Capítulo 2

Llega el tan esperado catorce de febrero, día que todas las personas enamoradas, esperan felices, le doy mi regalo, súper emocionada, porque sé que es de buena marca y es algo que a él le va a gustar, inesperadamente Manuel me invita a cenar, le digo que no es necesario, que veamos una película en casa y que pedimos pizza (como siempre dice estar corto de dinero, yo tratando de ahorrarle un poco), al principio le gustó la idea, luego minutos después, recibió una llamada de alguien y después de gritarme casi obligarme a cambiarme de ropa salimos de mi apartamento, (creo que al ser él una persona de veintinueve años, lo veo más que como un novio, como una persona de autoridad en mi vida), por suerte me puse mi mejor vestido, porque Manuel en el auto, se cambió la ropa que llevaba, no se cambió de ropa en mi apartamento, imagino que por las carreras con las que salió, la camisa verde que hacían contraste con sus ojos verde claro, una camisa que nunca le había visto, parecía muy costosa, un saco de diseñador que hacía juego con el pantalón que traía puesto, vaya que me sorprendió verlo con esa ropa, porque es verdad, tiene una situación económica mejor que la mía, pero tampoco es que es millonario, los millonarios son sus padres, pero a él le ha tocado, como dice mi suegro, hacerse las cosas propiamente, como para ponerse un traje de ese precio, quince mil dólares y su padre algunas veces cae en eso del ahorro y le quita las tarjetas, él simplemente no puede darse esos lujos con el salario que tiene, se el valor del traje porque cuando buscaba el regalo perfecto para mi amado novio, pregunté por el traje y definitivamente se salía de mi presupuesto, casi costaba lo que me quedaba por pagar de mi cuatrimestre final.

Manuel condujo su auto y estacionó frente a un restaurante de lujo, había que aceptarlo, se veía bien, no era un chico del todo feo, metro ochenta, no tan gordo, ojos verdes, cabello café claro y extremadamente educado. Manuel se olvidó de mi en el auto, salió desesperado hacia la puerta de aquel edificio, mientras yo le decía que por favor me esperara, ¡que tonta!

Al entrar al restaurante nos recibe una chica hermosa Karol de cabello negro liso al extremo, con el maquillaje perfecto, vestida de negro, zapatos de tacón muy alto de color plateado, impecable, su vestuario elegante hacía juego con la decoración de lugar, negro con plateado, ella, Karol se presenta como la recepcionista del restaurante “Le Petit Chateau”, lámparas gigantes hermosas, a la entrada una cava en donde puedes elegir una botella de vino extremadamente costosa, imposible de pagar para mi, unas mesas decoradas de manera elegante, algo que yo solamente en las películas había visto, pensaba que era imposible que yo con mi dinero, pudiera ingresar a este lugar, a no ser a pedir trabajo de lava platos para poder mantenerme y reía para mis adentros de pensar en la idea de que estaba ahí y que no podía pagar ni un vaso de agua en aquel lugar, Manuel habla con Karol casi en silencio, sin que yo pudiera escuchar prácticamente nada, para mi sorpresa, milagrosamente, había ese día catorce de febrero, a las siete de la noche mesa desocupada en “Le Petit Chateau”, bueno, era lo que yo pensaba en ese momento ingenuamente, que de milagro había una mesa libre, cuando era el lugar preferido de las personas excesivamente adineradas de toda la cuidad , le dije a Manuel que no podíamos pagar la comida del lugar y que yo no andaba mucho dinero, que había estado ahorrando para adelantar algunas materias en la universidad y que no podía ayudarle con la cuenta del lugar esta vez, porque salíamos y yo pagaba la mitad de la cuenta siempre, él solo me miró y me dijo que me callara, que debía de haberme vestido para la ocasión y no con los trapos que había salido de casa, que debería invertir al menos en un buen vestido y ya dejar de comprar en tiendas de segunda mano, me hizo sentir mal pero ahí estaba yo impresionada de ver algo tan lujoso, que no había imaginado que en esta ciudad había un lugar así para ir a cenar, bueno, realmente siempre soñé con entrar a un lugar así, pero solamente podría hacerlo cuando me graduara y me quedara algo de dinero después de pagar mi deuda de estudio, estúpidamente, pensé que si Manuel se estaba tomando tantas molestias, gastando tanto dinero y hablando con la recepcionista Karol, posiblemente, me iba a pedir matrimonio esa misma noche (que ilusa, no sabía lo que se venía), solo pensaba en cuál sería mi respuesta, porque si es verdad que no estaba tan enamorada, pero que aun estudiaba, bueno, todas mis ideas daban vuelta en mi cabeza, estaba emocionada, pero por agradecimiento, seguramente aceptaría.

Se presentó el mesero a nuestra mesa, parecía un modelo de revista, sinceramente en ese lugar, no trabajaba gente de belleza moderada, todos eran extremadamente bellos, un hombre alto, moreno, uniformado de traje entero, a la medida, se veía muy costoso el traje, el reloj, los zapatos, todo.

El mesero nos sirve una copa de vino, la que Manuel pidió en la cava de la entrada, en ese momento, me levanté y fui al tocador, Manuel quedó un momento solo en la mesa, con las copas de vino y el mesero.

Habíamos ordenado la cena, amo comer un buen corte de carne, vegetales al vapor y vino tinto, lo mejor que hay.

Cuando regreso del tocador, observo que Manuel no dejaba de mirar a la chica que está al lado, con vestido de diseñador, parece una muñeca Barbie, impecable desde su cabello rubio rizado que combinaba con sus pendientes, collar de oro y diamantes, el bronceado que se podía observar en sus piernas, ya que el vestido que tenía puesto no dejaba nada a la imaginación y unos zapatos que cuando pasé por el mall, los observé en una tienda la semana anterior al catorce de febrero y juré que con mi primer salario como ingeniero los compraría, no podía comprarlos ese día, porque lo que tenía reservado era para el regalo de mi novio, fue amor a primera vista con ese par de zapatos a la chica la acompañada de un hombre espectacular al lado, alto, sobre la ropa de diseñador se puede observar que tiene un cuerpo atlético, de estos tipos que van al gimnasio todos los días y se ejercitan como solo Dios manda, pero con una mirada triste, como si acabara de recibir la peor noticia de la vida, muy parecida a la cara que tenía yo en ese momento eso fue lo que pude ver mientras que mi novio Manuel, no dejaba de ver a la chica hermosa y le hacía ojos como enojado, yo traté de hablarle, sin embargo, me dio una mirada con la que inmediatamente entendí que debía de callarme y dejarlo hacer lo que fuera que estaba haciendo en ese momento, para no hacer un problema, me quedé callada y tomé un sorbo de mi copa de vino.

Capítulo 3

Él chico guapo ese con el que cualquier mujer de cualquier edad soñaría y ahí estaba yo, mirándolos e imaginándome que era yo la chica que estaba allí con este hombre que me devolvió la fe en la humanidad, porque aunque no hablaba nada con la chica, se podía ver que era un caballero, perdida en mis pensamientos, llega el camarero con mi plato, me sacó de mi sueño, “a comer, provechito” le dije a Manuel, cosa que ignoró por completo, porque el muy tonto no dejaba de verla y hacerle señas mientras que el chico guapo, le pedía al mesero una botella de un licor o vino de un nombre extraño, yo por más que ponía atención no entendía que le quería decir Manuel a la chica y mucho menos me podía imaginar cual podía ser la relación de semejante mujer, que a simple vista se podía observar que era de un clase alta y refinada muy diferente a la de Manuel y yo, los padres de Manuel, tenían mucho dinero él siempre hablaba que en cinco años recibirían un dinero de un fideicomiso que algún familiar que vivía en otro continente les había dejado, de momento, tenían una muy buena posición social y nada más, don José, le llevaba en su oficina jurídica muchos negocios a personas muy adineradas del país, pero bueno, me enfoqué en devorar mi plato, ya que estaba en ese lugar y que Manuel me estaba invitando, porque según yo me tenía una sorpresa de un anillo de matrimonio, que ilusa, no podía estar más alejados de la realidad mis pensamientos.

Terminamos de cenar, yo me sentía un poco mareada, nunca me había sucedido con una copa de vino y sentirme así de mareada y como si me fuera a desmayar, algo estaba mal, porque sentía que había tomado más de una botella, cosa que nunca sucedía, pero imaginaba que así se debería sentir, ya que cuando salía con mis amiga, me tomaba dos copas de vino y ya me sentía un poco mareada, de las cuatro, era la que menos tomaba, así que generalmente era yo la conductora designada y responsable de los vehículos de mis amigas, pero ese día realmente me sentía mal, y con la humillación, (porqué así somos las mujeres), me sentía mal por el hecho que en mis propias narices le estuviera coqueteando a la chica perfecta que estaba al lado, estaba sumida en mis pensamientos, cuando de la nada Manuel comienza a tratarme mal, yo había estado en silencio toda la cena, no había hecho nada reprochable, acababa de presenciar como descaradamente me estaba faltando el respeto y no le hice ningún reclamo aun cuando si se le diera la oportunidad, me sería infiel con la chica de al lado, bueno, no lo culpo, yo habría hecho lo mismo con el hombre perfecto de al lado, pero jamás lo iba a hacer yo si respeto a mi pareja (no sabía lo que el destino me tenía preparado).

En el momento Manuel comienza a gritarme de la nada, como culpándome de algo, yo no entiendo que está sucediendo, todas las personas del restaurante nos miraban y hacían sus comentarios, no imagino mi cara entre asombrada, confundida, aturdida y las mejillas rojas de la pena por lo que estaba viviendo, ya me había hecho algo así en el principio de la relación y gracias a la intervención de don José, Manuel juró que jamás volvería a suceder, Manuel me decía groserías, me trataba de prostituta, de zorra y todos los improperios que tenía en su diccionario mental, no entendía lo que estaba pasando, me levanté de la silla como desorientada, más de la pena que de otra cosa, llorando, con la mente en blanco, pensando que Manuel se había vuelto loco o algo así, la chica hermosa del lado, me volvía a ver como burlándose de mí, el chico guapo lo poco que pude ver, volvía a ver a Manuel con unos ojos de odio, imaginé que por estar viendo a la chica que lo acompañaba esa noche.

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