Cuando llegué a la casa lo primero que hice fue quitarme el vestido y desmaquillarme, me encontraba realmente agotada por el trabajo y para agregarle la cereza del pastel volví a pelear con mi familia. Sé que en cualquier momento mi padre llamar para disculparse, pero no estaba pensando en contestar, él siempre se termina disculpando por todas las cosas malas que hace su mujer y a veces pienso que lo tiene embrujado o algo por el estilo. Mi cuarto es mi lugar favorito de la casa, tiene un baño propio, un gran closet y mi preciado televisor pantalla plana de unas 52 pulgadas, todas las noches al llegar a casa lo primero que colocó es netflix, me estoy viendo una serie realmente interesante, he pasado viéndola desde hace un mes completo ya que tiene alrededor de 7 temporadas. Me despierto al día siguiente gracias a mi despertador, era un largo día de trabajo y debía colocarme en marcha ya que al igual que en la noche al salir las siete de la mañana es hora pico y todos salen directos para ir a sus trabajos. Me coloco el uniforme del hospital, tomo mi bolso y la bata de trabajo.
Buenos días Angelo- saludo al portero del hospital. Buenos días Srta. Thompson- sigo mi camino hasta el elevador, pacientes y doctores se suben en él y presionan diferentes botones con diferentes pisos. Doy gracias a Dios porque mi piso es uno de los primeros pisos.
El elevador marca el piso 5 y sé que es mi momento para salir de este. Veo a mis dos amigas esperar enfrente del elevador y al verme me vuelven a meter dentro de este. ¿Qué hacen? Tengo un paciente dentro de una hora. ¿no leíste el comunicado que mandaron ayer? - pregunta Sonia como si fuera obvio. No, ayer tuve una desastrosa reunión con mis padres- el elevador sigue tomando su curso hasta que solo quedamos las 3
Hoy va a llegar un nuevo doctor, según el director es uno de los más prestigiosos de Londres. Debe ser un viejo decrépito- opina Sabrina.
O puede ser un hermoso londinense- comenta Sonia- quedemos con la balanza equilibrada. Están locas- el elevador se detiene y las puertas se abren en el salón en donde se hacen las reuniones y celebraciones del hospital. Toda la rama de la medicina se encontraba dentro del salón, había por lo menos unas cien personas. Nos sentamos en los asientos que estaban llegando al podio ya que los de atrás estaban ocupados. Me dedico a revisar mi teléfono y leer los mensajes que mandó mi padre disculparse por la actitud de mi madre, le contestó con las mismas palabras que le he dicho durante muchos años y bloqueo el teléfono. El director del hospital entra a la sala en conjunto con un hombre vestido de traje hecho a la medida. Era realmente atractivo, alto y moreno, cuando pasa por nuestro lado pude apreciar sus ojos color miel. ¡Diablos! No había visto a un hombre tan atractivo como él. Buenos días, espero que todos se encuentren bien, agradezco que la gran mayoría se encuentra aquí y también sé que tuvieron que cancelar algunas citas para asistir. En media hora me iré, tengo a un paciente que atender- le susurro a mis amigas, estas asienten y le prestan atención al coordinador. Luego de una larga introducción el director por fin decide presentar al famoso doctor. Con ustedes, el doctor Zac Montgomery- el hombre moreno que venía con él se levanta de su silla y se dirige al podio. Le doy gracias a Richie Wilson por la presentación y estoy agradecido por haberme dado la oportunidad de unirme a su cuerpo médico, como ya lo dijo el director mi nombre es Zac Montgomery soy de Canada y he pasado mis últimos años como voluntario en diferentes países del mundo, me apasiona poder ayudar a los demás a cuidar su salud y cómo sobrellevar el estilo de vida cuando se tiene una enfermedad- miro la hora en mi teléfono y me doy cuenta que ya es un poco tarde. Me levanto con cuidado de la silla y salgo de la sala de reuniones. Espero el elevador unos segundos para luego entrar en él y bajar en mi piso, veo a mi paciente sentado en la sala de espera y le brindo una sonrisa apenada. Siento llegar tarde señor Pérez, había una reunión con los directivos del hospital. Tranquila doctora Thompson- hago pasar al usuario y comenzamos con las rehabilitaciones, el señor Pérez tuvo un accidente automovilístico y tuvo una ruptura en la pierna derecha y hoy era su primera sesión para poder dejar de usar muletas. Al terminar con la sesión, le doy algunos ejercicios que pueda hacer en casa y le recomiendo no dejar de utilizar las muletas hasta el final de todas las sesiones que se les fue impuesta. A la espera de otros de mis pacientes me dedico a revisar el teléfono ya que me habían llegado varios mensajes del grupo que tengo con Sonia y Sabrina, todos los mensajes hablaban de lo guapo que era el nuevo doctor del hospital y todo lo que le harían si estuvieran a solas. Son realmente unas pervertidas de primera, pero aun así las amo. La puerta del consultorio y dejó de lado el teléfono, una cabeza canosa se asoma y de inmediato sonrió. Hola señor Richie ¿Cómo está? - solo saludo de mano cuando ya está dentro de mi consultorio. Bien cariño- este señor siempre me ha tratado con cariño que muchas veces me hace recordar a mi padre- vi que te saliste de la reunión. Lo siento mucho, no había leído el mensaje y no pude cancelar mis citas. Te perdono, por eso vine para que conocieras a Zac ya que va a pasar mucho tiempo por acá. Está bien- Richie se da la vuelta y le hace una seña a la persona para que entre, el famoso doctor nuevo aparece enfrente de mí. Zac, te presento a la fisioterapeuta Emma Thompson. Mucho gusto- el hombre extiende su mano y la tomó un poco nerviosa, su sola presencia me provocaba escalofríos. El gusto es mío doctor Montgomery, es gratificante tenerlo con nosotros- me debía encontrar sonrojada, no paraba de mirar ese hombre con asombro, suelto su mano y dirijo mi mirada por un momento a Richie
Gracias, solo espero tener todo su apoyo- el igual no apartaba su mirada de mí, estaba haciendo una especie de escáner visual y por alguna extraña razón me gustó que hiciera eso. Claro, si tiene alguna duda puede venir aquí, estoy casi todo el día en mi consultorio. Lo tendré en cuenta. - da el último vistazo y se dirige al director. - entonces empezaré mañana. Si, mañana podrá atender a nuestros pacientes. - habla Richie. Nos veremos mañana entonces- intercala su mirada con la del director. - fue un gran placer haberla conocido señorita Thompson. Lo mismo digo doctor. Los dos hombres salen de la habitación y quedo a la expectativa de otro paciente, dado el medio día, mis dos mejores amigas llegan a mí para irnos a almorzar a nuestro lugar favorito, custom, es un restaurante de comida china, aunque su nombre no tiene nada que ver con los nipones. Sonia y Sabrina piden sushi; mientras yo me voy por el chop suey. Esta mañana el señor Richie me presentó al nuevo doctor- digo para luego llevar un poco de vegetales a la boca. ¡Enserio! Él es un papucho, todo él fue tallado por los mismos dioses, ¿no te dio algún infarto vaginal? - aquel comentario de Sabrina nos hizo reír a carcajada a Sonia y a mí.
Es muy guapo- respondo cuando paró de reír- pero debe tener novia o algo parecido, un hombre como él no debe estar soltero. No creo, él dijo que había llegado hace dos meses- dice Sonia reclinándose en la silla. Yo solo sé que si me pone la papaya me la comeré- Sabrina era la más pervertida de nosotras tres, tuvo un novio con el que tuvo una relación abierta y invitaban a otras personas para tener sexo y así duraron tres años, terminaron en buenos términos, incluso son mejores amigos. Creo que ya necesitas un novio, andas muy calenturienta- le digo. Estoy de acuerdo contigo- me apoya Sonia. - es más, después de la celebración del hospital deberíamos irnos para una discoteca, solo hagamos acto de presencia, que la foto para el periódico y nos vamos de rumba y para esto querida Emma no te vas a negar. Elevo mis hombros dándole a entender que si me negaba me iban a llevar a rastras. Pagamos la cuenta y regresamos directo a nuestros deberes médicos.
Hace algunos años hubiera celebrado porque hoy era viernes e iba a descansar dos días, pero no, debo ser una persona responsable e ir a trabajar. El hospital seguía como siempre, personas que van de aquí para allá, personas esperando su turno en la sala de espera uno que otro doctor saliendo de sus turnos para descansar. Por lo menos mi día de hoy no es tan ajetreado como el de días pasados, solamente tengo dos pacientes que están programados entre las 8:00 am y las 12:00pm. Veo a Sabrina llenando unos papeles sobre la recepción y decido saludarla.
- Es lindo día para llenar papeles- es lo primero que digo al estar en frente de ella.
- No tienes idea lo tedioso que es llenar todo eso- coloca sus ojos en blanco. - por lo menos el día de mañana es nuestro descanso.
-Yo tendré toda la tarde libre para ver series.
- Después de todo, ¿compraste ropa para mañana? - deja sus papeles de lado para mirarme.
- No- respondo- estoy segura de que en mi closet debe haber algo para ocasión.
- Conozco tu closet Emma, no tienes algo que sea para la fiesta del hospital y luego ir a la discoteca, vas a comprar ropa quieras o no- dice, la veo curarse de brazos y mirarme con una ceja alzada.
- Ya veremos- le respondo- me voy, tengo pacientes que atender- Sabrina asiente con la cabeza y yo tomo mi rumbo al consultorio. Entro encendiendo las luces del lugar y dejo mi bolso debajo de la mesa, saco mi teléfono y una libreta en donde anoto algunas cosas con respecto a algunos pacientes.
Al dar las 8:00am tocan la puerta de mi consultorio, digo que pasen y mi primer paciente del día entra, era un hombre de unos 60 años que había tenido un accidente y se rompió la pierna en tres pedazos, necesito de clavos y placas, para su edad es muy poco probable que el hueso se regenere por completo pero el hombre no pierde las esperanzas de dejar aquellos clavos atrás.
Luego de una hora doy por terminada la sesión y el señor se va contento a su hogar. Tecleo algunos detalles de la sesión en el computador cuando tocan la puerta, frunzo el entrecejo porque aún no era la hora de llegada para mi último paciente.
- Pasen- digo. La puerta se abrió dejándome ver al doctor Montgomery, casi me atraganto con mi propia saliva cuando lo veo con un uniforme azul oscuro.
- Buenos días señorita Thompson ¿Cómo está? - el hombre se toma el atrevimiento y se sienta en una de las sillas que está enfrente de mí.
- Buenos días doctor Montgomery, yo me encuentro bien ¿y usted? - respondo acomodándose en la silla giratoria.
- Bien- responde. - lo que pasa es que tengo un paciente que tuvo una hemiplejia, tiene todo el lado derecho del cuerpo paralizado y me encontré con una de sus amigas y ella me dijo que podías ayudarme.
- Si puedo ayudarlo, pero ya sería después del almuerzo.
- Claro no te preocupes- Zac se levanta de la silla y se dirige a la puerta- olvidaba un detalle- se voltea para observarme. - los papeles del paciente los tengo en mi casa, si quieres puedes venir conmigo.
Dudo unos segundos en responder, pero ya le había dicho que sí y no podía retractarme.
- Claro- respondo y a la vez asiento con mi cabeza.
- Está bien, vendré por ti a las 2:00pm, hasta pronto- el hombre sale de mi consultorio dejándome completamente sorprendida.
¿será que alucine esta conversación?
Dios mío ya me estoy quedando loca.
Mi último paciente llega a eso de las 11:30am, es un niño que nació con parálisis cerebral así que por ende no puede moverse, desplazarse o ducharse, comer solo, este tipo de casos me recuerda por qué decidí estudiar esta profesión. Doy por terminada la sesión luego de una hora y media y me dispongo a salir de mi consultorio en busca de mis dos condenadas amigas.
Las encuentro a ambas en la recepción hablando sobre algo, al verme esta me sonríen como el gato de Alicia en el país de las maravillas.
- Son unas bastardas hijas de puta- es lo primero que digo al verlas.
- Solo te hacemos un favor, cuando tengan hijos me agradecerán. - responde Sonia, así que fue ella.
- Pues se van a volver loca cuando les cuente lo siguiente- ambas se miran para luego dirigir su mirada hacia mí.
- ¡Cuéntanos ya! - hablan las dos al mismo tiempo.
- Aquí no, saben que los chismes corren rápido- las tres caminamos hasta el elevador y esperamos unos segundos.
- ¿es tan fuerte? - pregunta Sabrina cuando ya estamos dentro del elevador y solas.
- No les voy a contar nada hasta no estar en el restaurante- las debía hacer sufrir por lo que hicieron y sé que las preguntas le carcomen la cabeza.
Salimos del hospital y nos dirigimos a nuestro restaurante favorito, nos sentamos las tres cerca del ventanal del lugar y de inmediato se nos acerca Natalia, ella nos toma las órdenes siempre, cada quien pide lo suyo y solo es cuestión de esperar.
- Ya habla mujer que me vas a matar con estas dudas- dice Sonia mientras despeina su cabello.
- Nada del otro mundo- sé
- que soy una maldita por hacerme rogar. - me pidió ayuda para un paciente e iré más tarde a su casa.
- ¿¡Que!?- gritan las dos a la vez, las personas que estaban en otras mesas las miran con rareza.
- Bajen la voz- le digo a ambas.
- Te quiere hacer el sin respeto Emma- murmura Sabrina, coloco los ojos en blanco al escuchar aquello.
- No te pases, solo van a ser temas de trabajo- levanto mis hombros dándoles a entender que era algo que no tenía importancia.
- Sí, pero creo que Sabrina tiene razón, te quiere dar y no son consejos amiga.
- Ustedes están locas- Natalia llega con nuestras respectivas comidas y comenzamos a comer.
- Igual si no quiere algo contigo, aquel hombre es realmente caliente- habla Sonia con la boca llena.
- Lo quiero a él de almuerzo- dice Sabrina, la mujer lleva un pedazo de carne a la boca y lo saborea como pasión.
- Eres una pervertida de primera- trato de no romper en carcajadas, pero es que su cara fue la mejor.
Al culminar con nuestro almuerzo pagamos la cuenta y partimos de nuevo al hospital y en todo el camino por alguna extraña razón me encontraba ansiosa, pero era algo del cual no debería porque eran cuestiones de trabajo, intenté deshacerme de esa sensación y no darle tanta importancia. Al entrar al hospital los vellos se me colocan de punta. No me sentía así desde que tuve mi primer novio y me asustaba esa idea.
Sonia y Sabrina hablaban sobre algo que no sé, por qué no estuve prestando mucha atención desde que salimos del restaurante, el elevador hace ese típico sonido cuando las puertas se abren y de ahí salen varias personas. Me quedo estática al ver que el doctor Montgomery salir de allí, este al verme sonríe. ¡Dios! Era la sonrisa más ardiente que había visto en mi vida, en sus mejillas se dibujaban hoyuelos lo cual lo hacían lucir adorable y ardiente al tiempo. En ese momento creí que todo era posible en esta vida.
Mis amigas suben al elevador y me hacen señas detrás del hombre, todas eran obscenas lo cual me hizo colocar los ojos en blanco, las puertas se cierran y de inmediato el doctor Montgomery habla:
- La estaba buscando. - dice aun con su sonrisa en los labios. - por el momento pensé que se había arrepentido de ayudarme.
- Claro que no, solo fui a tomar el almuerzo- respondí.
- Ya me di cuenta- murmura- vamos al estacionamiento, allá está mi auto.
- Yo también tengo mi auto allí- respondo. Ambos tomamos marcha hacia el estacionamiento.
- Mmm.. ¿Qué tal si nos vamos en mi auto? -
- No se va a poder, tengo que salir luego, debo comprar un vestido para el evento de mañana.
- Está bien- responde un poco decepcionado- entonces sígueme.
Al llegar al estacionamiento él se sube a su auto y yo al mío, salimos del estacionamiento y nos adentramos en el tráfico de la ciudad, colocó un poco de música para disipar mis pensamientos y mis nervios, Thunder de imagine dragons suena, muevo mis dedos al son del bajo sobre el volante.
Luego de conducir unos minutos entramos a un conjunto que a simple vista se veía que era de personas adineradas, frunzo el entrecejo, el hombre había llegado hace por lo menos dos semanas y viva en un lugar muy costoso, ni yo con mi sueldo me puedo dar estos lujos, bueno, no quería despilfarrar mi dinero en cosas muy costosas; lo modesto me parece más elegante. El auto se detiene en frente de una casa blanca, por fuera se puede ver lo reluciente y bien cuidada que estaba, tenía un sendero de flores que la hacían ver hogareña.
Me bajo del auto para quedar al lado del doctor Montgomery, este me hace un movimiento con la cabeza en señal de que lo siguiera. Ambos caminamos a una distancia prudente hasta la entrada de la casa. Al entrar quedó completamente boquiabierta, por fuera completamente blanca y pulcra, pero por dentro era completamente distinta, la madera del piso era clara, la decoración por lo menos de un 80% era negra en una pared blanca y el resto de colores en la pared gris.
- ¿te gusta? - salgo completamente de mi ensoñación miró al doctor que tiene una sonrisa en sus labios.
- Si- susurro- es completamente diferente al panorama de la casa.
- Esa era mi idea desde un principio, quise reflejar en la casa, por fuera decente y amable, pero por dentro oscuro con un poco de luz- y señala la pared blanca- pero no toda la casa es así, ven- el doctor Montgomery se dirige a otra habitación y yo lo sigo. Esta habitación es completamente diferente, era el comedor de la casa, tenía un tono beige, el candelabro era dorado y el comedor estaba hecho de roble. – mi nana insistió que debería comprar este gran comedor, pero no suelo sentarme acá, tengo mucho trabajo.
- Te entiendo, yo vivo en un apartamento y no tengo un comedor porque simplemente llego a mi casa, me cambio de ropa a un pijama y me acuesto a ver un poco de televisión.
- Te mostraré mi parte favorita de la casa y luego iremos a mi oficina y leeré los informes ¿te parece?
- Claro- respondo. Salimos del comedor y nos dirigimos a otra ala de la casa, admito que cuando entre de inmediato me dieron ganas de tener algo así, esta habitación era completamente divertida, tenía un minibar, una mesa de billar en el centro y un gran televisor pantalla plana. - wow
- Lo sé, fue lo mejor que se me pudo ocurrir para esta habitación. - dice, el hombre se sienta sobre la mesa de billar y me mira. - ¿quieres algo para tomar? Tengo whisky, ron, vodka, tequila, ginebra, cerveza, puedo hacer un coctel.
- Vaya, estás muy preparado- digo con una risita.
- No creas que soy alcohólico, a mis amigos les gusta pasar por acá los fines de semana y abastecen este lugar.
- Quiero whisky- él asiente con la cabeza y se baja de la mesa de billar, se acerca al mini bar y de la nevera saca una botella de buchanans y la sirve en dos vasos con hielo, se acerca a mí y me entrega uno.
- Vamos a mi oficina- salimos de la habitación y lo sigo hasta su oficina. La oficina era completamente normal, tenía un librero, un escritorio con su respectivo computador y varios muebles para sentarse, hace un ademán con la mano hacia los muebles, me siento mientras él busca lo que sea cerca del librero. Al sacar lo que quiere me sienta junto a mí.
- El paciente HS de 60 años, tuvo un accidente cerebrovascular el cual lo dejó con una hemiplejia, es el primer caso clínico que me otorgaron, así que necesitare todo un cuerpo de apoyo, como el neurólogo, fonoaudiólogo, psicólogos y fisioterapeutas, ya hablé con ellos y aceptaron, solo faltabas tú- me entrega la carpeta y leo el historial clínico del paciente.
Muchas veces cuando se llegan a edades como esta, adultos mayores pueden sufrir un accidente cerebrovascular, el cual es la falta de flujo sanguíneo en el cerebro, su historial indica que el paciente obeso y con principios de diabetes. Era más que obvio por qué sufrió este accidente. La resonancia magnética de su cerebro demostró que fue un accidente hemorrágico.
- Vaya- digo al terminar de leer el historial clínico. – es un paciente de alto riesgo, no hay que sobrecargarlo.
Espero que el doctor Montgomery me diga algo más con respecto al paciente, pero no recibo respuesta, levanto mi mirada para verlo, pero me sorprendió cuando lo veo a él mirándome fijamente.
- ¿Qué pasa? - pregunto extrañada
- Eres hermosa- responde en un susurro. Siento como mis mejillas se calientan de inmediato, bajo mi mirada y evitó mirarlo de nuevo. - no bajes tu mirada- tomó mi barbilla y la gira para que lo vea. - nunca bajes la mirada ante un cumplido, porque es real, eres una de la mujer más linda que he visto en el mundo y desde el primer momento en que te vi levantarte de esa silla cuando me estaba presentando me gustaste y me estoy controlando todo lo que puedo para no probar tus carnosos y sexis labios.
No sé como reaccionar ante esta situación, no me había pasado esto nunca en la vida.
- Yo…- la puerta de la oficina se abre de golpe.
- Mijo ¿ya estás en …- la mujer al verme se calla. - lo siento ¿interrumpí algo?
- Tranquila rosa- dice el hombre separándose de mí, al no sentir su cercanía sentí un vacío en mi estómago. - ella es Emma Thompson, fisioterapeuta, estamos trabajando en un caso.
- Claro- murmura rosa, creo que su respuesta fue con un poco de sarcasmo, porque ambos nos encontrábamos muy cerca. - solo venía a decirte que hay un hombre esperándote en la sala.
- Dile que estoy ocupado.
- Ya le dije, pero es muy insistente.
- Yo me iré- digo levantándome del mueble- leeré el caso y lo hablaremos el lunes.
- Rosa, me das un momento- la mujer asiente y sale cerrando la puerta.
- Emma, sé que solamente llevamos un día trabajando, pero realmente me atraes, quiero invitarte a salir, para conocernos- al ver mi rostro un poco confundido dice lo siguiente- piénsatelo, estaré esperándote.
- Doctor mont…
- No me digas así- me interrumpe- dime Zac.
- Zac, no me gustaría tener una relación emocional con alguien con el cual trabajo, siento que eso entorpece el proceso.
- No es necesario involucrar sentimientos, podemos tener algo casual.
- No se Zac- respondo dudosa.
- Piénsatelo por favor- dijo tomando mis manos en sus manos.
- Está bien- susurro, una sonrisa se dibuja en sus labios, Zac se acerca a mi rostro hasta quedar a unos pocos centímetros de mis labios. Inclinó su rostro y besó mi mejilla.
Suelto un suspiro al sentir sus labios mojados, lentamente se aleja de mí y me sonríe.
- Me muero por probar tus labios Emma- susurra.
- Y… yo deb… yo debo irme- estaba tan impresionada que hasta tartamudeaba.
- Te acompaño hasta la puerta- asiento con la cabeza y ambos salimos de la oficina, caminos por todo el pasillo el cual por alguna extraña razón se hacía más largo, siento la mano de Zac colocarse en mi espalda baja el cual causa un efecto en mí, una corriente invade todo mi cuerpo ante su tacto caliente. Al llegar a la puerta me volteo a verlo para despedirme.
- El lunes te tendré respuesta con respecto al caso- digo nerviosa, su mirada penetrante no se separaba de la mía.
- Está bien, también estaré esperando otro tipo de respuesta.
- Creo que ya debo irme- Zac asiente con la cabeza y tomó rumbo a mi auto.
Esta situación la debían saber Sonia y Sabrina de inmediato