Portada de la novela La muerte de mis heridas

La muerte de mis heridas

9.4 / 10.0
Amaya Vega llega a Ámsterdam con la firme resolución de acceder al suicidio asistido para acabar con su tormento. No obstante, su destino cambia drásticamente al cruzarse con Leonardo Burgos. Este médico posee una visión inquietante sobre la vida y la muerte que sacude los cimientos de la española. Mientras nace una conexión profunda entre ambos, ella deberá descubrir si su herida es letal o si existe una sanación posible antes de elegir el adiós definitivo.
Resumen de La muerte de mis heridas
Amaya Vega llega a Ámsterdam con la firme resolución de acceder al suicidio asistido para acabar con su tormento. No obstante, su destino cambia drásticamente al cruzarse con Leonardo Burgos. Este médico posee una visión inquietante sobre la vida y la muerte que sacude los cimientos de la española. Mientras nace una conexión profunda entre ambos, ella deberá descubrir si su herida es letal o si existe una sanación posible antes de elegir el adiós definitivo.
Leer más

La muerte de mis heridas Capítulo 1

Se acercaba diciembre y el clima era realmente frío por aquellos días, cualquier persona que me observara caminar con la vista gacha por las calles de Ámsterdam, pensaría que estoy de vacaciones; una amarga sonrisa se dibujó en mi rostro cuando aquel pensamiento se presentó en mi cabeza, desde ya hace casi un año en el que no tenía vacaciones.

Pero... ¿Qué de importante tienen unas vacaciones?

La respuesta era simple: siempre salía de vacaciones junto con mis padres y ahora era imposible repetir aquellos hermosos momentos... ellos fallecieron a inicio de año.

Hace una semana había llegado a este hermoso país y mi estadía había sido de todo menos alegre o emocionante, en realidad, me invadía una profunda tristeza, algo inexplicable, como si me faltara alguna parte de mi cuerpo y quizá no era algo que se podía observar a simple vista, pero desde la partida de mis padres sentía como si caminara por el mundo y estuviera incompleta.

—Hoy es el día —me dije a mí misma y sonreí para darme ánimos o al menos eso intentaba.

Mi móvil comenzó a sonar, observé el celular, quien me llamaba era Enzo, el mejor amigo de mi padre. Rodé los ojos y corté la llamada de inmediato, no me apetecía hablar con nadie en aquel momento, realmente hace una semana que no contestaba llamadas; reí en mi interior, como si me llamaran mucho, ya no tenía a nadie más, sólo me quedaba Enzo, quien se había comportado como un tío desde mi nacimiento.

Acomodé mi suéter y seguí caminando. Era el último día de mi vida, quería darme un gran lujo para despedirme de este mundo, quería consentirme por última vez; pero ni siquiera tenía fuerzas para eso, así que, cuando había llegado al estacionamiento del supermercado de inmediato subí a mi auto y apoyé mi cabeza en el timón mientras cerraba los ojos y soltaba un suspiro cansado.

—No le daré tantas vueltas al asunto, no tengo ni siquiera con quien platicar en estos momentos, no encuentro la lógica de querer darme el mayor regalo de despedida, cuando mi mayor regalo lo tuve durante veintidós años y no lo aproveché como yo quisiera. —Cerré aún más fuerte mis ojos y unas cuantas lagrimas salieron de ellos.

Estuve sentada en el auto escuchando algunas de mis canciones favoritas, antes de despedirme de él, canté a todo pulmón y no me importaba si las personas de mi alrededor podrían escucharme, ¿qué más daba?, todo había acabado para mí desde hace mucho tiempo, no tenía por qué seguir de pie...

Una imagen de aquellos pequeños niños que tenía bajo mi cargo en la Fundación Deseo se vino a mi mente, quizá ellos eran lo único que tenía; sin embargo, mi estado mental como mi salud me impedía darles todo lo que ellos merecían, era mejor que otra persona quedara a cargo de ellos.

Nadie sabía dónde me encontraba...

A nadie le había comentado de mi decisión...

Era muy difícil que alguien supiera todo lo que estaba viviendo, porque irónicamente no tenía a nadie.

Encendí el auto y con la poca fuerza que me quedaba para seguir respirando, para seguir de pie, me dirigí hacia la organización. Hace mucho que había arreglado los papeles para tener un suicidio asistido, inconscientemente reí, seguramente mis padres estaban muy decepcionados de mí allá en el cielo.

Quería disfrutar un momento de aquel clima tan encantador que cubría toda la ciudad de Ámsterdam, así que decidí manejar con lentitud mientras bajaba los vidrios del auto y dejaba entrar aquel frío tan exquisito y tan navideño.

Esta ciudad es todo un sueño para cualquiera, pero para mí se había convertido en toda una pesadilla; no sé qué suceda después de la muerte, pero si los muertos llegarán a tener conciencia seguramente recordaría este día y esta ciudad como lo más triste de mi vida.

Conduje por un par de horas, siempre con la precaución de no causar tráfico y a la vez disfrutando los últimos momentos de mi vida. Recordaba a mi familia, los momentos que viví con mis padres y como después de su muerte una gran depresión me invadió y como nunca pude superarla.

Lo que era aún más duro para mí era el hecho que mi tío Enzo sintiera que por alguna razón yo era la causante de la muerte de mis padres, que yo les había consumido la vida, él nunca me lo dijo expresamente; pero por sus actitudes, por algunos comentarios sentía o lograba percibir cierto rencor hacia mí, le había arrancado a su mejor amigo, a su hermano.

Al llegar a la organización, estacioné el carro con mucho cuidado, observé su interior con cierta nostalgia, era el auto de mis padres y muchos recuerdos estaban dentro de él, en sus asientos, en sus vidrios. Era un lugar pequeño, pero muy lleno de historias. Con mi delicada mano toqué el asiento del copiloto e inconscientemente me estaba despidiendo del auto, sin querer lo estaba haciendo y con ello me estaba despidiendo de mi sufrimiento.

Tomé el celular entre mis manos y con los ojos vidriosos pensé en llamar a Enzo, tenía la tentación de hacerlo, pero me abstuve, no quería darle otro dolor más, era injusto que lo hiciera sufrir de esta manera, prefería que se diera cuenta cuando ya todo estuviera hecho.

Me bajé del coche y me coloqué mi suéter que cubría totalmente mi cabeza, por alguna extraña razón no quería que nadie viera mi rostro, como si me sintiera avergonzada de mi decisión y quizá sí, había dejado de luchar, había renunciado a mi vida porque me sentía sin fuerzas.

Sin más que decir, caminé hasta las puertas de la organización y entré con un poco de timidez, mientras en mi mano observaba el nombre de la persona que asistiría mi suicidio: Cristina Ayala, la doctora Ayala.

Tragué grueso, a pesar que la decisión estaba tomada aún me costaba asimilar que hoy era mi último día de vida y que aquellos suspiros cansados que salían de mi boca eran los últimos que sentiría y escucharía... Llegué hasta el área de asistencia y con mi voz temblorosa pregunté:

—Buenas, vengo en busca de la doctora Ayala — dije casi en un susurro.

La secretaria me observó un poco desconcertada y preguntó:

— Usted necesita de nuestros servicios?

Yo asentí levemente con mi cabeza.

—Esto me lo entregaron, me dijeron que cuando llegara el día se lo entregara a la persona que estaba atendiendo. Imagino que es usted.

La secretaria tomó los documentos, los observó de forma rápida para luego escribir en un papel el número de habitación donde se encontraría la doctora Ayala.

—Búsquela en esa habitación, ella la está esperando. Espero y esté segura de su decisión señorita... —hizo una pequeña pausa para ver mi nombre en los documentos — Vega

Me quedé muda no podía responderle nada a aquella desconocida, pero sus palabras removieron algo en mi interior y sentí cierta confusión por unos instantes.

Con el número de habitación en la mano seguí caminando rápidamente, ahora no había nadie que me pudiera detener, no había nada solamente los pasillos del hospital y yo.

Empecé a ver colores obscuros, no sabía que me pasaba, no podía ver a las personas que se encontraban cerca de los pasillos, los objetos; en mi cabeza únicamente se encontraba el número de habitación, era lo único que podría percibir y pensar. Mis manos estaban sudorosas a pesar del gran frío que estaba haciendo en la ciudad, sentía como las gotas de sudor resbalaban desde mi frente hasta mis mejillas.

Había un cierto porcentaje de inseguridad en mí, pero la decisión ya estaba tomada y cada paso que daba hasta llegar a la habitación me hacía sentir más segura de realizar el suicidio asistido.

Aquel lapso de tiempo se me hizo eterno, los segundos se hicieron minutos y los minutos se convirtieron en horas. No había caminado mucho; sin embargo, mi respiración era agitada y cansada, seguro el cansancio no era físico, sino mental.

Al fin, llegué hasta la habitación, las puertas no eran como las de un hospital cualquiera donde se puede ver el interior de la sala, las puertas eran más parecidas a las de una habitación, para que nadie supiera lo que sucedía detrás de unos simples pedazos de madera.

No sabía qué hacer... No sabía si entrar de un sólo o llamar a la puerta... Lo único que sabía es que ya no había marcha atrás.

Continuar leyendo

La muerte de mis heridas de contenidos

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede interesar

Nuevos lanzamientos de novelas

Portada de la novela El Heredero Del CEO: Esta Vez No Es Un Contrato
9.2
Gerard, el sucesor de la dinastía Mclaren tras Sofía y Christopher, vive un intenso romance con Marianela, una joven latina. Aunque su matrimonio parecía perfecto, el paso del tiempo y la rutina debilitan su relación. Esta vulnerabilidad es aprovechada por una antigua conocida movida por el rencor, quien reaparece con el único fin de separar a la pareja. Ante traiciones y envidias, deberán demostrar si su unión es capaz de sobrevivir a las amenazas externas.
Portada de la novela El Paradero de Un Fantasma
8.8
Sofía entregó un órgano por amor, pero solo recibió traición y una muerte solitaria. Como un alma en pena, observa con impotencia cómo Ricardo, el hombre que la abandonó, asalta su antigua casa buscando su rastro. Sin piedad, él atormenta a su madre ciega y a su hermano discapacitado. Ante la crueldad contra su familia, el espíritu de Sofía se llena de una furia implacable, decidida a que su trágico final sea el origen de una venganza letal contra sus verdugos.
Portada de la novela Hasta Que El Destino Quiera ©
9.7
A sus veintiséis años, Lucey disfruta de una estabilidad que se desmorona al conocer a Thomas Blanch. Aunque la conexión con su vecino es instantánea, el romance es sumamente arriesgado: él solo tiene diecisiete años. Atrapada entre la pasión y la amenaza real de ir a la cárcel, Lucey ignora la abismal brecha generacional. Ante el implacable juicio de la sociedad, ella deberá elegir si arriesgará su libertad y su futuro por este vínculo prohibido.
Portada de la novela La heredera no deseada y su CEO frío
8.0
Hanna, la verdadera heredera Wheeler, vuelve para encarar el desprecio familiar y la deslealtad de su prometido con una usurpadora. Tras cruzarse con Chris Willis, el influyente tío de su antiguo amor, su destino da un giro. Él desentraña sus secretos como doctora y diseñadora, presionándola a una boda imprevista. Aunque Chris juró cuidarla, descubre que Hanna no necesita protección; es una mujer ingeniosa y capaz de forjar su propio camino.
Portada de la novela La Malquerida
9.5
Amelia sacrifica sus sueños trabajando como secretaria para costear los cuidados de su madre y su hermana enferma. Su vida cambia cuando Daniel Díaz, su jefe, le ofrece un matrimonio por conveniencia sin espacio para el afecto. Pese al acuerdo, la chispa surge entre ambos, pero todo se derrumba al quedar embarazada: Amelia descubre que él ama a otra. Entre el dolor de la traición y el divorcio, ella debe decidir si huir o luchar por su amor.
Portada de la novela La noche que nos unió
8.4
Marcus James, un magnate herido por la traición, ha renunciado al amor para vivir sin ataduras. Su destino cambia tras una noche con la joven Alice, quien queda embarazada en su primera experiencia íntima. Sin recursos, ella lo busca para que asuma su responsabilidad. A pesar de la resistencia inicial de Marcus, la convivencia forzada despierta sentimientos profundos. Sin embargo, el regreso de su exesposa amenaza con destruir su nueva familia y el futuro de su hijo.
Capítulos
Leer ahora
Compartir
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados.