Capítulo 2

Bella

Vivir cada día para mí era como sufrir una eternidad, a veces me preguntaba que hice mal para merecer este tipo de sufrimiento. Si la desgracia de haber nacido seguramente del vientre de una desalmada mujer que no se tenía ni amor a ella misma, seguramente ya que me dejo en un basurero seguramente lleno de gusanos por estar ahí a saber cuánto tiempo, quizás lo mejor que hubiera echo era abortarme o matarme, pero no a la muy maldita se le ocurrió dejarme como un animal dentro de un cajón lleno de basuras y quien saber sabe con qué intención, espero que sea una desgraciada toda su vida. No tengo idea de quien será esa mujer que me dio la vida para haberme botado. Pero, en fin, dejando de lado ese acontecimiento me pongo a pensar en este día en la que me toca mostrar mi cuerpo ante el público como si yo fuera el mejor trofeo para ser ganado como en un juego de ajedrez. Todo lo que quiero es huir y no volver nunca a éste infierno. Debo mostrar mi cuerpo a estos malditos, a veces no sé cómo actuar. Debo hacerlo para darle gusto a esa arpía. Es esto o terminar en la calle. Según ella, cuidó de mí cuando me abandonaron y debo pagarle cada centavo que ha gastado por mí, vaya como si hubiera sido fácil, y todo lo que trabaje para ella, no cuenta.

Conozco a Mónica Rosales desde que tengo uso de razón años, luego me dejo vivir en las calles según porque fui muy rebelde, pero ella me recogió cuando andaba merodeando por la calle en busca de comida y un hogar. Siempre viví en casas de acogida y nunca conocí a mi familia. Todo cambió cuando la bruja de Mónica decidió darme alojamiento de nuevo en su club, Aunque nada fue gratis. Siempre fui su sirvienta, accedí a todos sus caprichos. Me trata peor que a un animal, debo cerrar la boca por miedo a que me eche en la calle de nuevo. Hace unos años ella me echo porque no quise cumplir su capricho de bailar, pero solo tenía 15 años como podía hacer eso, sin embargo, sufrí mucho en las calles, los hombres quisieron abusar de mí, robarme, ultrajarme, un tiempo iba a las casas de las monjas a limpiar por comida, pero ellas se tenían que ir del país, nuevamente volví a vender cigarros y chicles en los bares hasta que un día un maldito me llevo a la fuerza a una calle oscura para abusar de mí, me defendí como pude, me golpeo y hasta llego al punto de sacar una navaja y ponerla en mi cuello, sin embargo lo apuñale defendiéndome a lo que corrí y el logro volver atraparme, cuando pensé que era el fin, esa mujer apareció, ella me protegió de ese desalmado hombre llamo a la policía y pidió que escapara, nunca supe que paso con él, lo que si es que tiene una marca en la cara y en su estomago del cual lo herí para protegerme, espero nunca lo vea y si está en la cárcel que se pudra por mi parte. Dejo de lado mis pensamientos del pasado, me concentro en mi presente.

En estos instantes me encuentro en el vestuario arreglándome para dar mi mejor espectáculo. La rabia me carcome cuando recuerdo sus palabras de hace una hora, no pienso acceder a sus caprichos, no esta vez.

-Me dijeron que querías hablar conmigo, dime para que soy buena-digo fingiendo una sonrisa. Ella me llama con un ademán me acerco como una niña obediente, todo con tal de estar protegida en este lugar - ¿Qué necesitas, Mónica?

Su rostro lleno de tanto maquillaje me mira con nada más que disgusto, se nota sus arrugas no entiendo del porque los esconde si ya esta vieja.

- A partir de hoy necesito que trabajes no solo como stripper si no como prostituta, si quieres seguir viviendo en el club - me informa y mi cuerpo se tensa. -Bailarás en el tubo para los clientes y ofrecerás el mejor espectáculo, luego te iras con el que mejor pague tu cuerpo.

Esta mujer está loca, si piensa que me prostituiré tan fácilmente.

-Pero, eso no fue el acuerdo de hace dos años...

Levanta una mano interrumpiéndome.

-Los clientes te darán mucho dinero - mira mi cuerpo. -Eres bonita, Bella. Debes aprovechar esta gran oportunidad que te estoy ofreciendo ¿O prefieres volver a la calle, en donde posiblemente te esté esperando ese hombre? -Niego horrorizada, un horrible nudo se forma en mi garganta.

-No -susurro agobiado, a lo que ella sonríe ampliamente, piensa que triunfo, pero se equivocó.

-Empezarás ésta misma noche, serás el deseo de todos, pero solo uno te llevara a la cama.

-No soy tonta, Mónica, me quieres subastar con uno de tus mejores clientes, te conozco - le respondo enojada -Sé muy bien lo que hacen algunas de tus chicas con los clientes, aceptan todo lo que ellos desean hasta drogarlas y después de follar, incluso deben hacer de todo, lo siento Yo sólo bailaré. Mi cuerpo no está en venta.

Mira sus uñas, mientras alza sus cejas.

-Está bien, dejémoslo por hoy -se burla mirándome. -Cambia esa cara. Ganarás mucho dinero y tendrás medicamentos para esa enfermedad que tienes. Ahora ve a ponerte algo bonita para que seas el espectáculo de esta noche, como siempre.

Le sonrió falsamente mientras obedezco sin dudar, trato de mantener mi ira bajo control. ¿Por mierda la vida es tan injusta? Me tocó lo peor, una enfermedad que posiblemente me consume por dentro día a día y lo peor es que ella desea que sea carnada de los tigres hambrientos... pero está equivocada, yo decidiré a quien venderle mi cuerpo cuando sea necesario hacerlo, Mónica no decidirá por mí, eso jamás.

***

Capítulo 3

Bella

Continúo mirando mi reflejo y pensado cada cosa que sucede en mi vida aplico mi labial roja en mis labios. No voy a negarlo. Ésta noche me veo bonita con mi cabello rubio suelto, ojos azules cubiertos con una capa de rímel. Mi rostro no parece demacrado y me encanta el olor de mi perfume, me lo compre hace unos días con lo que gane bailando, por otro lado, no puedo estar mal gastando porque tengo otros gastos más serios.

Según Mónica, cualquier hombre pagaría una fortuna por tenerme incluso mataría. Bueno, decía eso cada vez que intentaba convencerme para prostituirme. Jamás lo hice, eso nunca sucederá. Puede que esté muy necesitada económicamente, pero mi cuerpo no será tocado por cualquier hombre. ¡No señor! Eso sucederá cuando yo lo decida, quizás algún día conozca el amor de un hombre y me entregue, aunque dudo eso suceda, no tengo idea si pasare este año. Negando dejo de lado esos pensamientos.

Lo único que haré por desgracia es mostrar mi cuerpo con bailes exóticos, nada más. La necesidad te obliga a cometer hasta los actos más vergonzosos. Necesito estar bien oculta, Sobre todo después de ese acontecimiento tan trágico, tengo miedo de vivir en las calles de nuevo o no estar en un lugar protegido. Yo estuve a punto de matar a un infeliz que quiso abusar de mí. Las ganas de vomitar me abruman cuando recuerdo sus manos sobre mi cuerpo, sus ojos brillando por la lujuria. Nunca he podido borrar esas imágenes de mi cabeza son recuerdos que me persiguen día a día, es como un maldito recuerdo que no me permite vivir libremente.

-Quiero probarte y hacerte mía hasta que supliques que me detenga, te traigo unas ganas que no me dejan en paz, te vengo vigilando desde hace meses y creo que es momento de realizar mis sueños, eres una diosa y un delicioso manjar que no deseo desperdiciar, solo déjame darte unos cuantos dólares para que no andes mendigando -decía ese asqueroso hombre que jamás sacare de mi mente.

Sus asquerosos labios resecos estaban en mi cuello, sus manos tocaban mis pechos. Las náuseas se intensificaron ante la cercanía de éste malnacido. Le supliqué que me dejara en paz, pero él no quiso. No tuve más opción que apuñalarlo con mi vieja navaja que guardaba en mi bolsillo. Al ver la sangre en su pecho lo empujé de mi cuerpo y corrí intentando escapar, pero me atrapo de nuevo y fue en ese momento en el que apareció Mónica en mi ayuda.

Tan sólo pensar en ese desgraciado se me estremece el cuerpo. Sé que la herida fue profunda y el jamás me lo dejará pasar, buscará venganza. Conocí a ese enfermo en ese momento y sólo espero que éste muerto o en la cárcel pudriéndose como debe ser.

Al terminar de vestirme con poca ropa para la presentación, salgo con mucha vergüenza a bailar en la tarima donde se encuentra un tubo. El bullicio y los aplausos retumban en mis oídos. La música no tarda en reproducirse y cierro con fuerza mis ojos mientras pienso en porque lo estoy haciendo y sé que puedo hacer esto.

Empiezo a mover mis caderas de manera sensual, frotándome contra el tubo. Ignoro las palabras obscenas de hombres y sigo bailando. Alguien intenta tocarme, pero el mesero lo aparta diciéndole que eso está prohibido, muchos de ellos se acercan y dejan muchos dólares encima de mis pies, mientras me muevo al compás de la música rap.

En todo momento me concentro en la música, y me digo a mí misma que esto es mejor que permanecer sola e insegura en la calle. Pronto terminará, lo sé. Éste trabajo tiene ventajas. Si la paga es muy buena como ha dicho Mónica, ahorraré dinero y luego me iré a un lugar lejano donde nadie me conozca, empezare una nueva vida, con diferente nombre, hare mi tratamiento para poder seguir adelante y un día no muy lejano conocer el amor de un hombre, no pierdo las esperanzas.

Cuando finalizo mi baile, bajo de la tarima, Mónica aparece toma todo el dinero mientras da su discurso de siempre, entro al camerino, bebo un sorbo de agua, mientras resoplo varias veces por el cansancio de hacer esto todos los días, como una rutina del nunca acabar. Limpio todo el maquillaje de mi rostro, me quito el vestuario para ponerme mi ropa, al momento que lo hago, entra el amigo de Mónica, me observa de cabeza a pies, me siento incomoda, coloco mi mano en la secadora y lo sostengo en mi mano, si él se acerca le hare pedazos su cabezota, ni que crea que me dejare por él, varias veces me espía, me acosa incluso me ofrece prendas y lujos del cual no aceptó, no seré su puta, eso jamás.

-Puedo saber que te trae por aquí- replico mostrándole la secadora, el sonrió negando, abrió la puerta y salió, pero antes me apunto con el dedo índice. Solté el aire que estaba estancado en mi pulmón, cierro la puerta con llave, rápidamente me pongo mi ropa y mi sandalia, antes de salir del camerino me recrimino del porque no me alejo de este lugar, sinceramente no tengo seguridad mientras ese malnacido del amigo de Mónica me esté acosando todo el tiempo, su cercanía me causa repugnancia, asco y ganas de matarlo por cerdo, como es posible que a él le interese una jovencita del cual le duplica o triplica la edad.

Al salir del club, Salí para tomar aire, observé a uno de los chicos que hace los mandados por las noches, le sonrió acercándome a él.

-Hermosa Belle, en que puedo ayudarte. -reí golpeando al escucharlo llamarme como lo hacen los franceses.

-Digamos que me vengas a llevar por la mañana a la Plaza, espero no me cobres tanto-susurre apenada.

-Lo que tu pidas Madeimoselle Belle.

Sonreí asintiendo por su forma de hablarme.

Me quede una hora sonriendo como casi no suelo, al escuchar a los chicos del mandado contar un poco de las locuras que cometen al hacer las compras de sus clientes, luego entre a mi cuarto, claro con miedo e inseguridad como siempre, ya que no puedo confiar en esa mujer tampoco. Ore y me quede dormida con un profundo cansancio.

Al día siguiente desperté temprano, me duche, cepille mis dientes, luego me vestí como un relámpago antes que despertara Mónica, ya que sabía que me pondría hacer algo ella sabiendo que era mi día libre, al salir del club, Gerardo el chico del mandado ya estaba esperándome, me subí en la motocicleta y sonreí al sentir el viento soplar en mi dirección. Después de una hora llegue a la Plaza, Gerardo esta vez no me cobro el mandado, pero me notifico que lo esperara para que otro mandado no me cobrara más de la cuenta a lo que asentí, le dije la hora en que viniera por mí y que lo esperaría en este mismo punto.

Camine por todo el lugar observando y admirando todo, compre un collar con dije de diamantes falsos color fosforescente, luego pase por el gran jardín, si tuviera un móvil les tomaría fotos a todas las flores sin embargo no tengo uno, dándome por vencida decido ir por el parque mientras camino alguien pasa empujándome a lo que caigo sentada, junto a mí una chica de cabello negro con rules, al levantar su cabeza sus ojos verdes estaban rojitos de seguro de tanto llorar.

-Kristel, estas bien-Replico un hombre acercándose a la chica, la ayuda a levantarse, ella me observa, extiende sus delicadas manos y me ayuda a levantarme, el tipo me observa por un breve segundo, sus ojos son verdes y su piel es clara al igual que el de la chica.

-Alex, estoy bien, disculpa chica, estas bien-inquiere la chica observándome con una bella sonrisa, asentí para luego dirigir la mirada al tipo que ahora está en una llamada.

-Kristel, debemos irnos. -La chica asintió, el hombre tomo su mano y se la llevo, pero ella no dejo de verme, me sonrió sincera.

La vida es tan insólita, vemos cosas de las cuales a veces el mundo está bien y mal, esa chica se veía de una clase social alta, pero era cosa que es difícil de ver en las niñas adineradas y el tipo que de seguro es algún familiar ni siquiera sonrió, se notaba engreído con un porte formal que hasta daba miedo dirigirle la mirada, dudo que sea humilde, debe ser tosco y prepotente. Negando decido seguir mi caminata por toda la plaza.

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