La vos del hombre se hacía cada vez mas despreciativa al verme, podía verlo con el rabillo del ojo, cuando lo miré para responderle bastante enojada, pude observar como sus ojos se abrieron un poco más, algo asombrado, pero solamente fueron segundos y volvió a decir.
-Oscar, lleva a esta mujer al hospital, llamaré a que vengan por mí de inmediato, de verdad que las mujeres cada día me sorprenden más con su estupidez, son tan tontas, no entiendo, no conozco ninguna mujer que valga la pena realmente, todas son idiotas, parecen retardadas de verdad, decía el hombre en vos alta y parecía bastante molesto, ¿cuánto quiere?, dígamelo de una vez y evitémonos demandas por el atropello, se lo digo, porque personas como usted, estarán mañana viendo a ver como entran a mi empresa para querer sobornarme, así que dígame de una sola vez, cuanto quiere.
-Un momento señor, usted se equivoca conmigo, no soy estúpida ni retardada, solo estaba algo distraída, a todos nos ha pasado y mucho menos quiero su dinero, lo siento, venía algo desprevenida y no sé que le pudo a usted pasar con las mujeres para que hable así de ellas y la verdad no me importa, pero deje de hablarme de esa manera, tenga algo de respeto, además, si bien es cierto que crucé sin mirar, su chofer venía a una alta velocidad, hasta donde sé este lugar tiene un límite de velocidad y usted dije señalando al chofer, venía más veloz de lo permitido.
Mientras intentaba levantarme de la calle, bastante adolorida, con mis rodillas llenas de sangre, dije; sabe qué; los hombres como usted son una basura, unos despiadados, creen que el dinero lo compra todo y que pueden tratar a las personas como se les pega la gana y usted a mi no me puede comprar, ¿entendió eso?
El chofer me hacía señas de que me quedara callada.
-Señorita, por favor, ya deje de hablar, de verdad, ya no hable más, se va a meter en más problemas, usted no sabe quién es mi jefe, por favor.
-Oscar, así dijo este tipo que te llamabas, debería darte vergüenza trabajar para un hombre así, no tiene respeto por las mujeres de su familia, al tratar a las mujeres en la calle como me acaba de tratar a mi me lo acaba de demostrar, no me importa quién sea este tipo.
-Vámonos Oscar, perece que la mujer está bastante bien y no necesita que un despiadado como yo la lleve a un hospital.
Oscar de inmediato subió al auto de lujo y el infeliz que me trató como basura, subió al asiento trasero, cuando pasó a mi lado en la carretera, de donde no me había podido levantar por el fuerte dolor, ni siquiera me volvió a ver.
-Idiota, cree que el dinero lo puede todo, pero a mí no me impresionan ese tipo de hombres, pensé.
Haciendo mi mayor esfuerzo me levanté y caminé hasta la universidad, el dolor en mis rodillas y espalda era bastante fuerte, una chica de mi curso, me dio unas toallitas húmedas para limpiar toda la sangre y dejar ver mis raspones algo profundos, la clase terminó, sentía un dolor bastante fuerte, ya se me habían inflamado las rodillas, no podía ni caminar prácticamente.
-Cloe, vamos hermosa, te llevaré al hospital, no puedes caminar así.
-Te lo agradezco Esteban, pero esto con un poco de hielo y una crema contra el dolor, estará bien mañana.
-Bien, vamos te llevo a tu casa.
-Gracias Esteban, de verdad me duelen demasiado la rodillas, el imbécil no hizo nada, solo se bajó, me trató mal y se fue cuando le dije las cosas, sabes que no me gusta que me hablen así tratándome mal, ya tengo suficiente con mi familia y Petra.
-Cloe, no entiendo porqué permites que te hablen de esa manera, de verdad, no lo entiendo, por suerte ya falta poco para graduarnos, que salgas de ese lugar y puedas hacer la vida como quieras, no debes de dejar que Sofía y que tu padre te manipulen ya con una carrera en la mano, es otra cosa, es más, mi padre podría ayudarte a que entres a trabajar a su empresa, acá o en otro país, eso no importa, vamos a ver, podríamos terminar siendo compañeros de trabajo, tal vez así me aceptes como mas que tu amigo.
-Esteban, ya hemos hablado de eso, no tengo cabeza para nada mas en este momento, tengo mucho estrés por todo, quiero salir corriendo de este lugar, mi familia es una porquería, lo único bueno que tengo eres tú y no sé si quiero que nuestra amistad se arruine intentando algo.
-Vamos Cloe, si no funciona, te prometo que todo va a seguir igual, dame solo una oportunidad.
En ese momento, Esteban besó a Cloe, mientras estaban frente al Night club, aún estando dentro del auto.
-Sabes que estoy enamorado de ti desde hace ya mucho tiempo, nunca te haría daño y mucho menos querría perder tu amistad.
-Dame tiempo, veremos qué pasa.
Tiempo después una de las chicas salió y le dijo a Cloe que Petra estaba de mal humor que por favor entrará.
-Necesito largarme de acá, de verdad Esteban, esto es un infierno completo, chao. Le dio un beso en la mejilla y bajó del auto.
-Cloe, Petra necesita alguien que le ayude con el servicio de meseras, porque Martha enfermó y hace falta quien sirva los tragos y quiere que seas tú.
-Pero Silvia, yo no hago eso, tú lo sabes, cuando comienza el show, yo me encierro en mi habitación a estudiar, aparte tuve un accidente y apenas puedo caminar.
-¡Oh vaya golpazo!, ¿qué te pasó?
- Ya te contaré mañana, iré a buscar a Petra a ver cómo me salvo de esta.
-Maldita sea Cloe, que te pasó, necesito que me ayudes hoy, el local está a reventar y en el privado siete hay unos hombres bastante importantes, necesito que los atiendas, no vas a bailar ni nada, solamente les servirás tragos.
Son todos de muy buenas familias, así que no habrá problemas, además tu eres refinada, esos estudios que te he dado de algo han servido, vamos, ponte un poco de anestesia en esas rodillas, dile a María que lo haga, ponte pantis negras y ve a servir, muévete, es para hoy Cloe.
El estudio que me ha pagado, ¡já si cómo no! ; Bastante he trabajado yo para pagar mis estudios durante estos años para que ahora Petra diga que me dio el estudio, no es posible que sea tan descarada.
María, dice Petra que me pongas anestesia por favor.
-¿Por Dios mujer, que te pasó? eso debe doler mucho, por favor Cloe, como te voy a anestesiar, eso debe doler, mejor quédate recostada un rato, me quedaré contigo aquí mientras sigue mi baile.
-María, Petra me ha dicho que debo servir mesas hoy, que Martha enfermó, así que ni modo, ponme anestesia, que si esta mujer me ve perdiendo tiempo, esto se va poner terrible, para ti y para mí.
-Como tú digas Cloe, si, está de mal humor desde la mañana, esto es un completo infierno, ayer me insinúo que me acueste con los clientes, sabes que jamás lo haré, si estoy acá es porque necesito terminar mi carrera de enfermería.
-Ayyych, eso dolió, María, de verdad eres estudiante de enfermería, pobres tus pacientes.
-Es un golpazo, hice todo para que no te doliera, lo siento Cloe.
Está bien, es broma, eres buena en esto, no es para tanto, me pondré esto y saldré, ya no siento dolor, eres buena María y lo sabes.
Con una camiseta de tirantes negra ajustada, una falda mini corta y unas medias panti negras estaba lista para salir, realmente ese atuendo hacía resaltar absolutamente todos mis atributos, me sentía realmente ridícula y como una prostituta, pero si mi padre se daba cuenta que había desobedecido a Petra, me iba a ir peor, eso era seguro.
Unos zapatos de tacón alto muy negros y un antifaz negro que hacía que mis labios pintados de rojo se vieran más llamativos, de verdad que María era buena, ya no había dolor.
-Toma Cloe, lleva esto al privado siete, son los clientes especiales de hoy, trátalos de lo mejor si no quieres tener problemas con la jefa, ya sabes cómo es ella con estos tipos.
-Gracias Héctor, de verdad que son hombres adinerados, para pedir estas botellas, vaya que la riqueza está mal dividida en esta vida, imagínate, es el salario de seis meses lo que cuesta cada una de estas botellas.
-Ya vete, recuerda sonreír Cloe.
Al entrar al privado, había cuatro hombres, todos de traje entero, relajados en el sofá, no había ninguna chica bailando, eso me extrañó, pero ni modo, tenía que hacer mi trabajo en silencio, no quería tener problemas, ya faltaba poco para desaparecer de este lugar.
-Señores, que tal, seré su mesera el día de hoy, un gusto.
Serví los tragos de la manera más profesional que pude, al mirar para el frente, vi al hombre del auto, con su mirada fría y penetrante, parecía que no me había escuchado, me daba igual, lo odio por dejarme tirada en medio de la calle herida.
-¿Oye, cuál es tu nombre meserita?
-Soy Sofi señor.
-Bueno Sofi, que gusto tenerte por acá, soy Mario, él es Hanz, este ebrio que está por acá es Samu y aquel tipo del otro lado, con esa cara de pocker es el Dios de los negocios de la construcción es el señor Sebástian Ward, vamos hombre, cambia esa cara, ya relájate, en un momento viene alguna chica a quitarte ese estrés con un bailecito, de momento sonríele a Sofi, es educada y estará para servirnos los tragos esta noche.
-Dejaré este dispositivo por acá, si necesitan algo, solamente presionan el botón verde y estaré para servirles, si contrataron algún baile, vendrá una de las chicas en cualquier momento, compromiso.
-Mario, no puedo dejar de pensar en la chica de esta tarde, no sé que me sucede, de verdad, nunca había visto una mujer que me hablara de esa manera, por un momento sentí deseos de matarla por ser así de atrevida, pero cuando le pedí a Oscar que regresara por ella, porque realmente estaba herida, ya no estaba, no sé cómo pero se había marchado del lugar.
-Señorita Sofi, necesitamos la compañía femenina, necesitamos ver una mujer con esas piernas tan torneadas como las que usted tiene, dijo Samu haciendo el intento dentro de su embriaguez de alcanzar a Cloe.
-Qué pena señor, ya le enviaré a una de las chicas, no se preocupe.
El hombre se volvía a quedar dormido en el sofá, antes de que pudiese tocar a Cloe.
-Vamos hombre, como dices tú, la chica del accidente de la tarde, puede que quisiera sacar dinero donde vio el auto, no te preocupes.
-La verdad es que eso pudo ser, ya esperaré a que aparezca en la recepción de una de mis empresas diciendo que la atropelle con mi vehículo, todas son iguales.
Al escuchar Cloe semejante cosa, no pudo hacer más que tragar y salir de la habitación.
Los hombres comenzaron a tomar y a divertirse, Sebástian nunca tomaba, pero ese día Hanz llegaba del extranjero después de muchos años, así que había que celebrar, con Samu y Hanz tenía algunos negocios que tratar, pero ya habían tomado de más, así que los negocios debían de esperar.
-María por favor, quien es la encargada del baile en el privado siete, necesito que esos hombres se vayan lo antes posible, el imbécil que está ahí fue quien me trató mal y me dejó tirada en medio de la calle estando herida.
-Ya cálmate, no puedes hacer ningún escándalo, Petra te matará si haces algo a alguno de esos tipos, solo por hoy ten paciencia; ya nos iremos pronto de aquí y no los volveremos a ver, un tel Hanz fue quien pagó una gran cantidad de dinero, dice que viene llegando del extranjero y que trajo a sus amigos para divertirse, él está junto con otro tipo tomando desde hace un buen rato, los otros dos llegaron más tarde, son verdaderamente guapos, los dos últimos.
-Maldita sea otra vez el botón verde.
-Sofi, queremos una chica que nos baile, puedes ser tu, dijo Hanz ya pasado de tragos tomándola de la mano, vamos, baila para nosotros, te pagaremos lo que sea, tu solamente danos un precio, tiene razón Samu, mira las piernas que tiene esta mujer, podría divertirme con ella toda la noche.
-Señor, por favor, yo no soy de las chicas que baila, solo soy su mesera por esta noche, no me toque se lo suplico, yo solo limpió el lugar en las mañanas, hoy faltó una chica, así que la dueña me pidió que la ayudara con su privado.
En ese momento Hanz tomó a la chica, pero como estaba tan ebrio que solamente la tiró sobre Sebástian, haciendo que ella prácticamente quedara sobre él derramando el vaso de Wisky que tenía en su mano sobre su saco, al él tratar de levantarla sin querer tocó una de sus rodillas haciendo que ella gritara un poco de dolor.
-Lo siento señorita, ¿la lastimé, que le pasó en su rodilla, está sangrando?
-Que me pasó, un auto me golpeó y el tipo me dejó tirada en la calle como un perro.
-Eres tú, dijo Sebástian levantándose de inmediato tirando a Cloe en medio de Samu y Hanz quienes no desaprovecharon el momento para tocar a Cloe por todas partes, haciendo que ella se levantara de inmediato y saliera corriendo asustada lo más rápido posible para uno de los baños a llorar y a limpiarse las rodillas que sangraban nuevamente.
En el privado, entró una de las mejores chicas a hacer un baile erótico, Samu y Hanz le ponían mucho dinero en su ropa intima, mientras la chica les lanzaba besos a estos dos sin quitarle la vista de encima a Sebástian quien era el hombre atractivo de la habitación.
-¿Qué pasó Sebástian, quien es la chica que salió corriendo?, pude ver tu cara de asombro, seguramente la golpeaste donde la tiraste sobre este par de pervertidos, míralos como están, locos por una bailarina, decía Mario algo serio.
Sebástian no contestó y su cara se hizo más seria cada vez, pasadas dos horas, llamaron nuevamente a la chica para pedir más botellas.
-¿Donde está Sofi?
-¿Sofi, quien es Sofi?
-La chica que nos está atendiendo, la de las piernas espectaculares, dijo Samu aún ebrio.
-Ahhhh, Sofi, ella tuvo un accidente en la tarde y se sintió mal, yo continuaré atendiéndolos esta noche, no se preocupen.
-Como quieran, me voy, no tengo nada que hacer ni ver acá, diviértanse, dijo Sebástian saliendo del privado.
El baile siguió y Rebeca, la mesera que ya se había desocupado un poco, si se dejaba tocar por dinero, ella les dio el placer que Cloe no les iba a permitir tener.
Mientras en la carretera iba un auto de lujo con un hombre recostado en el asiento trasero, con los ojos cerrados pensando en la mujer de las piernas hermosas.
Llegando a su mansión, Oscar lo sacó de sus pensamientos,
-Señor, hemos llegado.
Él solamente bajó del auto, nos vemos a primera hora, debo ir a reunirme con Peter de la O.
Al entrar a la mansión, una mujer joven le dijo;
-¿Señor, desea que le sirva un té?
-No Susana, iré a la cama, gracias.