrita.
—¿Y como crees que se sentiría ella si no te vuelve a ver?.
—Seguro mi prima la cuidaría.
—Ves también tienes una prima.—El me ayuda a levantarme del suelo.— Vamos a caminar
El me toma de la cintura y observó como nos alejamos del puente. Me estoy alejando y me arrepiento, mi vida es horrible y no quiero seguir viviéndola.
—Ven sentémonos en el Banco.—Me dice cuando luego de caminar unos minutos llegamos a un Banco que se ubica frente a una piscina.— ¿Quieres que llame a alguien?
Negué con la cabeza —No tengo a nadie.
—Cuando estamos tristes vemos todo oscuro, la tristeza no nos permite ver el lado bueno de la vida. ¿Cuántos años tienes Maia?
—Diecisiete ya se que estoy horrible y parezco una señora de cuarentena años.
El ríe fuerte lo cual me hace enfadar.
—No me estoy riendo de ti sino contigo. A tú edad los adolescentes suelen pensar extremadamente. Si este vestido no me queda moriré.
Reí—Sonaste a mi prima Norma ¿Cuántos años tienes?.—Le pregunté
El habla como si hubiera sido adolecente hace varios años.
—Veintiuno ya se que parezco de cincuenta años.
Reí— Eres muy lindo.
—¿Te parezco lindo? No me has escuchado roncar, ni me has visto comer cuando tengo una hamburguesa en frente. Tengo muchas cosas malas.
—No lo creo ¿Cómo te llamas?.
—Juan Pablo Smetana.
¡Maldita sea es pariente del idiota de Juan Miguel!.
No sabía que el tenía hermanos, tenía entendido que es hijo único.
—¿Te acompaño a tú casa?.
Negué con la cabeza—Estaré bien.
—¿Segura?.
Asentí con la cabeza—Tienes razón no puedo dejar a Lunita sola además está lastimada de su patita y debo cuidarla.
Él me sonríe—Bien estaré aquí todos los días a esta misma hora quiero seguir viendote.Puedes hablar conmigo de lo que sea.
—Gracias, Juan Pablo.—Es todo lo que dije antes de alejarme
No puedo creer que siendo pariente del otro imbécil sean tan diferentes el uno del otro.
Durante los últimos días me he sentido muy mal y debo admitir que Juan Pablo me ha ayudado mucho
Con el puedo hablar sin sentirme juzgada, sin embargo, no le he dicho a nadie que lo conozco.
No quiero que nadie arruine nuestra amistad porque todo lo bueno en mi vida se arruina.
En este momento me encuentro en el parque con él. Esta acariciando a Luna quien ya está mucho mejor de su patita.
—Le gustas
Reí al ver que Luna no deja de lamer su rostro.
—Me encanta verte reír, Maia, eres verdaderamente hermosa.
—Quiero llevarte a un lugar.
—¿A donde?— Pregunte intrigada.
—Ya verás.
Tome la correa de Lunita y las dos seguimos a Juan Pablo caminando entre las calles de la ciudad.
Luego de unos diez minutos llegamos a una casa grande, creo que es una pensión o un hotel.
—¿Vives en un hotel?.
—Adelante—Ríe mientras abre la puerta y me guía por el hermoso jardín delantero.
Me percaté de que hay varios muchachos en el lugar. La mayoría son hombres también hay algunas mujeres y también está una señora que se ve mayor.
Parece una fraternidad de universitarios o algo por el estilo.
—Abuelita ella es Maia—Me presenta
La mujer está con el cabello canoso recogido en un Chongo, los ojos color miel y vestida con un delantal de cocina.
—Mucho gusto, Maia— Ella me saluda con un beso en la mejilla —Soy Ruth
—Mucho gusto, señora.
Juan Pablo poco a poco comenzó a presentarme a las personas en el lugar. Los muchachos se ven muy alegres y les agradó Lunita. Una chica fue muy amable y otras dos me miran mal.
Continúo enseñándome la propiedad la cual es muy espaciosa. Posee varios cuartos en la parte de arriba y de abajo y el jardín trasero es mucho más lindo que el delantero.
Finalmente nos sentamos en un banco que se ubica en frente de un árbol.
—El jardín es hermoso—Le comento mientras me siento con Luna encima de mí.
—A mi abuelita le fascina, Mai, quise que conozcas mi hogar porqué yo quiero conocer el tuyo.
Negué con la cabeza—No es por ser grosera, pero no me gusta ni a mi, mi propia casa.
Juan Pablo me agrada de verdad, es evidente que es un hombre humilde, debido a que a pesar de que este lugar es hermoso se ve humilde.
A pesar de que mi familia tiene dinero nunca he sido feliz en esa mansión. Mi principal motivo para no llevarlo a casa es mi familia, mi tía es muy clasista y mi hermano también, tal vez pueda presentarle a Norma, pero aún no quiero porque ella es demasiado hermosa y no quiero que el se fije en ella y deje de prestarme atención.
—Como puedes verlo no soy millonario. No tienes nada de que avergonzarte.
—Me avergüenza mi familia, Juan Pi, dime de donde salió está propiedad.
—Ha estado en la familia Smetana hace años los dueños eran mis bisabuelos y se lo heredaron a mis abuelos, mi abuelito murió pero mi abuela se hizo cargo de él, a ella le fascina estar rodeada de jóvenes, la alegran.
—Es evidente que la adoras.
—Es toda la familia que me queda de mí mamá. Viví muchos años alejada de ella, pero cuando murió mamá quise reencontrarme con ella y hace más de un año regrese a vivir acá.
—Me encantaría tener abuelitos, más primos o tíos, siempre quise una familia muy grande. Mi madre sólo tenía una hermana y mi papá casi no tenía familia.
—Puedes tener una familia grande si lo desean.
Reí —Mi única opción para tener hijos sería inseminación artificial. Nadie me tocaría sin vomitar.
—No me gusta que hables de esa forma.—El lleva sus manos hacia mis mejillas levantando mi rostro.
Al tenerlo tan cerca no logré contenerme e intente unir mis labios a los de él, pero este se alejo.
—Perdón que pena.— Me disculpe toda roja—Pensé que te gustaba ¿Qué estupidez? ¿Verdad?.
—No es ninguna estupidez. Eres hermosa, pero eres prácticamente una niña, soy mucho mayor que tú.Sólo quiero ayudarte.
En realidad no nos llevamos más de cinco años. Seguramente él me está mintiendo como alguien como el podría fijarse en alguien tan fea y gorda como yo.
—Mejor me voy.
—Mai no quiero que te sientas mal.
—No te preocupes, entiendo que no podría gustarte y te doy lastima.
—No es lasti...
No le permití terminar la frase y simplemente me aleje prácticamente corriendo. Me percaté de que una de las chicas que me miro mal nos estaba espiando.
¡Qué vergüenza si me vio intentar besar a Juan Pablo!
Salí de la propiedad y al salir me detuve al liberar todo el aire contenido.
—¿Por qué soy tan torpe, Luna?
En ese instante como si mi suerte no fuera mala una persona se acerco al lugar con su ropa deportiva y una pelota en sus manos.
—¡Vaya que tengo mala suerte! ¡Otra vez la gorda y su perro pulgoso gordo!
—Luna no es gorda sólo peluda.
Quisiera decirle que es un Idiota pero insultar no es mi estilo. A veces lo intento con mi hermano cuando me ofende, pero me acobardo.
—¡Luna no!— La reprendí cuando ella orino los zapatos de Juan Miguel.
—¡Llévate a ese perro pulgoso antes de que la golpee!.
—Inténtalo—Lo rete —No entiendo porque siempre eres tan grosero con todo el mundo.
—¿Yo?— El ríe fuerte.
No es ninguna novedad que el siempre ofende a la persona que se le crucé en frente tanto muchachos como muchachas. No tiene ningún amigo porque es un amargado.
—Lárgate y si vienes de parte de tú hermanito o tú noviecito diles que me pagarán lo que me hicieron. No se como pero me vengare de ellos.
—¡No se de que estas hablando y yo no soy mensajera de nadie!
—Además de curvas de más tienes carácter.—El ríe fuerte.
En ese instante debí contenerme para no lanzarle un puñetazo. Nunca entenderé porque siempre me molesta.
De Gorda, fea e inútil no me baja cuando yo nunca lo he ofendido por ser becado como lo hacen mi hermano y sus amigos.
No entiendo que es eso tan malo que le hice para que siempre me ofenda cuando tiene la oportunidad. Los demás hablan a mis espaldas, pero el me ofende en mi cara.
—¡Ya déjame en paz, Juan Miguel!
—Del inútil de tú novio toleras todo, Maia, te gusta que te maltraten. Además de gorda y fea eres masoquista. Todos los ricos son tal para cual.
Contuve mis lágrimas porque no dejaré que el se percaté que me está lastimado.
—Perdón yo...
Me solté de su agarre cuando el intento sostener mi brazo y simplemente me aleje con Lunita.
***
Llegué a mi casa y para complicar mi día me percaté de que mi tía tiene invitados para cenar.
Ella siempre invita a los tipos más asquerosos con quienes realiza negocios importantes.
Ni yo sé de que tratan sus negocios sólo se que obtiene mucho dinero y esos viejos violan a Norma con la mirada por eso me gusta acompañarla para que no intenten nada contra ella.
—¿Cómo te sientes, Mai?— Me pregunta mi prima mientras me acompaña en la cocina cuando preparo un almuerzo
—Mejor, lo que no te mata te hace más fuerte, es lo que decía mamá.
—¿Te enteraste que encontraron droga en el casillero de Juan Miguel?
—¿Que?
—Si lo descalificaron y perdió la beca. Nadie entiende que pasó porque el suele ser muy sano.
—Yo si sé que pasó—Centre mi mirada en mi hermano quién está hablando por teléfono y sonriendo.
—No sé que haré pero ese arrogante recuperará su beca y mi hermano la perderá.
—No estabas feliz por deshacerte de Braulio tres años.
—Si—Reí —Pero no se me antoja que se salga con la suya
—¿Y con Jerry?
Lo mejor que me puede pasar es que el se marche por ello no haré nada en su contra, pero algún día me pagará todo el daño que me ha causado.
Salí de mis pensamientos cuando me percaté de que Juan Pi comenzó a llamarme. No quiero responder porque me siento muy mal por el malentendido.
Fui una tonta al querer darle un beso pero nunca un hombre tan lindo, dulce y amoroso me había tratado tan bien y me confundí, no estoy acostumbrada al buen trato y a tener amigos sobre todo hombres.