Portada de la novela Kashmir. Capítulo I: La iniciación

Kashmir. Capítulo I: La iniciación

9.0 / 10.0
Bajo un régimen opresivo, la vida de la estudiante Carena Weisz cambia drásticamente al involucrarse en una secta mística de carácter rebelde. Su ingreso en este oscuro mundo clandestino no responde a una convicción política, sino a su pasión ciega por John Martell. Este antropólogo, ya integrado en la logia, la arrastra hacia una espiral de secretos y peligros donde la obsesión romántica se entrelaza con la lucha contra el sistema establecido.
Resumen de Kashmir. Capítulo I: La iniciación
Bajo un régimen opresivo, la vida de la estudiante Carena Weisz cambia drásticamente al involucrarse en una secta mística de carácter rebelde. Su ingreso en este oscuro mundo clandestino no responde a una convicción política, sino a su pasión ciega por John Martell. Este antropólogo, ya integrado en la logia, la arrastra hacia una espiral de secretos y peligros donde la obsesión romántica se entrelaza con la lucha contra el sistema establecido.
Leer más

Kashmir. Capítulo I: La iniciación Capítulo 1

—“¡Te digo que esta vez sí va a funcionar!”

—¿Estás segura de lo que estás diciendo?

—“Completamente. Lo vi en una de esas patéticas películas que ruedan en las tardes. No recuerdo su nombre… el tipo se llamaba James Coles o algo así y estaba más loco que tú”.

—12 monos, querrás decir —agrego, fastidiada.

—“¡Esa! ¡Sí! Después de que el James Cole de la película escapa del hospital psiquiátrico donde lo encerraron, deja un mensaje de voz en un número monitoreado por los científicos del futuro, luego de llegar a Baltimore en 1990 y no en 1996 como estaba previsto”.

—Sabías que no resultó ¿verdad? ¡Esto es una estupidez!

—“¡No! ¡Claro que no! Escucha con atención: Esta vez no intentaremos escapar en forma física, no. Lo haremos de otra manera. Algo así como... desde otro plano, desde otro lugar. Hablo de un lugar inaccesible en la memoria de una mujer que ya no serás tú. Le dejaremos una pista a la Carena del futuro, de modo que ella pueda encontrarla y arregle todo este asunto. Es así de sencillo. ¿Qué te parece?”

—Ah ¿de veras?

—“Mira, entendí el tono de ese gélido: “Ah”. ¿Por qué haces esa mueca? ¡Pereces sufrir un ligero retraso mental! ¡No, mejor dicho, un completo retraso mental!”

—¿Por qué mejor no nos olvidamos del asunto?

— “Hablo en serio, Carena”.

—¿Cómo no te das cuenta de que este no es un nuevo plan? Simplemente ¡es una nueva versión de todos los fracasos anteriores!

—“¡No seas insolente! Todos esos intentos fallidos tuvieron algo en común: intentamos sacar ese cuerpo flaco, envuelto en esa bata de enferma, con su cabello corto y trasquilado, ese rostro demacrado y ojeroso, con relictos de moretones...”

—Oh, gracias —interrumpo—. ¡Me halagas! ¡¿Por qué mejor no te callas?!

—“Nada de eso importa ahora, Carena. Luego lo piensas. El punto es que es imposible escapar de aquí. Por esa razón, inventé este nuevo plan. ¡Es brillante, es innovador y lo mejor de todo, funcionará! En este momento lo único importante es que levantes ese trasero flaco y consigas el jodido lápiz y el papel. Vas a tener que decidir, decidir de verdad si vas a darte por vencida o si vas a ganarle una a estos bastardos”.

¿Y qué pasaría si no escucho a la voz en mi cabeza? Mi buena consejera, la voz de mi vieja amiga Araminta, asentada en alguna región de mi cerebro desde hace ocho meses, quizá. Tal vez sea el año 2002. No lo sé. Ahora me es difícil determinar el tiempo con exactitud. No sé si han transcurrido días, semanas, meses o años desde que llegué aquí, al viejo y olvidado Hospital Real Psiquiátrico de Cameron, un territorio destinado a cuidar —y vigilar— a los “peligrosos y diferentes” o mejor dicho, para silenciar a los que con nuestra manera de pensar, sentir o comportarnos, resultamos intolerables para la sociedad. Bastante bien conozco la miseria de esta sociedad y la crueldad de este mundo, pero no es de eso, al menos por el momento, de lo que quiero hablar... Sigo contemplando el paisaje encerrado en el marco de la ventana: árboles teñidos de matices verdes, amarillos, ocres, naranjas y rojos vivos. Todos entremezclados. El cielo se está haciendo dorado. Considero la propuesta de la voz. ¿Qué otra alternativa tengo?

Cosas terribles pasaron y asumo que de muchas soy culpable. Quisiera poder remediarlas algún día, pero no creo tener el valor para enfrentarme otra vez con aquellos terribles secretos ocultos en las profundidades del océano, del bosque. Confieso, bajo tortura mental —más cruel todavía— que la culpa la tuvo la más turbia de mis pasiones, la cual, me condujo directo al camino sin retorno de lo que es ahora mi locura.

Cuando intento analizar a la luz de mi pasado los deseos que motivaron mis actos, me encuentro girando en torno a un fugaz episodio de amor que viví en medio de mi insalvable soledad. No puedo decir que mi vida haya sido siempre oscura y solitaria. Solitaria, quizá. Alguna vez tuve una vida corriente con aspiraciones, sueños y esas cosas que acostumbran tener las personas “normales” a fin de fijarse un propósito en la vida. No obstante, hubo un punto de mi existencia, trágico y dichoso a la vez, en el que mi corazón vislumbró el más desmedido de mis deseos. Colmada de momentos mágicos, me dejé arrastrar a un mundo cada vez más raro y oscuro. Algo terrible llegó con aquellos momentos —algo que aún ignoro en qué medida, algo que aún sigue estando allí— y los transformó prontamente en el monstruo horrible que me trasladó hasta este punto de mi vida. Hoy, acosada por mis extrañas fantasías y sueños, acepto con tristeza, que aquel episodio de amor quedará enterrado para siempre en algún lugar de mi memoria y con él, los terribles secretos de aquellos días.

Aunque quizá… tal vez…

Estoy convencida, sin embargo, que el deseo obsesivo de mi pasado continúa más vivo que nunca y la insistencia de mi pasión me grita volver, volver...

Vuelvo a ser consciente de mi realidad en el sanatorio. Una enfermera no me quita la vista desde el centro del salón y se acerca. Lleva una bandeja metálica repleta de medicamentos. ¡La roja! ¡Esa es mi pastilla! ¿Haloperidol u Olanzapina? No lo sé. ¡Antipsicóticos para todos! Dicen que debo tomarlas para dejar de ver u oír cosas que no existen. No soy tonta. Sé a qué se refieren: el empeño de mi cerebro en creer que la figura de mis sueños es real. En lo que a mí se refiere, debo confesar que ya no me importa si es real o no. Descubrí que puedo jugar de manera ilimitada con los doctores para hacerles creer o no, lo que yo quiera.

De repente, el hombre intergaláctico me sorprende detrás de mi asiento y me habla al oído con voz nerviosa.

—¿Ya vienen? —pregunta, dirigiéndose al techo del salón—. Quiero ir con ellos... con los seres venidos de las estrellas.

Me habla, pero no es a mí a quien realmente habla. Me mira, pero no es a mí a quien realmente mira. Me estremezco al escuchar aquellas palabras: “seres venidos de las estrellas”. Alguna vez lo escuché, podría ser posible... los seres cósmicos. ¡No! Agito espasmódicamente las manos cerrando los ojos, como queriendo apartar una horrible visión.

—Tranquila, Carena. Nadie quiere hacerte daño —dice la enfermera quien finalmente ha llegado a mi lugar y me tiende con amabilidad, la pastillita roja y un vaso con agua.

La miro con expresión desconfiada y tomo la pastilla de un golpe.

—“¡No! ¡No has debido tomar la pastilla! —exclama la voz—. Ahora, ¿cuánto tiempo nos queda?”

—¡Demonios! Por la posición del sol asumo que pronto serán las seis.

—“Oh no, muy mal asunto”.

—¡Lo sé! ¡Lo sé! En unos instantes ya no tendré el control sobre mi mente y mi cuerpo, perderé el conocimiento y ¡hasta mañana, Carena!

—“¿Lo harás?”

—Sí —digo, poseída por esa loca idea—. Tengo que concentrarme. ¡Debo hacerlo!

—“Entonces hay que empezar esta fase de la operación de inmediato. Olvídate de la pastilla, Carena, debes controlarte. Observa la escena. Ubica el lápiz y el papel. ¡De prisa!”

El amplio salón de paredes blancas está repleto de mesitas y sillas acolchadas, todas regadas en cualquier parte y en ellas juegan los pacientes con múltiples juegos de mesa: parchís, dominós, ajedrez y damas. Ventanales muy altos y enrejados inician a un poco más de un metro del suelo. Reina una atmósfera intranquila caracterizada por el delirio, la agitación y el furor. Deambulan sin orden ni concierto los furiosos, los peligrosos o como dice el doctor eufemísticamente: los pacientes mentales. Gordos, flacos, altos, bajos, jóvenes, viejos, tristes, risueños, tranquilos e inquietos. ¡Todos bien locos! Un hilo musical ambienta el lugar: lamentos, murmullos, cuchicheos y uno que otro grito estridente. Los lápices y las hojas se encuentran encima de la barra de la recepción situada detrás de la puerta principal del salón, donde una enfermera gorda parlotea amenamente por teléfono. La puerta está cubierta por una malla metálica y cerrada con llave, custodiada además, por un guardia flemático. Tres enfermeras atienden a algunos pacientes. Un guardia recorre lentamente los espacios con las manos entrelazadas detrás de la espalda. A mi derecha, uno de los grandes ventanales filtra a través de sus paneles de vidrio los últimos rayos del sol. Frente a mí, la mesita donde reposa el partido de ajedrez que abandoné y a mi izquierda, el desastre que se avecina...

—“¡Eh, Carena! Los pacientes están muy alterados hoy —susurra la voz en tono de malicioso soborno—. ¡Eso está a nuestro favor!”

—Así es —afirmo con expresión calculadora—. Solamente un milagro evitaría que las enfermeras y los guardias adviertan mi propósito.

—“¡Entonces, mézclate entre la muchedumbre de locos, Carena! ¡Ahora!”

Continuar leyendo

Kashmir. Capítulo I: La iniciación de contenidos

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede interesar

Nuevos lanzamientos de novelas

Portada de la novela El Ángel de la mafia
9.4
Gio, el imponente líder del clan Moretti, se comprometió a cuidar de Angélica desde siempre. No obstante, el tiempo transformó ese deber en una pasión ilícita que ignora su vínculo como tío y sobrina. Angélica, heredera del imperio criminal en Chicago, ha conseguido todo en la vida menos el amor del hombre que anhela. Tras años de silencio, Gio desafía las normas sociales al pedirle matrimonio, imponiéndole el rol de madre de su sucesor.
Portada de la novela EL SECRETO DEL ALFA. Doble vida con la humana curvy
7.9
Selina es una mujer de curvas pronunciadas que suele ser juzgada por los demás, pero su existencia da un vuelco tras cruzarse con el frío y autoritario Ares. Él encabeza una manada de hombres lobo que guarda un rencor profundo hacia los humanos, lo que convierte su mutua atracción en algo peligroso. Sin saber que el mundo sobrenatural es real, Selina se ve atrapada por el destino junto a este Alfa en un vínculo lleno de misterios y choques inevitables.
Portada de la novela Embarazada despues del Divorcio
8.4
Elisa se esfuerza al máximo trabajando para financiar la operación de su hermano. En su angustia, pacta con Leonardo Casanova, un magnate frío que busca un heredero por su herencia. Pese a que ella se enamora, él anula el trato y pide el divorcio sin saber que Elisa espera un hijo suyo. Ella escapa para salvar al bebé, pero el destino provoca un reencuentro con Leonardo, quien, arrepentido, hará todo lo posible para no perderla de nuevo.
Portada de la novela ENAMORADA DEL JEFE
7.9
Lo que comenzó como un simple juego derivó en una rivalidad feroz donde vencer al otro era la prioridad absoluta. Esta obsesión mutua nos sumergió en una espiral de traición, odio y deseos de venganza. Cegados por el rencor y la ambición, no previmos el daño colateral de nuestra guerra hasta que una mujer inocente quedó atrapada en el fuego cruzado. Su vida se apagó por nuestra culpa, dejándome ahora con el peso eterno de su trágica muerte.
Portada de la novela La amarga venganza de una esposa
9.5
Lo que parecía el matrimonio perfecto en México resultó ser una cruel red de engaños tejida por Bernardo. Alegando una falsa enfermedad para no darme hijos, mi esposo contrató en secreto a Camila como vientre de alquiler. Al descubrir su plan de boda oculta y sus constantes mentiras, mi desolación se convirtió en un gélido deseo de justicia. Mientras él simula viajes de trabajo, yo ya coordino con expertos para ejecutar mi amarga venganza.
Portada de la novela La Rebelde De Los Alexandrov
9.1
Jennifer Collins llega a Rusia para reiniciar su vida, pero termina vinculada a seis influyentes hermanos que la reclaman como su mujer. Durante su convivencia, ella utiliza su carácter rebelde para ayudarlos a superar heridas del pasado, provocando que todos se enamoren profundamente. No obstante, bajo la opulencia y la pasión de esta unión, se oculta un misterio familiar que amenaza con salir a la luz y cambiarlo todo para Jennifer de forma definitiva.
Capítulos
Leer ahora
Compartir
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados.