Capítulo 2

Ahora que estoy a unos metros de este hombre, me he quedado deslumbrada al ver lo atractivo y alto que es. Sin duda me quedo corta al describir el traje elegante que lleva puesto y esos brillantes ojos azules que me observan atentamente.

Dios, necesito un momento para permitir que mi respiración vuelva a la normalidad porque este hombre me está robando todo mi aliento.

—Gracias —masculla con voz ronca—, no se hubiera molestado, pero ahora que lo hizo quiero agradecerle.

Le doy la mano temblorosa, nos saludamos y cuando nuestros dedos se tocan, siento un extraño y excitante escalofrío que recorre todo mi cuerpo.

¡Este hombre tiene que ser mío! Ja, solo en mis sueños.

Tengo que recordar que el hombre es dueño de un enorme centro comercial y jamás desearía estar con una mujer que gana lo básico.

—Mucho gusto, señor Green —me sonrojo y lo único que quiero es lanzármele a sus labios, quiero saber de lo que él es capaz, me urge sentirlo.

—Alexa… ¡Tienes que entrar ahora! —me sobresalto al escuchar la voz de mi amigo.

—Pase lindo día, señor Green —patitas pa que te quiero, le entrego sus bolsas para luego escabullirme de su cuerpo grande y voluptuoso.

Dejo atrás al hombre de mis sueños, llegando hacia mi amigo, le tomo de la mano y ambos corremos, le doy gracias a Dios por permitirme estar unos segundos con el hombre de mis fantasías, aunque eso signifique que esté en la cuerda floja.

Al cruzar esa puerta de vidrio siento un poco la mala vibra y mucha tensión, ¡padre mío! Hoy temblará y un muerto velarán, mi jefe directo está al frente de mí con los brazos cruzados y con una cara de... ¡Te mato! Por qué te mato. Me quedo estática y la verdad que no encuentro nada para justificar mi entrada tarde.

¿Tarde? Sin querer veo mi reloj de mano y solo me he demorado tres minutos, esos minutos que estuve con el dueño de todo esto. Pufff… Lo seguro es que esta vieja me amonestará y me mandará a descansar.

Mi jefa se llama Secilia Gill, para algunas trabajadoras es un amor de persona, pero cuando está de mal humor se las desquita conmigo y lo peor es que he venido unos minutos tardes. Pero…, ese mal humor se quita con una buena herida, pufff, aunque parece que el hombre no la atiende bien.

—¡Sabe perfectamente que hoy se abre nueva mercadería! —me reprende penetrando esos ojos de culebra ante mí—. Qué miras, hay muchos clientes que te están esperando—grita, por unos segundos cierro mis ojos al escuchar su paranoia—. ¡Todos tienen que estar trabajando, el dueño de la empresa pasará supervisando cada tienda! ¡Cada tienda!

Me pierdo en la vista de mi jefa porque ya se puso de mal humor, acepto que está enfadada porque el dueño pasará por aquí y eso es estrés, ya que todo tiene que estar impecable. No ayuda mucho con la nueva mercadería que hay que ordenar y poner en el inventario, pero eso no le da el derecho de haberme gritado delante de los demás empleados.

Camino a pasos firmes y con un zumbido en mis oídos de la furia que recorre por mis venas. A pocos pasos me incorporo a mi puesto, “día de bodega”, pero antes voy a los locker que están dentro de la bodega, dejo el casco, mi bolso y me quito mi suéter para colocarme mi mandil color rojo con el logo de “sexi-Apple”. Mi subconsciente me manda una señal y me advierte que sonría porque estoy en hora laboral y aunque no quiera y tenga demasiado coraje, debo sonreír, ya que los clientes no tienen ninguna culpa de lo estúpida que soy. Quien me manda a ser la buena samaritana y ayudar al sexi Green.

—Eres una completa estúpida, te dije que no tenías que venir tarde porque simplemente es ¡lunes! —y siento la mano de Alexis sobre mi brazo—, deja de andar buscando hombres que solo te ven con lástima.

¿Lástima? Este hombre está completamente loco, no tiene nada de malo que sea lunes y mucho menos que el destino me detuviera al ver al hombre del sueño de cualquiera.

—Era el jefe y se me dio la oportunidad de decirle “hola” —de un jalón suelto mi brazo con brusquedad—, era una oportunidad que no podía perder.

Él abre sus ojos de par en par y me dice que eso se lo tengo que contar, pero a la hora de la comida o de la salida, ya que en este momento tenemos mucho trabajo y por ende no nos pueden capturar; conversando y desnudando al dueño de este gran centro comercial.

Al cerrar el locker logro sentir que en los bolsillos de mis vaqueros está vibrando uno de mis móviles, ¡tengo dos! De pronto me paralizo y me alerto al pensar que la persona que me está llamando puede que sea… “Él”; mi cliente o mi tía, no sé.

Dejo que deje de vibrar y pierda la llamada, aunque no sé si eso me llegue a perjudicar.

Alexis logra escuchar el vibrador insistente de mi móvil, me dice que me puedo meter a unos de los baños que está al fondo de la bodega.

—Te doy cinco minutos y si demoras recuerda que la jefa te despedirá —me sentencia, y yo asentí porque cinco minutos será suficiente para hablar con el cliente.

Corro hacia el tocador, pasando por las inmensas cajas de mercancías que están dentro de la bodega.

—Aló —suavizo mi voz y dejo que mi lado sensual salga a relucir, ya que el móvil que estaba sonando es el de la app “Placeres ocultos”.

—No me gusta que me hagan esperar y mucho menos volverte a llamar, te advertí que no soy ningún cliente —su furia llena de histeria es notoria, cierro mis ojos tras respirar profundo, a pesar de que no puedo escuchar su voz verdadera me ha Quedó claro que el hombre es capaz de derrumbar todo lo que tengo.

El hombre es demasiado presumido y entiendo por qué tiene dinero y paga el servicio, pero siento que es demasiado la forma altanera en la que me habla.

Respira… Llévate todo con calma… Recuerda que el hombre VIP, paga bien y deja uno que otro regalo.

—Papi… No te pongas celoso, no estaba con nadie más que pensando en ti —ronroneo, llegando al baño, me encargo de ponerle el seguro y de paso alejarme para que nadie logre escucharme, ¡gracias a Dios no hay nadie dentro—... Casualmente, estoy saliendo de la bañera y me he detenido para cubrir mi cuerpo con una toalla, y si deseas mi amor, puedo imaginar que estás entrando por esa puerta.

—Impresióname —dice y ese es mi pase libre.

—Amor, podemos cambiar un detalle, imaginar que giro la manija de la puerta y la abro con cautela, y de improvisación, sin darme cuenta, me toman de la mano y me empujan hacia el baño.

Él antes de proseguir se asegura de poner el seguro en la puerta y yo me quedo desconcertada por el gran hombre que está ante mis ojos.

Hmmm… Él se acerca más a mí y con una mano toma mi brazo y con la otra cubre mi boca tras susurrarme que guarde silencio porque nos pueden descubrir. Mis ojos lo ven anonadada sin comprender de dónde ha salido ese hombre, aunque en el fondo de mi interior me grita y me dice que reaccione ante el deseo que él provoca en mí.

Intento forcejear, pero mi intento es fallido porque esa idea absurda de liberarme del hombre que tengo ante mí hizo que se me cayera la toalla. ¡Se me cayó la toalla! Mis mejillas sacaron un tornarse rojas.

—Oh, sí, puedo apreciar tu piel delicada, así como es tu hermosa voz —y el señor entra al juego y ahora me dirigiré exactamente a él, como si tal el hombre de mi imaginación es él.

—Aprovechando el momento, te acercas cada vez a mí, nuestras respiraciones se aceleran y antes que el tiempo sea nuestro enemigo, tus labios se apoderan de los míos, sí, nos perdemos.

Ahhh… Mi mente tortura al repetir una y otra vez que ese beso es ardiente y fogoso.

—Mmm….

—Antes que me dé cuenta, sujetas, mis dos muñecas levantándola por encima de mi cabeza —cierro mis ojos y dejo que mi imaginación fluya, siento que mi cuerpo está reaccionando con tal imaginación—... ¡Santa madre! Estoy perdida.

¡Qué hombre! Cierro mis ojos y me dejo llevar, sintiendo millas de sensaciones que se apoderan por cada parte de mi cuerpo, oh… ¡Dios mío!

—Eres una chica mala —escucharlo hace que mi piel se erice, aun cuando no sea su voz real.

—Me he perdido en las lagunas del placer, oh sí, tu lengua juega con mi suave piel ¡Por Dios! ¿Por qué eres perfecta? Eres un completo desconocido, aunque mi cuerpo dice otra cosa.

Me estremezco toda, sintiendo una electricidad, recorrer por todo mi cuerpo…

Muerdo mi labio inferior al escuchar que mi escena es compartida, se ha unido al juego.

—Nuestros ojos se conectan y puedo ver tu mirada oscura acompañada de mucha lujuria —al terminar la última palabra mi mundo se detiene al escuchar como dan golpes insistentes a la puerta.

¡Ay, Dios! Y ahora que hago. ¡¿Qué hago?, no puedo terminar la llamada y menos puedo quedarme más tiempo aquí!

Lamento mucho lo que voy a hacer, pero no tengo de otra. Cuelgo la llamada porque la voz de mi amigo es insistente y la verdad que no puedo concentrarme, mucho menos la persona que está al otro lado de la llamada. Para nada se puede enterar de que es de mi vida personal, no puedo permitir que el cliente escuche que mi amigo está desesperado porque no estoy haciendo mi trabajo como lo debería hacer.

Escondo el móvil dentro de mi sostén, se dice que es malo por cosas de radiación o que puede existir el accidente que el móvil explote… Hmmm, cosas que suceden y mientras tanto lo ignoraré porque mi amigo no puede saber qué estaba hablando por el móvil. ¡Dios! Es capaz de matarme, ya que estoy castigada porque la jefa me tiene en la mira y es obvio que está buscando la forma de echarme del trabajo, pero con una tarde no es suficiente, sin embargo, dos males comportamiento es suficiente para que me despida.

Toco el botón del retrete para disimular un poco de lo que estaba haciendo “del dos”, aunque dudo que me lo crea porque lo único que emana aquí es el miedo que tengo de ser descubierto.

Capítulo 3

—Alexis, no puedes darme un momento, estaba… —no termino de hablar cuando veo a mi jefa con los brazos cruzados tras llevar su mirada lasciva de arriba hacia abajo, trago horrible—. Hola, jefa—mis palabras salen en un hilo de voz, bajo la mirada porque la hija de su madre me intimida y no puedo con la suya, tampoco quiero desafiarla.

—Te mandé… Ash, me tienes cansada, no puedo contigo, así que te necesito en el puesto de clientes pesados —alzo la mirada al escuchar eso, significa que me perdonara porque me ha sorprendido en los cubículos de los baños—, pero eso es para ayer Alexa, no quiero que te quedes viendo.

No espero que ella espere mi respuesta cuando ya estoy asintiendo, y antes de salir corriendo le doy una última mirada a mi amigo, el pobre no tiene nada que decir, hizo lo posible por ayudarme, aunque pensándolo bien, la jefa no me ha dado el castigo que ella cree que debo tener, siento que hasta me ha premiado.

Me voy, dejo a mi jefa con mi amigo porque si ella me ha venido a buscar es porque realmente me necesita, una que otra loca quiere que le explique sobre el producto, si es tan bueno como lo dice la presentación. Sutilmente, le diré todo lo que he experimentado, lo bueno de que trabajo aquí es que todos los juguetes sexuales que están disponibles en la plataforma los tengo en mi bolso o en mi habitación.

Ah, maldita sea, mi móvil está sonando, ¡no puedo contestar porque ahí si me despedirán! Antes de salir de la bodega y disimuladamente pongo en vibrador el móvil, no importa si me provoca un orgasmo, pero de que no contestaré, no lo haré.

Qué lástima que perderé a un nuevo cliente, ese que estaba dispuesto a pagar mucho más de lo que otros no pueden pagar, hmmm… Ese cliente debe tener tanto dinero que no sabe cómo gastarlo o no ha encontrado a la persona que pueda llenar sus expectativas.

Pufff… Por eso estoy yo, puedo darle lo que otras no han logrado.

Pasando esa enorme puerta que me lleva a la gloria, donde siempre debo estar y no limpiando todo el polvo que hay en la bodega.

—Ella es la última chica que está esperando —soy señalada de la chica de administración, esa que tiene vestuario elegante y gris sin gusto—, ven, puedes decirme cómo te llamas.

Madre mía y qué es esto, volteo hacia atrás y la maldita mujer esboza una enorme sonrisa para luego decirme que administración quiere a una chica que sepa toda la información de los productos, es para contestarle a los clientes que no entienden lo que compran ya la vez evitar una demanda absurda.

—Tu trabajo será atender el teléfono y ser amable con todos los clientes, sí, es una maravilla, deberías de agradecerme por pensar en ti mi amor —ella no deja de mostrar sus enormes dientes de conejo, que me importa si los tiene reluciente, pero de que es una perra con diente de conejo, lo es.

Ella me está mandando al área donde tendré que pasar sentada y con toda la paciencia del mundo me tocará contestar llamadas y explicar una y otra vez de que se trata el maldito artículo que ellas han comprado.

No me gusta ese trabajo porque ahí es el doble de responsabilidad que está y también implica vestirme con ese uniforme gris que solo provocará que mis piernas se mantengan sudadas o las medias me estorbe. ¡Dios, no seas injusto!

—Pensé…

—Puedes irte, desde ahora perteneces a la señorita Pamela y no te preocupes por nosotros, ya que no te extrañaremos.

—Nena, aquí están tus cosas —detrás del cuerpo de ropero de la mujer que tengo frente a mí sale mi amigo con mis cosas.

Él intenta decirme algo, pero la perra de la ex-jefa le dice que vuelva a su lugar de trabajo porque hay mucho que hacer.

Todo esto es una maldita trampa de ella, no me quiere en su vida, ya me ha quedado claro… Respira profundo, Alexa, no te dejes de esa perra porque ni ella y menos otra merece que te sientas mal, además no sabes si el mejor cliente que tienes se ha ido porque lo ha dejado a medias, no terminaste lo que acabaste.

Calma, no te sueltes a llorar y menos te abalances sobre esa mujer, no arruines la manicura que te ha hecho, no vale la pena.

Me trago la furia que llevo en mi interior, doy media vuelta y tras salir le digo a la señorita de administración que será todo un gusto trabajar en un área en la que podría estar sentada y sobre todo no es como que está limpiando la bodega.

Hago todo lo posible para que mis palabras salgan excesivas, creíbles, necesito que la perra de esta mujer vea a la persona que está dejando ir, solo espero que después de este puesto me consideren y me suban el salario, también que me manden a otra área donde me alaben por lo que soy y del trabajo que puedo desempeñar.

La chica que se llama Pamela me dice que la acompaña porque me están esperando, ya que desde hace tres días se me estaba solicitando, pero la ex-jefa que no quería soltarme.

Esto debe ser un sueño completo, no puedo creer que ellos me hayan elegido para un puesto de mayor responsabilidad, obviamente creer que la vieja de mi ex-jefa me despida, ya que siempre ha sido su sueño.

Maldita, si seré idiota, ella tenía mi remplazo. La estúpida me puso hacer inventario de la mercadería vieja y la nueva, también me estuvo preguntando que son mis tips para que el cliente siempre se lleve algo de la tienda.

Ella me había ofrecido en bandeja de plata, esto no es coincidencia, la perra ya tenía todo calculado y yo como idiota le solté todos mis secretos pensando que era especial. Ah, se burló en mi propia cara.

Guardo silencio, ya que no me queda de otra y antes de perder mi cordura termino de salir de la tienda, pero sin antes decirle a la chica que estoy preparado para la pelea entre mujeres y hombres frustrados que no saben lo que compran.

Juro por mi vida que esa perra me las pagará, necesitará de mí y no haré nada para que consiga todo lo que pudo obtener con los años de experiencia.

No está mala la idea de que estudie sexología, así podría ayudar a muchas personas que no haya que hacer con su vida; todo les parece tan aburrido que la rutina es lo único que pueden hacer.

No…, y por eso muchas buscan de otras personas que le den lo que otras no le quieren dar, no justifica que las mujeres u hombres tienen que ser infieles, na-ah, sin embargo, ambas parejas tienen que dar de su parte, en mí pensar, creo que todo tiene su tiempo, otra cosa es que lo disfracen con las “excusa”.

—Te irá bien en tu nuevo trabajo y antes de enseñarte tienes que presentarte con el jefe, lo lamento corazón, pero es que las demás chicas ya pasaron por la presentación del jefe y… —Ya, ya lo entendí, esa mujer se ha

encargado de que trabaje doble y de que siempre la recuerde donde quiera que vaya.

Espera… Espera… Espera… No le había prestado atención, ella estará hablando del jefe de jefes o solo el jefe de ella. Es que si es la persona en la que estoy pensando significa que me desmayaré.

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