Capítulo 2

NARRADO POR ALANA--------------

Todavía yo aún con siete meses de embarazo, mi suegro no había dicho la verdad.

-¿No sientes preocupación Nando? -le pregunté a mi esposo.

Yo estaba sentada sobre la cama mientras él se colocoba una camisa.

-Te voy a decir la verdad mi vida. Yo quiero que todo se sepa de una vez aunque suceda lo que suceda.

Esas palabras me dejaron pensativa, suceda lo que suceda. ¿Acaso había algo de que yo debiera de enterarme?

-Nando quiero hablar contigo algo serio -pronuncié cambiando de tema era justo hacia donde Mery-. Sé todo de Mery, lo que ustedes tuvieron -terminé confesándole, en seguida él se giró hacia mí un poco sorprendido.

-¿Quién te lo contó Alana?

-Eso no importa. Esa mujer me mira mal desde que nos casamos y me han dicho muchas cosas. Te voy a pedir el favor de que no venga a esta casa.

-Alana... -él bajó la cabeza, luego volvió y la subió de nuevo-. Ella y mi madre se llevan muy bien.

Esa cruel verdad que me molestaba.

-Nando esa mujer está planeando algo en contra mía -decidí decirle.

-¿Cómo lo sabes?

-Tengo mis contactos.

-Vaya, vere que puedo hacer.

-Mery no es la persona que aparenta ser Nando -intenté aclararle.

Él se giró y continuó cambiándose. Mirándolo a él recordé a su padre eran iguales. Mi mente divagó sobre el día en que mi suegro se casó con Evelyn. E incluso ya había dado a luz. Cuando terminó de vestirse volvió a conversar.

-Mi vida, quiero que vayamos hacia donde nuestro padre.

-Está bien, lo haré por ti.

Me movilicé de donde me encontraba y terminé de vestir. Más tarde nos desplazamos hacia la planta baja y vimos a nuestra suegra que estaba conversando con Dariel. Según lo que escuché, él quería presentarle su novia. Pero lo que ella no se imaginaba era de quien era.

-Quiero saber cuál es el misterio de Dariel, ni siquiera una foto me ha mostrado. Ya esto me está empezando de preocupar -se expresó mi suegra Liseth.

-Mi hermano tendrá sus razones mamá -le respondió mi esposo.

-¿Razones? Estoy por sospechar de que la está escondiendo y siento que me va a dar una mala noticia -se  expresó mi suegra molesta.

-Mamá...

-¡No defiendas a tu hermano! Sabes muy bien de lo que él es capaz.

-Mamá hablaremos esto en otro momento, voy a visitar a papá.

-Ese es un mal agradecido -se mostró despectivamente.

-Nos vemos luego mamá -se acercó Nando a Lisbeth, le dio un beso en la mejilla y la abrazó.

Nos movilizamos de la casa y en seguida nos fuimos hacia la casa de mi suegro Mario. Llegamos allá y él estaba con Evelyn en la sala de estar.

-Papá -dijo Nando.

-Hijo -lo recibió con alegría se levantó del mueble.

Mario desvió su mirada de Nando y la colocó en mí.

-Mi nuera -me sonrió ampliamente él-. Que gusto es tenerte aquí, estoy ansioso por ver a mi bebé nacer.

-Hola Mario, yo también estoy ansiosa por tener a mi bebé en mis brazos.

Desvíe mi mirada de mi suegro y la puse sobre Evelyn que estaba con la bebé en brazos.

-Hola Evelyn que gusto verte.

Ella me miraba y sonreía.

-Hola Alana igualmente.

Tanto yo como mi esposo nos movilizamos a sentarnos. Por un buen rato conversamos e incluso le pedimos a Mario de que le dijera a Liseth la verdad de una buena vez. Como en eso de las dos de la tarde recibí una llamada entrante de un número desconocido.

-Buenas.

-Hola Alana, te llamo para comunicarme contigo porque quiero hablar muy seriamente.

-¿Qué rayos quieres Mery?

-Te casaste con él, pero te lo advierto de que él volverá conmigo.

-¿Me llamas para eso Mery? No voy a dejarte salirte con la tuya.

-Eso lo veremos querida.

Mery colgó inmediatamente de haber hablado. Tuvo el atrevimiento de llamarme. Hasta que por fin ella mostró su verdadera cara. Yo estaba en un balcón sentada sola en la segunda planta, mientras que mi esposo y su padre conversaban. Como en eso de las seis de la tarde nos retiramos del lugar regresando hacia la casa. Cuando llegamos hacia la sala de estar el mayordomo se acercó a nosotros.

-Señor y señora. La señora Lisbeth quiere conversar con ustedes, se encuentra en su habitación -nos informó Teo.

-Gracias Teo -le dijo Nando.

Inmediatamente nos fuimos hacia la habitación de Liseth. Nando abrió la puerta y la vimos llorando. Vaya sorpresa.

-¿Mamá que sucede?

-¿Lisbeth? -cuestioné yo.

Ella se percató de nuestra presencia y dejó de llorar. Seguí avanzando mientras Nando cerraba la puerta.

-¡¿Por qué me lo ocultaron?! -gritó Lisbeth furiosa.

-¿De qué hablas mamá?

Ella miró fijamente a su hijo.

-¡Tú Nando! ¡Lo sabías! ¡No me dijiste que tu padre se había casado y que Evelyn estaba embarazada!

Se enteró de la verdad Lisbeth.

-Mi papá no quería que tú lo supiera mamá -le contestó Nando.

Se movilizó de la cama y venía en dirección hacia su hijo.

-¿Te parece justo que él prefiera aquella mujer que a mí Nando?

-Lo sé mamá pero papá es un hombre inconstante y lo sabes. No podemos obligarlo.

-¡Tiene una bastarda con ella! -exclamó Lisbeth-. ¿Sabes lo que eso significa? De que tú y Dariel van a tener que compartir su herencia.

-Eso es lo que menos me importa mamá.

-¡¿No te importa Nando?! -volvió a gritar ella furiosa-. A mí si me importa sin importar lo que tú diga.

-No podemos hacer nada al respecto. Esa bebé es mi hermana y no pienso darle la espalda -veía que Nando se había girado y venía hacia mí.

-¡Nando! -se expresó Lisbeth.

Nando llegó hacia mí y abandonamos la habitación. Era inútil quedarse allí. Solo faltaba que Dariel le confesara a su madre lo que tenía que decirle. Rápidamente nos movilizamos hacia nuestra habitación y decidí contarle sobre la llamada sobre Mery.

-Mery me llamó amenazándome Nando.

-¿Qué?

-Me dijo que va a pelear por ti.

Los problemas se iban a incrementar, era el comienzo de una nueva era.

Capítulo 3

NARRADO POR NANDO--------------------

La cabeza me daba vueltas. Mi madre descubrió la verdad. Mery al parecer quería molestar a mi esposa.

-Alana voy a conversar con Mery sobre lo que me habías dicho -le comuniqué a mi esposa.

-Perfecto.

De inmediato de movilicé hacia el baño para tomar una ducha. Salí de allí y veía a Alana tecleando su móvil. Me aproximé a ella porque quería conversar un poco más con ella sobre el asunto de Mery. Inmediatamente me acomodé en la cama quedando cerca de ella.

-¿Me podrías decir todo lo que Mery te ha dicho?

Ella dejó de teclear y de mirar su móvil, desvió su rostro y la colocó en mí.

-Que va a luchar por ti -me respondió con simpleza.

Por mi mente pasaron pensamientos sobre ese asunto, iba a ser un problema. Pero Mery después que nos dejamos no ha vuelto a decirme algo con respecto a volver estar juntos. Por lo tanto me pareció algo sorprendente.

-La verdad es que Mery no ha vuelto a insistir en querer volver conmigo después que nos dejamos -pronuncié sinceramente.

-Oh, al parecer no es así -contradijo Alana muy segura de sí.

-Por lo que dices ya veo que no.

-Debemos de tener cuidado con ella, me mira mal. Me han dicho muchas cosas de ella. Mery habla de mí a mis espaldas. Una razón más la cual yo quise ocultar mi embarazo, fue por eso, por ella principalmente -terminé confesándole a mi esposo.

-¿En verdad confías en ella?

Esa pregunta me dejó un poco dubitativo y pensante por un momento.

-Como socia es lo mejor, pero en cuanto a lo personal... Siento dudas.

Perdí la confianza en ella desde que la vi besándose con un colega y socia nuestro.

-No sé tú. Pero yo no la quiero cerca de mí.

-Te entiendo Alana. ¿Y qué harás después que des a luz? ¿Vas a emprender el negocio aquel?

-Lo más probable Nando.

Mi esposa me había dicho que quería emprender su propio negocio y me lo encontré bien. Por lo tanto yo debería de apoyarla.

Al siguiente día iba con mi objetivo en la cabeza, yo iba a conversar con Mery amablemente sobre lo que mi esposa me había dicho. Saludé a mi secretaria y le comuniqué de que quería que Mery llegara a mi oficina. Llegué a mi lugar de trabajo sentándome en mi sillón. Como en eso de veinte minutos Mery llegó a mi oficina con una amplia sonrisa.

-Buenos días Nando. ¿Para qué me necesitas? -se expresó ella mientras llegaba avanzaba sus pasos y se sentó en una silla la que estaba al frente de mi escritorio.

-Te llamé aquí para poder conversar contigo.

-Cuéntame Nando.

Respiré profundamente.

-Mi esposa me ha contado todo lo que han conversado y te voy a pedir el favor de que no la molestes.

Ella de inmediato arrugó su rostro pero eso no me importó.

-¿Para eso me llamas? -inquirió ella.

-Por supuesto. No quiero que estés de lengua suelta o de malvada. Entre tú y yo las cosas están muy claras Mery. No sé por qué te crees cin esperanzas de querer volver conmigo. No me importa tu opinión o lo que pienses, lo que quiero es que dejes a mi esposa en paz -me expresé duramente.

Obviamente no le gustó, nos miramos desafiantes por unos minutos e incluso ella se retiró de la silla y se marchó sin decir más nada. Con su expresión me quedó muy claro lo que ella me quería hacer a mí y a mi esposa. Entonces pensé, éramos socios. Una mujer celosa podría ser peligroso. Decidí salir de mi empresa y dirigirme hacia mi amigo Elton, él me podría dar una solución inmediata. Así lo hice llegué a su oficina tan pronto pude.

-Mi amigo Nando -dijo mi amigo con una sonrisa en su cara.

Él estaba sentado en un sillón.

-Elton vine por consejos, tengo problemas serios con mi esposa y Mery -pronuncié mientras me aproximaba a una silla.

Elton me miró extrañado, no se esperaba esa respuesta.

-Que sucede ahora.

-Mery no quiere verme feliz con mi esposa. Le molesta y le dice que va a volver conmigo -le terminé confesando a mi amigo.

Él enarcó una ceja.

-¿Qué? ¿Molesta a Alana? ¿Esa mujer está loca? Se ve que no te ha olvidado.

-Eso me preocupa Elton, y mucho.

-Te recomiendo romper sociedad con Mery -me recomendó Elton una dura decisión.

Pero por la estabilidad de mi matrimonio yo debería de hacerlo hecho.

-Temo que tendré que hacerlo. No quiero problemas con mi esposa en mi propio espacio y menos por una mujer -me propuse decidido-. Haré esto lo más pronto posible y creo que me iré hasta que Alana de a luz para otra ciudad. No quiero escuchar los berrinches de Mery.

-Haces lo correcto amigo. Eso mismo te iba a decir.

-Por otro lado mi madre ya sabe la verdad sobre el matrimonio de mi padre y de su hija. Te imaginas como debe de estar. Yo espero estar lejos mientras mi madre pasa su proceso -le comuniqué a Elton.

-Te entiendo. Liseth debe de estar devastada sinceramente.

-No te imaginas Elton. ¿Cuándo crees que podamos salir juntos? Estás muy encerrado en ti últimanente amigo. Debes de soltar de una buena vez la muerte de Clara -me expresé un poco preocupado por mi amigo-. Yo quiero lo mejor para ti, querido amigo.

-Lo sé, pero es que en verdad no tengo ganas.

-Ánimo. La vida continúa -intenté animar a mi amigo.

-Voy a tratar de ir a visitarte donde te encuentres con Alana. Lo voy hacer por ti -se expresó Elton llenándome de alegría.

-¿En serio? ¿Vas? Después no quiero escuchar peros de tu parte. ¿Entendido?

Él se rio un poco.

-Por supuesto Nando. Te prometo que iré. Como te dije anteriormente, lo haré por ti -se expresó él al parecer cambió de expresión.

-Me alegra de que quieras dejar un poco el encierro que tienes verdaderamente.

Continuamos conversando, después abandoné su oficina, regresé a la mía donde empecé a hacer los trámites para romper mi sociedad con Mery.

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