-El gran día llegó, mi familia me ayudaba a prepararme mientras mis nervios aumentaban, estaba cerca de conocer a mi habibi, aunque aún nos falta estar ante el imán para aceptar, eso es una mera formalidad porque el acuerdo ya está firmado. Ella debía permanecer con las mujeres en una habitación y su esposo con los hombres hasta que llegara la hora de la walima (banquete)
-me levanté temprano para verificar que todo estuviese bien en el castillo quería que Amira se sintiera bienvenida, ya que esta será su casa, mi madre se había encargado de sus aposentos, pero quería supervisar aunque esas no son labores de un esposo, revise cada pequeño lugar y me pareció que todo estaba correcto como ella sería mi primera y única esposa había mandado a acondicionar todo el primer piso el cual se supone que compartirá con nuestros hijos llegado el momento. Yo no comparto la idea de tener más esposas, sé que puedo construir un buen matrimonio solo con una y mis hijos, así era como lo hizo mi padre. Fui a desayunar con mi familia, se supone que ellos se mudarían cuando me casara y asumiera el cargo de jeque oficialmente, pero yo no quise, tenerlos a ellos me obligaba a cumplir con las obligaciones de esposo sin sumergirme en el trabajo. Me pareció que mis padres fueron muy buenos al aceptar eso, aunque el acuerdo duraría solo un año, luego ellos ocuparían el castillo que les correspondía y mi esposa se haría cargo de este lugar.
>>Subí a mi habitación y comencé a arreglarme para la boda, el momento estaba cerca, a las 12 del día daría el sí y luego la conocería, eso era lo que tenía en mente, la familia de su jequesa (esposa) quería una fiesta muy grande el día de hoy, pero me negué. Ya que ellos habían puesto condiciones muy absurdas antes de la boda, ahora ella es mía, solo yo tengo derecho a decidir lo que sucederá. Si la ocasión fuera diferente, hubiese cedido en todo, pero estaba casado de que ellos pensaran que tenían el control solo porque había cumplido la palabra que dio su Baba cuando yo nací.
-Tenía muchos nervios y es que me da mucha vergüenza tener que mostrar la prueba de su pureza, yo siento que eso es algo muy íntimo, pero ese paso es crucial para que no me devuelvan. Mi madre me indicó que era hora de irnos y la emoción me embargo, estaba segura de que mi matrimonio sería bendecido por allāh, ya que desde pequeña he cumplido todos sus mandatos, siendo así su fiel devota, subí al auto en compañía de mi familia y así comenzó mi aventura con el jeque.
-Me encontraba reunido con los hombres de mi familia cuando vi entrar a la familia de mi jequesa, nos saludamos y minutos después el imán comenzó con la ceremonia, fue algo tan rápido que no me dio tiempo de reaccionar, cuando menos lo esperé, todos estaban felicitándome.
-Estaba casada, todas las chicas comenzaron a hacer el Zaghareet mientras se acercaban a felicitarme y desearme un largo y feliz matrimonio, yo pensaba que todo estaba resuelto, pero hicieron comentarios sobre hijos y mi alegría fue reemplazada por una por angustia. Necesitaba quedar embarazada lo antes posible, así que comencé a rezar en mi mente justo antes de que me llevaran con mi zawji (esposo) sentía que mis piernas me fallaban, me costaba respirar y mi corazón estaba muy acelerado, era la primera vez que sentía que el hiyab (velo) me asfixiaba. Cosa que nunca me había sucedido, ya que desde niña lo uso todos los días, mis padres me han dicho que la pureza y el respeto de una mujer está en andar cubierta y solo dejarse ver por su marido.
-estaba esperando a mi jequesa, sentía algo de nervios más, no ansiedad, se supone que es lo que debería sentir, la vi caminar hacia mi cubierta de pies a cabeza, solo se veían sus ojos de color negro, así que no fue mucho lo que descubrí sobre su aspecto o personalidad. Me acerca y le di un beso en la frente por encima de la tela habibi (mi amor) tomé su mano y la guie hasta la mesa donde sería el banquete, pero me inquietaba mucho el hecho de no sentir absolutamente nada, solo le dije habibi por compromiso, seguro estoy exagerando y con los días nacerán los sentimientos estaba pensando mientras comía. Nuestras familias dieron discursos deseándonos lo mejor, sobre todo mencionando el tema de los hijos y yo sonreí agradecido porque nada me haría más feliz que ser bendecido por allāh en ese aspecto ya me imaginaba a mis hijos corriendo por el castillo, mi madre tuvo dos varones, pero a mí me gustaría tener hijos de ambos sexos.
>>El banquete término nos despedimos y fuimos a "nuestra noche de bodas" nuestras familias estarían aguardando en un salón continuo para la prueba de fitna (virginidad) entramos a la habitación y no sabía cómo proceder, yo no soy virgen ni nada de eso. Solo que no sentía deseo sexual hacia ella, la guie hasta la cama donde tomo asiento, me arrodille y le quite los zapatos para lavar sus pies, sentía como ella temblaba, así que lo hice de forma lenta, dejando suaves caricias a mi paso. Luego me levante para quitar el hiyab de su rostro, así fue como descubrí a una mujer morena clara, con los ojos negros, cabello castaño ondulado y largo hasta su cintura, ella era como toda chica normal. Estaba roja como un tomate de la vergüenza, yo quería quitar toda su ropa para ver si lograba excitarme, así que la debate de la cama me acerque lentamente a su rostro y comencé a dejar pequeños besos para que se relajara cosa que sucedió. Luego di cortos besos en sus labios hasta que la besé porque la idea era que ella lo disfrutara tanto como yo, es más, no importaba si yo no disfrutaba lo suficiente, hoy era su noche y la trataría como una reina ¡habibi!
-las palabras dichas por mi esposo me hicieron relajarme y dejarme llevar así que de manera tímida e inexperta comencé a responder su beso aunque sentía que no podía respirar, el término el beso y me observo fijamente a los ojos haciendo que enamorara y es que Hassan era un hombre hermoso tenía ojos color ámbar, media unos dos metros, tenía el cabello negro, al igual que sus grandes pestañas y cejas, su barba estaba perfectamente arreglada, en fin era el hombre más guapo que he visto en mi vida.
-le sonreí a Amira para que se relajara, habibi debes respirar mientras te beso, no deseo que te desmayes, ella estaba muerta de vergüenza, por esa razón decidí llevar mis besos hasta su cuello, mientras mis quitaba su ropa con mis manos ¡por fin la vi desnuda! Pero eso no cambió la situación, al menos no para mí ella era hermosa, no lo podía negar, tenía pecho pequeño, pero lindos, su cuerpo no era delgado, estaba bien, la llevé a la cama mientras le decía palabras lindas para transmitirle seguridad y tranquilidad tratando que entrara en confianza. ¿Por qué su cuerpo temblaba como gelatina, ¿habibi deseas para? Yo podría hablar con nuestros padres, quiero que estés lista para lo que sucederá entre nosotros, yo no tengo problemas en esperar a que te acostumbres a mi presencia.
-¡No quiero parar!
-esas fueron las únicas palabras que pronunció mi jequesa, yo quería parar porque también necesitaba acostumbrarse a ella, ya que mi miembro no quería colaborar, quizás eso era porque aún no me concentraba así que la recosté en la cama con cuidado y comencé a repartir besos desde sus pies hasta su cuello. Evitando tocar las zonas más sensibles de ella, eso la excitaría mucho más, ella comenzó a gemir y eso me emociono, así que continúe con mi tarea, tome sus pechos en mi boca y los lamí de forma lenta, me frustraba un poco que ella no colaborara, estaba en la cama sin mover un músculo. Si no fuera por los leves gemidos que emitía pensaría que la estaba obligando, baje mis besos por su abdomen, pero ella me detuvo justo cuando trataba de llegar a su centro, traté de convencerla de que eso era parte de la experiencia y normal en el matrimonio; sin embargo, ella no cedió porque según es pecado. Con eso mi ánimo decayó, así que lubrique mi miembro y lo guíe a su centro mientras la besaba de forma lenta. Ella estaba completamente cerrada, lo que endureció mi erección, cuando logré mi objetivo, ella gritó así que me quede quieto para que se acostumbrara a mi tamaño, el cual es grande, por eso quería prepararla bien y regalarle algunos orgasmos antes de penetrarla.
La besé de forma intensa, para que ella se olvidara del dolor, cuando emitió un gemido comencé a penetrarla de forma lenta, cerré mis ojos para dejarme llevar por el momento, sentí como ella se tensaba y estallaba en un orgasmo así que me deje llevar para terminar así nuestro primer encuentro sexual.
-estaba agotada y adolorida, aunque logré relajarme durante el encuentro con mi habibi no podía negar que me dolía, mi parte íntima es que esa parte de mi esposo es muy grande, doy gracias a allāh que esto se hace una o dos veces por semana porque no creo que pueda resistirlo.
-habibi ¿cómo te sientes, te he hecho daño? Ella no respondió con palabras, solo negó con su cabeza, así que respire profundo para no frustrarme, porque ella no habla, sé que te lastime y es normal la primera vez. Si me hubieras dejado hacer todo lo que deseaba la experiencia te hubiese encantado, aun así prometo que la próxima vez será mejor, habibi... Salí de ella, tomé un paño para limpiarla y mostrar así la famosa prueba de virginidad. Me vestí y abrí la puerta para que pudieran entrar, con eso quedó sellado nuestro matrimonio y los testigos se fueron.
-¿Puedo ir a mis aposentos? Esa pregunta dejó en shock a Hassan y confirmó lo que tanto temía, él y su esposa nunca se llevarían bien, porque se supone que para fortalecer el lazo de una pareja se debe convivir, pero ella está muy aferrada a las cosas que le inculcaron. Las cuales me parecen totalmente absurdas, pero no soy quién para obligarla a hacer algo que no desee, Amira quiero que sepas algo, soy tu zawj (esposo) quiero que me tengas confianza para poder avanzar. Si algo te incomoda o molesta debemos platicarlo, sé que tus costumbres son más fuertes que las mías, pero no deseo hacerte sentir inferior o prisionera, ¿estamos?
-si, me levante con cuidado me coloque algo de ropa y fui a mis aposentos, estaba feliz por todo lo que había vivido el día de hoy, pero sentía mucha vergüenza porque mi habibi me había visto desnuda por esa razón hui del lugar necesitaba estar en mis aposentos para reflexionar sobre las cosas que me había dicho mi madre y las que había vivido, ya que eso estaba muy lejos de las prácticas normales que debe tener un matrimonio según ella.
-Me sentía decepcionado y frustrado como nunca antes, he estado con muchas mujeres de nuestra cultura que ya son viudas o divorciadas, que disfrutan de su sexualidad de forma clandestina y ninguna había actuado tan frío como mi jequesa. Lo que lleva a pensar que tome la decisión equivocada es que hasta sus besos eran fríos sin contar que no toco mi cuerpo, sino en el momento en el que detuvo mi intento de hacerle sexo oral. Fui a mis aposentos, me di una ducha para bajar mi molestia y me acosté a dormir...
La mañana siguiente me levanté temprano para arreglarme e ir a la casa de mi padrino para conversar con él, al llegar me recibió algo asombrado porque pensó que estaba disfrutando de mi reciente matrimonio, le conversé todo lo que me estaba pasando.
El padrino de Hassan escuchó atentamente sus palabras y sintió pena por su ahijado, ya que él había vivido una situación similar con su primera esposa, de la cual no se pudo divorciar porque dio a luz a su primogénito. Así que le aconsejó que tuviera paciencia porque la chica era criada de forma muy tradicional y quizás con los días se acostumbraba a su presencia, no podía juzgar tan rápido a su mujer, lo más importante era no hacerse tantas expectativas y dejar que todo fluyera de forma natural.
-escuchar las palabras de mi padrino lo había tranquilizado un poco, aunque le hubiese gustado que le dijera que debía divorciarse, no sucedió... Así que decidió irse a trabajar para olvidar lo sucedido en casa.