—Serena…
Al escuchar la voz de su padre, serena se levanta de su cama abruptamente. Observa a su alrededor y se da cuenta que estaba en su nueva habitación.
—¿Cómo llegué aquí?
—Uno de los vecinos me dijo que te vio saliendo de la casa. —el padre de Serena suspira inquieto —Hija, se que sientes que te ahogas en esta casa, pero no salgas de noche y mucho menos en el bosque, es peligroso. Fue una suerte que el vecino te encontrara.
—¿Vecino?
Aun confundida se sienta sobre su lugar mientras intenta recordar lo que pasó, pero solo recuerda un par de ojos rojos que la veían como si ella fuera la presa, después de eso, no recuerda nada, por mas que lo intenta no recuerda nada.
El padre de Serena observa la hora, mira a su hija y le dice que debe regresar para terminar un trabajo pendiente, angustiada ella intenta decirle que no la deje sola, pero se retracta al darse cuenta que su padre se ve estresado
Al marcharse su padre, comienza a llorar nuevamente porque esta segura que se burlaran de ella en la secundaria, «odio este maldito lugar» sus lágrimas cesaron cuando escucha que alguien tocaba el timbre sin cesar, sale de la ducha y se asegura antes de bajar que el hedor a putrefacción ya no siga impregnando su piel, «mi dignidad por los suelos junto a la basura que me lanzaron»
No estaba de buen humor para atender a nadie pero al escuchar la insistencia del timbre la desespera al punto de cabrearla aún más
—¡Ya voy!
Abriendo de golpe la puerta abre su boca para correr al que estuviera fastidiando, pero se queda paralizada sintiendo como todo su cuerpo se convirtió en un témpano de hielo cuando observa a un pálido chico de pie frente a ella, tan atractivo que parecía un modelo de revista, «Es un dios griego»
—Hola. —una mujer llama su atención una mujer tan sensual que se sentía tan diminuta frente a tanta belleza —Somos sus vecinos.
«Ambos son hermosos»
—Oh, lo siento, pensé que había alguien más …
Serena intenta articular unas palabras, pero su voz, no fluye al intentar hablar, sus ojos se quedan fijos en el chico que parece ser perfecto, «Es un bombón»
—No vayas a babear el suelo. —«¿Qué acaba de decir? Es enserió que dijo eso»
—¡Dalton! —dijo su madre molesta.
Sus palabras la avergonzaron demasiado, fue un golpe tan duro para ella que encendió mi cólera de golpe y explotó «¿porque tenía que ser tan estúpido como Oliver?, claro, es igual que él, que más podía esperar de alguien que parece el sueño húmedo de cualquier chica tonta como yo».
«¡Pero aun así esta como quiere!»
—No se preocupe señora, no es su culpa que tenga un hijo idiota.
Su rostro se desencaja porque no esperaba esa respuesta de ella, no le agradó a Dalton la actitud de la chica.
—Ok!!.. —la señora se da cuenta de la tensión que hay entre su hijo y Serena —Bueno... creo que esto es incómodo... solo quería presentarnos, somos la familia Baltimore, soy Isabel y él es mi hijo Dalton
—Un placer señora, —Serena se da cuenta que Dalton la observa fijamente, pero le inquieta porque era extraño para ella que la viera como si fuera comida —Nosotros también nos mudamos ayer por cierto, me llamo Serena
—¡Ah, que bien, significa que no somos los únicos nuevos en el lugar.
—Escuche, perdón no quiero ser descortés pero.. estaba por hacer mi tarea y..
—Ah, claro —sonríe —Te veré después. Si quieres, puedes venir cuando quieras a nuestro hogar.
—Lo tendré en cuenta —sonríe forzosamente. —¿Te pasa algo? —dijo indiferente por la mirada fría de Dalton
—Qué tengas una linda noche.
De pronto su expresión cambió drásticamente descolocando por completo a Serena, observa la hora y se da cuenta que son apenas las 9 pm.
Los sigue con los ojos, es el último en entrar, pero antes de cerrar la puerta, lo vio darse la vuelta, verla a los ojos mientras ve como alguien más toma su lugar, sus ojos se tiñeron del color de la sangre, un escalofrío recorrió su cuerpo ante lo que sea que haya visto, es como si hubiese sido una especie de advertencia que le hizo cerrar la puerta de golpe
El ritmo de su corazón es demasiado rápido, lo podía sentir tanto, que parecía que se le subía por la garganta intentando salir de su cuerpo para ocultarse de ese par de ojos rojos.
—¿Qué demonios?...
Entrando en pánico, Serena observa como la manija de la puerta se mueve asustada pensando que era el dueño de esos ojos rojos brillantes, pero cuando ve a su padre entrar sintió un gran alivio.
—¿Qué haces con esa escoba Mónica? —Serena se da cuenta que tenía en sus manos una escoba, ni siquiera recuerda en qué momento la había tomado.
—Yo... iba a limpiar.
—Cielo, —se ríe su padre —¿ibas a usarla a estas horas de la noche? El patio está limpio hija.
«Mierda, porque siempre meto la pata y más cuando le miento a papa»
—Tenía miedo, ok. —dijo frustrada. —Este lugar… es realmente extraño y da miedo.
El padre de Serena la da una mirada de ternura y la abraza efusivamente ahogándola
—Ya puedes estar tranquila, papá está aquí y siempre va protegerte. —le quita la escoba de las manos —Ve a dormir.
—No puedo. —sostiene
—Serena, ya te dije que..
—Tengo que hacer tareas.
—Ah, entonces sube y termina para que termines temprano, no me gusta que te desveles.
—Ya lo sé.
Solo era Serena y su padre, pues, su madre se casó y ahora vive en el extranjero con su nueva familia, en resumen, los abandonó por otro hombre.
La habitación de serena tenía vista a la calle, significa frente de la casa de los Baltimore y la de su padre estaba frente a la suya con vista al bosque donde estaba el jardín trasero, «Que bueno que no tengo esa habitación, si no, no dormiría tranquila»
Le daba terror el bosque desde que recuerda lo que vio cuando se dirigía hacia su casa, además habia visto demasiadas películas de terror y todas las cosas terroríficas ocurren en el bosque. «no es como crepúsculo que Edwar Cullen se lleva a Bella al bosque o como Teen Wolf que El protagonista es mordido por un hombre lobo» La imagen del bosque en las noches le da terror
—Qué pereza hacer la tarea...
Se hace bolita sobre su cama mientras observa la calle desde su ventana, no quería hacer la tarea, pero ¿tenía más opción? Claro que no. Entrecierra sus ojos y al hacerlo puede ver la silueta de alguien en una de las ventanas de la casa de los Baltimore.
—Madre mía...
La sangre se le subió a la cara cuando sus ojos ven la figura desnuda de un hombre, solo traía puesto un bóxer «Deja de verlo, deja de verlo» «¡no puedo quitarle los ojos de encima mierda!» «Esta buenísimo, mucho más que el tonto de Oliver que solo se acercó a mi para su estúpida iniciación o que Dalton»
“¿Quién será?” Serena observa si fura, su rostro, era tan hipnotizante para ella que no podía quitarle los ojos de encima.
—¡Oh mierda!
se queda inmóvil mientras los ojos de aquel hombre la ven fijamente a ella, su cara ardia tanto que al reaccionar se tumba sobre su cama al darse cuenta que había descubierto, pero, pudo ver como movia sus labios y es como si ella lo hubiera entendido porque su corazón estaba demasiado alterado.
—Me vio —susurra al sentir de nuevo su corazón en la garganta latiendo locamente. —¿Pero que dijo? ¿Porque me sofoca al recordar el movimiento de sus labios?
Serena no podía sacar de su mente la extraña sensación que su cuerpo sentía al recordar la magnífica imagen que tuvo de su nuevo vecino, su cuerpo,… fue tanto para ella que al pensar en esa imagen pegada en su mente la hacía imaginarse así misma con él tocando y disfrutando de sus caricias.
—¡Señorita Hernández!
—¡Si… claro que quiero…
—¿Ahh, así que quiere el castigo entonces?.
Serena reacciona asustada cuando ve la cara de su profesor de biología frente a ella, el profesor mota las mejillas sonrojadas de su alumna y se da cuenta de lo que estaba soñando despierta.
—Deje sus fantasías para cuando esté en casa señorita Hernández, si se repite aunque sea nueva, la enviaré a dos horas de castigo escribiendo que “no debo soñar despierta en clases”
Todos comenzaron a reírse sutilmente haciendo que Serena se avergonzara por la advertencia de su profesor. Al salir de clases mientras caminaba por los pasillos pudo ver a Dalton a lo lejos, “parece que no es difícil para él hacer amigos y cambiar de preparatoria”
—Aquí estas. —dando un brinco de susto Serena observa a oliver. Frunce el ceño molesta —¿Porqué te fuiste anoche? Te perdiste de lo mejor de la fiesta.
—Pudrete. —escupió con rabia pero para oliver eso no fue de su agrado —¡Sueltame!...
—Pero mira que agresiva la zorrita, no puedo imaginarte así en la cama.
Sus palabras le causaron repulsión y Serena le dio una patada en sus partes y sin pensarlo dos veces salió despavorida hacia su última clase. “Por favor que no me encuentre con él” al salir de las instalaciones, Serena vió un auto clásico “Ford mostang” lo recordaba porque su bisabuelo tuvo uno igual, pero el auto que estaba observando se veía como nuevo, impecable
—Tú debes ser nuestra nueva vecina.
—¡Ahh! —Serena volteó tan rápido como pudo y se lleva su mano derecha hacia su pecho por el susto que se llevó. —¡Maldición!... ¿Y tú quien… eres?
Serena se veía atraída por el extraño que tenía frente a ella, su palidez era la misma que la de Dalton y su madre, pero se veía hipnotizada por sus ojos marrones sin olvidar su seductora sonrisa ladeada “Pero que Dios griego es este”.
—¿Qué haces aquí Antton?.
La voz de Dalton hace que Serena salga de su trance. Observa al chico malhumorado que espera una respuesta del que acaba de llamas Antton.
—¿Acaso debo rendirte explicaciones de lo que hago,.. hermanito?.
—No me llames como si fuera un niño. —refuta molesto —Vamos que muero de hambre.
Serena se encontraba observando al hermano mayor de Dalton, su cuerpo tiembla al verlo fijamente, tenía miedo de que sus piernas le fallaran cuando lo vio acercarse a ella, siente que hay algo de él que la inquieta demasiado
—¿Quieres que te lleve?. Despues de todo, vivimos… cerca.
Su inquietud creció al ver que no podía moverse, aprieta sus labios cuando sus ojos se posan sobre lo suyos, “¿Qué me esta pasando?” deseos,… un fuerte impulso que la hace imaginar cosas que nunca antes ha experimentado, sexo.
—¡Serena!....
Al sentir la mano de su padre sobre su hombre, volteó y se dio cuenta que no había sido su imaginación.
—Vamos. Hay que ir a casa —Serena se sorprendió al ver que Antton y su hermano ya no estaban. “¿Qué pasó?... —Hija, vamos que está oscureciendo.
Intentando descubrir lo que había pasado, lo joven adolescente no deja de observar la casa de los Baltimore, “Era el quién estaba en la ventana” el rostro de Serena se tiñe de rojo al recordar que la había visto anoche.
Su padre otra vez se encontraba de turno en la estación de policía así que Serena se asegura de que las puertas de su casa estuvieran cerradas, aún faltaba poco para el anochecer, tomó su laptop, su celular y se quedó encerrada en su habitación con palomitas mientras veía una película en su laptop “Cómo si fuera cierto”.
Casi cerrando sus ojos Serena escucho voces desde su ventana que la hicieron despertar por completo, en especial porque una de ellas le fue familiar. Estaba con un chico y ambos se adentraron al bosque que rodea las pocas casas que habían. Quiso seguirlos con su vista pero desapareció curiosa de saber lo que planeaba con ese chico, tomó su celular y sus llaves para luego salir corriendo y seguirlo desde lejos pero fue difícil para ella conseguirlo ya que cada vez que lo escuchaba cerca e intentaba verlo, no podía verlo como.si estuviera huyendo de ella.
—¿Qué demonios hago aquí?.
El frío cala su cuerpo, el miedo comienza a invadirla al ver que se estaba adentrando demasiado al bosque. Al verse perdida y no encontrar rastros de nadie decidió regresar a casa pero un grito aterrador la hizo voltear rápidamente, tragando grueso Serena se queda inmóvil al no saber que hacer “¡Estúpida corre a casa!”
—Tonta, Tonta…
Comenzó a caminar hacia donde provenían los gritos, se detuvo al ver una casa de dos plantas muy vieja, al intentar acercarse detuvo sus pasos cuando vio al mismo chico que vio junto Antton salir caminando hacia el bosque, su miedo crece al ver que tenía sangre sobre su camisa y su hombro derecho
—¡Oh por dios estas!...
Serena se oculta nuevamente al ver que Antton sale caminando, las ramas crucen en el suelo con cada paso que da, se da cuenta que camina de una forma diferente a la de un hombre de su edad, un porte elegante extraño, una sombría expresión como si estuviera cazando. “¿El le hizo eso, a ese chico?”
Serena lo reconoció como el chico que la molestaba, se sentaba detrás de ella en todas sus clases.
—Por favor… no me mate…
—Pequeña rata, ¿Crees que puedes robarle a un Baltimore?.
El rostro de la chica palideció totalmente como una hoja en blanco cuando vio los ojos rojos de su atacante, totalmente petrificada observa como Antton se alimenta del chico, “No,… Los vampiros no existen”
Horrorizda por lo que vio, se forzó a reaccionar para salir corriendo antes de que la viera, pero se tropieza al voltear.
—¡Mierda! —susurra. Voltea y se da cuenta que Antton ya no estaba. —¡Maldición!.
—Querida vecina, —Serena se congela cuando ve a Antton a centímetros de su rostro —Sabes que hay un dicho que dice “la curiosidad mató al gato”. .