Capítulo 2 Una niñera nada convencional
— ¡Te digo que eres la persona ideal para este puesto, eres psicopedagoga!
Fiorella Rossi, observa a su amiga de hace algunos años, el plan era descabellado, ir de interna a una casa de familia para cuidar a dos gemelas, era impensable, lo que ella quería era un empleo normal, un horario de trabajo que le permitiera socializar, tener una vida a parte del trabajo, además no tenía experiencia acababa de graduarse y en su tiempo libre lo que le gustaba era escribir cuentos infantiles
Había recibido una llamada de Amanda para que acudiera a la empresa de Alessandro De Luca y le decía que era urgente, así que dejo lo que hacía y fue hacia allá. Amanda es recepcionista de esta empresa, una de la más competitiva y de gran tamaño de la ciudad, pero jamás se imaginó que la recibiera con esa solicitud. Al fin y al cabo es un empleo, pero un empleo que no le daría un horario de trabajo establecido, y tiempo libre para socializar, salir a pasear, hacer lo que hacen las jóvenes y que no había podido hacer por estudiar y trabajar.
Solo tenía 25 años, como iba a cuidar dos niñas y según lo que escuchaba, eran muy traviesas. Había crecido en un orfanato y si bien a veces le tocaba cuidar a los niños más pequeños, no era lo que se dice la reina de la disciplina, no le gustaba muchos hacer cumplir la disciplina a los niños, ellos la convencían con sus caritas tristes y no podía llamarles la atención, cosa que enfurecía al personal a cargo.
Por esa razón, pensó que era mejor la psicopedagogía que ser maestra de muchos alumnos, trabajaría con pocos niños sobre el refuerzo escolar y no tendría que disciplinar a un gran grupo o llamarles la atención y ver sus caritas tristes.
—Amanda, ese empleo no me dará tiempo de nada, estaré allí de interna, atendiendo a dos niñas pequeñas, que no me darán tiempo libre para buscar el empleo que necesito, un empleo con un horario de trabajo establecido para que me quede tiempo de escribir y diseñar mis juguetes infantiles
—La paga es buena, Fiorella, 2 o 3 meses trabajando allí y tendrás un buen dinero, podrás tener el depósito para alquilar una apartamento, abonar unas mensualidades mientras consigues un empleo y tendrás experiencia
— ¿Para este empleo no piden experiencia?
—Solo referencias de personas que te conozcan y den su palabras que no eres una asesina en serie, el Jefe está desesperado, su secretaria me ha dicho que la ayude a conseguir alguien y compartirá un bono que él está ofreciendo
— ¿Tan desesperado esta?
— Si, las niñas están a punto de que la expulsen de la escuela
— ¿Qué edad tienen?
—Tienen 8 años
— ¡Están exagerando! ¿Que pueden hacer dos niñitas de 8 años?
—Parecen que son muy consentidas porque fueron prematuras y su mama murió el día que nacieron, estuvieron varios meses en la clínica
— ¿En serio? ¡Pobres niñas!
Amanda sabía que eso impresionaría a Fiorella y en verdad necesitaba el bono que le había prometido la secretaria del jefe por ayudarla.
—No sé, que hacer, ese empleo no me dejaría tiempo libre
—Tendrás un día libre a la semana pide que sea de Lunes a Viernes así, buscaras el empleo de tus sueños
— ¡Esta bien! Asistiré a la entrevista ¿Cuando dices que es?
—Lo más pronto que puedas, solo es cosa de llamar a la secretaria de mi jefe en este instante y preguntarle, ya la llamo —y de que me den mi recompensa, pensó Amanda
Amanda busco el teléfono fijo interno y procedió a llamar, mientras ella explicaba, Fiorella pensaba en donde me estaba metiendo, a lo mejor no duraba mucho, apenas las niñas vieran que ella no tenía autoridad ni hacia respetar la disciplina, el papa la despediría.
Tenía razón Amanda alcanzaría a ganar lo suficiente para el depósito de su propio apartamento, duraría al menos tres meses y tendría algo de solvencia económica
—Listo, Fiorella, dice que puedes subir
— ¿Ya mismo?
—Si, en este momento, el jefe te entrevistara hoy mismo,
—Pero no vengo preparada, no tengo referencias
—Ella ya le indico que te conozco y por supuesto él te investigara ¿No hay nada turbio en tu vida?
—Amanda, nada a menos que consideres ser huérfana y no saber quiénes son mis padres como algo turbio
— ¿Novios o algo así, vida pecaminosa?
¿Desde cuándo me conoces?
—Hace solo cinco años, antes no sé qué hacías y recuerda que tengo un empleo bien pagado aquí
— ¿Amanda, te estas arrepintiendo? Te recuerdo que la idea fue tuya
—No para nada, vamos al baño a arreglarte el cabello, sabes que siempre te despeinas
—No es que no me peine es mi cabello que se alborota
—Tienes un cabello hermoso, pero te pondré más profesional, vamos—después de decirle a sus compañeros de recepción que vendría pronto, Amanda la condujo al baño, allí le arreglo el cabello, Fiorella reflexiono que Gracias a Dios que sin saber que venía a una entrevista, me había puesto pantalones de vestir y una blusa blanca, decente.
—Listo, estas pasable, quítate esa pintura de los labios, aunque es muy suave, debes verte como una maestra
— ¿Y cómo que me veo, Amanda?
— ¡Pareces una actriz de telenovela!, no te has mirado al espejo, ya quisiera tener yo ese físico
—Si te escucha Sor Guillermina, te llamara la atención, deja la vanidad
—Eso es fácil de decir cuando uno es bella y alta, pero cuando mides 1.60 mts no es tan bueno
—Solo mido l.75mts, eso no es ser alta
—Eres más alta que yo y ya está bueno te llevare a la presidencia
—Amanda ¿De verdad crees que puedo con el puesto?
—Estoy segurísima, vamos te llevo, no te asustes se tu misma
—Bueno, esperemos salga bien
….
Sin saber porque Fiorella iba muy asustada, estaba impresionada por la majestuosa instalación de estas oficinas, todo era tan elegante, tan distinguido, que se sentía impresionada.
Fiorella dejo de reflexionar cuando llegaron a una oficina donde había varias mujeres y vio que Amanda se dirigió a una mujer muy hermosa y conversaron, luego se dirigieron hasta ella.
—Buenos días Señorita Rossi, un gusto saludarla, sígame y la pongo al tanto de lo que se requiere. Gracias Amanda por tu colaboración, yo me encargare de aquí en adelante
—Está bien Señorita Magdalena, te dejó en buenas manos Fiorella
Fiorella se sintió abandonada, ya sin la protección de Amanda escucho lo que le decía la Señorita Magdalena—Señorita Fiorella se encargara de dos niñas gemelas de 8 años, el Jefe quiere que se les dedique mucha atención inclusive las 24 horas, por eso pagara más que bien, las niñas son muy traviesas, así que hay que estar muy pendiente siempre, acompañarlas a la escuela tanto de ida como de vuelta con su chofer por supuesto y sus guardaespaldas
— ¿Guardaespaldas?
Por lo general tienen tres, uno va con ellas en el vehículo y el chofer y otros dos los siguen ¿Tiene alguna otra pregunta?
Si no es así, la hago pasar con el jefe Alessandro De Luca, él es el que tomara la decisión con respecto a si darle el empleo o no, todo depende de sus referencias y su investigación sobre sus antecedentes
—Yo no traje referencia, no sabía que la entrevista era tan pronto
—Podemos dejar eso pendiente, de todas formas hasta que el no haga la investigación de sus antecedentes no puede comenzar el empleo
—Entiendo, él no puede dejar a sus hijas a cargo de alguien en que no confié
—Es correcto
—Solo pueden dar referencia de mí, mis profesores de la Universidad, la directora del orfanato Sor Guillermina y los Sacerdotes adjuntos
— ¿Estudio en una escuela religiosa?
—Estuve allí toda mi vida, es un orfanato, fui abandonada allí.
—Solo traiga la de sus profesores yo me ocupare de explicarle al Jefe
—Quisiera que el este claro desde el principio quien soy yo
—Está bien, lo dejo a su criterio explíquele usted— la secretaria toma el teléfono interno y hace una llamada, solo le escucho decir — ¡Aquí esta Señor la aspirante a tutora! Enseguida Señor — cuelga y dice a Fiorella —Por favor venga conmigo
La sigo y llegamos a una oficina mucho más elegante, al entrar veo que es muy grande casi como un apartamento y en una especie de mesa muy larga sentado frente a muchos papeles está el que me imagino es Alessandro De Luca
—Señor, aquí está la Señorita Fiorella Rossi, aspirante al puesto de tutor de las niñas
El levanta la cabeza y me mira, me siento encogida, no me he podido preparar para esta entrevista, no sabía a qué venia, pero siento que no debo decir eso
—Buenas tardes Señor De Luca
—Buenas tardes Señorita, supongo que ya mi secretaria le adelanto algo de lo que aspiro— al decir esto se levanta y me mira desde su gran altura, es un hombre alto muy alto
—Si señor
—Puedes retirarte Magdalena
—Con permiso Señor De Luca
—Siéntese Señorita Rossi—después que estoy sentada, el hace lo mismo
—Mis hijas son gemelas y muy traviesas, han tenido varios problemas en el colegio con otros niños y sus cuidadoras no duran mucho al parecer no les agradan, necesito alguien que imponga la disciplina, pero también les de afecto ¿Me explico?
—Si Señor
—Es usted bastante joven, ¿Cree que pueda hacer eso?
—Tengo 25 años, soy graduada en Psicopedagogía, también escribo cuentos infantiles y realmente no sabría decirle hasta tanto las conozca primero
— ¿Conocerlas?
—Si me gustaría conocerlas, conversar con ellas
— ¿De que serviría eso Señorita Rossi?
—Así puedo decirle si podría ser capaz de cuidarlas como es debido Señor
— ¿No está segura? ¿No es usted una profesional?
—Lo soy, pero en este caso el trabajo es de 24 horas, tendría que quedarme en su casa, estar pendiente a diario de las niñas, tengo que conocerlas
La mirada de Alessandro De Luca de repente se vuelve muy fría, podría decir que es un hombre cercano a los 40 años, además de alto es muy atractivo, pero la dureza de su mirada hace que me olvide de lo atractivo que es.
— ¿Y eso con que finalidad Señorita?
—Solo quiero conocerlas, no deseo prometerle algo que no pueda cumplir, no tengo experiencia criando niños
—Me parece bien. Pero no podrá conocerlas hasta tanto no revisemos sus referencias y hagamos la respectiva investigación de sus antecedentes
—Estoy de acuerdo
—Por otro lado, debe firmar un acuerdo de confidencialidad para protección tanto de mis hijas como de la mía
—Entiendo eso Señor
—Así que si tienen algo que esconder dígamelo ya y no perdamos tiempo
Mientras lo miro pienso que no son las niñas las que corrieron a las tutoras, ha sido el mismo.
—Me escucha Señorita
Si señor lo escucho, no tengo nada que ocultar, ya le indique a su secretaria que las personas que pueden darme una referencia son mis profesores universitarios, Sor Guillermina directora del orfanato donde me crie y los Sacerdotes adjuntos.
— ¿Orfanato? —y me mira fijamente como diciendo en que lio me metí
—Fui abandonada por mis padres, no hubo adopción, así que Sor Guillermina y las monjitas me criaron, he estudiado y trabajado desde los 16 años, mi experiencia con niños es la del cuidado de los otros niños que estaban conmigo, me he graduado hace poco y aún no he trabajado en mi profesión, sin embargo realice varias pasantías en mis vacaciones tanto en el orfanato como en colegios privados, también tengo esas referencias
Fiorella de inmediato pensó, adiós empleo, pero tenía que hablar claro, no vaya a ser cosa que me encariñe con las niñas y después tenga que salir corriendo de allí. Ese es mi verdad fui abandonada no de bebe eso fue a los 5 años, pero no recuerdo nada de nada de esa época y mi única madre ha sido Sor Guillermina
—Ya que ha sido honesta, revisaremos sus credenciales y referencia lo más pronto posible, después de eso y si procede el empleo cumpliré con su requisito, conocer a mis hijas. ¿Está de acuerdo?
—Si Señor
—No tenemos nada más que hablar, por favor al salir póngase de acuerdo con mi secretaria sobre los detalles para revisar sus credenciales, otra cosa, no me gusta que alguien que esté cerca de mis hijas fume o ingiera licor ni siquiera en su día libre, no me gustan las malas palabras, no me gusta visitas masculinas en mi casa, si se me ocurre algo más se lo estaré comunicando, Buenas tardes
De Luca se levanta y con la mano me indica la puerta, lo disculpo porque se trata de sus hijas
—Buenas tardes Señor
Capítulo 3 ¡Hola niñas! Soy su niñera
—Buenos días con la Señorita Fiorella Rossi,
—Si con ella habla, ¿Quién es?
—Le habla la secretaria del señor De Luca de la empresa Sistemas De Luca, el Jefe la cita para esta tarde a las 2 pm para que conozca a las niñas, la esperamos en las instalaciones de la empresa
— ¿Hoy mismo?
—Si señorita
Había pasado una semana desde la entrevista con aquel hombre, varios días sin saber nada de nada, incluso Amanda no sabía nada, todos los días al llegar ella, ya que vivían juntas, le preguntaba y ella le decía lo mismo
—No sé nada, ¿Lo arruinaste Fiorella?
Y le repetía lo mismo —Claro que no.
Y aquí de pronto recibía la llamada a su celular y ni siquiera le preguntaban si podía, asumían que iría corriendo a su encuentro, sin pensar que podría estar ocupada.
—La esperamos a las 2 pm en la oficina de Presidencia Señorita ¿Vendrá usted?
—Pues…si estaré allí esa hora— no es como si tuviera mucho que hacer, sus trabajos eran temporales, trabajaba en lo que sea hasta limpiando casas, y solo la llamaban cuando alguien no podía ir o había una oportunidad, porque como psicopedagogo era difícil sin experiencia
Ese día se había puesto de acuerdo con la secretaria del jefe, le dio todas sus señas, lugar donde había vivido y vivía, también los números de Sor Guillermina y los sacerdotes que la conocían desde niños, profesores de la Universidad y tutores de las diferentes pasantías.
Si me llamaron debe ser porque le gustaron mis referencias, así que animo Fiorella, a ver que viene a continuación, a prepararme.
Salgo corriendo a la habitación que ocupo con Amanda y reviso mis ropas, aunque desgastadas están presentables todavía, en un extremo veo un vestido regalo de cumpleaños de Sor Guillermina, cosido por ella misma, ni siquiera imagino lo que tuvo que hacer para comprar la tela, eran sus ahorros, así que lo guardaba para una ocasión muy especial, y conocer a estas gemelas lo era.
El vestido era de color azul muy claro, un vestido sencillo, cuello en V, mangas cortas y falda larga. Se vio en el espejo y vio que le quedaba bien, con su cabello rubio natural, el cual se ató en una cola de cabello.
Al sentirse lista, se colocó sus zapatos bajos de siempre y salió a conocer a las gemelas.
Ese día, el trasporte público tardaba mucho, menos mal salió temprano y llegó a buen tiempo a la oficina, al llegar Amanda salió a su encuentro
— ¿Qué haces aquí? ¿Qué paso?
—Me llamaron de Presidencia, para venir
— ¿Te dieron el empleo?
—No lo sé todavía Amanda
—Bueno, espero lo consigas
—Yo también Amanda, voy subiendo voy sobre la hora
—Éxito, nos iremos juntas para que me cuentes
—Está bien
Así que la dejo en la recepción y busco el ascensor, sé que no debo tener temor, son niñas, ¿De qué puedo tener miedo?
—Seguridad ante todo Fiorella, es lo que estoy pensando, tú ponte fuerte— eso me voy diciendo en el ascensor— son unas niñas
Así que llego y me presento con la Secretaria del Jefe, la Señorita Magdalena—Buenos días
—Buenos días, Señorita Rossi, el Señor De Luca la está esperando, adelanté por favor, déjeme anunciarla—me dice esas palabras y va hacia el teléfono, conversa un poco y me lleva hacia la oficina como la primera vez
— Señor, la Señorita Rossi
—Pase adelante
Nuevamente, el Señor De Luca está sentado en la gran mesa de madera, donde hay otras sillas, pero lo que llama mi atención son dos personitas completamente idénticas sentadas en el sofá cercano, ambas están sentadas una al lado de la otra y agarradas de las manos.
Tienen puestos unos vestidos muy lindos y en su cabello rubio lucen dos bellos lazos a cada lado, siento que me enamore, enseguida me enamore y siento una sonrisa que me sale natural cuando las veo,
Me quedo viendo a las chiquillas y escucho la voz de De Luca
—Señorita Rossi,
—Disculpe Señor De Luca, dígame
—Le presento a mis hijas, y las acerca a él, con la mano me invita a sentar
—Son Mariana y Alexandra
—Mucho gusto señorita— se inclinan haciéndome una reverencia
—Mucho gusto ¿Cómo están? — me pregunto a mí misma como las identifica, son idénticas
—Siéntese señorita Rossi —me siento y ellos hacen lo mismo, las niñas siguen tomadas de las manos
Una de ellas me mira, creo es Mariana, la otra mira hacia abajo y casi se esconde detrás de su hermana, Mariana me detalla con la vista, le sonrió a las dos, son dos querubines, unas niñas hermosas, como van a portarse mal estas bellezas, debe ser un error
— ¿Eres nuestra niñera? —La que habla creo que es Mariana, la otra niña sigue callada y cabizbaja
—Bueno espero que sí,
—Te gustaría ser nuestra niñera
—Me gustaría mucho
— ¿Por qué?
—En realidad no tengo respuesta a eso
—Es un empleo, no tiene que gustarte
—Mariana ¿Recuerdas lo que hablamos?
Enseguida observo que Mariana baja su cabeza, aunque no me engaña observo su pícara sonrisa, ya sé quién es la líder aquí.
La Señorita Rossi será su tutora a partir de hoy, aprenderán disciplina, las ayudará con sus tareas y dificultades en el Colegio, deben respetarla, llamarla Señorita Rossi, y responderán ante mí si hacen algo que la molesta
No me gusto esa reprimenda, pero es el padre, así que no puedo decir nada más — ¿Quieren hacerme alguna otra pregunta?
Veo que Alexandra levanta su mirada asustada e intenta decir algo, —Dime Alexandra ¿Qué deseas saber?
—Señorita, eres bienvenida, nos portaremos bien, no tiene que preocuparse
Está cerca de mí y ha extendido su mano, tiene la misma actitud que tenía yo en el orfanato, hay una gran falta de cariño en ella y lo obtiene de su hermana, no sé si para bien. Tomo su manita y la apretó cálidamente—No estoy preocupada Alexandra, ansió conocerlas y estar a su lado, ser su amiga— sonrió de la manera más sincera, son dos princesitas de cuentos de hadas
Con una mirada asustada Alexandra se retira y tengo que soltar su mano, siento que Mariana no se quiere quedar atrás y también me da la bienvenida y toma mi mano, de igual modo se la apretó cálidamente
—Son hermosas sus hijas Señor De Luca
— ¿Acepta el empleo?
—Si señor
Comienza mañana mismo a primera hora, mi secretaria le dará los detalles del documento de confidencialidad que tiene que firmar y le explicara todo, reúna sus cosas y mañana mismo a las 8 am, envió a mi chofer a buscarla, a menos que se quiera trasladar hoy.
En este poco tiempo Alessandro De Luca había visto suficiente, es una mujer joven, que había crecido rodeada de niños, estaba convencido de que esta es la mujer que necesitaba para facilitarle la vida
No iba a ser fácil, era demasiado cándida y Mariana muy avispada, pero ya se encargaría el de explicarle como iba a ser las cosas, o se portaba bien o tendrían que separarse, no le gustaba en lo que se estaba convirtiendo Alexandra, era muy tímida ya asustadiza y Mariana la opacaba.
No obstante había visto una energía que atraía a las niñas, sabía que ellas estaban sorprendidas, pensaban en una mujer mayor, no en esta joven y ella se sentía relajada con las niñas, además emanaba un aire de autoridad tranquila. Sí, no se equivocaba, Fiorella Rossi era la mujer que necesitaban las niñas.
Otra cosa que le gustaba de ella, es que al parecer no le importaba él, sino las niñas, les presto mucha más atención a ellas que a él en las dos entrevistas, y eso estaba bien, no tendría que lidiar con una mujer enamoradiza.
— ¿Le gusta mi papá? — como siempre Mariana no puede dejar pasar una, tenía que ser ella
— ¿Cómo? — y no se le observa preocupación al responder
— ¿Le gusta mi papá?
—Claro que si tu papá es una buena persona ¿Por qué no habría de gustarme?
—Muchas mujeres creen que él es atractivo ¿Usted lo cree Señorita?
—No sé, no me he fijado en eso
—Ya está bien Mariana, hazme el favor y haz silencio
—Solo quería conversar un poco papi
—Bien, Señorita Rossi, pase a hablar con mi secretaria ella le dará los detalles y la esperamos mañana, a las 8 am la recogerá un automóvil con chofer
—Bien señor, hasta pronto Mariana y Alexandra
—Buenas tardes, Señor
—Buenas tardes
Así sale de mi despacho, mi nueva niñera, al menos no hicieron nada para espantarla, en su primer día. Cruzo los dedos, que esta sea la definitiva, la seleccione diferente a las otras, es joven, necesita el empleo, sin experiencia, educada por una estricta monja católica, aunque la tenía como su consentida, si hice mi tarea la investigue, mejor alumna del colegio, mejor alumna en la Universidad, nada de novios nunca, la adoración de sus profesores, una alumna ejemplar y según sus tutores de pasantías, una maravillosa trabajadora.
La veo salir del despacho, y me volteo a ver a Mariana, Alexandra la mira asustada—Que fue lo que hablamos
—No hice nada papi
—Me vas a decir que esa pregunta que hiciste fue inocente
—Solo quería saber si en verdad éramos nosotras las que le gustamos
— ¿Y por qué quieres saber eso? Trato de no gritarle, pero mi hija me lo pone difícil
Hay cosas que las niñas educadas no les preguntan a las personas, es una señorita criada entre monjas como le harías una pregunta así, además nos pusiste incómodos.
— ¿Te gusta ella papi?
La miro, y debo recordar que es mi hija—Me gusta ella como niñera de ustedes, eso es todo, pienso que fue una buena elección ¿están sorprendidas?
—Si es joven, distinta a las otras niñeras—continúa diciendo Mariana
— ¿Es más de su agrado?
—No te puedo decir todavía, ya veremos papi
—Papa— esta vez es Alexandra quien habla— no te preocupes nos portaremos bien
—Eso espero, porque lo que les dije de separarlas de colegio no es mentira, así que recuérdenlo cuando quieran ser otra vez chistosas, voy a trabajar un momento siéntense allí en el sofá y me esperan.