Cuando Nolan oyó eso, se esforzó por reprimir la emoción en su corazón.
"De acuerdo", respondió con calma.
Le costó levantarse debido al intenso dolor que sentía en todo el cuerpo. Tras respirar hondo unas cuantas veces, por fin consiguió ponerse en pie.
Aunque seguía marcado por las heridas, se había curado casi por completo de sus lesiones internas.
"¡Han pasado tres años! Por fin ha terminado la prueba de tolerancia. Ya puedo usar mis habilidades familiares".
Apretó los puños con fuerza.
Como heredero de la familia más prominente de Elwood, ¡tenía que someterse a una serie de exigentes pruebas, dictadas por las antiguas reglas, antes de poder asumir el control del negocio familiar!
Desde niño aprendió todo tipo de trucos. Destacaba en diversas técnicas de lucha, dominaba una amplia gama de armas, entendía de medicina y poseía unas dotes de conducción excepcionales.
En los últimos tres años, Nolan soportó el desprecio y el acoso de los Watkins. Incluso después de que lo tiraran por las escaleras hace un momento, no se resistió ni se defendió.
Adhiriéndose a las reglas de la prueba de tolerancia, se abstuvo de utilizar las habilidades familiares. De lo contrario, estos guardias no supondrían ningún desafío para él.
Al cabo de un rato, el viento frío lo ayudó a recuperar la compostura. "¿Así que la recompensa es el Grupo Honory? ¡Qué coincidencia!", se burló.
El Grupo Honory, una entidad venerada en Florisa, gozaba de prestigio entre todas las familias. La razón de la familia Watkins para casar a Naomi con Harvey era establecer una conexión con el influyente Grupo Honory a través de él.
Pero las tornas habían cambiado. Harvey, que antes se había mostrado arrogante ante él debido a la posición directiva de su hermana, ¡ahora no era más que un idiota!
"¡Harvey Bates y los Watkins me las pagarán algún día!".
Tras lanzar una última mirada al hotel, dio media vuelta y se marchó.
Al volver a la residencia de la familia Watkins, Nolan se duchó y se puso ropa limpia. Luego empezó a hacer las maletas, preparándose para marcharse.
Naomi entró sin decir nada. No mencionó lo ocurrido ni le preguntó por qué recogía sus cosas.
"Ven conmigo a la ceremonia de compromiso de Delia y el señor Holland mañana por la noche. Si no tienes un traje, podemos comprarlo ahora".
Nolan continuó empacando. "No iré".
Lindy Watkins, su suegra, apretó el control remoto y entornó los ojos hacia él.
Hizo una mueca fría.
"¿Quién te crees que eres para rechazarla? Si Naomi se hubiera casado con Harvey, él habría resuelto el problema fácilmente con una simple llamada telefónica".
"¿Qué problema?". Al oír esto, Nolan se giró hacia su esposa. "Teniendo en cuenta nuestros tres años juntos, estoy dispuesto a ayudarte por última vez. Dime".
Ya no era la misma persona de antes. Como presidente del Grupo Honory, no había asunto en Florisa que no pudiera resolver ahora.
Antes de que Naomi pudiera decir nada, su cuñada colgó el celular y dijo con desdén: "¿De qué sirve decírtelo? Necesita cinco millones de dólares para solventar la crisis de su empresa de cosméticos. ¡No podrías ganar tanto dinero ni aunque trabajaras de repartidor toda tu vida!".
Lindy meditó un momento y luego habló con fingido tono amable. "Nolan, a pesar de tu situación económica, Naomi nunca te ha maltratado en todos estos años. Si de verdad eres un hombre, deja de hundirla más. Ella podrá vivir una vida feliz casándose con Harvey. Tienes que entender que a veces el amor significa dejarla".
Un rastro de burla parpadeó en los ojos del joven, y no pudo resistirse a decir: "Solo son cinco millones. Si puedo darte el dinero, ¿te disculparás?".
Lindy se echó a reír y tardó un rato en parar.
Se apoyó en el sofá con las piernas cruzadas y se burló: "No te menosprecio, Nolan, pero si tienes tanto dinero, enséñanoslo. Incluso puedo arrodillarme ante ti, ¡y no digamos disculparme!".
A la mañana siguiente, Nolan fue a la sede del Grupo Honory.
Al ser una de las empresas más influyentes de Florisa, esta contaba con estrictas medidas de seguridad.
Había cámaras por todas partes y vigilantes de seguridad que patrullaban las puertas y los ascensores. Además, para acceder a las oficinas, todo el mundo tenía que pasar su tarjeta.
"Hace tres años que no la uso. Gracias a Dios que aún es válida".
Nolan echó un vistazo a la tarjeta negra que llevaba en la mano y la presionó contra el escáner del ascensor.
Las puertas se abrieron, revelando la opulenta decoración del interior.
Era un ascensor diseñado en exclusiva para acceder al despacho del CEO en la última planta, un privilegio concedido solo a unos pocos elegidos dentro de la empresa.
Nolan entró y se dirigió a la última planta.
Al llegar a su oficia, volvió a abrir la puerta con la tarjeta.
"Señor... ¡Señor Valdez!".
Una hermosa mujer de traje estaba sentada en el sofá, esperando ansiosa. En cuanto vio entrar a Nolan, se levantó de inmediato y le hizo una respetuosa reverencia.
"Shelly, solo llámame Nolan como hacías antes". El joven tomó asiento en el sofá, mirando a la mujer con una sonrisa.
Era su prima, Shelly Tucker.
En los últimos tres años, la ausencia de Nolan debido a la prueba de tolerancia hizo que ella recibiera poca atención dentro de la familia Valdez y, a pesar de sus extraordinarias habilidades, fue relegada al puesto de subdirectora general en el Grupo Honory.
Ahora que la prueba había concluido y Nolan recibía el Grupo Honory como recompensa, Shelly fue ascendida a directora de operaciones de la empresa, es decir, la segunda al mando.
"Eso no está bien, señor Valdez".
Shelly no actuaba con arrogancia a pesar de ser su prima; al contrario, su comportamiento se volvió cada vez más respetuoso después de lo que dijo.
Cuando ella puso en la mesa la taza de café que le preparó, Nolan vio su escote y no pudo evitar decir: "Hacía unos años que no te veía. Has florecido bien".
"¿Qué?". La muchacha lo miró confundida.
Él apartó enseguida la vista de su pecho y sonrió. "Quiero decir, cuánto tiempo sin verte".
Habían pasado años desde la última vez que viera a su prima, y no esperaba que se hubiera vuelto tan guapa. No solo se veía atractiva, sino que además se comportaba con el aura de una líder.
Su elegancia y nobleza la hacían inalcanzable para muchos hombres.
Sin embargo, ahora estaba a sus órdenes.
Pensando en lo ocurrido ayer, Nolan soltó un suspiro.
"Señor Valdez, este es el informe comercial de la empresa". Tras intercambiar cumplidos, Shelly le entregó los documentos que preparó.
Contenían datos comerciales detallados sobre la empresa e información específica sobre cada proyecto.
Cuando Nolan casi terminaba de leerlos, recibió una llamada del mayordomo.
"¡Señor Valdez, felicitaciones de nuevo por haber superado la primera etapa! El próximo reto es la prueba de inteligencia. En los próximos cinco años, debe aumentar el valor de mercado del Grupo Honory de diez mil millones a cien mil millones, utilizando cualquier medio necesario", dijo el mayordomo con respeto.
Tras colgar, Nolan pensó un rato antes de decir: "Tengo un breve conocimiento de la situación actual de la empresa, y hay algunos ajustes que me gustaría hacer".
Luego se explayó: "El primer paso es poner fin a todos los proyectos no rentables y despedir a las personas contratadas por nepotismo. Además, ponte en contacto con los principales medios de comunicación y diles que el Grupo Honory invertirá diez mil millones de dólares en proyectos y empresas prometedoras. Todos tendrán la oportunidad de colaborar con nosotros".
Shelly sacó un cuaderno y anotó todo lo que dijo Nolan.
"Señor Valdez, ahora que se ha puesto al frente de la empresa, ¿quiere reunirse con todos los directores de departamento y presentarse como su nuevo líder?".
Nolan agitó la mano con desgana. "No. Prefiero mantener un perfil bajo y solo supervisar las cosas entre bastidores. Confío en ti para que te encargues de todo. Tienes poder de decisión. Si hay problemas, solo tienes que pedirme ayuda".
"De acuerdo".
Shelly asintió y lo miró con admiración.
Le parecía que Nolan era de verdad un jefe ambicioso, preparado para conseguir logros importantes. Sus aspiraciones se extendían más allá del Grupo Honory.