Capítulo 2

—Mama, por favor reacciona y ayúdame — grite.

—Mujer o tu hija se porta más sumisa o rompemos el trató.

Esas palabras fueron como una orden para ella, cuando sentí dos cachetadas, me agarre las manos y me sobe mi cara, el aprovechó eso para quitarme el pantalón y quedar totalmente desnuda, ya no importaba lo que pasará en ese momento, la mujer que debía de protegerme es la que me está vendiendo como si fuera una mercancía.

— Deja de llorar como una niña y compórtate como una mujer, ahora te enseñaré a complacer a un hombre con una buena mamada y cuidado lo tocas con los dientes por qué te irá peor.

En eso ella agarra su pene y empieza a hacerle una mamada, cuando ella lo suelta para que yo lo hiciera, lo metí a la boca con todo el asco del mundo pero apenas lo tuve adentro le di una gran mordida.

—Puta, me has mordido.

En eso mi madre me agarra de mi pelo y me jala con todas sus fuerzas, te lo dije que la pasarías mal si intentaban algo.Me subió sobre el comedor, se sentó sobre mi y me abrió las piernas.

—Ahí la tienes, ven métela ya, no tengas cuidado, ella tiene que pagar por lo que ha hecho, eso sí ponte el condón, no quiero que quede preñada tan pronto y se que tú no te harás cargo.

El se apresura a ponerse el condón y luego me penetró lo más profundo que pudo sin piedad algúna, luego lo saca y comprueba que había sangre en el condón.

—Tienes razón era virgen, que rico es esto.

El continúo de esa manera hasta llegar a correrse, para mí todo ese tiempo fueron tortura no se cuánto paso realmente, pero yo sentí largas horas.

El se aleja de mi y mi madre se quita, empieza a sacar dinero de su bolsillo, yo aprovecho para salir hacia mi cuarto, encerré con llave, me metí a la ducha, me sentía sucia, por más aguanta jabón que me hechar me sentía sucia, me quedé en la tina buen tiempo, hasta que entra mi madre.

— ¡Vete de aquí! — le gritó con todas mis fuerzas.

—Venia a dejarte ésto, es tu parte de ahora en adelante si quieres seguir viviendo en esta casa, tendrás que pagar una mensualidad y eso lo harás a la manera que yo lo diga.

—No quiero tu puto dinero, quédate con él y cada dólar que gastes te acordarás el día que me violaron, como no hiciste nada para detenerlo y también será el día que te quedaste sin hija, yo de esta casa me largo.

—Niña estúpida, de que crees que vivirás, eres una cría todavía, solo tienes 15 años, te faltan unos cuantos días para 16, pero aún así nadie te dará trabajo.

—Eso a ti ya no te importa.

Ella se levanta, sin importar que aún no tenía ropa sale del baño, se viste, agarra la mochila de su colegió y empaca todo lo que le alcanza, justo antes de salir su madre le bloquea la salida.

—No creas que te irás tan fácil, aquí te falta mucho que hacer.

Me regresó a la cocina, agarro un cuchillo y voy de nuevo a la puerta.

—O te quitas de mi camino o no respondo.

—No eres capaz de hacerme daño.

En ese agarro el cuchillo y le cortó el brazo izquierdo.

—Ya te dije, tu no eres nada para mí, en todo caso si quiero llamó a la policía y hago que pases presas lo que resta tu vida, junto con ese hombre, así que mejor quítate de mi camino.

Mi madre se quita de la puerta, cuando ya había salido me grita.

—Volverás a esta casa y solo lo harás bajo mis condiciones.

—Ten por seguro que no lo haré.

Camino sin rumbo alguno, no tenía a dónde ir y sin dinero, en eso una moto se detiene frente a mi.

— Hola muñeca ¿Por qué tan sola por estas calles tan peligrosa?— dijo el motorizado.

Yo sigo caminando, intentando no hacerle caso.

—Detente ahí— grito el hombre.

Escucho cargar un arma .

— ¿Que quieres?

—Dame todo lo que llevas.

—No ando nada, salí de casa solo con mi ropa.

—Siendo el caso, tu cuerpo será mío.

— ¡Nooo! eso no otra vez.

En eso una señora sale con una escopeta.

—Si no quieres que ocupe tu sangre para pintar la calle, será mejor que te marches en este mismo momento.

El motorizado enciende rápido su moto y se va.

—Ven muchacha, estas calles son peligrosas de noche.

Entre a su casa, confiada en que me acaba de salvar.

— Dime ¿Que haces aquí a estas horas?

—Huí de casa, mi padre murió y mi madre no me quiere.

No le quería decir que fui violada recientemente.

—Puedes quedarte aquí el tiempo que necesites, siempre tengo una habitación extra .

—Gracias por su hospitalidad, no tengo como pagarlo.

—Ya encontraremos una solución para eso, ven te llevaré a la habitación.

Me llevo a una habitación, contaba con una cama, abanico, televisor y baño propio.

— ¿Porque hace todo esto por mi, si ni me conoce?

—Necesitas ayuda, yo te la daré, ve a descansar, se mira que estás muy cansada, más tarde seguiremos hablando.

La señora sale de la habitación, dejándome sola.

Pasaron algunos meses, cumplí mis 16 años lejos de todo lo que amaba. La señora era muy amable conmigo hasta que llegó nuevamente mi tormenta.

—Ya pasaron 6 meses desde que llegaste a mi casa, te he dado todos los cuidados posible y ya es hora que empieces a pagarme.

—De que habla, sabe que no tengo dinero ni trabajo.

—Ya he solucionado eso.

En eso alguien golpea la puerta.

—Pasa Gabriel— dijo la Señora.

— ¿Es ella?— pregunta señalándome.

—Si, es ella y vera que valdrá la pena cada dólar que pagues por ella.

—Tiene bonito cuerpo, esos pechos son grandes aunque tiene pocas nalgas, se mira valiosa ¿Que edad tiene?

—16 años, ya no es señorita pero tú sabes que aún está joven.

— ¿Que pasa acá?

—Pasa que este hombre pagará por ti mis servicios y le trabajarás a él.

— ¿Me está vendiendo?

— No lo veas de esa manera, míralo que trabajarás un tiempo para mí, tu ganarás dinero y yo me abonaré a la deuda.

—No quiero eso, fui violada delante y con la ayuda de mi madre, será un sufrimiento para mí, deme un trabajo como barrer o limpiar, pero menos eso.

Se me acerca el hombre.

—Entiende algo, aquí tu no das órdenes, solamente recibe, además eres un diamante en bruto que se irá puliendo en el transcurso de los años.

En eso intento salir corriendo lo más rápido que pude, pero al pasar la puerta fui sorprendida por dos hombres que parecían más Hulk que hombres, me agarraron a la fuerza, me echaron algo en la cara y luego me tiraron a una Vans, adentro habían otras chicas dormidas, en cuestiones de segundos empecé a sentirme mareada hasta que perdí totalmente el conocimiento. Todas despertamos en un salón, estábamos totalmente desnudas, en eso entra una mujer acompañada de otras dos.

—Haber Perras quiero que entiendan algo, aquí ustedes son nuestra mercancía y nos pertenecen, si quieren sobrevivir tendrán que aprender a obedecer, sus cuerpos es nuestro producto, entre más obedezcan mejor será la paga por ustedes y eso también nos tendrá contento a nosotros y asegurándose ustedes ciertos beneficios, pero si se portan mal créanme, nadie las querrá por todos los morados que tendrá su cuerpo y eso significa que tendremos que deshacernos se ustedes, desde ya les advirtió ningún cliente aquí les ayudará, así que no se desvivan buscando ayuda para salir de aquí, la única manera que ustedes lo harán es que alguien pagué su precio total o salgan muertas.

Todas nos quedamos calladas, hasta que una tuvo que hablar.

—Yo no quiero estar aquí, yo fui engañada.

Ella era morena, tenía a lo mucho 15 años, sus pechos eran algo pequeño en comparación a los míos, tenía bastante bello en sus brazos, piernas y ya no se diga en sus partes.

—Acaso te he permitido que hablarás — grito la mujer.

Seguido vino otra y le dió un buen golpe en su estómago, callendo ella inmediatamente al piso, luego empezó va recibir varios golpes.

— ¿Alguien más que se atreva a decir algo?

Nadie dijo nada, después de ver cómo sacaban a la muchacha arrastrada del pelo.

—Ahora que han empezado a entender, se irán a dar una ducha, luego irán a qué le arranquen todos esos pelos fuera de su lugar, aprenderán que la higiene y presentación es muy importante para nosotros.

Fuimos saliendo una por una, hasta llegar a un salón llenó de duchas, algunas buscaban como taparse, pero eran obligadas a quitar las manos, éramos como 80 muchachas bde 15 a 17 años.

Yo empecé a resignarme, he sufrido bastante en poco tiempo y lo que menos quiero es empezar a recibir golpes.

Luego de las duchas fuimos separadas en dos grupos, según logré entender nos dividían en virgen y no virgen, al parecer a las vírgenes buscaban como venderlas con mayor precio esa primera vez y luego las volvían a unir al grupo.

En el salón para depilar nos acostaban y en los brazos y piernas nos aplicaban cera para una depilación más rápido, pero dolorosa, en mi coño me aplicaron unas cremas teniendo más cuidado, al igual que mi culo, nos recortaron los pelos de la nariz y nos hicieron las cejas.

Después de eso nos llevaron a nuestras habitaciones, éramos 8 mujeres en una misma habitación.

—Esta será la habitación de ustedes, esos son sus horarios, aquí pasarán unos meses aprendiendo a satisfacer a un hombre, entre menos se opongan mejor para ustedes, cada cama tiene su nuevo nombre el cual yo les diré, al lado derecho de su cama encontrarán un mueble con unas cuantas ropas y unas sorpresas, algo que quiero entiendan muy bien y es que si un hombre les pide una mamada ustedes tienen que hacerlo sin llorar, la mayoría de los hombres aquí son superiores y tienen derecho a gozar de ustedes, rápido pónganse la ropa, aquí el calzón es prohibido al menos que estén en sus días, de lo contrario andarán con esas batas hasta que empiecen a generar dinero, los brasieres si deberán de usarlos para evitar que se pongan aguados los pechos, pronto vendrá alguien más para llevarlas a su primera clase.

Capítulo 3

La mujer sale inmediatamente y todas buscamos las batas que ella dijo, al final era un camisón que a duras penas nos llegaba a las rodillas, los brasieres al menos eran de mi talla y se miraban que eran nuevos.

—Debemos detener esto — dijo una de las muchachas — esto se llama trata de personas y es penado por la ley.

—Tu crees que las autoridades saben de nuestros paraderos, estoy segura que muchas de nosotras fuimos engañadas por un lobo disfrazado de oveja, al menos mi familia no me buscará de eso estoy segura — dijo otra.

—En mi caso si regreso a casa, esto mismo es lo que me esperara y lo peor que de mi propia madre— comienzo a llorar— ella estuvo ahí presente cuando un desgraciado me violó, llevándose consigo mi virginidad, a ella la odio hasta lo más profundo de mi ser — les conté a ellas.

A los minutos llega otra mujer.

—Que es lo que tanto hablan perras, ustedes están aquí para aprender a coger de verdad, no para socializar ni mucho menos para llorar — lo dijo señalándome — vamos muévanse rápido.

Todas salimos del salón, pasamos algunos pasillos hasta llegar a un salón, era algo pequeño, con costo alcanzaba los 10 personas.

—Aquí aprenderán a agarrar un pene y se les quitará el miedo, vayan allá y agarren uno cada una

En unas mesas habían unos consoladores de plástico se podría decir que de unos 15 cm, muchas los agarramos con unos cuantos dedos, a otra se le encendió y lo dejo caer apenas sintió la vibración.

—Idiota, como se te ocurre dejarlo caer, tengan claro algo, cada cosa que dañen o le genere perdida al negocio, ustedes lo asumirán con mas trabajo.

Todas afirmamos con la cabeza.

—Quiero que agarren de la base con su mano derecha y hagan esto mismo.

Empieza a subir la mano de arriba hacia abajo lentamente, lo agarraba con fuerza, pero a su vez lo hacía con el cuidado de no lastimarlo.

—Quiero que practiquen con el que tienen en sus mesas, eso sí les advirtió que ellos tienen un sensor de presión, si lo hacen con demasiada fuerza se activará y sonara, si lo hacen muy rápido también sonara, tomen como un reclamo de su cliente cada pitido.

Sabía que no tenía opciones por el momento, mi idea era esperar a un cliente a quien pudiera contarle todo lo que estuviese sucediendo ahí, el problema sería que no se cuánto tiempo podría pasar para eso.

Paso una hora aproximadamente practicando, 3 hicieron sonar sus consoladores y fueron castigadas.

—Su siguiente clase será en la siguiente puerta a la derecha.

Todas salimos y fuimos a la siguiente puerta, igual era un salón pequeño, entramos ya que nos estaban esperando.

—Conmigo aprenderán el arte de la seducción, ustedes no solamente darán placer a sus clientes, muchas veces tendrán que buscarlos, cuando estén listas serán llevadas al otro negocio y su deber será cazar a la mayor de clientes posible o ganar la mayor cantidad de dinero posible, algunas han tenido la suerte que se encuentran a alguien y paga una suma tan alta que terminan saliendo de aquí, pero solo ha sucedido 4 veces y eso pasa por el poder de la seducción.

La clase estuvo algo aburrido y casi finalizando entra un hombre, talvez unos 40 años de edad, entra sin saludar, se para en frente y empieza a revisar a cada una de las que estamos ahí.

— ¿Está Es la nueva mercancía? — pregunta el hombre.

—Así es, llegaron está mañana.

— Enséñales lo que tienen que hacer con solo una palabra mía.

— Si señor.

Vino la profesora, se arrodilló frente al profesor, le bajó los pantalones y le saco su pene, le empezó a dar una mamada en plena clase, hasta que el hombre llegó a eyacular en la boca de la profesora.

—Enséñale — Volvió a decir el hombre.

La profesora se volteo y nos mostró qué tenía todo el semen en la boca y de un momento a otro se lo tragó. Muchas hicimos asco por lo que acabamos de ver.

—Quiero que entiendan algo, no pueden derramar esa leche, al menos que su cliente así lo decida, pero si decide dárselo en la boca, ustedes tienen que tragar todo.

El hombre se veía que aún no estaba satisfecho, su gran pene lo conformaba con esa dureza que tenía, empezó a mirarnos una por una, hasta que en eso llamo a una de las muchachas al frente.

—Tu, ven aquí.

Ella toda temerosa paso al frente sin saber lo que el hombre le pediría, cuando ella estuve de frente, la puso de perfil, la inclino un poco y luego la penetró sin tantas .vueltas, todas en la clase nos quedamos hipnotizadas como el hombre se estaba cogiendo a usa muchacha de unos 16 años delante de nosotras, se veía que le dolía un poco.

—Si quieres evitar que te duela, tienes que relajar tu cuerpo para que tu vagina de relajé y empiece a lubricar por si sola, sino cada relación te hará sufrir.

Al parecer la chica le hizo caso a la profesora, se empezó a relajar ya que los lamentos de dolor fueron cesando para luego convertirse en gemidos.

—Ya ves como te está gustando esto perra, tu eres una puta que le gustará estar ensartada sobre un pene, llegará un momento en que tendrás la necesidad de estar sobre uno.

La muchacha cada vez gemía más fuerte, hasta que los dos llegaron a acabar al mismo tiempo y el lo hizo adentro de ella, cuando el de salió, ella chorreaba.

—La clase a acabado, por hoy regresarán a sus habitaciones, tu ven aquí— dijo la profesora

Llamando a la que acababa de ser cogida.

—Tomate esto — dándole dos pastillas y un vaso con agua— no queremos que salgas panzona tan temprano y te limpias.

Ella aunque no quería se las tuvo que tomar delante de ella.

—Ahora váyanse todas.

Todas salimos con la cabeza agachadas, lo que menos queríamos era encontrarnos con otro hombre y presenciar nuevamente todo, al llegar a la habitación está muchacha fue inmediatamente a limpiarse, apenas salió del baño nos acercamos a ella.

— ¿Como fue posible te haya gustado que te violen? y delante de todas — dijo una.

—Al comienzo yo no quería, pero era como si me estuvieran ensartando un cuchillo ahí adentro y era muy doloroso, cuando la profesora me dijo que me relajará, no sabía cómo al inicio, pero luego el dolor que sentía fue desapareciendo y ya no importaba estar delante de todas ustedes, lo que empecé a sentir fue muy distinto.

—Lo dices como si fuera tu primera vez— dijo otra

—Es cierto no era mi primera vez, pero las dos veces que he tenido relaciones ha Sido de manera forzada, por no decir violada.

—De lo que se pierden, el sexo es de lo más placentero que hay, es cierto el profesor tiene sus atributos, pero no sé compara al macho que me desvirgó, fue un negro hermoso con un gran pene y gordo, yo no sabía dónde me alcanzaría tanto, pero el logro que me entrará y me llevo hasta el espacio, cada vez que lo recuerdo me hace mojarme, pero el desgraciado me vendió y ahora estoy aquí.

—Yo fui violada con la ayuda de mi propia madre, me vendió por $1500 dólares, luego me dijo que si quería vivir en esa casa, que era de mi padre,tendría que aportar dinero y al ser menor de edad nadie me daría trabajo, entonces ella me conseguiría a los clientes para que se acostaran conmigo— dije

— ¿Que hiciste? — pregunta otra

—Obviamente me fui de la casa, ese noche me querían robar y al no llevar nada de valor me quisieron violar, pero justamente salió una señora con una escopeta defenderme, el hombre salió huyendo, yo pensé que esa señora me ayudaría, me dio dónde quedarme y con ella estuve unos meses.

— ¿Te fuiste? — pregunta alguien.

—No, por esa señora yo estoy aquí ahora, un día llegó un tal Gabriel a saldar mi deuda con ella, yo no entendía muy bien hasta que empezó a mencionar que mis pechos eran grandes, tenía lindo cuerpo, entonces supe que me estaba vendiendo, quise salir huyendo pero afuera habían dos estatuas que me detuvieron.

— ¿Estatuas?

—Si, porque eran más músculos que cuerpo, entre los dos me drogaron y me tiraron al vehículo, junto a otro montón de chicas.

— Creo que veníamos varias de nosotras, a ti te vi cuando a mi me subieron. Al día siguiente en tan solo la mañana nos llegaron a levantar.

—Vamos perezosos, levántense, tienen que mejorar esos cuerpos, nosotros no vendemos hueso, aquí el ejercicio será parte de su rutina.

Nos pusimos unas licras, aquí si nos permitieron el uso del calzón, el gimnasio estaba bastante lleno.

—Yo seré su entrenadora, trabajaré con cada una de ustedes, el entrenamiento será distinto ya que algunas necesitan trabajar esas nalgas, están todas aguadas.

Nos pusieron a todas en las bicicletas y empezamos a hacer una rutina, luego hicimos zumba, pasamos dos horas en el gimnasio, nos mandaron a ducharnos y luego tendríamos que ir a desayunar.

—Siento que nuestra vida será aburrida— dijo alguien.

—Esto es peor que una prisión —dijo otra.

—Cállense perras y dejen de quejarse, ustedes aquí no tienen derechos —dijo la entrenadora que nos enseñaba dónde quedaba el comedor.

Desde que llegamos aquí no habíamos comido nada, mi panza me chillaba, pero prefería guardar silencio, antes de quejarme, recibir una paliza y quedarme sin comer más tiempo.

Salimos de la ducha y al momento de retirar la comida, todo estaba con porciones, al parecer aquí el peso en las mujeres es muy importante.

—Al menos la comida no estaba mal— dijo alguien.

—Claro, no nos quieren gorda por eso no nos dan mucho, tampoco desnutrida, si se fijan aquella chica le dieron algo adicional y es que se mira desnutrida o aquellas que están pasada de peso y le dieron otro menú, todas nos tratan distintos aunque no lo veamos.

Después de desayunar comenzaron nuestras clases nuevamente, llegamos al salón, este era un poco más grande. Poco después llega la profesora.

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