Capítulo 2

Transilvania, actual Hungría,1450.

Elennah:

Había oído hablar de él. Vladislaus Dragulia se llama, es el príncipe de Valaquia, uno de los reinos vecinos. Ha venido a disfrutar de las fiestas y el banquete ofrecido por nuestro Señor Juan Hunyadi, actual gobernante de nuestro país.

Las chicas de la servidumbre comentan que cada vez que viene, enreda a dos de ellas y las convence a realizar los actos más escandalosos y pecaminosos conocidos por la humanidad. No es solo que se deleite en ...poseerlas a ambas, sino que además disfruta viendo mujeres... haciendo actos íntimos una con la otra.

¡Es abominable!

Atenta contra todo lo que predica nuestra fe. A pesar de que es hermoso tiene muy mal carácter, es mal genioso , prepotente, tiránico incluso. Manda a azotar a sus sirvientes por las infracciones más simples.

Con todo, las demás muchachas del servicio desfallecen de admiración al verle. Yo por mi parte debo andarme con cuidado. Desde que llegó, hace dos días no parece quitarme sus enormes y malignos ojos verdes de encima.

Rezo por no haber despertado el interés de un hombre que se comporta más como un demonio que como un ser humano.

Ciudad de Ithaca, estado de Washington, USA, julio de 2021

Eleni:

Puedo considerarme privilegiada. De los miles de millones de humanos que deambulan libremente sobre la Tierra, soy una de los pocos que sabe la verdad. Los vampiros son reales existen y mi familia ha servido al más antiguo y poderoso de todos desde hace siglos.

Los Amíntoros cumplimos esa noble labor, desde que en el siglo tercero antes de Cristo, el general Amintor juró su lealtad a Filipo II de Macedonia, su hijo mayor Hefestión se crió con el hijo de Filipo. Convirtiéndose posteriormente en la mano derecha y general estratega predilecto de Alexandros III, conocido como Alejandro Magno.

Lo que la humanidad desconoce es que éste Alejandro no murió, sino que fue convertido en vampiro por una hechicera y hoy día es el Mégas de la raza sobrenatural que comenzó con él. El hermano menor de Hefestión tuvo hijos y los hijos de sus hijos han sido los sirvientes humanos de nuestro Kyrios por generaciones. Actualmente nuestro patrón se hace Alexander Philipides.

Adaptarme a la vida aqui no fue tan difícil como creía. Llegué aquí en mayo, lo cual me ha dado tiempo suficiente a aclimatarme y a hacer sufriente turismo como para saber dónde quedan los restaurntes y cómo llegar al campus de la Universidad de Cornell. El patrón de mis abuelos pagó mi beca para que estudie administración de hoteles. Mi abuelos no cabían dentro de sí de la felicidad. Yo por mi parte interpreté sus actos como lo que son. He sido desterrada.

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— Sé lo que hiciste y sé el motivo que te llevó a ello. — Kyrios Alexandros me contempla con una expresión de odio que me asusta.

— Kyrios, yo...

Eleva su mano izquierda imperiosamente. Es un gesto que conozco perfectamente. Significa que ya ha decidido lo que será de mí futuro.

— Te he inscrito en una Universidad norteamericana. Irás a estudiar allá y cuando termines tendrás un puesto asegurado en uno de mis hoteles. ¡Ahora, empaca tus cosas y lárgate de mi vista!

— ¡Cállate!— grita colérico. Se pone en pie y me traspasa con sus ojos enrojecidos de cólera.

— Hago esto por consideración a tus abuelos quiénes me han servido tan lealmente durante tantos años, si por mí fuera...¡ te estrangularia con mis propias manos y te daría de comer a los buitres!— ruge mostrando sus colmillos.

— Eres una perra malagradecida, eso es lo que eres.

Lloro a mares, silenciosamente.

— Tus actos revelan un nivel de maldad que francamente supera lo esperado en una joven de tu edad. Desobedeciste mis órdenes deliberadamente, llevaste a mi huésped hasta esa franja de playa y la abandonaste allí ... ¡sabiendo que podrían asesinarla!

Toma aire fuertemente y aprieta el puente de su nariz. Bufa exasperado y recupera su asiento.

Seco mis ardientes lágrimas con mis manos.

— Empaca todas tus cosas, el jet los llevará a ti y a tus abuelos a Atenas. En unos días sale tu vuelo hacia Estados Unidos. Espero no volver a verte nunca más.

Salí de aquel despacho cambiada. Nunca más volvería a llorar.

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La única justificación que tengo para lo que hice es que estaba enamorada. ¿Cómo no estarlo? Kyrios Alexandros parece un ángel caído del cielo. Mujeres mucho mayores y experimentadas que yo han sido víctimas de sus irresistibles atenciones y han sufrido el desengaño de su abandono.

Reproduzco en mi celular la canción Happier than Ever de Billie Eilish. Su primera parte melancólica y suave describe exactamente como me siento. Triste por la separación forzada con mis abuelos, triste por la destrucción total de mis estúpidos sueños pero más feliz que nunca por estar lejos de él.

Simplemente malinterpreté los acontecimientos. Comencé a trabajar para él tres años atrás, entonces tenía quince. Me desempeñé como sirvienta en su mansión de Atenas. Cuando mis abuelos me presentaron ante él, dijo que yo era realmente bonita y siempre me trató con la mayor cortesía, me sonreía directamente cada vez que estábamos juntos.

Lugo comencé a escuchar los comentarios de los demás sirvientes. Estaban sorprendidos de que nuestro patrón había dejado su conducta de mujeriego de la noche a la mañana y había mandado a construir una inmensa Villa en el extremo sur de la Isla de Spiros, lugar en el que planeaba asentarse con su futuro esposa.

A medida que pasaron los años me convencí a mí misma de que el Señor Alexandros estaba enamorado de mí. Todo parecía encajar, el cambio en su conducta sexual, su obvio afecto hacia mí, la orden de construcción de Villa Philipides, incluso me cree la ilusión de que no me reclamaba porque me consideraba demasiado joven y que por respeto a mis abuelos esperaba a que yo cumpliera la mayoría de edad. Cuando nos envío a buscar a mis abuelos y a mí para que fuéramos a vivir a la Villa pensé que finalmente estaba sucediendo.

Fui una ciega. Todo se vino abajo cuando cumplí dieciocho.

Días antes me había llamado a su despacho y me había encargado la compra de ropas, zapatos y otros artículos. Pensé que eran para mí, por lo tanto ignoré el pedazo de papel que tenía escrito tallas de ropa que no coincidían con las mías. Lo justifiqué pensando que se había equivocado.

La noche en que cumplí dieciocho años le esperé desnuda en su cama. Al ser vampiro no duerme pero conocía muy bien sus costumbres y siempre se da un baño antes de beber su copa de sangre a las nueve. Estaba ansiosa por hacerle saber que conocía sus sentimientos e intenciones y que estaba dispuesta a ser suya. Me envolvió en el edredón, me tomó en sus fuertes brazos y ...Me dejó caer de nalgas fuera de la puerta de su habitación.

Me llamó...algo que no repetiré y amenazó con contarle a mis abuelos lo que yo había hecho...Tres días después le escuché hablar por teléfono. Gracias a esa conversación descubrí que su guardaespaldas Patrick había ido a Cuba a buscar a la mujer que realmente había despertado su interés.

Se apoderó de mí tal nivel de celos que me dediqué a molestar a la intrusa en cuanto llegó.

La canción cambia su ritmo y el mensaje de la misma se torna abiertamente agresivo. Canto a todo pulmón junto con la enfurecida Billie. Yo no me trataría a mi misma como si fuera una mierda, como él hizo, me ha hecho odiar esta ciudad no, este puto país completo. No diré nada en internet aunque los detalles sobre su misteriosa nueva mujer harían una historia bien pagada por las revistas de chismes ni le contaré a nadie lo peor...su mayor secreto, porque eso sería vergonzoso y una venganza infantil, nadie me creería.

En cuanto aterricé aquí en el aeropuerto de Itaca tomé una decisión. ¡Al carajo la tradición familiar! Dijo que no quiere volver a verme nunca más, se equivocó. Soy yo quien no quiero volver a verlo mientras viva. En cuanto me gradúe solicitaré un empleo en cualquier hotel aquí mismo en U.S o en cualquier otro lugar del mundo.¡ Púdrete Alexander Philipides!

Capítulo 3

Transilvania, actual Hungría,1450

Elennah:

Salí esta tarde a recoger fresas silvestres al campo. Regresaba entretenida con mis propios pensamientos cuando le vi venir montado en su corcel. Cada centímetro de él gritaba peligro, la expresión de su rostro era francamente diabólica.

La cesta de fresas cayó de mi mano y corrí despavorida intentando llegar al tupido bosque para encontrar refugio allí. No tuve suerte. Me levantó del suelo como si fuera una pluma y me sentó sobre sus musculosos muslos, de medios lado sobre su silla de montar.

Grité. Grité como a quién el diablo arrastraba hacia los infiernos y a poco de galopar detuvo su caballo en un claro sembrado de rosas. Me bajó de su cabello , volví a intentar huir y se lanzó sobre mí. Tumbándome de espaldas sobre la verde hierba. Temí lo peor.

—Es increíblemente divertido ver lo asustada que estás, palomita. Anda no te hagas de rogar y dime tú nombre.

—Sabe mi nombre perfectamente, Señor. Preguntó por mí hace dos días al ama de llaves del castillo y ésta me abofeteó por - trago en seco- ... coquetear descaradamente con los invitados de nuestro Amo.

Gruñe entre dientes.

—¿Cuál de tus mejillas sufrió la ofensa, palomita? ¿Esta...- besa mi mejilla derecha.- ...o ésta?- besa mi mejilla izquierda.

Me retuerzo incómoda debajo de él.

—Déjeme en paz, Señor. Busque a otras con quienes entretenerse. ¿Que no ve que no tengo interés en sus juegos y para colmo me ha hecho perder las fresas que me encargó la cocinera? - sollozo empujándole, intentando quitármelo de encima.

—Recuperarás tus fresas, yo mismo te ayudaré, pero reclamo un precio por tu libertad.

Le miro paralizada de miedo. Toda la sangre de mi cuerpo ha abandonado mi rostro. Sonríe de oreja a oreja y susurra a una distancia demasiado inapropiada de mis labios.

—Un beso. Un pequeño beso es el precio que demando por devolverte la libertad, palomita.

Giro mi rostro alejando mi boca de la tentación de sus pérfidos labios.

—Déjeme ir ahora, Señor, se lo suplico.- susurro.

—Vamos, no es mucho pedir. Vale la pena el trueque, si lo piensas. Serás libre y yo mismo te ayudaré a juntar más fresas de las que perdiste. Anda, será solo un instante. Sólo un beso, lo prometo.

Me giro a mirarle , extiendo mi rostro hacia él y espero el roce de sus labios.

Ésta tarde, Vlad Dragulia ha robado mi primer beso.

Ciudad de Ithaca, estado de Washington, USA, julio de 2021

Eleni:

— ¿Estás segura, abuela?- miro el rostro desencajada y lloroso de abuela Cosima a través de la pantalla de mi laptop.

—Si. Lo estoy. Kyrios Alexandros ha desaparecido y esa mujer también. Al parecer nuestro Señor no pretendía desposarla , sino convencerla de que le otorgará el descanso.

Estoy estupefacta de asombro.

—Patrick cree que ha muerto. Cree que ambos lo han hecho. Los miembros del consejo están inquietos. Llevan semanas deliberando pero no se ponen de acuerdo en elegir un sucesor.

—¡Horror!

—Eso mismo digo. Fácilmente podríamos caer todos en manos de esa Cleo o del otro, el terrible Drácula. De pensarlo me dan palpitaciones.

Me muerdo las uñas.

—Recemos entonces porque Dios sea misericordioso y elijan a alguien más. Creo recordar que Gracie Mallet es una mujer muy bondadosa.

—Al igual que Georgia Spence, es una lástima que ambas estén tan lejos en la línea de sucesión al trono.

—Lo es.

—¿Cómo va tu verano? ¿Te divierte mucho?¿ Tienes amigo? ¿Te interesa algún chico?

—Mi verano va bastante bien, en cuanto a lo demás...no,no,y no. Me la paso encerrada aquí en el apartamento leyendo. Quiero comenzar las clases con algo de ventaja sobre mis compañeros.

Abuela me mira por encima de sus espejuelos.

—Es bueno que te esfuerces, hijita. Pero diviértete un poco también. ¿Ne?

— Ne, abuela.

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He decidido seguir el consejo de abuela. He dividido mi horario, por las mañanas salgo a explorar las principales atracciones de Ítaca, y por las noches estudio.

Las cascadas que pertenecen al parque nacional de la ciudad de Ítaca, son bastante bonitas. No son monstruosamente altas o imposiblemente caudalosas pero se puede disfrutar de un ambiente fresco mientras se les contempla ya que la mayoría se encuentran a la sombra en diferentes áreas cubiertas de árboles.

En el mercado se pueden apreciar alrededor de 160 vendedores los cuales producen y venden sus propias mercancías en un pabellón que ocupa treinta millas, se puedeencontrar una amplia variedad de productos, atendiendo a las más variadas necesidades. Comidas preparadas al momento, múltiples vegetales, frutas, quesos, carnes, vinos, piezas de repostería y suvenires artesanales.

Compré un delantal nuevo y un par de guantes para hornear a abuela.

De todos los lugares nuevas que he conocido, el jardín botánico de la universidad es mi favorito. Tomo mis libros y me siento a estudiar con mi espalda pegada a un tronco mientras el viento azota los cultivos de rosas, siempre me han encantado las rosas. Me gusta bañarme con jabones y aplicarme perfumes que huelan a rosas.

En cuanto comiencen las clases me mudaré del apartamento a la residencia estudiantil, ya que el patrón de mis abuelos desapareció y no se sabe a ciencia cierta quién tomará su lugar, considero que lo mejor es que abandone el piso. No sea que el nuevo Mégas de los vampiros considere mi permanencia en el lugar un irrespeto de mi parte y meta a mis abuelos en problemas.

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