Capítulo 2

Capítulo: Habitación VIP. 

El chofer sujetó a Meylin, la subió al auto a la fuerza, dió vuelta subiendo a toda prisa y encendió el motor para luego acelerar.

De camino por las calles, la chica mordió su labio inferior aguantando la incomodidad que tenía entre sus piernas.

El hombre que iba a su lado dándose cuenta de esto esbozo una sonrisa, se frotó las manos mientras miraba a la niña con deseo y dijo: —Soy Ben Gordon, y desde ahora serás mi chica, mi mujer o como quieras llamarlo —la sujetó por el antebrazo y la acercó a él, obligándola a mirarlo. —¿Entendiste bien? —su aliento apestaba, e hizo que la chica sintiera náuseas. 

El hombre ejerció más fuerza para que ella le respondiera, pero la niña al sentir el dolor solo asintió con la cabeza. —Ahora bésame —ordenó con desdén, pero ella se negó a hacerlo, y como pudo se soltó de su agarre, sus rápidos movimientos hicieron reír al hombre una vez más. 

—Déjame, no me toques —farfulló débilmente. 

—Así me gustan, difíciles, a los hombres nos gustan las chicas así, ya verás lo que voy a hacer contigo —musitó e intentó subirse sobre ella. 

El chofer que todo lo estaba observando por el espejo retrovisor, frunció el ceño al ver tal escena, una chica linda y pequeña; con un hombre tan asqueroso como ese. —¿Señor al hotel de siempre? —preguntó interrumpiendolo. 

Eso había funcionado, Gordon se sentó pesadamente y enderezó su cuerpo con rabia. —¡Si, si ya lo sabes por qué preguntas! —Grito con arrogancia. 

—Lo siento señor —dijo el hombre mientras miraba por el espejo retrovisor. 

La niña aturdida y débil susurro llamando la atención del hombre: —Quiero agua.

—¿Qué quieres que? —preguntó de mal humor.

—Agua, por favor —replicó un poco más fuerte, necesitaba agua para mantenerse despierta. 

—Está bien, te daré agua —contestó, mientras buscaba una botella. —Ten —dijo, entregando la botella de mala gana. 

la hermosa chica desesperada y como pudo, la abrió y la bebió de un solo trago. 

—La pasaremos bien ya lo verás —expresó, el hombre mientras se reclinaba en la silla del auto, esperando a llegar al hotel, y desesperando a la pobre chica. 

La niña tristemente se dedicó a ver por la ventana, no podía creer que hubieran hecho eso con ella, sus lágrimas brotaron sin previo aviso.                          

"Mamá, si me ayudas a salir de esta, te prometo que iré a visitarte más seguido al cementerio" se dijo a sí misma.  

El auto se detuvo después de un rato. —Señor, hemos llegado —dijo el chofer, despertando los sentidos de Mey, y poniéndose en alerta. 

—Bien —dijo el hombre con voz ronca mientras se acomodaba en su silla, volvió para ver a la chica a su lado. —Ahora escúchame bien niña, entramos allí, y no intentes nada o tu padre, tu hermana o tu madre, van a pagarlo muy caro —la amenazó y se acercó a ella sujetándola por el cuello con fuerza.                                                                                                          

La pequeña chica al verlo tan de cerca dedujo que podría tener unos sesenta y tantos, su aliento apestaba a huevo podrido, y tal vez era eso lo que no dejaba que su cuerpo reaccionara más rápido a la droga, la mantenía despierta.                                                                                                   

Gordon la sujetó por la mano y la sacudió para preguntarle: —¿Escuchaste? —la niña al sentir la sacudida, quedó atónita porque no había escuchado nada de lo que le había dicho el hombre.

Así que con miedo dijo: —No.

Él frunció el ceño. —¿Estás en este planeta? —le preguntó ejerciendo fuerza una vez más en su antebrazo, lo que hizo que ella frunciera el ceño soportando el dolor. 

—Si… sí señor —murmuró. 

—Bien, entraremos allí a ese hotel, yo no entro a cualquier hotel niñita, este es uno de 5 estrellas, es magnífico por dentro, solo gente de clase alta viene aquí, tu entraras como mi hija y me llamarás papá allí dentro, es simple, con eso no llamaremos la atención —el hombre le contó el plan a Mey, quien estaba horrorizada—. ¿Ahora si entendiste bien? —le pregunto mientras le daba dos palmaditas en las mejillas. 

Ella asintió con la cabeza repetidas veces, asustada.                         

—Si, entiendo. 

—Bien vamos, ha… y te recuerdo una vez más niña, no intentes nada, no intentes escapar, porque si escapas, tu familia la pasara mal; muy mal —manifestó, ella solo asintió, por ahora solo podía hacer lo que él le decía. 

El chofer solo negaba con su cabeza sintiéndose impotente, no podía hacer nada, a su edad nadie contrataba personal tan viejo y necesitaba alimentar a su familia. 

El señor Gordon, salió primero del auto, dio la vuelta y luego le abrió la puerta a su acompañante, aún sintiéndose mareada por poco cae al salir del auto. —Ten cuidado niña tonta, no vayas a llamar la atención allí dentro o la pasarás mal, no seré suave contigo —le amenazó de nuevo. la chica al oír eso, se arregló el vestido y acomodó sus tacones.  —Arréglate también el cabello por el amor de Dios ¿que eres? — masculló con desdén. 

La chica se acomodó el cabello y secó su sudor con la mano, sentía que la temperatura estaba subiendo, al ver esto; él soltó una risilla burlándose de la chica. 

—Ya está haciendo efecto en ti, mejor movámonos —susurró cerca de su odio, mientras sostenía la mano de la niña que luchaba con su propio cuerpo. 

Mey, frunció su ceño al escucharlo.  "¿Efecto en mí, que maldita mierda me dieron?", se preguntó a sí misma, entraron al hotel y lo que no esperaba el señor Gordon, era que Meylin, llamara tanto la atención, en ese momento ella sintió que el hombre le apretó la mano, sabía que debía hacer. 

—Papá, este hotel es muy hermoso —expresó ella, completamente nerviosa.

—¿Te parece hermoso hija? —inquirió el hombre, para dejar de llamar la atención de los presentes, mientras disimulaba estar sorprendida por lo bello que era la recepción del hotel, buscaba la manera de escapar de las garras de este hombre.                              

se acercaron a la recepción y enseguida pidieron una habitación VIP. 

En un momento se sintió más incómoda que antes, se sintió aún más caliente, se mordió con fuerza el labio inferior volviendo a sus sentidos. 

—Ya está, vamos cariño —dieron vuelta, aun sosteniendo a la chica de la mano.                  

—Si papá, ¿puedo entrar a la piscina más tarde? —colaborando inquirió, delante de la recepcionista mientras seguía pensando en una manera de huir, aun no podía hacerlo, pero se obligaba a sí misma a seguir con este plan. pronto las palabras del hombre hicieron eco en su cabeza. "Si, escapas tu familia la pasara mal, muy mal". sonó el timbre del ascensor volviendo a la chica a su realidad. 

—Vamos —sin recordar en qué momento subió al ascensor, quedó atónita al entrar al piso de habitaciones.                                                          

Su cabeza estaba hecha un caos. "¿Por qué pensaría en el bienestar de ellos, si me vendieron?" pensó. "No puedo dejar que me hagan esto, mi vida sería un completo desastre, no lo haré; debo escapar". se dijo dándose fuerzas.

pensando en una forma de escapar, volvió a sentir algo entre sus piernas, contrajo esa zona con fuerza, bastante incómoda y sin que el hombre se diera cuenta, se volvió a morder el labio inferior, mientras observaba los números de las habitaciones rogando, que aun no la encontrasen.

—Habitación 554 —susurro, mientras caminaban buscando la habitación. —Busca habitación 554 VIP —ordenó el hombre. 

Sintiendo que su corazón se saldría y que su tiempo se estaba agotando rogó desde lo más profundo de su corazón que latía sin control. "Mami ayúdame"

Capítulo 3

Capítulo 2: Vístete y lárgate.

—Aquí está —manifestó Gordon, y al decir eso la pequeña niña recobró todos sus sentidos, se soltó como pudo del agarre del hombre y corrió sin detenerse, pero aun así sentía que su debilidad no la dejaba correr como quisiera, enterró las uñas en las manos para mantenerse y seguir corriendo. 

El hombre quedó aturdido al ver que su víctima se había soltado de su agarre. —¡Eres una Maldita! —gruño, al mismo tiempo salió corriendo detrás de ella, pero para él, era imposible alcanzarla ya que su peso no se lo permitía. 

No muy lejos la niña, visualizo a un joven camarero saliendo de una de las habitaciones, la puerta estaba a punto de cerrarse, pensando que estaría desocupada, sin más entró, cerrando la puerta detrás de ella, con un profundo suspiro se apoyó en esta, sintiéndose a salvo. 

Mientras tanto del otro lado, Ben, se acercaba pero no vio a la chica por ningún lado, el joven camarero aun sorprendido por lo que acababa de presenciar, se percató de la situación, ayudando a la chica ignoro lo sucedido, dando vuelta en sus talones se alejó sin más. 

—¡¿Hey, has visto a una chica por aca?! —el chico solo negó con la cabeza y cerró la puerta del ascensor. —Maldita sea —masculló. —¿Dónde estás, dónde te metiste? 

Encontrándose aún en la puerta al escucharlo cerró sus ojos con fuerza rogando que se fuera, aún podía sentir el calor en su cuerpo y volvió a sentir algo entre sus piernas, las apretó con fuerza, se retiró los tacones de 8 cm, que llevaba dejándolos a un lado de la entrada, y levantó la cabeza agradecida.                                                                                                  "Gracias Mami". susurró, pero en ese momento escuchó un golpe y retrocedió lentamente, pensando que el sonido venía de afuera, así que sin hacer ningún ruido fue retrocediendo lentamente, esperó y al no escuchar más nada se tranquilizo, sintiéndose excitada pensó que necesitaba una ducha de agua helada, no pensó que podría haber un huésped allí. 

sintiendo el calor más desesperante se  retiró el vestido, este cayó lentamente al suelo sin hacer ningún sonido, quedando solo en ropa interior, se acomodo el cabello a un lado y se retiró el sujetador; quedando en bragas, aun seguía de espaldas pero al darse la vuelta, abrió sus ojos lentamente y se encontró con un enorme pecho masculino.                                                                                                          

el hombre estaba semidesnudo y ella se sobresaltó al verlo llevando sus manos a la boca, para no gritar, y dio dos pasos hacia atrás. 

Con el susto que se llevó se le olvidó por completo que estaba casi desnuda, sus movimientos y su cuerpo sexy hicieron que el hombre que estaba en la habitación, tragara saliva y algo en su pantalón se endureció.  

Martín Walton, estaba completamente paralizado al ver a la bella mujer frente a él, frunció el ceño y le preguntó: —¿Quién te ha enviado? —masculló, mientras seguía mirándola, sus senos estaban descubiertos y no podía quitar sus ojos de ella. 

La chica miró también al hombre de pies a cabeza y su entrepierna comenzó a palpitar. —Nadie. me ha. enviado —pronuncio con dificultad, el hombre no entendía por que era reacio a sacarla, en cualquier otra situación, habría sacado a cualquiera que se hubiera atrevido a entrar a su habitación sin previo aviso, pero al ver a esta pequeña, su corazón se agitó. 

Seguía sin entender por que su cuerpo reacciono de esa manera, era completamente quisquilloso, pero pronto volviendo en sí, se volvió desagradable y con desdén le preguntó: —¿Quién te dijo que vinieras? —su voz era fría, y la niña al escucharlo tembló, pero el cosquilleo en su entrepierna, no dejo que ella reaccionara a esa pregunta.                     

—Hum —soltó un gemido—. Por Favor ayúdame —rogó, con voz sexy ya el efecto de la droga había hecho estragos con ella, se acercó al hombre y estiró su mano para tocarle el pecho, pero él la sujetó antes de que pudiera hacerlo.    

—Vístete y lárgate —masculló, soltando la mano de mala gana haciendo que la pobre chica se tambaleara por lo débil que se encontraba, pero antes de caer, él, en un movimiento rápido la sujetó y cayeron juntos sobre la cama, dejando el bello rostro de ella a su vista. "Es hermosa " pensó para sí mismo. 

La pequeña mujer también al verlo su corazón se movió desenfrenadamente. —Oh, Por Dios —murmuró ella, se mordió su labio inferior, y sin poder aguantar más lo besó. 

Él no pudo rechazarla al sentir su cuerpo casi desnudo sobre él, sin poder soportarlo más gruñó:—Seras mia —dio la vuelta acomodando a la niña, debajo de su cuerpo, abrió sus piernas con delicadeza penetrandola al mismo tiempo, al verla fruncir el ceño bajo el ritmo.

La habitación se llenó de una completa oscuridad pasional.

******

Al día siguiente la chica se movió incómoda, la luz del sol que penetraba por medio de las cortinas daba en su rostro, abrió los ojos de golpe, al recordar lo que había sucedido el día anterior, se sentó en la cama en un saltó y sintió un dolor inexplicable entre sus piernas. 

"¡Ouch!" lloró, mientras se inclinaba hacia atrás poniendo sus manos en la cama sintió algo suave, cerró sus ojos con fuerza y volvió su rostro para ver que era, poco a poco abrió uno por uno, al ver a un hombre allí acostado, se levantó en un brinco bastante asustada, al mismo tiempo recogió la colcha para cubrirse. 

"Hum! Chilló de nuevo al volver a sentir el dolor, y al retirar las sábanas de la cama, vio las manchas de sangre que habían en ella, sabía perfectamente lo que significaban. 

Miró al hombre allí dormido, y quedó impresionada por lo guapo que es. En su pecho se podía ver que hacía ejercicio fuerte para mantener esa figura, su nariz, sus pestañas largas, en pocas palabras era como si hubiera sido esculpido por los mismos dioses.                                      

pensó que había sido afortunada. "Al menos no fue ese horroroso hombre", se dijo así misma, sintió dolor al recordar lo que iban a hacer con ella la noche anterior, y sus lágrimas cubrieron sus ojos. 

Sintiendo un profundo odio hacia su familia, reunió fuerzas para no desplomarse y comenzó a recoger sus prendas, para luego entrar al baño.                                                                                                                        

En la regadera con sus manos sobre la pared, sus lágrimas se mezclaban con las gotas de agua, cerró sus ojos con dolor, recogiendo su valor y orgullo. Al salir se vistió lo más rápido que pudo, encontró un cuaderno y una pluma cerca y se sentó en una de las mesas.

—Señor, espero que pueda olvidar lo ocurrido anoche, yo haré lo mismo y si en alguna ocasión nos volvemos a ver, por favor haga de cuenta que no me conoce, porque yo a usted no lo conozco. Gracias.

Termino de escribir, se levantó y caminando lentamente para no hacer ningún sonido, se dirigió hasta la puerta, pero el sonido de ella abriéndose despertó al hombre, quien enseguida abrió los ojos mirando en dirección a ella, rápidamente la niña salió a toda prisa y él se levantó de la cama, al darse cuenta que se encontraba desnudo, se colocó sus pantalones que no estaban muy lejos, sus zapatos y sacó su camisa, para luego correr detrás de ella. 

El hombre divisó no muy lejos a la mujer al llegar a las escaleras, ella corrió por estas abajo a toda prisa. —¡Espera! —grito, pero no se detuvo, pronto llegó a la recepción del hotel y salió por la enorme puerta. Mientras salía, un hombre y una mujer entraban al hotel a toda prisa sin darse cuenta de quien huía, y al mismo tiempo el asistente de Martín llegaba en el auto. 

—¡Taxi! —exclamó la niña, al llegar el auto de servició cerca suyo, subió, por órdenes de ella, el auto aceleró por todo el camino. 

Mientras tanto el joven, se detuvo en seco en la acera viendo como la pequeña huía de él. —Señor Martín —el llamado de su nombre llamó su atención, y se acercó al asistente a toda prisa. 

—¡Pronto, enciende el auto y sigue ese taxi! —ordenó, dejando al hombre aturdido, pero pensando que tal vez aquella chica que había

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