Capítulo 2

Capítulo 2.

En la tarde antes con el presidente Feng.

James Feng estaba molesto en su auto esperando a que llegara el Sr. Takagi hasta que volteo y lo vio hablando con la chica que lo había hecho enojar al darle la patada en su pierna, mientras James esperaba a que entrará el Sr. Takagi para saber qué hacía con la chica, le miraba con una cara que apuñalaría a cualquiera, en cuanto el Sr. Takagi entró al auto, James lo volteo a ver con su mirada.

— ¿Qué hacías con esa chica?

—Es una amiga, ya la conoce es la señorita Yagami de esta mañana.

—Con que es ella... Creé que no le pasara nada por hacerme eso, busca todo lo que traté de ella antes de esta noche. La haré pagar por pegarme y por no aceptar estar conmigo.

— ¡¿Que?! Lo rechazo, es la primera mujer que lo rechaza presidente.

Con Jane en la mañana del día siguiente.

Jane se levantó temprano para poder ir a buscar el trabajo en esa tienda, se dio un baño y se cambió rápido. Se despidió de su madre; tomó camino hacia el lugar sin haber desayunar nada, cuando llegó entró muy confiada de sí misma, mientras que un auto negro la seguía sigilosamente sin que se diera cuenta. En él, se encontraba Iker—"por qué el presidente me hizo seguirla, pensé que nada más quería su información"—.

Cuando Jane se acercó al mostrador de la tienda una chica muy amablemente se acercó y le ofreció su ayuda.

—Mucho gusto, ¿en qué te puedo ayudar?

—Hola, soy Jane Yagami y vine por el puesto de empleado.

—Puedes pasar por ahí—apunta una puerta detrás del mostrador—Soy Kelly Murata, posiblemente tu nueva compañera... Que emoción tener a alguien nueva.

—Gracias. Mucho gusto Kelly.

Jane entró en la puerta que se encontraba atrás del mostrador y se encontró una mujer con uniforme que parecía ser la dueña, ella con nervios se sentó en una silla frente a ella y sin dudarlo la mujer de enfrente empezó hablar.

—Nombre, edad, porque quiere trabajar aquí y currículo.

—Ahh... Mi nombre es Jane Yagami, tengo 24 años, quiero trabajar aquí para poder ayudar a mi madre y este es mi currículo—lo entrega—¿alguna otra cosa?

—Mhm... Bien, señorita Yagami. Su paga será de 125 dólares por mes (2,500 pesos mexicanos aproximadamente), será de 8am a 8pm y puede empezar ahora.

—Gracias...—reverencia—.

Mientras Jane salía, Kelly, quien estaba en el mostrador, sacó unas serpentinas y lo tiro arriba de Jane por felicidad de que consiguiera el trabajo, Jane estaba sorprendida pero no dudo en darle una sonrisa.

— ¡Bienvenida! Bueno, ya sabes que soy Kelly, puedes pedirme lo que quieras.

—Gracias, creo que de ahora en adelante seremos...

— ¡Amigas!

—Iba a decir compañeras, pero amigas suena mejor.

—El uniforme está por ahí, puedes cambiarte por ahí y puedes empezar acomodando algunos productos de por ahí—apunta a varios lugares de la tienda—

—Gracias, Kelly.

Jane se cambió a su nuevo uniforme, un lindo vestido que llegaba a las rodillas y era de un lindo color limón con bonitas decoraciones blancas. Aunque no se sentía familiarizada con usar vestido se le hacía decente con lo largo y lo bonito que era. Cuando Jane salió de la habitación, Kelly se le quedó viendo con unos ojos asombrados.

—Jane, te vez hermosa.

—Lo hermoso es el vestido Kelly.

Jane empezó a ordenar unas latas en los pasillos, cuando alguien entró y Kelly lo saludo, Jane quería dar un vistazo para saber quién era, así que levantó su cabeza por el estante y vio que era Iker así que decidió salir a saludarlo hasta que vio que iba con unos hombres de traje.

Ella se escondió y empezó a escuchar la plática que tenía Kelly con Iker y esos hombres.

— ¿Dónde está Jane?

— ¿Quiénes la buscan?

—Soy su amigo vengo a saludar.

—Oh. Pues hola, Jane esta por esos pasillos—apunta donde se encontraba Jane—.

—Gracias, vayan por ella.

—"Enserio Kelly es tan ingenua, debo escabullirme"—Jane salió agachada y silenciosamente sin que la vieran hasta salir se dio cuenta que alguien le tomó del hombro y era Iker con una mirada muy sonriente, tanto que daba escalofríos, ella solo sonrió con nervios sin saber qué hacer.

— ¿A dónde crees que vas Jane?

—Ahh... Yo... Yo iba a.... Tomar mi descanso.

—Jane eres mala mintiendo, llévensela.

— ¡Suéltenme, gritare si es necesario!

—Duerme…—dijo uno de los hombres de traje, mientras la hacía dormir—.

Mientras Jane luchaba por soltarse uno de los hombres le puso un pañuelo que la hizo dormir, dentro de un rato se levantó en un sofá muy lujoso que parecía ser una oficina.

Unas horas antes…

James esperaba muy tranquilo a que llegara el Sr. Takagi para poder saber quién era esa chica que le provocaba interés por el simple hecho de ser rechazado por primera vez en su vida. De un momento a otro, el Sr Takagi tocó la puerta y entró con una tableta en la mano.

—Presidente Feng tengo la información que solicitó.

—Adelante.

—Su nombre es Jane Yagami tiene 24 años, estudió hasta mitad de universidad por el fallecimiento de su padre y ayudar a su madre, lleva esos dos años buscando trabajo.

—No entiendo el problema con esta mujer, no es mi edad tengo 26 años y tampoco es su intelectual con su reputación el dinero debe ser necesario.

—Presidente Feng, cuando conocí a la señorita Yagami me di cuenta que no tiene relación con nadie y es muy apartada a la gente, no quedará la posibilidad de que no le guste usted.

—No digas tonterías, secretario Takagi, soy James Feng el joven multimillonario y apuesto de toda la ciudad X y más.

—Disculpe mi ignorancia presidente Feng—reverencia de disculpa—.

—Búscala y síguela, quiero saber qué hace durante un mes y si me interesa tendré que seguir con el siguiente paso.

—Sí, presidente.

James estaba muy atento a su teléfono por cualquier cosa que le dijera el Sr. Takagi de Jane. Cuando se estaba desesperando, recibió una llamada del Sr. Takagi, una sonrisa nerviosa e interesada se dibujó en su cara con solo saber que ya sabría más.

—Presidente Feng, la señorita Yagami empezó a trabajar en una tienda y va a estar ahí un buen tiempo.

—Ve por ella y tráela, sea por las buenas o las malas debes traérmela si es necesario duérmela, pero sin hacerle daño.

—Sí, presidente Feng.

Cuando el Sr. Takagi trajo a Jane, estaba totalmente dormida y en todo el rato James no podía dejar de verla. —"Ese uniforme se le ve muy adorable"—. Mientras James la miraba se sonrojaba hasta que vio que tenía la falda un poco levantada y con cuidado la ayudó, espero a que se levantará sentado frente a ella.

Al despertar, Jane se sentó y miró hacia enfrente, vio al presidente Feng quien la miraba fijamente. Ella se espantó y se puso nerviosa no sabía qué le iba a pasar —"¡¿qué me va hacer?! ¿Sera por lo que le hice la última vez?"—. Jane no dejo salir ni una palabra esperando a que el presidente Feng dijera algo.

—Se mi mujer por 3 meses... Te daré 5,000 dólares por mes. (100,000 aproximadamente)

—No soy ese tipo de mujer presidente Feng, será mejor que me vaya y le pido de favor que no vuelva a meterse en mi vida.

—Te daré el doble, 10,000 dólares.

—“Suena tan tentador, no, que estoy pensando”—

Mientras el presidente Feng veía como Jane se levantaba y estaba decidida a irse, le tomó del brazo bruscamente.

— ¡Es la segunda vez que me rechazas! ¡¿Por qué?!

—Usted no me interesa, presidente Feng, y no entiendo por qué quiere tanto mi aprobación... Tiene a todas las mujeres más hermosas, busque una de ellas y no moleste a la gente a quien no le interesa lo que hagas—firme y lista para marcharse—.

— ¡Escúchame bien Jane Yagami, esta no será la última vez que nos encontraremos!

Jane empujó la mano del presidente Feng y se marchó sin decir una palabra más —"lo hiciste bien Jane, ya no te molestara más y luciste muy dominante"—. Cuando por fin estaba afuera dio un suspiro largo y checo la hora aún estaba a tiempo de ir a su trabajo, las últimas 3 horas, al llegar estaba Kelly con una cara de culpa por no haber entendido nada cuando vinieron por ella.

—Lo lamento, Jane.

—Tranquila, ya no sucederá nada. Terminemos de trabajar y vamos por algo de cenar.

— ¡Bien! —sonriendo—.

Jane empezó a limpiar y acomodar los estantes, mientras Kelly ordenaba el otro lado, cuando acabaron se cambiaron ambas su ropa, compraron unas bebidas y comida para luego ir a la casa de Kelly.

Ambas estuvieron platicando un gran rato hasta que llegaron a embriagarse.

—Jane, ¿Quién te gusta?

—Nunca me lo había preguntado... Siempre estoy concentrada en mi madre que nunca me puse a pensar en otra cosa.

—Mhm... Creo que esto solo significa algo.

— ¿Qué?

—Debemos buscarte un enamorado, además, ya tienes trabajo y me tienes a mí.

—Jajá. Eso no es para mí, pero está bien. Sera mejor que me vaya.

—Bien, pero, ¿no crees que estas un poco ebria?

—Estoy bien... —definitivamente no está bien—.

Jane se levantó y tomo su bolso para irse, mientras iba caminando se estaba balanceando de un lado a otro hasta que empezó a perder la consciencia, al estar apuntó de caer al suelo vio la cara de un apuesto hombre, quien la sostuvo.

Al levantarse, Jane vio que estaba en un auto, acostada en las piernas de alguien, al darse cuenta, se levantó rápidamente y miro la cara del hombre que se encontraba con ella, sorprendida al ver que era el presidente Feng.

— ¡¿Qué hago aquí?!

—Al fin despiertas. Eres como un conejo.

—Idiota...

—Me acabas de decir idiota, a la persona que te salvo de quedarte en la calle tirada.

—Bien, gracias, pero quiero salir de aquí—aun ebria—.

—No, iras conmigo. Sigues ebria, no sabes que te sucederá si te dejo salir.

— ¡Déjame salir!

Jane intento jalar la manija del auto con fuerza, pero estaba cerrada, así que solo volteo a ver al presidente Feng con una mirada de odio.

—Deja de mirarme así, no te dejare ir. Tendrás que esperar aquí.

Jane no dijo una sola palabra más, solo volteo su mirada hacia la ventana a esperar para ver a dónde la llevaban, sin embargo, se empezó a quedar dormida y chocó su cabeza en el espejo del auto una y otra vez, el presidente Feng vio que se había dormido, así que tomó su cabeza, recostándola en su hombro.

Se dio la vuelta, dirigiendo a otro lado su mirada que estaba sonrojada. —"Está mujer no es hermosa, pero porque me interesa tanto"—.

Cuando Jane se levantó noto que estaba en una cama grande y cómoda, pero no reconocía el lugar, era muy lujoso y enorme, se acercó a la ventana para notar que estaba en un segundo piso.

Ella tenía planeado irse sin hacer ruido hasta que escucho la puerta abrirse, se escondió en una puerta que había visto, al entrar ella noto que era un baño enorme.

Mientras tanto afuera iba entrando el presidente Feng, llevándose la sorpresa de que Jane ya no estaba así que llamó a uno de sus guardias.

— ¿Dónde está?

—Estaba justo aquí, presidente.

— ¡¿La vez aquí?! ¡No!... ¡Búsquenla...! —"esta mujer es un como un pequeño conejo escurridizo"—.

—Sí, presidente.

Jane al escuchar los gritos del presidente Feng se tapó la boca para que no escuchara la respiración rápida que tenía del miedo. Intentó relajarse y mirar alrededor del baño en el que estaba; se dio cuenta de que era más grande que el departamento donde vivía, le sorprendió todo lo que había ahí.

Después de que ya había pasado un rato, decidió salir lentamente, al ver que el presidente Feng había dejado ropa limpia, Jane se sintió un poco mal, así que se acercó a la puerta de la habitación y escucho si había alguien, pero parecía que no se encontraba alguien; entró al baño para bañarse y cambiarse.

Mientras se bañaba veía la espuma que tenía la tina, lo relajada que se sentía hizo que se quedara quieta durante un momento viendo a su alrededor, al terminar decidió salir para cambiarse.

La ropa que le había dejado el presidente Feng le había quedado bien, una camisa con un conejo al igual que la sudadera, el pantalón, con unos tenis que ajustaban bien a ella, aunque le parecía un poco ofensivo que realmente le diera ropa que tuviera un conejo, se la puso, tomándolo con un chiste.

Capítulo 3

Capítulo 3.

Jane estaba apuntó de salir para irse, cuando escucho la voz del presidente Feng que iba hacia donde estaba, así que corrió silenciosamente al baño para esconderse nuevamente. Al entrar, el presidente Feng noto que ya no estaba la ropa y que había una toalla mojada sobre la cama haciéndolo enojar más. —"Esa mujer estuvo aquí, se escapó de nuevo o está aquí, debo encontrarla"—.

Jane escucho como la puerta de la habitación se cerraba y decidió salir de nuevo, al querer irse silenciosamente, escucho la voz del presidente Feng justo atrás de ella.

—Ahí es donde te escondías conejito.

—¡Ah! Presidente Feng. Pensé que se había marchado—ríe nerviosamente—.

—Eres escurridiza conejito. Sera mejor que no te comportes mal o tendré que castigarte.

—De verdad que usted es un idiota, no soy una mascota a la que pueda domesticar, así que le agradecería si me deja irme.

—Y vuelves a decirme idiota, conejito. No te iras tan rápido.

Cuando Jane estaba planeando irse un guardia se puso en su camino bloqueando el paso, engañándolo, terminó haciendo que el guardia terminará noqueado con un golpe en la cara. —"De algo sirvió tener clases de karate por 5 años"—.

Se fue sin decir nada y sin dar una mirada al presidente Feng. —"Está vez te dejare ir, conejito, pero nos veremos de nuevo"—.

Jane se marchó con una cara de enojo que no pensó en lo que estaba bien y lo que estaba mal en ese momento, cuando ya estaba lejos, solo suspiro y volteo su mirada hacia la izquierda, mirando una tienda de peluches que le llamaron la atención, decidió entrar para mirar un poco más a fondo, entre todos había uno que llamo su atención, era un unicornio de 25cm de alto y 15cm de ancho, su melena de color arcoíris con unos ojos cosidos de color negro, de acercó al mostrador y le preguntó a vendedor cuanto costaba.

—Disculpe...

—¿Qué se le ofrece?

—¿Cuánto cuesta ese unicornio de arriba?

—Lo lamento señorita ese unicornio es de exhibición, no está en venta.

—Bien, gracias.

Salió de la tienda con una cara triste, se marchó al departamento con su madre, cuando llegó noto que estaba dormida, decidiendo no levantarla. Dejó su bolso en una silla y se sentó pensando en ese unicornio que le llamó la atención demasiado. —"Ah... Ese unicornio era tan hermoso"—. Suspiro y se levantó de la silla para irse a dormí, ya que tenía que trabajar al día siguiente.

Se acostó en la cama perdida en sus pensamientos, ignorando todo lo demás que realmente tenía importancia, se durmió muy temprano; tuvo tiempo para descansar bien para el día siguiente decirle a su madre que tenía un trabajo.

Al levantarse miró la ropa que le había dado el presidente Feng, doblándola con cuidado la guardo al fondo de su armario; vistiendo una camisa de botones y un pantalón, salió, encontrando a su madre haciendo el desayuno.

—Mamá—dijo Jane con un tono nerviosa—.

—¿Qué sucede hija?

—Conseguí un trabajo en donde me pagan 150 dólares por mes, eso ayudará en algo.

—Me alegra hija, mientras puedas estar bien, no importara lo que consigas, así que no te fuerces.

Sentándose a desayunar, no se atrevió a decir otra cosa, después de terminar se despidió de su madre para irse, llego a su trabajo, solo saludo a Kelly y se fue a cambiarse a su uniforme.

Todo el día se pasó tranquilo en la tienda no había ningún problema, sin embargo, esa tranquilidad acabo cuando un señor alto y fuerte entró, acercándose al mostrador, empezó a pelear con Kelly, Jane se decidió a ir para saber que sucedía ahí.

Al llegar, se dio cuenta que el hombre amenazaba a Kelly, con su mano levantada apuntó de golpearla, así que Jane corrió y le grito.

—¡Disculpe! ¿Qué está haciendo?

—Al fin una mujer hermosa me atiende, esta inútil no quiere salir conmigo, ¿Qué tal tu hermosa? —voz grave—.

—Este no es un lugar para tener citas, señor, será mejor que se vaya por donde vino y no moleste sino va a comprar nada.

—¡Maldita mujer! ¡¿Quién te crees para correrme?!

El hombre volvió a levantar su mano para darle un golpe, Jane no tuvo otra, más que no mirar como recibiría el golpe, pero antes escucho la voz de un hombre, justo cuando le iban a pegar, así que volvió a girar su visión y vio a su mejor amigo, Ian, sosteniendo la mano del hombre y con una cara enojada viéndolo frente a Jane.

—¡Maldito mocoso!

—Márchese, por favor.

—¡Bien, pero esto no queda aquí!

Ian volteo a ver a Jane y le sonrió para al final darle un pellizco en su cara, mientras cambiaba esa sonrisa en una risa, Jane solo lo miró, poniendo una cara molesta cuando la pellizco.

—Enserio eres problemática niña.

—Cállate.

—Jajá. Yo no soy el que se está enfrentando a un hombre fuerte y grande.

—Ya deja de bromear y dime que haces aquí.

—Vaya, como tratas a tu salvador, jajá, vine por que supe que trabajas aquí, y quería llevarte a casa.

—Bien, espera aquí.

Jane se fue a cambiar, mientras que Ian la esperaba, al terminar de cambiarse, escucho los llantos de Kelly, quien había salido corriendo a la sala de descanso, en el momento en que Jane la había ayudado. Se acercó, preguntado si estaba bien, ya que después de todo le preocupaba.

—¿Estas bien, Kelly?

—Sí, solo me espante, ¿estás bien?, no te hizo nada.

—¿Ya terminaste, niña? —llega Ian—.

—¿Ah? ¿Quién es él?

—Él es mi mejor amigo, Ian, y ella es mi amiga, Kelly.

—Mucho gusto, linda.

—Hola.

—Bueno, se acabó nuestros turnos.

—¿Qué tal si vamos al club?

—Solo si Kelly quiere.

—Si...—dijo con un tono tímido—.

Los tres se dirigieron al auto de Ian y se fueron al club para tomar algo, al llegar se sentaron en una mesa del fondo, empezaron hablar, mientras tomaban bebidas diferentes.

—¿Qué es lo que veo?

—Ahora que Ian.

—Solo estas tomando jugo, Jane.

—Tiene razón Jane, toma esto—le da una bebida—.

—Ustedes dos están siendo cómplices, saben que no soy buena bebedora—"Lo aprendí a la mala en mi última ocasión"—.

—Estoy yo, te cuidare si algo pasa.

—Bien, solo por esta vez.

Ella lo tomó con iniciativa y dejó que Ian se fuera a bailar todo el rato, mientras que ella y Kelly hablaban y reían hasta que Ian tomó de la mano a Kelly para llevársela a bailar, Jane seguía tomando, terminando completamente ebria.

Tomó su bolso y se fue caminando un poco mareada, llegó un poco lejos, de repente escucho que su teléfono sonaba, pero estaba tan ebria que no le importo.

Siguió su camino hasta que se calló en la banqueta y se raspo la rodilla, cuando se volvió levantar una luz de un auto la iluminó y del bajo el presidente Feng.

Jane, aunque estaba ebria se espantó al verlo e intentó correr, pero él le tomó del brazo y la detuvo. Ella le dio una patada y pudo salir corriendo antes de que la volviera a sostener.

Después de un rato se detuvo, se sentó en una banca en el parque para descansar, checando su rodilla, que estaba sangrando, suspiro, sabiendo que la ayuda del presidente Feng no estaría tan mal. Ian llegó corriendo después de un rato, mirando como ella jugaba con un pequeño arbusto que había al lado de la banca donde estaba. Al verlo, Jane se acercó y dejó que la cargará.

Al día siguiente se levanta de nuevo para darse cuenta que estaba en la casa de Ian, así que se levantó con un dolor intenso en su cabeza y salió de la habitación, viendo a Ian con dos cafés y el desayuno preparado.

—¿Qué sucedió?

—Una niña se quedó jugando con un arbusto en mitad de un parque, lo bueno es que la encontré.

—Quejido—No vuelvo a tomar, como les pude hacer caso.

—¿Alguna vez he sugerido algo que terminará bien? Vamos, siéntate, te prepare el desayuno y algo para la resaca después.

—¿Qué haría sin ti, niño? —tomándolo de los dos cachetes—.

—Soy fantástico, ¿verdad? —engreído—.

—Jajá, solo porque me cuidas, te daré la razón esta vez.

Mientras comían Ian se le quedaba viendo, ya que él sabía que había olvidado todo, incluso lo que esa noche él le había dicho cuando estaban ebrios, eso lo alegro un poco, pero también lo puso un poco triste, que haría cuando se enterara de ese secreto que lo comía por dentro.

Después de desayunar, Ian llevó a Jane a su trabajo, ya era un poco tarde, pero eso no impedía que ella no fuera.

Al entrar a la tienda, ve a Kelly con la gerente de la tienda, Jane se espantó y aun así tomó la iniciativa de avanzar para averiguar que estaba sucediendo entre ellas.

La gerente volteo a verla con una sonrisa y luego miró a Kelly también, las dos parecían felices, la gerente le tomó del hombro a las dos.

—Jane, gracias a las ventas que han tenido, desde este mes reciben 250 dólares (5,000 aproximadamente)

—¡¿Enserio?! Que alegría.

—Me estaba contando la gerente que con todo lo bien que lo estábamos haciendo, es nuestra recompensa.

Jane se emocionó hasta que se puso a pensar la razón de todo eso, ella solo llevaba menos de un mes trabajando, es una cosa tan extraña lo que le sucedía, durante todo el día se puso a pensar lo mismo una y otra vez. –"¿Qué trae entre manos la gerente? No hice nada de que enorgullecerse para que suceda algo así, algo no anda bien y necesito saber que es"—.

Terminó el turno de ambas, cada quien tomó su camino y mientras Jane caminaba no dejaba de pensar en lo que estaba pasando.

El mes pasó tranquilo y el último día del mes llegó, el día que Jane esperaba demasiado, así que fue a trabajar con una sonrisa en su cara, durante todo ese tiempo ella había olvidado todo sobre sus dudas y preocupaciones, aunque eso no quitaba que aún se le hacía extraño; cuando llegó vio a Kelly con una sonrisa y un sobre.

—Hola Jane, la jefa te espera en su oficina.

—Sí, voy para allá. Que emoción.

Entró a la oficina y vio a la gerente esperándola con su sobre de dinero en las manos, se sentó y con una cara seria se le quedó mirando, sin querer sacar su emoción.

—Bueno Jane Yagami, este mes que has trabajado lo has hecho muy bien. Aquí tienes tu paga.

—Muchas gracias, jefa.

Se levantó sin ninguna expresión, saliendo, salto de emoción, al fin podía ayudar a su madre. Kelly y Jane se abrazaron, cuando terminaron de celebrar Jane fue a buscar a Ian, pero se cruzó con Iker y decidió saludarlo.

—Hola, Iker.

—Hola, Jane, ¿cómo has estado?

—Bien, hoy recibí mi primera paga y quería celebrar con mi...—la interrumpe—.

—¿Tu novio? jajá... Ya entiendo por qué rechazaste al presidente Feng, eres fiel a tu novio.

—¿Qué dices?... No, es mi mejor amigo y lo del presidente Feng, es solo por su arrogancia y su personalidad.

—Jajá. Explícame mejor porque te cae mal el presidente Feng, mientras vamos por una taza de té.

—Claro, pero yo no tomo té.

—Bueno, entonces vamos por unos batidos y me cuentas.

—Bien—feliz—.

Los dos entraron a la cafetería xx y se sentaron para hablar, primero pidieron unos batidos de fresa y moras. Cuando apenas Jane se estaba preparando para decir algo Iker tomó la palabra primero.

—Bueno, ¿Por qué odias al presidente Feng?

—Qué rápido preguntas, no te contaré nada hasta que prometas que no le dirás todos después a él.

—Bien, bien. Ahora cuenta.

—Bueno, no lo odio. Al contrario, lo amo, es mi ídolo, tan apuesto. Por cierto, sobre lo de antes, yo sí tengo novio, que mal, si estuviera disponible.

—Tranquila, ya entendí. Jajá. Enserio eres buena ocultando tu amor por él.

—Bien, ahora que me toca preguntar. ¿Qué relación tienes con él?

—Soy su trabajador.

—Ay, por favor, no engañas a nadie y menos a mí, por cómo te trata de bien, más que a los otros empleados.

—Él es mi mejor amigo, ahora veo que no eres tonta, pero aun así me dijiste todo lo que quería.

—Mhm, ¿seguro?... 'Es tan encantador, como lo adoro', por favor deja de creer lo que te dicen, nada de lo que te dije tiene sentido, es hacer algo y decir todo distinto, hay que diferencia la realidad de una mentira.

Iker se le quedó viendo con una cara sorprendida, pues él nunca espero que una chica diferente pudiera engañarlo tan fácil para sacarle información. Aunque lo engaño, Iker quería saber hasta dónde podía llegar su inteligencia ante él.

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