Por Gonzalo
Rodrigo no aportó dinero, pero mi padre le cedió uno de los departamentos de dos ambientes de los pisos de abajo a cambio de su trabajo.
A Gabriel por su trabajo le cedía uno igual, pero terminamos haciendo otro acuerdo, le pagó con la mitad de un departamento que ocupaba todo el quinto piso.
Que desde ese momento es nuestra oficina, la otra mitad de ese piso es mía.
A partir del 6 piso los departamentos eran semipisos.
Por el dinero que puso mi amigo, mi padre le dió un semipiso, bastante más alto del valor que él había puesto inicialmente, era conveniente para Gabriel y también lo era para mi padre, porque no pagaba parte de los intereses bancarios que eran altísimos.
A mí me cedió otro semipiso, por el dinero que invertí, estaba más o menos en las mismas condiciones que Gabriel.
Fue un negocio redondo para todos.
El primer año fué el más duro, porque faltaba terminar el edificio y había que abonar el crédito hipotecario que era altísimo.
Mi madre tomaba todo el trabajo que le llegaba y se quedaba hasta altas horas de la madrugada cosiendo los vestidos de novias y de 15 años, era necesario, yo aportaba gran parte de mi sueldo y mi hermano que aún estaba estudiando, trabajaba free lance para cubrir sus propios gastos y ayudar en casa.
Antes del año, terminamos e inauguramos el edificio.
Se alquilaron rápidamente todos los departamentos.
Habilitamos el edificio para que sea apto profesional.
A partir del segundo año, el préstamo bancario se pagaba con el alquiler de 8 departamentos de los más chicos y ya después, al estar todo alquilado, volvimos todos a estar muy cómodos económicamente.
Mis padres compraron, nuevamente, una propiedad en la costa atlántida, pero está vez fue una casa, bastante grande y con lugar para que vayamos todos juntos.
En general íbamos por separado, alguna que otra vez coincidimos con mi hermano o con mi prima que siempre era la primera en ser invitada.
El jueves terminé con una puta en mi departamento, era un departamento de soltero, muchas veces hacíamos reuniones con mis amigos, aunque generalmente lo usaba cuando estaba acompañado.
Mi novia no tenía idea que ese edificio era de mi padre.
No era que escondiera lo que tenemos, pero tampoco lo gritaba a los 4 vientos.
Mi madre seguía trabajando, aunque a esta altura ya no precisaba hacerlo.
Ella adoraba su trabajo.
Tenía clientas de un alto nivel económico, por lo que ganaba muy bien.
No entiendo como las mujeres gastan tanto en un vestido que van a usar una sola vez en la vida.
-Uno no se casa todos los días.
Decía mi madre.
-Con suerte te casas una sola vez y sino dos o tres veces y 15 años sí se cumplen una sola vez en la vida.
Por otro lado, menos mal que era así, porque gracias a eso y al trabajo de mi padre, nos criaron sin sobresaltos económicos.
Bastante más que eso en realidad.
A los 18 tanto a mi hermano como a mí, nos regalaron un auto, eso no podría haber sido posible sin el trabajo de mi madre.
Mi padre ganaba muy bien, aunque tenía dos socios más en la inmobiliaria y las ganancias se dividían en partes iguales.
De todos modos, siempre le fué muy bien.
Los alquileres del edificio que adquirió, los maneja desde nuestra oficina, la del quinto piso.
Tengo una relación bastante cercana con mi padre, eso lo consolidamos cuando yo era un poco más grande, porque de chicos, el que parecía su sombra, era mi hermano y yo siempre fuí un poco más apegado a mi madre…hasta que comencé la relación con Marta.
Marta es bastante celosa de mi familia.
Con mi padre no tiene grandes problemas, mientras no lo vea demasiado fuera de mi horario laboral.
Le molesta, por ejemplo, que nos pongamos a hacer algún trabajo en casa, se entera y me llama a cada rato, tiene esas cosas que son muy molestas.
Con mi madre solíamos ir a hacer algunas compras y ya casi no lo hago, eso realmente me apena.
Con mi hermano, salvo en ocasiones especiales, no vamos a cenar afuera.
Es lo que más me molesta de mi novia, estoy bastante alejado de mi familia.
Tampoco estoy tan pegado a mi prima, como lo estuve en otro momento.
Todo eso no lo puedo hablar con mi familia, porque la relación con Marta es tirante, si digo abiertamente sus defectos, la van a terminar odiando.
Mi madre no es estúpida y es muy intuitiva, debe conocerla más allá de lo que yo quisiera.
Con Luz es diferente.
Hasta salen a almorzar o se encuentran para hacer algunas compras.
Tengo entendido que hablan casi todos los días por teléfono.
Mi madre siempre está halagando a Luz y eso le molesta mucho a Marta.
A veces estoy entre la espada y la pared.
Esa chica que nombra a cada rato, es una conocida de Luz, creo que es la hermana de una amiga o conocida suya, no recuerdo muy bien, a lo mejor es la prima de alguien, cuando Luz le comentó que conocía a una maquilladora que era espectacular en su trabajo y que podría hablar con ella para ofrecer sus servicios a las mujeres que les hacía los vestidos, mi madre aceptó gustosa el consejo de mi cuñada.
Desde ese momento no hace más que nombrar a esa maquilladora, es cansador.
Tanto que aunque la nombra mil veces, ni recuerdo el nombre.
Por otro lado, con mis suegros no me siento tan cómodo, son distantes y a la vez, mi suegra parece que tiene que dar su opinión sobre todo.
Trato de no contestarle, de ignorarla, pero a veces no puedo ni me quiero dominar y le pongo puntos a sus estupideces.
Con mis suegros almorzamos los domingos.
Se me hace eterno esas horas que pasamos allá.
Luego salimos a pasear con mi novia y terminamos en algún shopping.
Yo, que tenía amigos de la escuela secundaría, de la facultad, del barrio, de otros trabajos, del club donde solíamos practicar algunos deportes…y mi novia que no se habla ni con su propia prima.
Siempre le molesta cuando me junto con algún grupo a comer unas pizzas, un asado o lo que se organice en el momento.
Más allá de todo eso, estamos bien sexualmente y supongo que en algún momento vamos a formalizar.
Estoy entrando a mi casa y escucho a mi madre hablar con mi prima.
-Espero que se le cruce alguna chica con un culo que lo dé vuelta, no podés comparar un culo de una chica de 20 años con el de una de 35, que jamás en su vida hizo deportes ni fue al gimnasio…
No sé qué le contestó mi prima, yo pegué un grito diciendo que llegué.
Están hablando de mí y de mi novia.
Cambió de tema en forma inmediata, le mandó saludos al marido y a la suegra.
Mi madre en eso se parecía a mí, en realidad yo me parezco a ella.
Es sumamente sociable.
Tiene amigas, bastantes y muchas veces llega tarde del local que tiene, en donde confecciona y vende vestidos de alta costura y lo hace porque se quedó hablando con alguien.
Aunque ella aclara que las amigas verdaderas las cuenta con los dedos de una mano…yo creo que usa sus dos manos y se queda corta.
Hay mucha gente que la quiere mucho.
También tiene un montón de gente conocida.
Marta, por el contrario, se queja porque dice que mi madre habla mucho.
Las cosas están difíciles.
Quiero a mi novia, aunque no sé por qué me cuesta tanto formalizar.
No me imagino despertarme todos los días con ella.
Los jueves, cuando tenemos esos escapes, me siento un hombre nuevo.
Necesito esa libertad.
Por eso no sabe que tengo mi departamento, esperándome y totalmente amueblado.
Me ahogaría la convivencia.
Ahora, si tengo tiempo, la veo un rato y si no quiero verla, me invento algún trabajo.
No sé cuánto tiempo voy a poder seguir así.
Hablo todos los días con ella, por teléfono, eso sí.
-Cenamos en 15 minutos.
Me avisa, mientras yo me acerco a saludarla.
Luego voy a la habitación de mis padres, mi papá estaba mirando un partido de fútbol recostado en la cama.
Mira la televisión desde allí, porque mi madre suele hablar por teléfono cuando cocina, y siempre le pide que baje el volumen de lo que él está escuchando.
Son muchos años de matrimonio, se llevan bien porque se conocen mucho.
Tres veces por semana, por la mañana, voy hasta la empresa en donde a esta altura soy gerente.
Trabajo de 8 a 14 hs y luego me quedo en mi propia oficina hasta las 18 horas como mínimo, y los días que no voy a la empresa, estoy todo el día en la oficina, Gabriel tiene un horario parecido en la empresa en donde trabaja él.
En nuestro emprendimiento contamos con tres empleados.
Estamos pensando en contratar una cuarta persona, el trabajo que tenemos es bastante y nos siguen llegando nuevos proyectos todo el tiempo.
Por Gonzalo
Como tantos jueves, nos encontramos con Gabriel y Rodrigo.
Rodrigo propuso ir a un pub que tenía un par de mesas de pool, nos dijo que la otra vez había ido y tenían unas hamburguesas espectaculares.
A último momento se nos unió el primo de Gabriel, Emanuel, a veces venía con nosotros, es de nuestra edad.
Con cervezas de por medio y charlas informales, cenamos en ese lugar.
-¿Qué mirás Gonzalo? Te distrajiste mil veces.
Me pregunta Gabriel, que estaba de espalda a las mesas de pool.
-Un culo, un culo espectacular.
-Pero los culos son mi especialidad.
Dice Gabriel, dándose vuelta.
-La voy a encarar, a la de pantalones blancos.
Les aviso.
Eran cuatro chicas que estaban jugando al pool, hacían desastres más que jugar al pool, pero estaban las cuatro, bastante buenas.
-Vos que siempre bocaneas que te gustan las mujeres maduras, te cuento que esas chicas no sé si llegan a los 20 años.
-¿Le viste el culo?
Insisto yo, que no puedo despegar mi mirada del culo de esa chica.
Le pido al camarero que quiero un par de fichas para una mesa de pool, por supuesto, le pedí la que estaba más próxima a esas chicas.
Mis amigos se mataban de risa.
-Lo que hace un buen culo, dejamos de charlar y menos mal que terminamos de cenar.
Dice Ema.
Le di el último trago a mi cerveza y me levanté, seguido de mis amigos.
Cuando nos acercamos, me di cuenta que Rodrigo tenía razón, eran chicas que estaban cerca de sus 20 años.
Mierda, no me gustan las pendejas, pero ese culo me perdió.
Comenzamos a jugar en la mesa de al lado y ellas siguieron jugando como si nosotros no existiéramos.
Con mi taco de pool, inmediatamente, incomodé a la chica que me había gustado.
-Perdón.
Le dije sonriendo.
Ella me devolvió la sonrisa, cuando la miré de frente, quedé más impactado de lo que estaba por su culo.
Tenía unos ojos verdes, hermosos, una cara que parecía un poema, una boca que me invitaba al beso y su pecho, que sin ser grande, me estaba llamando a acariciarlo, era alta, no demasiado, pero me llegaba a la nariz, aunque tenía zapatos de tacos altos.
Todo en ella me gustó.
Hacía mucho que una mujer no me impactaba así.
Era jovencita, es verdad y no suelo acercarme a mujeres tan jóvenes, las más grandes saben lo que quieren y no esperan mucho, cuando en lugar de darles mi número de teléfono, les pido el suyo y les digo que las llamo.
Casi nunca las llamo.
Ella me miró y dándome la espalda, siguió en lo suyo.
Mi mirada bajó, descarada, hacia su culo.
Nos miramos con nuestros amigos.
Inmediatamente Gabriel molestó a otra de las chicas, estuvimos haciendo eso un par de veces.
-Soy Gonzalo.
Le terminé diciendo a la que me gustaba.
-Hola Gonzalo.
Parecía que me estaba cargando, al menos yo tuve esa sensación.
-¿Cómo te llamás, preciosa?
Algo me decía su mirada, no supe interpretar que era.
-Me llamo Debora, pero me dicen Deby.
-Sos hermosa, Deby.
Ella me sonrió y mis ojos se posaron en su boca, y la tentación por besarla era casi irresistible.
Con un dedo le delineó sus labios.
-Muero por besarte.
Le dije y casi no podía contenerme.
Nunca me había pasado, eso de desear tanto a una desconocida.
-¿Nos vamos por ahí?
Le pregunté y la estaba invitando a tener una noche de sexo.
-No te conozco.
Hizo una pausa y sonrió de una manera muy rara, parecía estar jugando conmigo.
-No me voy por ahí con desconocidos.
-Soy Gonzalo Carevig, soy ingeniero civil, tengo 30 años…y me muero de ganas por estar con vos.
-Soy Debora Villanueva, tengo 21 años y estoy estudiando la licenciatura en nutrición…sigo sin conocerte…y estoy con mis amigas.
-Nos podemos ir conociendo …soy inofensivo…
Digo, acercándome más a ella y la estoy rozando, detrás de ella está la mesa de pool, no se puede mover más, doy otro paso hacia adelante y ya la tengo pegada a mí.
Mi mirada no se puede apartar de su boca, me incliné hacia ella y la besé, hambriento, abriendo su boca con mi lengua y casi obligándola a devolverme el beso, apenas me puedo dominar para que mis manos no vayan a su culo, presiento que si lo hago, me voy a ligar un cachetazo, pero estamos tan pegados que estoy sintiendo su pecho agitado y su estremecimiento.
Su boca es el sabor más dulce que tuve en la mía.
Ahora sí, la estoy deseando como un condenado y no avanzo más porque estamos en un pub y está lleno de gente, sino, la desnudaría acá mismo.
-No sos tan inofensivo.
Me dijo, cuando paré para respirar y dió un paso hacia un costado.
Sentí cierto vacío cuando dejé de sentir su cuerpo cerca mío.
-Te lo juro que sí lo soy y que la podemos pasar muy bien.
-No lo dudo…sos grande…¿Estás casado?¿Tenés novia?
Por eso no salgo con jovencitas, las veteranas no preguntan mi estado civil o amoroso.
-No estoy casado y no tengo novia.
Ella sonrió y sentí que estaba conteniendo una carcajada.
Pensé si había alguna posibilidad que me conozca o que conozca a Marta, descarté esa idea.
Si ella me conociera, yo también lo haría con ella y no la conozco, de eso estoy seguro, no podría olvidarme de semejante belleza.
Noto que Gabriel está charlando con una de las chicas que estaba jugando al pool con Debi y Ema y Rodrigo están charlando con las otras dos amigas.
-Me gustás mucho, podemos ir a tomar algo a otro lugar.
Le insisto, nunca me costó convencer a una chica y ella se está resistiendo, hasta ahora.
-No lo creo…ya te dije, no me voy por ahí con desconocidos.
-Te dije que podemos conocernos…mucho.
Hace un gesto raro con los ojos.
-Conozco a los de tu tipo y…
-No sabés como soy.
Me defiendo ¿Se estará haciendo rogar?
Le rogaría toda la noche, si al final logro tenerla en mi cama.
-Estoy segura que tenés novia.
-Soy libre, libre como el viento.
Ella se ríe.
-Interrumpieron nuestro juego.
Dice, cambiando de tema.
-Podemos jugar nosotros dos, a otra cosa.
-Prefiero seguir jugando con mis amigas…al pool.
Me aclara y ahora sí, siento que me está seduciendo.
Es que su cuerpo me está dando señales que le gusto, se apoyó contra la mesa de pool de una manera muy sugerente.
Estoy perdiendo el control de la situación, o tal vez nunca lo tuve.
Me está provocando, es eso, lo hace con su forma de moverse, de hablarme, de mirarme.
No comprendo por qué, con sus palabras me dice que no y con su cuerpo me invita al pecado, más que al pecado, me está invitando a visitar al mismo infierno…y yo acepto, gustoso, la invitación.
Quiero que caiga en mis brazos y poder estar yo, en una zona de confort, porque la que parecía estar cómoda con la charla y negándose a estar conmigo, era ella.
Me está volviendo loco y luego de probar su boca, quiero probarla toda, desnudarla y recorrer su piel hasta el infinito.
-Tus amigas están entretenidas y posiblemente terminen la noche con mis amigos.
Ahora sus carcajadas salieron de su garganta y parecía gozarme.
Era como que estaba muy segura que ninguna de sus amigas iba a sucumbir ante mis amigos.
No puede ser tan difícil seducir a una pendeja.
Me vuelvo a acercar, quiero que no quede ni un espacio entre los dos.
Ella no se aleja, es como que me está desafiando.
Está muy segura de su belleza y sus gestos y los movimientos de su cuerpo, son tan sugerentes que no hacen más que descontrolarme y cada segundo que pasa, la deseo más.
-Estoy seguro que vos tenés tantas ganas de mí, como yo de vos.
Sus ojos se clavaron en los míos y creo que me hechizaron, me quería fundir en ella.
-Eso no significa que terminemos la noche juntos.
Es morbosa y diabólica.
Me reconoció que le gusto y que también me tiene ganas.
La volví a besar y está vez, con un beso mucho más profundo que antes.
Mis manos se deslizaron, disimuladamente, hasta su pecho y sentí su sobresalto y como se estremecía.
Ahora sí el control era mío.
Mi sangre hervía.
El control sobre ella lo tenía yo…pero el de mi cuerpo era evidente que no lo tenía.
-Debi…vamos.
Le digo sobre su boca, porque sé, que hasta que no la tenga, mis ansias no se van a aplacar.
Es ella la que profundiza el beso que nos estamos dando y mi excitación ya estaba a un nivel animal.
Luego se separa y muy tranquilamente me repitió que no se va con desconocidos
Está jugando conmigo.
Es tal cual como lo pensé antes, es morbosa, ella sabe, porque me sintió, que estoy a punto de estallar, parecía que se quisiera asegurar que no me olvide de ella.
-¿Chicas, vamos? Es tarde.
Sus amigas le dijeron que la estaban esperando.
-¿Me das tu número de teléfono?
Ya a esta altura, le debo parecer un baboso.
Me guiñó un ojo y se fue sin contestarme.
Cuando ellas llegaron a la puerta del pub, se escuchó como las cuatro amigas estallaron en carcajadas.