Capítulo 2

Nora despertó en una cama de hospital.

Su cabeza estaba envuelta en capas de gasa que le mordían la piel como si fueran agujas.

La sala estaba vacía. Abrió sus labios agrietados para pedirle agua a una enfermera, pero su garganta le ardía y comenzó a toser con fuerza.

Se dobló y las lágrimas resbalaron por la tensión.

Un par de zapatos de cuero entraron en su campo de visión. Miró hacia arriba y encontró a Ethan mirándola desde arriba con un rostro lleno de indiferencia.

La burla habitual había desaparecido, siendo reemplazada por una tensión que hacía que sus labios se apretaran.

Esa vez, sus ojos se encontraron con los de ella, pero solo transmitían sospechas.

"¿Qué le hiciste ese día?", exigió, con voz helada.

Nora parpadeó y luego entendió que se refería a Rosalyn.

La punzada en su pecho hizo que su sonrisa se distorsionara. "Ethan, ¿prefieres confiar en una extraña antes que en mí?".

Los dedos del hombre se movieron al ver esa sonrisa forzada, pero su tono seguía sin mostrar emoción alguna. "Ella es la hermana menor de Lily. Claro que le creo".

"Estás loco". Nora estaba estupefacta y luego estalló. "¡Realmente encontraste a la hermana de Rosalyn para que fuera su sustituta!".

Ella agarró su manga y sus ojos se pusieron rojos. "¿No puedes... olvidar a Rosalyn?".

Él permaneció en silencio por un momento, luego levantó sus ojos cargados de obsesión y dolor. "Nunca la olvidaré en esta vida".

Nora se mordió el labio con tanta fuerza que sus hombros comenzaron a temblar.

Entonces escuchó sus siguientes palabras, frías y definitivas. "Quiero el divorcio".

Ella se quedó de piedra. Las lágrimas brillaban, pero levantó la barbilla y le dijo: "¡Está bien! ¿Crees que me importa? Me enferman todas esas aventuras tuyas. Si no fuera por la alianza, ¡nunca me habría casado contigo!".

El rostro del hombre empalideció y su pecho comenzó a agitarse. "Estoy harto de tus rabietas. ¡Eres una mimada con una lengua muy afilada, cada segundo a tu lado es una tortura!".

Se dio media vuelta y salió con grandes zancadas.

Nora lo miró hasta que desapareció y luego estalló en sollozos.

Ella odiaba que él hablara tan fácilmente del divorcio, solo por una duda infundada.

...

Esa tarde, Ethan la obligó a ir al Registro Civil.

Ella se sentó allí, petrificada y negándose a firmar.

El hombre frunció el ceño y la amenazó: "Firma, o cortaré cada centavo del Grupo Payne".

Ella recordó que habían llegado a ese lugar más de una vez, pero siempre se arrepentían.

Pero en aquel momento, solo veía resolución en sus ojos y cero calidez.

Su frialdad la apuñaló y ella soltó: "¡Lo firmaré!".

Su mano temblaba tanto que el nombre salió torcido.

Afuera sostenía el recibo que decía que en treinta días el divorcio sería definitivo.

Una vez terminado el proceso, ella y Ethan ya no serían marido y mujer.

Se dio la vuelta para que él no viera sus lágrimas caer sobre los azulejos.

Él miró las pequeñas manchas húmedas y algo cruzó fugazmente su rostro.

La mujer frente a él, vendada y temblorosa, no se parecía en nada a la luchadora que conocía.

Presionó sus labios con fuerza, no dijo nada y se fue.

Nora regresó al hospital.

Una enfermera gritó: "¡Señorita Payne, su cabeza está sangrando!".

Tocó su cuero cabelludo y su mano se cubrió del líquido rojo. "Ah, me caí", murmuró.

La enfermera la apresuró a ver a un médico que la regañó mientras volvía a vendar la herida.

Cuando ella regresó a su habitación, vio su anillo de bodas sobre la manta, era aquel que había llevado durante tres años.

Las lágrimas se derramaron mientras lo agarraba y corría.

Tenía que decirle a Ethan que había cambiado de opinión y que no quería el divorcio.

Irrumpió por la puerta principal y lo vio sentado en el sofá, con la mano de Lilah sobre la suya.

El padre de Ethan, Jake, murmuró: "Mantenla afuera, no la traigas a casa. De lo contrario, Nora armará un escándalo".

La madre de Ethan, Madison, susurró: "Mejor escóndela, no quiero otra visita de la policía".

Entonces vio a Nora en el umbral. "Nora, ¿qué te pasó en la cabeza?".

Esta la ignoró y se acercó a Ethan, con los ojos brillando con súplica.

Antes de que pudiera hablar, él lanzó una frase como un cuchillo. "Ella está esperando un hijo mío".

Las palabras la empaparon como agua helada, apagando toda esperanza.

Capítulo 3

"Además, Nora y yo ya nos divorciamos". Ethan soltó otra bomba sobre sus padres.

"¡¿Se divorciaron?!", exclamaron ellos, sorprendidos. "¿Te separaste de Nora?".

Ethan la miró de reojo con una expresión llena de frialdad y apretó su agarre sobre Lilah. "Jamás la amé. ¿Qué tiene de malo que nos divorciemos?".

Nora recuperó su voz. "¿De verdad no sentiste nada por mí?".

Él soltó una risa corta. "No sentí nada. No lo mereces".

Las palabras la hirieron como si le hubieran clavado un cuchillo en el pecho.

El anillo resbaló de sus dedos y tintineó en las baldosas.

Ethan condujo a Lilah escaleras arriba sin mirar atrás.

Nora se quedó inmóvil y vacía, sin poder reaccionar.

Madison también dejó de lado toda cortesía. "¡Qué alivio! Tres años y nunca te embarazaste. Solo sabías hacer escándalos. Qué mala suerte tenemos de habernos encontrado con una nuera como tú".

Jake frunció el ceño. "Basta de lamentaciones. Ya que se divorciaron, mejora tu temperamento o tu próxima familia también te despreciará".

Su repentino desprecio la heló de pies a cabeza.

Cerró los puños y dijo: "¿Él me engaña y deja a esa mujer embarazada, y todavía me culpan a mí? ¿Dónde está su vergüenza?".

La pareja mayor se sonrojó, quedándose sin palabras.

"No he hecho nada malo", espetó Nora, y se dirigió a su habitación.

Detrás de la puerta cerrada, se deslizó al suelo, abrazándose a sí misma.

Su padre, Rodrick Payne, la llamó. "Siempre evitaste el divorcio. ¿Por qué no puedes aguantar esta vez? Los Stanley acaban de financiar mi proyecto. Vuelve a conquistarlo".

Nora apretó el teléfono. "¿Llamas solo para decirme que lo soporte?".

Rodrick le gritó: "Ni siquiera puedes retener a un hombre, así que solo puedes aguantar. Tu madre crió a una rebelde".

La mención de su madre la hirió. "No hables de ella. ¡Tus infidelidades la llevaron a la tumba!".

Cortó la llamada y sollozó en la colcha.

Tres años atrás, el corazón de su madre falló después de que saliera a la luz la infidelidad de Rodrick.

Nora lloró hasta desmayarse varias veces, pero su padre permaneció indiferente.

Fue Ethan quien la acompañó en los momentos de más oscuridad. En ese entonces él la sostuvo y susurró: "Me quedaré contigo por el resto de mi vida".

Esa promesa había parecido eterna pero se había convertido en pedazos sueltos.

Él no la amaba, y ella ya no quería nada de él.

Abrió el correo electrónico de una universidad en Maren y vio la admisión al posgrado.

Era un sueño que había dejado de lado por miedo a separarse de Ethan.

Cuando el proceso de divorcio terminara, lo dejaría todo atrás para comenzar de nuevo.

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