Portada de la novela La Rosa de la Muerte

La Rosa de la Muerte

8.9 / 10.0
Conocida como la «rosa de la muerte» por su oscuro historial de viudez y herencias, Eveline Harrow escapa del juicio de Londres para refugiarse en la mansión Monderlai. En esta finca de la Inglaterra victoriana, su vida se cruza con la de Elliot, un hombre herido que huye del afecto, y su indómito primo Victor Pembroke. Entre ellos surge un complejo triángulo amoroso que obligará a Eveline a enfrentar sus temores mientras busca redención o una nueva caída.

La Rosa de la Muerte Capítulo 1

El rumor corría más rápido que el humo de los cigarrillos turcos en los salones perfumados de Londres. Lady Eveline Harrow, hija única del honorable Senador Harrow, era ya una leyenda en los círculos aristocráticos.

Una leyenda negra, por supuesto.

«La Dama de la Muerte», la llamaban en los bailes de temporada, tras abanicos bordados y miradas llenas de un morboso deleite.

Cuatro matrimonios. Cuatro viudos. O mejor dicho: cuatro difuntos.

-¿Ha visto su vestido negro esta noche? -susurraban algunas damas, tapándose la sonrisa con un guante de encaje.

-Tal vez esté de luto por su próximo esposo.

Eveline caminaba entre ellos como si no los oyera. Pero los oía. Oh, claro que sí.

Cada palabra venenosa, cada murmullo, cada mirada entre desprecio y fascinación, los almacenaba en su interior como otras tantas joyas.

Su armadura de indiferencia era brillante, impenetrable. O al menos, eso parecía.

La verdad, sin embargo, era más retorcida.

Ella no buscaba amor. No buscaba compañía.

Buscaba contratos, testamentos, últimas voluntades.

Hombres de apellido rancio y salud quebradiza.

Ancianos, tuberculosos, herederos desesperados por dejar un legado.

Un matrimonio rápido, unas semanas o meses de convivir con la muerte rondando por los pasillos de sus opulentas casas, y luego... un ataúd, un velorio solemne, y Eveline, vestida de negro riguroso, llorando tras su velo mientras los notarios leían su nombre en el testamento.

Su padre, el senador Harrow, había cerrado los ojos durante los primeros escándalos.

«La juventud se cura con el tiempo», había dicho.

Después del segundo funeral, empezó a preocuparse.

Después del tercero, se encerró en su despacho y mandó quemar todas las invitaciones a eventos sociales.

Después del cuarto, cuando ni los más desesperados se atrevían a acercarse a ella, el senador supo que tenía que actuar.

Y no iba a ser suave.

La noche en que todo comenzó estaba impregnada del dulzón aroma del jazmín que trepaba por los muros de la casa Harrow.

En el salón principal, decorado con alfombras persas y enormes retratos de antepasados de rostros severos, Eveline tomaba una copa de oporto mientras hojeaba distraídamente un volumen de poesía.

Los versos de Keats flotaban en su mente como plumas en el viento, y su alma, normalmente cínica, por un instante se dejó arrastrar por la melancolía.

"-Amor inmortal -susurró para sí, sonriendo con ironía-. Qué dulcemente absurdo."

El chasquido de una puerta interrumpió sus pensamientos.

Su padre entró, sin anunciarse, como un vendaval de autoridad.

Su presencia llenaba la habitación de una gravedad casi física.

Cabellos grises, cejas espesas, una boca que parecía esculpida para negaciones.

-Eveline -dijo, sin ceremonia.

Ella alzó la vista, un brillo de desdén inteligente cruzando sus ojos verdes.

Sabía que se avecinaba una reprimenda. No sería la primera, ni la última.

-¿Vienes a reprocharme otra vez mi éxito en enviudar, padre? ¿O acaso traes otro prospecto para lanzarlo a mis fauces?

El senador no sonrió.

-Esta vez no vine a discutir, hija. Vine a informarte.

Se dejó caer pesadamente en el sillón frente a ella, apoyando los codos en las rodillas, las manos entrelazadas.

Durante unos segundos que se hicieron largos como siglos, la miró en silencio.

-Has destruido tu nombre, Eveline -dijo finalmente, con voz baja, cargada de decepción y cansancio-. Nuestro nombre. Harrow solía ser sinónimo de honor. De influencia.

Ahora, en los pasillos del Parlamento, se ríen de mí.

Ella cerró el libro con un chasquido seco.

Sabía que había llevado su juego demasiado lejos, pero también sabía que nadie -ni siquiera su padre- la salvaría de la miseria de ser mujer en una sociedad que la veía como un mero apéndice de algún apellido masculino.

Si iba a ser una herramienta, sería una herramienta afilada, peligrosa.

Una cuchilla envuelta en encaje.

-No me arrepiento -dijo simplemente-. Ellos sabían lo que hacían. Yo cumplí mi parte del trato.

Su padre la estudió unos segundos más, antes de asentir, como si eso confirmara algo que ya había decidido.

-Bien -dijo-. Entonces no te opondrás a cumplir otra parte más.

Eveline arqueó una ceja.

-¿Qué parte?

Él se puso de pie, caminó hacia una pequeña mesa y tomó una carta sellada con cera roja.

-Vas a irte de Londres -anunció, disfrutando del impacto que sabía causaría-. A pasar una temporada en el campo. Con la familia Monderlai.

Eveline se puso rígida.

Los Monderlai. Una familia de rancio abolengo, sí, pero recluidos en su finca en Westmoore, apenas visibles en las temporadas sociales. Una familia famosa por su hermetismo... y por su vastísima fortuna.

-¿Por qué? -preguntó, la voz peligrosa, como seda a punto de desgarrarse.

Su padre le lanzó una sonrisa que no llegó a sus ojos.

-Digamos que es una oportunidad para redimirte. Para demostrar que aún puedes ser... útil.

Ella quiso protestar, exigir explicaciones, gritar incluso, pero algo en la rigidez de su padre, en la manera en que sostenía aquella carta, le dijo que no había opción. No esta vez.

Con movimientos contenidos, tomó la carta y rompió el sello. Dentro, una invitación formal.

Fría. Inapelable.

"Lady Eveline Harrow, invitada de honor en la Residencia Monderlai para una prolongada estancia de descanso y recreo."

Su padre habló mientras ella leía.

-Conocerás a Elliot Monderlai, su único hijo. Tiene veintiocho años.

Soltero. Y aunque lo nieguen, su familia ansía un heredero.

Eveline alzó la mirada lentamente.

-¿Quieres que me case otra vez?

-Quiero que cumplas con tu deber -gruñó el senador-.

Quiero que salves tu nombre. Y el mío.

Ella soltó una carcajada, amarga y musical.

-¿Salvarlo? ¿Convirtiéndome en la gallina ponedora de otro clan decadente?

El senador se acercó, y por primera vez en mucho tiempo, su voz tembló ligeramente.

-Ya no eres una joven deseable, Eveline. Eres una mujer manchada de rumores. Tu único camino a la redención es este. O serás desterrada de mi casa. Y créeme... no sobrevivirás sola, no como crees.

Eveline tragó saliva. El insulto la quemó más que cualquier escándalo.

Durante un largo minuto, la habitación pareció detenerse. El tic-tac del reloj, el perfume marchito de las flores, la mirada helada de su padre... todo se grabó en su memoria.

Finalmente, inclinó la cabeza.

-Muy bien -susurró-. Iré a Westmoore.

Pero mientras apretaba la carta contra su pecho, juró que nadie, ni siquiera el frío Elliot Monderlai, domaría a la Rosa de la Muerte.

Continuar leyendo

La Rosa de la Muerte de contenidos

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede interesar

Nuevos lanzamientos de novelas

Portada de la novela Casada con el italiano
9.3
Emilio encabeza un ataque letal contra la mafia de Irlanda, pero sus intenciones dan un giro al encontrar a la hija de su enemigo. Fascinado por Lyla, el líder italiano ofrece una alianza matrimonial para detener la violencia. Pese a su rechazo inicial, ella consiente la unión con tal de salvar a su familia. Lo que nació como un pacto de conveniencia se convierte en un romance ardiente cuando Lyla descubre la verdadera pasión oculta de su esposo.
Portada de la novela El Despertar de Elvira
8.2
Después de quince años de absoluta lealtad, Raúl abandona a Elvira el día de su aniversario. La traición se vuelve letal cuando Isabel, la amante de su pareja, le tiende una trampa para que la despidan de la compañía que ella misma creó. Tras ser humillada y expulsada injustamente, Elvira decide no rendirse. Impulsada por el deseo de venganza, finge su propia desaparición para iniciar un plan maestro que destruirá a quienes le arrebataron su vida y su dignidad.
Portada de la novela La actriz y el chico malo
8.8
Jack Evans, ídolo de Hollywood, debuta como productor en el filme La duda. Pese a temer que Victoria Walters, su coprotagonista, sabotee el proyecto, un accidente imprevisto altera los planes. Para proteger su futuro, Victoria persuade a su gemela Blair para que la reemplace en secreto. Aunque Blair se había retirado de los focos, asume la identidad de su hermana, sin prever que el amor por Jack y una tensión creciente pondrán en riesgo su engaño.
Portada de la novela La Hacker del joven Abogado
8.3
Rachel, una hábil experta en informática, acepta hackear las redes sociales de la mujer que pretende su cliente estrella, el abogado Dylan Maldonado. No obstante, esta intrusión digital desata un peligro letal al exponer un secreto oscuro que debía permanecer oculto. Obligados a huir para salvar sus vidas, ambos se sumergen en una travesía llena de adrenalina y misterio, mientras un romance intenso e inevitable florece en medio de su desesperada lucha.
Portada de la novela La Malquerida
9.5
Amelia sacrifica sus sueños trabajando como secretaria para costear los cuidados de su madre y su hermana enferma. Su vida cambia cuando Daniel Díaz, su jefe, le ofrece un matrimonio por conveniencia sin espacio para el afecto. Pese al acuerdo, la chispa surge entre ambos, pero todo se derrumba al quedar embarazada: Amelia descubre que él ama a otra. Entre el dolor de la traición y el divorcio, ella debe decidir si huir o luchar por su amor.
Portada de la novela Matrimonio falso con el millonario
8.5
Todo lo que necesitaba era una prometida falsa . Lo que obtuve fueron gemelos muy reales. Como su última petición, Mi abuela me ha estado presionando para que siente la cabeza. Pero ya estoy casado... Con el hockey y mi libertad. Para apaciguarla, Hago lo que cualquier otro multimillonario haría. Y contrato a la hermana pequeña de mi mejor amigo... para que sea mi falsa prometida. No hace daño que sea mi tipo. Hermosa, ingeniosa y muy sexy. Pero a medida que esta mentira crece, también lo hace mi deseo por ella. Incluso si eso significa perder a mi mejor amigo. Tengo que convencerla de que puede confiar en mí. Cuando me hieren, ella se convierte en mi salvavidas. No hay manera de que la deje ir. Especialmente cuando descubro que voy a ser padre... Dos veces.

Dramas cortos populares

Capítulos
Leer ahora
Compartir
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados. CHASINGTOP HK LIMITED