Capítulo 2

Xenia se quedó con el corazón acelerado y sintiéndose bastante mortificada.

Por otra parte, Vickie no la culpaba. Rápidamente, la puso detrás de ella, como si la estuviera protegiendo, y empezó a gritarle a Vince.

Xenia se preguntó si era ella quien le había tendido una trampa o no.

"¡Vince, esto fue demasiado! ¿No te da vergüenza? ¿Cómo fuiste capaz de agredir a mi futura nuera? ¡Es simplemente espantoso!".

Luego, se volvió hacia Xenia, quien tenía el rostro sonrojado. "No te preocupes", afirmó. "Yo estoy aquí para ti".

Xenia no dijo nada y se limitó a observar a la mujer. Pero se sentía tan confundida como desconfiada.

En su silla de ruedas, Vince esbozó una sonrisa. "¡Vaya, llegaste temprano! ¿Llamaste a papá cuando viniste para acá?".

Xenia frunció el ceño mientras la madre de Trevor se la llevaba a toda prisa, tranquilizándola mientras salían de la habitación.

"No le hagas caso, Xenia. No tengas miedo, ¡yo te protegeré!".

Xenia estaba bastante confundida ahora y, como no sabía quién era el responsable de los hechos, se negó respetuosamente. "Señora Morrison, me parece que será mejor que regrese".

Pero ella no se lo permitió. En cambio, agarró fuertemente su muñeca y la arrastró hacia el pasillo para enfrentarse a Stefan Morrison, el padre de Vince.

"¡Stefan, Vince tocó a mi futura nuera! Xenia perdió su virginidad con él. ¡Necesitamos una explicación hoy mismo!".

Stefan explotó de rabia: "¡Bastardo, baja aquí!", bramó.

Congelada en su lugar, Xenia se clavó las uñas en la palma de su mano mientras sentía un dolor agudo en el corazón.

Supuestamente, ella sería la futura nieta política de Stefan.

Con ese giro de acontecimientos, se preguntó cómo podría enfrentarse ahora a Trevor y Stefan.

Claramente preocupado, Stefan se llevó las manos al pecho y le ordenó al mayordomo: "¡Rápido! ¡Trae a ese bastardo aquí!".

El mayordomo obedeció y pronto regresó en el ascensor, trayendo a Vince en su silla de ruedas.

Cuando él entró a la sala de estar, Stefan golpeó la mesa con su bastón: "¡Explícate ahora!".

Antes de que Vince pudiera hablar, Vickie interrumpió: "Stefan, anoche drogaron a Vince en una cena de negocios. Al regresar a casa, vio que Xenia se estaba quedando con nosotros, así que quiso aprovecharse de ella. ¡Incluso le ordenó a un sirviente que la trajera a su habitación!".

Varios guardias escoltaron al sirviente, quien tenía el rostro magullado.

Inmediatamente este se arrodilló para suplicar clemencia. "¡Perdóneme, señor Morrison! Me vi obligado a seguir las órdenes del señor Vince Morrison, ¡no podía desobedecerlo!".

Todas las pruebas parecían incriminarlo.

Pero Xenia sintió que algo no cuadraba.

Entonces se dio cuenta de que no podía haber sido Vince.

Anoche, cuando él regresó a su habitación, la encontró durmiendo en su cama.

Y estaba tan furioso que quiso echarla.

No parecía saber lo que estaba pasando.

Pero de la nada, cambió de opinión y se acostó con ella, probablemente debido a la droga.

También recordaba sentirse débil y somnolienta después de beber leche, la misma que la madre de Trevor le había dado.

Fue entonces cuando entendió que Vickie había organizado todo eso.

Al darse cuenta de la verdad, Xenia se apresuró a intervenir: "¡No, Stefan...!".

Antes de que pudiera terminar sus palabras, Vince interrumpió con sarcasmo: "Lo que diga ahora no hará ninguna diferencia. Yo lastimé a Xenia, así que aceptaré lo que venga".

Xenia se quedó conmocionada mientras observaba a Vince.

¡No podía creer que estuviera admitiendo su culpa cuando no lo era en absoluto!

Stefan golpeó el hombro de su hijo con su bastón: "¡Bastardo! ¡Eres un bastardo!".

Vince hizo una mueca, pero no se quejó.

Al escuchar la furiosa voz de Stefan, Xenia sintió que su corazón daba un vuelco.

"¿Cuál es tu plan para solucionar este desastre?".

"Me casaré con ella y asumiré mi responsabilidad", respondió Vince.

Stefan resopló y lo miró con desprecio. "¿Casarte con ella? ¿Es esa tu solución? ¡Qué arrogancia! ¿Estás tan seguro de que Xenia querrá casarse contigo?".

Luego, miró al mayordomo. "Dame el látigo".

El mayordomo pareció horrorizado e intentó defender a Vince. "Señor Morrison, él no es tan fuerte. Aún sigue herido por el accidente automovilístico. ¿Cómo podrá soportar los latigazos?".

"¡Cállate y obedece!". Stefan le lanzó al mayordomo una mirada tan intensa que lo silenció.

Poco después, este regresó con un largo látigo.

Stefan agarró el látigo de cuero tosco y miró a Xenia: "Xenia, ¿quieres casarte con Vince? Si dudas, lo golpearé hasta matarlo. ¡Considéralo tu compensación! Tú misma decidirás el resto".

Xenia se veía preocupada y captó la mirada de Vince. El hombre alzó la cabeza. A pesar de que tenía el rostro pálido, logró dedicarle una débil sonrisa.

"Si me eliges, prometo darte un hogar. Si bien ahora estoy discapacitado, haré todo lo posible para que seas feliz. Si no quieres, solo vete. No necesitas ver cómo me golpean".

Sin embargo, antes de que pudiera decir más, Stefan le ordenó al mayordomo que pusiera a Vince en el suelo, obligándolo a arrodillarse.

En un rápido movimiento, Stefan azotó su espalda con el látigo.

Vince se puso rígido, con evidente dolor, mientras su camisa se manchaba de sangre.

Las lágrimas se formaron en los ojos de Xenia y sintió que le dolía el corazón.

Al verlo soportar ese castigo, recordó lo que ella misma había pasado. Años atrás, su hermana la acusó falsamente de robo y nadie creyó en su versión.

Tanto ella como Vince habían sido víctimas de complots de otros.

La promesa de un hogar resonó en su mente. Si lo aceptaba, sería un refugio ante su infeliz vida familiar.

Pero también estaba Trevor...

Su mente se aceleró mientras pensaba en su relación de tres años.

¿Cómo podría terminar con él?

Xenia cerró los ojos y se sintió abrumada por los recuerdos de la noche anterior, cuando vino para pedirle ayuda a Trevor.

Le contó que su familia le había tendido una trampa y le sugirió que se casaran rápido para burlar sus planes.

"Xenia, no puedo creer que una madre pueda querer dañar a su hija hasta ese punto", señaló él. "¿No podrías estar malinterpretándolo? Pero no te preocupes, mi mamá te cuidará. Estás segura con ella. Solo relájate y quédate en mi casa. No es que no quiera casarme contigo, Xenia, pero quiero planificar una propuesta adecuada para después obtener la licencia de matrimonio. Este proyecto arqueológico es una oportunidad única. No puedo desperdiciarlo. Por favor, espérame. ¡Una vez que vuelva, nos casaremos!".

En su mente, seguía escuchando la voz tranquilizadora y casi irreal de Trevor, como si todavía le estuviera hablando. Las fibras de su corazón dieron un doloroso tirón.

Pero los fuertes latigazos, uno tras otro, la devolvieron brutalmente a la cruda realidad.

Su vida había cambiado irreversiblemente tras los acontecimientos de la noche anterior. Ni ella ni Trevor podrían volver a ser como antes.

Al abrir los ojos, la mirada de Xenia estaba llena de determinación.

"Stefan, ya tomé una decisión. Me casaré con él. ¡Sí, estoy lista para casarme con Vince!".

Capítulo 3

Stefan exhaló un suspiro de alivio, aunque su expresión seguía siendo tensa. "Me alegro de escuchar eso".

Todavía de rodillas, Vince esbozó una leve sonrisa. Ese gesto agravó sus heridas, por lo que palideció.

El viejo mayordomo se dio cuenta y se volvió urgentemente hacia Xenia. "Señorita Holt, ¿podría ayudarme a sentar a Vince en su silla de ruedas?".

Xenia aún no se acostumbraba a su nuevo papel, por lo que se sintió un poco incómoda, pero ayudó con determinación al mayordomo a subir a Vince a la silla de ruedas.

Una vez sentado, este último se dirigió débilmente a la madre de Trevor. "Vickie, ¿estás feliz con cómo resultaron las cosas?".

"Sí, muy feliz. No te enfades conmigo, Vince. Como madre, conozco bastante bien la situación entre Xenia y Trevor. Xenia perdió su virginidad contigo, así que es justo que te hagas responsable de ella".

Luego, se acercó a la joven y agarró su mano con suavidad.

"Aunque no seré tu suegra, seguimos siendo familia. Puedes contar conmigo si alguna vez necesitas algo".

Ahora que conocía la historia completa, Xenia sonrió distante y tranquilamente retiró la mano. "Vickie, si me caso con Vince, me convertiré en tu cuñada".

El rostro de la mujer se puso rígido, pero no tardó en forzar una sonrisa. "Por supuesto".

Se veía tranquila, como si no estuviera molesta por la pérdida de una nuera.

Xenia recordó que Trevor le había dicho que su mamá la cuidaría, y se burló para sus adentros.

¡Tal vez no se imaginaba que su propia madre la llevaría a los brazos de su tío!

Vince sonrió con picardía. "Te ves muy contenta, Vickie. Has hecho un trato con la familia Nash, ¿cierto? Pronto tendrás aquí a su segunda hija. Felicitaciones de antemano".

La sonrisa de Vickie se desvaneció.

Xenia y Stefan no pudieron evitar mirarla.

El rostro de Vickie mostró un destello de inquietud, pero rápidamente ofreció a su suegro una buena explicación. "Stefan, Vince está en lo cierto. La familia Nash, propietaria de numerosos campos de golf, ha estado en contacto conmigo. Están bastante interesados en casarse con un miembro de nuestra familia. Siempre me comentan lo genial que es Trevor, ya que es un chico de buen carácter, leal y ambicioso. No son cualidades que suelen verse entre los jóvenes ricos. Yo les dije que no, porque estaba comprometido con Xenia. Pero ahora que ella se casará con Vince, estoy pensando en darle una oportunidad a la familia Nash".

Stefan era bastante astuto, así que entendió lo que estaba escondiendo. Con la mirada gacha, permaneció en silencio.

Como no sabía lo que su suegro estaba pensando, Vickie agregó: "Los Nash tienen una sólida reputación. Trabajar con ellos podría traer beneficios a nuestra familia".

"Tiene razón". Vince se mostró de acuerdo con ella, por lo que Xenia lo miró con incomodidad.

Vickie se volvió emocionada hacia Stefan: "Ya escuchaste eso, incluso Vince lo reconoce. Es una buena idea, ¿verdad?".

Stefan se levantó y se apoyó en su bastón, sin decir nada.

Vince se echó a reír. "La señorita Nash está esperando gemelos. Si se casa con Trevor, tendrán a tres por el precio de uno. Vickie debe alegrarse por eso".

La mujer se quedó desconcertada. "¿Qué...? ¿Que acabas de decir?".

Stefan golpeó el suelo con su bastón y salió furioso.

"Me lo dijeron mis socios comerciales. Dicen que la segunda hija de la familia Nash quedó embarazada tras una noche de fiesta y no puede abortar debido a su estado de salud. Los niños necesitan un padre. Pero tendrás que comprobar si es cierto".

Tras compartir esa información, Vince le indicó a Xenia que lo llevara al garaje.

Esta permaneció callada durante el camino, abrumada por la amargura y la vergüenza.

Por supuesto que se daba cuenta de lo que estaba pasando. Era evidente.

La madre de Trevor nunca había tomado en serio su matrimonio con su hijo.

Por eso, cuando Trevor se fue, envió a Xenia con Vince, quien estaba discapacitado.

Había sido su forma de deshacerse de ella.

¡Qué mujer tan cruel!

La mamá de Trevor debía estar contenta con la situación actual. Debilitado por su accidente, Vince ahora se casaría con una mujer que ni siquiera era valorada por su propia familia. Sus posibilidades de ascender de estatus se veían escasas.

Sintiendo lástima, Xenia notó la sangre en su espalda. "Primero te llevaremos a un hospital".

"No, iremos al Registro Civil. Necesito cumplir mi promesa contigo", insistió él.

"¿Y qué pasa con tus heridas?".

"No te preocupes, usaré un traje negro. Ocultará la sangre".

Vince llamó a su asistente y le pidió una chaqueta y todos los documentos necesarios. "¡Primero vayamos por nuestro certificado de matrimonio!", declaró ansiosamente.

Al poco tiempo, llegó Ryland Douglas, su asistente, con todo lo solicitado.

Por supuesto, tampoco se olvidó del botiquín de primeros auxilios.

Ryland trató expertamente las heridas de la espalda de su jefe antes de ayudarlo a vestirse.

Su eficiencia sugería que estaba acostumbrado a esas situaciones.

Luego, se detuvo en el auto y ayudó a Vince a subir.

Aún sintiéndose como en un sueño, Xenia también se subió.

Mientras observaba el paisaje que pasaba a toda velocidad, tuvo emociones encontradas al pensar lo de solicitar el certificado de matrimonio.

El auto estuvo un largo rato en silencio, hasta que Vince lo rompió con una voz tranquila e inexpresiva: "¿En qué piensas?".

Xenia respiró hondo y se volvió para mirarlo. "¿Podemos hablar?".

El rostro del hombre se volvió sombrío, mostrando un destello de vulnerabilidad y preocupación. "¿Estás dudando?".

Luego, desvió la mirada y tosió ligeramente. Su apariencia frágil hacía que pareciera como si fuera a desmayarse en cualquier momento.

Sentado al frente, Ryland no pudo evitar pensar que su jefe era tan buen actor que se merecía ganar un Óscar.

Xenia sacudió la cabeza. "No, es solo que...", murmuró. "El matrimonio es un paso importante. Primero necesito entender algo".

Vince siguió tosiendo e hizo un gesto cortés para que continuara.

Tras pensarlo un momento, Xenia preguntó: "¿Alguna vez mataste a alguien?".

Instintivamente se tocó el cuello, como si se le fuera a caer la cabeza en cualquier momento.

"No", respondió él, sin evitar advertir su tierna expresión. Acercándose, pasó suavemente los dedos por su cuello.

"No te preocupes, yo nunca lastimaría a mi esposa. No te haré daño".

Xenia sintió cosquillas, como si tuviera orugas en el cuello, por lo que se alejó tímidamente. Aclarándose la garganta, preguntó: "¿Y otras cosas ilegales?".

"¡No!". Vince retiró la mano, disfrutando de la persistente sensación de haberle tocado el cuello.

Su piel era tan suave como la seda.

Pero entonces se recolocó las gafas sobre la nariz, tratando de actuar sofisticadamente, y explicó con calma: "Cuando era más joven, solía meterme en líos, pero jamás infringí la ley".

En el volante, Ryland no podía creer lo que estaba escuchando.

Nunca imaginó que su jefe se referiría a esos incidentes como simples líos.

¡Había golpeado a gente!

"Los clubes nocturnos que dirijo son limpios, así que no hay cosas turbias ni drogas. Esa es mi regla".

Xenia pareció relajarse. Pero no pudo evitar aconsejarle como una maestra: "De ahora en adelante, tienes que evitar las peleas. La violencia no es buena".

"Lo tendré presente". Vince agarró suavemente su mano para apaciguarla.

Xenia se ruborizó.

Ryland se sentía fuera de lugar.

Quizás no debería conducir ni estar en el auto.

Vince acarició la mano de la mujer, sin dejar que ella se alejara.

Pero seguía notando que estaba dudosa, así que preguntó: "¿Hay algo más que quieras preguntarme o decir?".

Xenia parpadeó dos veces. "Tengo...", susurró tímidamente. "Dos condiciones".

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