Portada de la novela La santa hija de la sombra

La santa hija de la sombra

7.9 / 10.0
El respetado líder de la mafia, nunca espero que la vida le cobrara sus crímenes, en su hermosa y santa hija, pero así fue. — Que a nuestra hija, alguien la está usando como incubadora, ¡carga un bebé que no es suyo! Las lágrimas de Santoro comenzaron a caer al momento que vio el rostro de su santa hija aparecer, aquella que por 4 años no había visto por ser cautiva por voluntad propia, por querer dedicar su vida a Dios, su rostro que siempre brillo, estaba cubierto de dolor y tristeza, mientras la furia crecía en los corazones de sus hermanos y por supuesto, su padre. Eran las 16 horas en Sicilia Italia, el sol brillaba en lo alto del cielo, cuando todo quedo cubierto por las sombras, y los Santoro juraron que nadie volvería a ver la luz hasta que la SANTA HIJA DE LA SOMBRA, volviera a sonreír.
Resumen de La santa hija de la sombra
El respetado líder de la mafia, nunca espero que la vida le cobrara sus crímenes, en su hermosa y santa hija, pero así fue. — Que a nuestra hija, alguien la está usando como incubadora, ¡carga un bebé que no es suyo! Las lágrimas de Santoro comenzaron a caer al momento que vio el rostro de su santa hija aparecer, aquella que por 4 años no había visto por ser cautiva por voluntad propia, por querer dedicar su vida a Dios, su rostro que siempre brillo, estaba cubierto de dolor y tristeza, mientras la furia crecía en los corazones de sus hermanos y por supuesto, su padre. Eran las 16 horas en Sicilia Italia, el sol brillaba en lo alto del cielo, cuando todo quedo cubierto por las sombras, y los Santoro juraron que nadie volvería a ver la luz hasta que la SANTA HIJA DE LA SOMBRA, volviera a sonreír.
Leer más

La santa hija de la sombra Capítulo 1

La hermana María caminaba apresurada por los largos y fríos pasillos del convento, solo faltaba unas horas para que las novicias tomaron sus votos perpetuos, y así dedicar toda su vida a servir a Dios, pero no era eso lo que la preocupaba y le hacía poner su vida en manos de Dios.

— Madre superiora. — la mujer de casi 70 años levantó sus ojos y observo con reproche a la hermana que acababa de irrumpir en su oficina sin siquiera golpear.

— Hermana María, ¿Qué ejemplo cree estar impartiendo con ese comportamiento? — dijo con toda seriedad.

— Lo siento mucho Madre superiora, pero esto requiere de su atención. — dijo aun agitada ingresando en el despacho sin ser invitada. Extendió un sobre y la Madre superiora lo tomo aun mirándola con reproche por su comportamiento.

Luego de un minuto que para la hermana María pareció eterno, la madre superiora se dejó caer en el sillón, su cara estaba pálida, mientras sus manos temblaban. ¿Cómo podrían enfrentar esto? ¿Cómo podrían salir vivos de lo que se avecinaba?

Alessandro Santoro al igual que su padre y el padre de su padre era el líder de la mafia Siciliana, conocido en el bajo mundo como LA SOMBRA ITALIANA, nadie conocía quien era realmente el mafioso, nunca mostraba su rostro, ya que todos sus negocios los llevaba a cargo su mano derecha, Fabrizzio, así durante años la familia Santoro paso desapercibida, como simples empresarios, honestos y respetados, pero en el convento sabían muy bien quien era realmente la SOMBRA, la familia Santoro los ayudaba económicamente desde sus inicios y era eso mismo lo que ahora le hacía rezar a esta mujer.

— ¿Cómo explicaremos esto? — dijo en un susurro cargado de pánico.

— ¿Nosotros? ¿O ella? — la hermana María no manejaba tanta información como la madre superiora, siempre creyó que Alejandra era una niña rica y nada más.

— ¿Qué esta insinuando tu boca? ¿Acaso tu corazón y alma no te deja ver con claridad? — la madre superiora conocía a Alejandra desde que era una bebé, ella jamás dudaría de la joven.

— Pero Madre superiora, ¿acaso no está claro lo que esa muchacha hizo?

— Hermana María, nunca debe olvidar que somos sirvientes de Dios, no juzgamos y mucho menos hablamos de cosas que no sabemos.

— Entonces estamos ante un milagro. — el tono irónico de la hermana María no le gusto, pero ya tendría tiempo para hacerla recapacitar y que encontrara nuevamente el camino correcto.

— Solo digo que Alejandra Santoro no solo tiene vocación, ella tiene un alma tan pura como para ser consagrada como santa, sea lo que sea que está pasando… solo Dios nos puede ayudar.

La madre superiora ya no perdió más tiempo en hablan con aquella mujer, que por algún motivo siempre había sentido cierto desprecio por la joven Santoro y en donde más de una vez no solo había puesto en prueba su fe, también había abusado de su cargo, algo que la Madre superiora desconocía al igual que el cura encargado de aquel monasterio.

Luego de estar enfrascado en una larga conversación con el cura responsable de aquel lugar, llegaron a la conclusión que por más que quisieran que todo fuera un milagro no era así, decidieron llamar al médico que siempre se encargó de la familia Santoro, no permitirían que nadie más se enterara de lo que sucedía.

— Doctor, estos estudios pertenecen a Alejandra Santoro, los hacemos rutinariamente antes de que tomen sus votos perpetuos, como podrá observar… está embarazada. — el doctor los observo como quien ve dos cadáveres que aún no se terminan de enfriar.

— Saben que debo informar de esto al señor Santoro ¿verdad? — este hombre no arriesgaría su vida ni la de su familia por un cura y una monja.

— No es necesario, nosotros le informaremos, solo… necesitamos saber cómo es posible, la fe y vocación de Alejandra, hace muchos años que no veía nada igual, si alguien la lastimo… debo saber la verdad antes de morir. — el cura reflejaba pesar, miedo y decepción, no quería creer que bajo su cargo alguien hubiera mancillado la inocencia de aquella joven que era apenas una adolescente cuando llego al convento, no quería creer que en la casa de Dios la maldad se hubiera filtrado.

Como medida preventiva suspendieron todo lo previsto para ese día sin mayores explicaciones, todos fueron avisados, menos la familia Santoro.

Mientras tanto el doctor como la madre superiora trataban de hacerle entender a Alejandra que aquello no era un milagro, solo la maldad del hombre.

— ¿Cómo puede ser malo traer una vida al mundo? — pregunto la joven aun de rodilla observando al cristo crucificado que colgaba de la pared, buscando una respuesta en aquella imagen, más que en la voz del doctor.

— No lo es, lo malo es que alguien te está usando, la mínima rotura que tienes en la membrana del himen me indica que por allí ingreso una aguja, aun eres virgen y cuando sucedió el asalto al convento no estabas en tus días fértiles, por lo que todo me indica que se te fue colocado un óvulo ya fecundado, ¿entiendes que ese feto no tiene tu ADN, solo eres una incubadora y eso es lo malo, hay muchas mujeres que trabajan de eso, pero no tenían por qué obligarte a ti a pasar algo así. — el doctor de la familia no solo era consciente del infierno que se desataría, también sentía una gran pena por la joven, él la había atendido desde que tenía un mes de vida, conocía su corazón, sabía que era una santa.

No fue fácil explicar todo aquello, ni a Alejandra, ni a su madre, mucho menos al resto de la familia, aun se encontraban en el convento cuando Alejandra salió de la pequeña oficina donde se encontraba, escuchando todo, necesitaba ver el rostro de su padre, lo había extrañado, cuatro años sin un abrazo de su parte, sin una palabra, ella lo amaba, pero sentía que su sacrificio debía ser grande para que Dios escuchara sus plegarias y su madre recuperara la vista, fue por eso que nunca pidió por él, pero la verdad es que lo había extrañado demasiado.

— Papá. — llamo con una suave voz mientras sus lágrimas caían

— Mi santa hija. — respondió el hombre de cincuenta años pero que poseía un cuerpo envidiable por cualquier joven.

— No tienes nada que temer, el doctor Richard se ocupara de quitar eso de tu vientre y te juro que no descansare hasta dar con quien te quiso utilizar. — tanto Victoria como Alejandra se tensaron al oírlo, pero para Estefanía y Giovanni era lo más sensato.

— Alessandro. — lo llamo su esposa, que a pesar de ser ciega poseía un brillo único en sus ojos que no disminuía con los años, Vicky le quiso advertir, ella conocía a sus hijos, pero Alejandra hablo antes.

— No me quitaran a mi hijo. — dijo mientras limpiaba sus lágrimas y miraba desafiante a su padre.

— ¿Qué? — Alessandro no era el único que la miraba con horror, sus hermanos también lo hacían.

— Te juro ante Dios, que nadie me quitara a mi hijo.

El infierno mismo se abría a los pies de los Santoro y eso… hasta Dios lo sabía.

Continuar leyendo

La santa hija de la sombra de contenidos

También te puede interesar

Nuevos lanzamientos de novelas

Portada de la novela Adiós a la señora Cooley: El regreso de la arquitecta
8.8
Tras tres años casada, descubro la cruel realidad: Gray Cooley nunca registró nuestro matrimonio y solo me usó para heredar su fortuna. Mientras me humilla por mi supuesta infertilidad, fruto de haberle salvado la vida, planea un futuro con mi mejor amiga. Sin embargo, no seré su víctima. He buscado a Hjalmer Barrett, su mayor rival, para proponerle un pacto de venganza. Le daré los secretos para hundir a Cooley si me permite unirme a la Bestia de Wall Street.
Portada de la novela Casada con el italiano
9.3
Emilio encabeza un ataque letal contra la mafia de Irlanda, pero sus intenciones dan un giro al encontrar a la hija de su enemigo. Fascinado por Lyla, el líder italiano ofrece una alianza matrimonial para detener la violencia. Pese a su rechazo inicial, ella consiente la unión con tal de salvar a su familia. Lo que nació como un pacto de conveniencia se convierte en un romance ardiente cuando Lyla descubre la verdadera pasión oculta de su esposo.
Portada de la novela Consentida por el CEO discapacitado
9.7
Traicionada por su exmarido y su propia hermana durante el parto, Novalee huye para sanar sus heridas. Seis años después, regresa decidida a vengarse de su familia junto a su pequeño hijo. En su búsqueda de justicia conoce a Millard, un poderoso y temido CEO con discapacidad que le propone un matrimonio por contrato. Pese a las dudas de su hijo y los intentos de ella por distanciarse, el implacable magnate dejará claro que su única debilidad es protegerla.
Portada de la novela Divorciada y fantástica: demasiado tarde para pedir perdón
8.6
Tras dos años de indiferencia con Isaac, el regreso de su antigua novia embarazada rompe el corazón de Caitlin. Aunque ella también espera un hijo en secreto, decide pedir el divorcio, pero él ignora su dolor. El tiempo transforma a Caitlin en una exitosa y bella diseñadora millonaria con múltiples pretendientes. Al ver su asombroso cambio, un Isaac arrepentido intenta desesperadamente recuperarla, suplicando perdón por sus errores del pasado.
Portada de la novela Exesposo, conoce a mi verdadero yo
8.0
Diana soportó tres años de desprecio y frialdad matrimonial hasta que César le exigió renunciar a sus sueños. Decidida, elige el divorcio y retoma su posición como poderosa heredera de un imperio médico. Mientras su exesposo intenta desesperadamente recuperarla, ella brilla con luz propia rodeada de lujos y figuras influyentes. Respaldada por su familia, su verdadera identidad cautiva incluso a su rival más soberbio, quien acaba rendido ante su fuerza.
Portada de la novela La Hacker del joven Abogado
8.3
Rachel, una hábil experta en informática, acepta hackear las redes sociales de la mujer que pretende su cliente estrella, el abogado Dylan Maldonado. No obstante, esta intrusión digital desata un peligro letal al exponer un secreto oscuro que debía permanecer oculto. Obligados a huir para salvar sus vidas, ambos se sumergen en una travesía llena de adrenalina y misterio, mientras un romance intenso e inevitable florece en medio de su desesperada lucha.
Capítulos
Leer ahora
Compartir
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados.