Jake, no puedo creer tener al frente mío a Jake. Es Jake Petyffer, de los Hunters. ¡Sí! De la banda de Hunters, mi favorita. Creo que todavía no me despierto del sueño.
- Pellízcame - Tengo que ver su cara para darme cuenta que las palabras fueron mías. Muevo mi cabeza negando. - Disculpa es que no creo que cuando voy a la universidad luego un famoso me invite a su casa a comer. Suena y se ve irreal. - El empieza a reír a carcajadas.
- Ya sabes la impresión que le doy a las chicas. - Me guiña un ojo y agarra mi mano, para sacarme del auto y ponerle la alarma. Lo sigo como puedo mientras nos lleva al ascensor que creo que nos llevará a su departamento. - Es en el último piso, me gusta tener la mejor vista de la ciudad. - Yo solo asiento, sigo aturdida por los últimos acontecimientos.
Cuando llegamos al último piso, espero a que abra la puerta y me haga un ademan con la mano y me dé otra de sus sonrisas, ¿Es que no se cansa de sonreír? - No, no me canso de hacerlo. - Me tapo la boca con la mano, ¡Lo pensé en voz alta! Sonreí tímidamente y me adentré al lujoso departamento, sacando mi lado descarada vi un muy cómodo sillón y me senté allí.
- Quédate ahí, preparo la comida y nos vamos al living. - Asentí con la cabeza y me empecé a mensajear con James mientras esperaba.
No me creerías si te digo con quien estoy.
James:
Tu tampoco, ¡Estoy en la habitación de Román! Me dijo que lo esperara aquí mientras se baña. Ya sabes, me gustaría ver su amiguito por detrás de la cortina. Pero todavía tengo un poco de dignidad.
Román era el chico que lo traía loco, la verdad era un poco insoportable cuando hablaba de él. Hace poco tuvieron su primera cita y James no había obtenido más que un beso en la comisura de sus labios. Entonces todavía estaba esperando que lo bese. Y va a tener que esperar un largo tiempo para eso. Yo lo había visto con otra chica, al parecer es bisexual, no le había contado este detalle a James. No me creería.
Yo estoy en la casa de Jake Pettyfer, supera eso chico. Es más, hasta estoy por almorzar con él.
No pasaron ni cinco segundos para obtener su respuesta para luego reír.
Acabo de verle el amiguito a Román, salió ¡SIN TOALLA! Pero bueno, realmente ¡¿QUE HACES EN LA CASA DE JAKE?! ESTA NOCHE ME CUENTAS TODO MALDITA PERRA. Ahora disfrutaré mi vista. ;)
Saqué la vista de mi celular y lo deje en el sillón, había olor a quemado. Me levante y fui por donde antes Jake se había ido. Lo miro, y la escena me daba ternura, estaba viendo un tutoríal en internet mientras miraba la olla con decepción.
- Jake, ¿Necesitas ayuda? - Me miró un segundo y asintió con la cabeza.
- Yo sólo quería sorprenderte. - Hace un puchero, baje mi mirada a sus labios pensando en cómo se sentiría besarlo. - Brooke, deja de mirar mis labios y ponte a cocinar. - Fruncí mi seño e hice que estaba enojada mientras revolvía toda su cocina buscando la pasta. Hasta que me cansé y realmente no tenía ganas de cocinar.
-¿Y si pedimos pizza? - Ahora la que hizo el puchero fui yo, juntando las manos en forma de petición. Sus ojitos color azul claro brillaron de emoción.
- Pensé que nunca lo dirías. - Agarró su celular y pidió la pizza, mitad vegetariana y mitad de mozzarella. Sonreí porque pensé que se lo tendría que repetir. - Ven, vamos a mi habitación. - Creo que mi rostro se cambió a una de susto. - No es para lo que piensas, es para poder ver la tele, es la única que hay en esta casa, no suelo frecuentar mucho este departamento. - Me relajé y acepté su mano extendida. Lo seguí por detrás y mientras caminábamos podía observar los cuadros que tenía decorando la casa. El primero que observé fue el de un lobo gris, aullando en pleno invierno, en algún bosque de Alaska, digo Alaska por decir, ni conozco ese lugar. Sonreí por mis pensamientos tontos. El segundo cuadro, era de una niña, no creo que haya tenido más de 7 o 8 años. Miré a Jake y luego a la niña, deberían ser familia. Sentí un empujón por su parte y me di cuenta que me había quedado parada observando la niña.
- Es mi hermana, se llama Ela. - En sus ojos se veían un atisbo de tristeza. - Vamos. -
Tiro de mí y entramos a su habitación. Soltó mi mano y me quedé asombrada por lo linda que era. Mucho más grande que la mía, en la mía apenas entraba la cama. Había dos cuadros más de su hermana, uno de ella y otro que parecía un Jake de 5 años con Ela encima de bebé. Fui hasta la cama y me senté. Cuando vi a Jake, sus ojos se habían vuelto de un color extraño, eran amarillos. Pero no pude llegar a ver bien, se fue de la habitación. Ya había llegado la pizza.
Pero yo seguía pensando en esos ojos amarillos.
Cuando terminamos de ver la película que habíamos elegido y terminado la pizza. Mire mi reloj y vi que era hora de irme a trabajar. No me quería ir, Jake era buena onda y realmente la había pasado bien. Toque su hombro.
-Jake, tengo que irme a trabajar. - Hice una cara triste. -
-Yo te llevo, espera a que me cambie y vamos hasta tu casa si lo necesitas. - Sonrió con ternura.
-Si no es mucha molestia... -
-No, no es una molestia. Mientras esperas a que me vista pon tu número en mi celular.- Me lanza su móvil y se va al baño, que tenía en la habitación, después de elegir la ropa que se pondría.
Marqué mi número como me lo pidió, en "Nombre" coloque "Brookie ♡". Sonreí y me mande un mensaje para yo también poder agendarlo.
Me fui de su habitación con su celular en mi mano, busque el mío y mi bolso. Él apareció por el pasillo mientras se ponía la camiseta dejando ver sus admirados abdominales que tanto había visto en foto. Esto era irreal. No podía creer que lo tenía al frente.
- Vamos Brooke - Le di su móvil y abrí la puerta para ir por el ascensor.
Cuando ya estábamos en su auto, colocó la radio y aunque él no se sorprendió, yo sí.
-Las últimas noticias, nuestro pequeño Jake Pettyfer, ha dejado la banda. La banda que le dio toda la fama y el éxito. ¿Será lo mismo sin nuestro baterista preferido? ¿Conseguirá los Hunters un nuevo baterista? ¿La banda se desarmará? ... -
La locutora seguía hablando pero Jake cambio la transmisión. Mi boca estaba por el piso prácticamente. Por primera vez, después de esas noticias, lo miré. Sus manos estaban blancas de tan fuerte que había agarrado el volante. Su mandíbula estaba tensa. Soy muy curiosa, y realmente quería preguntar por qué, ¿Por qué dejaba la banda?
-Mi departamento es por la zona oeste. - Las palabras salieron de mi boca con un tono medio triste. Él me miró y sonrió de lado, él también lo estaba. - Cuando pasas la plaza que tiene el monumento ese raro, doblas a la izquierda, un edificio gris. - Le sonreí, él era el que estaba destrozado, no yo. Me miró, asintió con la cabeza.
Cuando llegamos a mi calle le señale cual era mi departamento. O donde debería estar mi departamento. Solo había cenizas.
El edificio estaba en llamas.
Mi gato, el gatito que rescate estaba ahí adentro.
Los bomberos estaban en la zona. Apagando el incendio. Abrí la puerta como pude, mientras escuchaba a Jake decirme que me tranquilizaba u agarraba mi mano.
Fui hasta el primer bombero y le dije, había un gatito a rallas, chiquito. Que si lo había visto, la misma respuesta obtuve de todas las personas que pregunte. Que no lo habían visto. Jake me miro apenado.
No, no escuche ninguna advertencia mientras me metía al edificio con el fuego ya apagado. Corrí hasta el segundo piso. Tiene que estar aquí.
Al entrar había mucho humo, con mi campera escondí la mitad de la cara, tapando la nariz y la boca. Fui hasta las escaleras y subí corriendo mientras agachaba la cabeza para que no me golpee tanto el humo. Al llegar al segundo piso pude divisar al fondo mi puerta, que sorprendentemente solo tenía un par de manchones negros, ruego porque el departamento este así.
Fui corriendo y saque llaves de mi pantalón, rápidamente abrí la puerta. Al entrar abrí la canilla de agua caliente de la cocina así ayudaba a disipar el humo con el vapor, fui hasta el living y escuche al gatito en mi habitación.
Fui hacia allí y pude divisarlo en la almohada un poco asustado. Lo levante y metí en una bolsa de tela mientras que en otra metía mi ropa y algunos objetos apreciados que tenía.
Siento unos pasos apurados y al mirar la puerta, era Jake. Mire sus ojos, nuevamente amarillos. Rápidamente me levanto sin poder decir nada, y como pude agarre las bolsas. Mientras él me sacaba de allí.
Al salir muchos bomberos se me acercaron y me "retaron", claramente hice oídos sordos, porque yo quería salvar a mi gato. Después de que me revise el médico y nuevamente él me rete. Jack se ofreció llevarme al trabajo.
Nos subimos al auto y el coloco las bolsas en los asientos de atrás.
-Espera, mi gato debe estar histérico ahí adentro - Jake me miró espantado.
-¿¡Cómo que un gato!? - Lo mire extraña y me empecé a reír. Me saque el cinturón y como pude mientras el entraba al auto de piloto, yo abrí la bolsa con mi gato, sin nombre todavía, y me volvía a sentar normalmente. Él lo miraba como si fuera el mismo diablo, al felino.
- No te hará nada, Jake-
- Eso lo veremos más adelante - y lo quedo viendo fijo mientras encendía la radio. - ¿Dónde quieres que dejemos las bolsas y el felino feo? ¿Casa de tus padres, tíos, hermanos?- Lo mire entristecida.
- Es que...- me rasco la nuca con timidez, y nuevamente me sonrojo- No tengo familia.
-Oh... Está bien, puedes quedarte en el departamento que estuvimos hoy, es de dos habitaciones. Si quieres, si no quieres está bien, sería bueno que si pero si-
- Tranquilo Jake, está bien, le preguntaría a James, un amigo, -Frunció el ceño- pero es un mono ambiente y realmente no me interesa ver cuando esta con Román. -Relaja la frente y me observa durante unos minutos y vuelve la vista a la calle. Sonríe.
- Esta bien, te mostraré tu habitación cuando lleguemos. Deberías avisar al trabajo que no llegarás por lo del incendio, ¿no crees?- Asentí con la cabeza y empecé a escribir un mensaje a mi jefe, explicándole la situación, lo comprendió pero me pidió que mañana vaya que habría mucho papelerío. Apague el celular y me recosté con mi gato en el asiento. Mientras él ronroneaba.
- Gracias Jake, te prometo que ayudaré en el departamento y cocinaré cada vez que pueda.- Le sonreí ya medio adormilada, aunque no pareciera, eran las 5 de la tarde y el estrés de todo me cansó.
Llegamos a ese lujoso edificio. Me ayudo con las bolsas. Cuando nos metimos al ascensor más el gato y la bolsa. El espacio era reducido y Jake estaba muy pegado a mí. Mire hacia arriba, su cara, al ser más alto que yo. Y lo admire por unos segundos hasta que él se percibió de eso y su mirada me cohibió. Volví mí vista al suelo, a lo que él me levanto el mentón con un dedo, nos estábamos acercando cuando llegamos a nuestro destino.
Medio tímido el salió primero y me abrió la puerta. Murmuré un gracias y solté a mi gato en el departamento.
-No te lo pregunté, disculpa, ¿te molesta el gato?- Él lo admiro por unos momentos y me asintió.
-Sí, me molesta. Pero déjalo, ¿podría estar en tu habitación mientras yo esté? Al menos hasta que me acostumbre a él-
Asentí, su departamento así que sus reglas.
-Luego, ¿quieres estudiar un poco de anatomía, así te pongo un poco al día? Mientras, podemos merendar. - Lo observé y me miró de manera atrevida, hasta que me di cuenta de lo que dije. Me sonrojé. - ¡Lo malpensaste todo! ¡Atrevido! -
-Ya quisieras Brookie, ya quisieras. -Se alejó a su habitación y de pronto se frenó- Mira, esa es la puerta de tu habitación, tiene un baño dentro. Por si quieres sacarte el humo. - No diría que se alejó corriendo de al lado mío pero si, básicamente hizo eso. Me quedé extrañada. Agarre al gato y seguí hasta donde me había señalado mi habitación.
Sonreí, era de un tono Violeta claro. Las sabanas igual, como si fuera de alguien. Coloque mi ropa en los armarios y me fui desvistiendo para darme una ducha. En el armario había toallas, violetas, claramente. Y entré, era más grande que el de mi departamento.
Abrí la llave de la ducha y vi caer la lluvia de agua caliente, toque con un dedo a ver si estaba regulada como me gusta y me metí.
Recién cuando me termine de relajar, me di cuenta que no tenía para lavarme el pelo y el cuerpo. Me sequé un poco para no dejar un rastro de agua y salí al pasillo donde se encuentra la otra habitación. Le golpeé la puerta a Jake e instantáneamente la abrió, por lo que me hizo asustar y casi soltar la toalla. El me observó y algo dentro de mí se encendió.
-Eh... en.- Me sonrojé.
-¿Si Brooke? - él trataba de parecer serio y solo observarme la cara.
-¿Shampoo?- Es lo único que pude decir. Asintió y cerró la puerta. Espere unos instantes y volvió a abrirla entregándome el shampoo con un acondicionador y un jabón.
-Toma. - Le sonreí tímida. Me di media vuelta y me fui lo más rápido que pude. Fue muy extraño, pareciera que estuviera al lado de la puerta chismeando lo que vaya a hacer.
Me duche rápido, me vestí con un pantalón holgado, una remera grande y un buzo grande. Ugh, no agarre nada de ropa linda, después voy a tener que comprar algo de ropa, con el dinero que me alcance.
Alcance mi teléfono para enviar un email a los de la inmobiliaria, si me devolverán el dinero de lo perdido o como sería el asunto. Me recosté en la cama y el gato se subió encima de mí.
Escuche un grito proveniente de la habitación de Jake y me quede quieta. Ahora que lo pienso, recién lo conozco hoy y ya estoy viviendo en su departamento. Si, seré fan de él pero tranquilamente podría ser un drogadicto a la cocaína. Se me prendió la lamparita, ¡Dejó la banda! Me había olvidado. Redacte el mail lo más rápido posible y cuando termine, fui directo a la cocina. Prepare mi brownie, que dicen que me sale súper rico. Cuando ya estaba en el horno, apareció.
-¿Qué haces?- Me observó de pies a cabeza, como yo lo hice con él, estaba en bata y con el pelo todo revoltoso y mojado- Disculpa usé tu ducha porque vos tenías... eso. - Asentí.
-Es tu casa, no tengo problema. -Observe mis atuendos. - No es que me quiera vestir así. Es lo que alcancé a guardar antes que llegues.- A lo que el frunció el ceño.
-Sí, respecto a eso... ¿¡Porque lo hiciste!? ¡Pusiste en peligro tu vida!- Me señaló con su dedo índice. Me encogí. - Lo siento, no quise sonar así, pero entiende que yo siempre trataré de salvarte.
Me sorprendieron sus últimas palabras, no las comprendía. Nuevamente me repito, que hago acá, puede ser un drogadicto. Ignoré sus últimas palabras.
-Está bien, sé que lo que hice está mal. No debí hacerlo. Pero ese gatito depende de mí. - Me sonrió de lado y se me acercó, me dio un abrazo. Yo sin saber que hacer se lo respondí.
Me soltó lentamente.
- Debo revisar la torta. - No pude observarle la cara. Me agache para ver el brownie y ya estaba listo. Contenta lo saqué y lo puse sobre la mesa. Lo miré. - ¿Tienes helado?- Asintió y abrió el frízer. Mientras yo colocaba en cada plato un pedazo, el buscaba cucharas y una grande para servir el helado.
Me sonrió y cuando terminamos de preparar todo, me estiró la mano. - Acompáñame. - Se la acepté y con nuestros postres nos dirigimos a su habitación, nos sentamos en el respaldo de la cama y nos dispusimos a hablar de temas que no llegaban a ningún lado.
-¿Crees en los seres fantásticos?-Lo observé extraña.
-¡Claro que no! - Y me reí. - Cuando era chica me dijeron que nada de esas cosas existían, que nunca tenía que creerlo. - Le tiré una sonrisa pero se me desplomó. - Mi niñez no fue fácil Jake. -
-Sí, lo... se..., lo entiendo. ¿Quieres que estudiemos un poco? Mañana de igual forma es sábado. Pero para no estudiar durante el fin de semana. - Asentí y me fui a la habitación a buscar los apuntes.
Estudiamos por dos horas, entre risas, y anécdotas.
Me asombré al leer algo. -¿Sabías que el corazón que dibujamos normalmente, son dos corazones "reales" juntos? - Él también se sorprendió.
- Bueno, creo que mucho estudio por hoy. - Se levantó de la mesa del living. - Voy a una fiesta con amigos, ¿Te vienes?
-Mm... No, gracias. -Y lo recordé. Y salte. - ¡Me tenía que juntar con James!
-Oh oh, alguien está en problemas, vas a tener que invitarlo a una fiesta. Lo lamento, eres una abandonadora de amigos y debes invitarlo. - Me resigne e hice puchero, el observo mis labios por un segundo y desvió la mirada.
Llamé a James y luego de unas largas palabrotas que me dijo, me dejó explicarle la situación y al segundo acepto mi oferta.
-Viene para acá, pero Jake, no tengo ropa. -
-Eso no es problema.- Me guiñó un ojo y empezó a hacer llamadas.
Saldría con Jake Petyffer.
Me asusté.