Al día siguiente la vi sentada en unas mesitas en el estacionamiento del colegio, estaba sola
haciendo una lámina, llegue y le dije:
—¿Precisas de mi apoyo?
—No, no necesito tu ayuda gracias de todas formas
—¿Por qué tienes que ser tan difícil?
—Solo te dije que no necesito tu ayuda, deberías preocuparte mejor por realizar tus
actividades del colegio.
—Yo hago mis tareas, te vi aquí sentada haciendo la cartulina y quería ver si podía ayudar,
eso es todo, no tienes que ponerte así conmigo.
—No me estoy poniendo a la defensiva, quiero terminar mi tarea sin ningún tipo de
distracción.
En eso llega una amiga de ella “Camila” y dice.
—Eva apúrate que en 15 minutos tenemos que exponer y necesitamos la lámina, voy a estar
en el salón esperándote.
Ese era mi momento, todavía me faltaba remarcar las letras y terminar de colorear unos
dibujos, así que le dije.
—Creo que sí necesitas ayuda porque en 15 minutos no vas a lograr hacer la lámina tu sola,
¿o si?
Se me quedó viendo con una cara de “te odio” y luego dijo.
—Está bien, pero eso no quiere decir nada.
—Yo te voy a ayudar a terminar la lámina.
—¿Odiosa?
—Si.
—No soy una odiosa y ya cállate y agarra un color para que empieces a colorear
En 10 minutos acabamos la tarea y ella se fue al salón a exponer, la ayudé a dibujar, pero
por algo se empieza, después de eso me fui a mi casa porque ya eran las tres de la tarde y
mi madre seguro me estaba esperando.
Cuando llegue a mi casa mi mamá me preguntó
—Samuel, si tú sales del colegio a las 11:30 ¿Por qué llegas a aquí a la casa a las 3 de la
tarde? Quiero saber que haces tu en todo ese rato
—Está bien, te voy a decir la verdad, estoy interesado de una niña que estudia en la tarde y
bueno por esa razón me quedo hasta las dos o tres de la tarde.
—¿Estás enamorado?
—Si mamá.
—¿Y esa niña te corresponde?
—Yo sé que ella siente algo por mí, pero ya le dijeron en el colegio que tengo fama de
mujeriego y que lo más probable es que sea solo un capricho para mí.
—Si estás tan enamorado, demuéstrale que no eres como dicen y que puedes llegar a ser el
muchacho que ella se merece.
Las palabras de mi madre eran todo lo que necesitaba, fueron mi motivación.
—Voy a luchar por Eva mamá, te lo prometo.
—A ver y dime más o menos, ¿cómo es?
—En un poco más bajita que yo, tiene el cabello castaño oscuro y largo. Es blanca, los ojos
marrones, en el sol se le ven color miel, pequeñas pecas, su sonrisa mamá es perfecta,
debería ser modelo de Colgate, sus manos son tan delicadas, muy buen cuerpo y su manera
de ser y de actuar es tan única.
—La detallaste a la perfección y te brillan los ojos.
—¿Si?
—Lucha por ella y no hagas que pierda el interés que tiene hacia ti.
Toda mi vida supe que los consejos de las madres son los mejores, pero lo que me dijo mi
mamá ese día me llegó al corazón. Ya me había dado permiso de quedarme una o dos horas
después de que yo saliera de clases. Eso quería decir que ya no tenía ningún obstáculo para
intentar conquistarla. Ese día era viernes, así que al día siguiente no iba a verla porque no
había clases hasta el lunes. Estuve todo el fin de semana pensando en que iba a hacer para
que dejara de ser tan seca y fría conmigo. Entre a Facebook como de costumbre y vi una
publicación que ella compartió eran galletas de café y decía “tengo una adicción” y creí que
podría comprarle para que viera que si me fijo ella en general.
Por fin llegó el tan esperado lunes y la vi, me di cuenta de que por alguna razón que yo no
sabía había bajado la guardia conmigo. Le dije que si no tenía problema con acompañarme
a la cantina del colegio y accedió a ir. Cuando llegamos, se puso a hablar con una niña y yo
le compré las galletas de café que eran su adicción, según la publicación de Facebook, las
escondí y le dije.
—Ya listo, vamos.
—¿Qué hiciste?
Me puse de frente a ella y le di las galletas de café, al principio me dio risa porque se estaba
roja como un tomate y luego dijo.
—No acepto nada de nadie, así que no puedo aceptarlas
—Si son tus favoritas ¿Te da pena?
—Si, si me da pena y no las voy a aceptar
—Ja, ja, ja.
Agarre su mano, la abrí y puse las galletas y me aleje para que no me las devolviera y
después de 1 minuto dijo.
—Gracias, la verdad me encantan.
—Yo sé, por eso las compré.
—No me digas así y ¿Cómo sabías que me fascinan?
—Me estoy empezando a fijar en las cosas que te gustan.
—Eso fue lindo de tu parte.
Misión cumplida, bajo la guardia, el interés por mí volvía y eso significaba “oportunidad”.
Ese día estuvimos juntos un buen rato, diría que como una hora y media, hablamos sobre
las cosas que nos gustaban y las que no, lo que nos hacía sentir bien y lo que no. Cada
minuto más enamorado de Eva, luego de pasar tiempo con ella me fui feliz, al otro día la
iba a volver a ver.
Cuando llegue a mi casa, me cambié de ropa, comí y fui a la cancha que quedaba cerca,
estuve una o dos horas jugando básquetbol con unos amigos y luego me fui, me bañé otra
vez y cene. Antes de irme a dormir quería mandarle un mensaje de buenas noches, así que
lo hice y solo me dejó en visto, era obvio que algo pasaba y ya estaba empezando a
preocuparme, pero me fui a dormir tranquilo porque al día siguiente la vería e íbamos a
hablar.
Al otro día fui al colegio, entregué mis tareas y me dispuse a esperar a que Eva apareciera.
Después de media hora llego con una amiga, me pasó por al lado y me ignoro por
completo. Yo no estaba entendiendo que estaba pasando si ayer ella estaba superlinda conmigo, la actitud que tenía hoy era muy diferente a la de ayer. Yo necesitaba saber que
había pasado, así que fui a dónde se había sentado con su amiga cuando llegue le dije.
—¿Podemos hablar?
Ni siquiera volteó a verme, me estaba ignorando y yo no entendía que pasaba hasta que su
amiga dijo.
—No, ni Eva, ni yo queremos hablar contigo, así que si eres tan amable vete, estábamos
teniendo una conversación cuando llegaste.
—Ajá y quiero saber ¿por qué no me quieren hablar?
—No te voy a decir nada, ya vete mentiroso.
—Eva ¿Cuál es la razón por la que tu amiga no quiere hablarme y tú tampoco?, merezco una
explicación ¿No te parece?
—No, no me parece que seas digno de alguna aclaración, tú sabrás, y yo me enteré.
—¿Qué carajos hice ahora?
—¿Qué te dijeron?
—Nada, me mostraron que es peor, así que ya vete y olvídate de mí y de conocerme más y
de todo y toma aquí tienes las galletas que me compraste el otro día.
Las dejo ahí y se fue con su amiga y yo ya no podía decir nada por qué ni siquiera sabía que
le habían mostrado, pero tampoco me iba a quedar con la duda, así que fui adónde estaba la
niña que tenia toda la informacion en el colegio y le dije:
—Hola Elena, ¿Cómo estás?
—Le mostraron una foto tuya besándote con tu ex y le dijeron que la habían tomado ayer,
chao tengo clase.
—Gracias mi vida eres un sol.
Llame a mi mamá y le avise que me iba a quedar hasta las cuatro en el colegio para esperar
a Eva, me dijo que estaba bien.
La vi salir del salón con el niño al que más odio le tenía en este mundo, se llamaba Pedro y
ahí empecé a entender que lo más probable es que él le había mostrado esa foto que era de
hace dos o tres meses cuando estaba de novio con ella. No quería acercarme a Eva mientras
él estuviera ahí porque me conocía y sabía que sería capaz de empezar una pelea y de verdad en esos momentos era lo menos que quería. Vi a un amigo y me acerqué para
conversar con el mientras Eva terminaba de hablar con mi mayor enemigo.
—Hola Héctor, ¿Cómo está todo?.
—Hola Samuel bien, ¿Y tú?.
—¿Ya te enteraste de que Pedro le quiere caer a Eva?.
—¿Qué?
—Pensaba que ya sabías.
—No.
—Si, Pedro fue el que le mostró las fotos tuyas dónde según te estabas besando con Ángela,
a tu ex ayer.
Ah, ok, entonces fue el gracias por la información.
Sin razonar dos veces empecé a caminar en dirección a Pedro y cuando lo tenía de frente le
metí un golpe con toda mi fuerza en la mandíbula. Debo admitir que después del primero
no pude controlarme, le di otro y otro. Estaba escuchando que todos decían “suéltalo lo vas
a matar"“Samuel ya por favor” “Alguien que los separe por dios”. En eso Héctor me
agarra y me dice “ya fue suficiente con eso” yo sabía que él me iba a dejar sacar toda mi ira
porque era evidente que estaba enamorado de Eva. Que viniera él a arruinarme todo lo que
había estado construyendo con ella hasta el momento me llenaba de odio. Cuando por fin
salí del trance le dije:
—Sigue actuando como una niña y mostrándole cosas que sabes que pasaron hace meses
para que se aleje de mi y tú quedarte con ella, pero déjame decirte que todos aquí saben la
verdad y de igual forma se iba a enterar por parte de Ángela y de los demás que eso no paso
ayer.
Después de eso la directora me llevo a la dirección y me citaron al representante, cuando mi
mamá llegó solo me dijo:
—Te dije que lucharas por estar con Eva, pero no te dije que te cayeras a golpes por ella
¿Qué te pasa? ¿Estás loco o que?
Después de eso me dio una cachetada. La directora dijo que estaba sancionado por tres días
para que recapacitara por lo que hice.
Cuando llegue a mi casa le quise explicar a mi mamá porque reaccione de esa manera y me
dijo.
—Si es que yo quiero saber ¿Por qué te entro el loco así de repente? ¿Qué te pasa?
—Llegue y quería hablar con Eva y me ignoro, la amiga me dijo que ninguna de las dos
querían hablar conmigo, le pregunté el porqué y me dijo que yo debería saber y que no me
hiciera el loco que a Eva le habían mostrado “unas cosas”.
Fui a hablar con una amiga que se sabe todos los chismes del colegio y me dijo que le
habían enseñado unas fotos mías besándome con Ángela y que las fotos eran de ayer. Esas
fotos son de cuando yo era su novio, o sea de hace tres o dos meses y eso me molesto
bastante. Cuando hable con Héctor y me dijo que Pedro era el que le había mostrado las
fotos y que le quería caer a Eva, me entró como el demonio, te lo juro mamá.
—Ya entendí, hasta yo hubiese actuado igual que tú. Ya cálmate solo son tres días y vas a
poder ver a Eva, aunque también se comportó mal en creer eso y molestarse sin hablar
primero contigo.
—La verdad, si tienes razón, ella tenía que conversar conmigo primero y mostrarme las fotos
y ahí yo le explicaría que on de cuando yo era novio de Ángela, no son recientes.
—Exacto o quizás también está la opción de que se molestará porque al ver eso pensaría que
tú la quieres para una más, ya que ayer según te estabas besando con Ángela, entonces hay
que ponernos en sus zapatos también ¿No crees?
—Si tienes toda la razón.