Adhara
Empujo su cuerpo lejos de mi y a pesar de no lograr alejarlo parece captar el mensaje y se aleja retirando sus manos de mi cuerpo.
La sonrisa de burla que tiene en su rostro desde que me provocó para llamarme fácil, no hace más que avivar el enojo que ya siento.
No soy consciente de en qué momento la palma de mi mano impacta en su rostro hasta que el sonido me saca de mis propios pensamientos.
— No vuelvas en tu vida a volver a llamarme fácil. Lárgate de mi casa y saca tu patética actitud de mi vista intento de hombre.
— ¿Tú acabas de abofetearme? Estás demente mujer. No solo fácil, para rematar estás loca, recuérdame que para la próxima te agende un turno con un psiquiatra.
— En la vida vas a volver a tener tanta suerte de coincidir conmigo.
— Si supieras que más que suerte, será una tortura lidiar con tu actitud de niña caprichosa.
Me acaba de conocer y me ha insultado más que mi propia hermana en toda mi vida. Podrá estar buenísimo pero su actitud de porquería le sienta como una tonelada de estiércol a su belleza.
Nuestra discusión pasa a un segundo plano cuando las puertas son abiertas por una pareja qué tal parece no les alcanzaba el tiempo para llegar a la habitación porque vienen casi devorándose el uno al otro.
«Alana»
Su mirada choca con la mía y abre los ojos como platos cuando me ve. Luego mira hacia mi lado y ve al chico, reparando en su desnudez y en mi ropa desaliñada.
Mierda, santísima y jodida mierda.
Cómo no sentí el ruido de la puerta. De un empujón saco al chico de mi lado y me cubro con la sábana todo el cuerpo.
«Hola Dios, este sería un buen momento para abrir el cielo y llevarme»
Mera sugerencia.
El chico baja de la cama en busca de su ropa, con toda la calma del mundo y yo no sé honestamente dónde esconderme.
— ¿Qué mierda te pasa Alana? ¿No te enseñaron a tocar la puerta— le reprocha el rubio a mi hermana.
— Jean Luca, vigila el tono— le reprocha el castaño que hace instantes se comía prácticamente a mi hermana.
La mirada de todos nosotros va de uno al otro. Mi hermana me mira, la miro, el castaño mira al rubio y así sucesivamente.
Incómodo.
Mis mejillas arden y siento una vergüenza extrema por la imágen que acaba de ver mi hermana. Yo, en la cama con un desconocido que además estaba desnudo.
«Por zorra te pasan esas cosas»
Ok pero tampoco te quejabas hace un segundo conciencia hipócrita.
Una carcajada me saca de mi debate interno y se trata de mi hermana que ríe como foca con retraso.
«De que me voy a quejar, si ella es peor que yo»
—No pasó nada con él— añado levantando mis manos en señal de inocencia.
— Permíteme dudarlo, creo que por fin alguien te saco lo de santurrona. Prometo que no ví nada jajaja lo juro, y tú Jean largo de mi habitación— se acerca al castaño y se despide de él devorándose nuevamente.
Aprovecho que está entretenida con él, envuelvo totalmente mi cuerpo en la sábana que me cubría y me alejo cómo puedo de la escena.
Observo cómo toma sus cosas y mi hermana lo saca prácticamente desnudo y a patadas del cuarto bajo reproches e insultos por parte de este.
— ¡ADHARA! Que sepas que quiero un colchón nuevo y que cambien mis sábanas de inmediato. No voy a dormir dónde solo Dios sabe que hicieron ustedes dos.
No puedo evitar reír ante la situación, es que solo a mí me pasan estas cosas.
Entrar a la habitación de mi hermana, enterarme que pasó la noche fuera, terminar en esta situación con el desconocido y ser atrapada por ella en una escena que daba indicios de algo que no sucedió.
— No me acosté con él. Lo juro.
— Lo sé, eres demasiado correcta para esas cosas. Solo bromeaba un poco, aunque deberías probar coger próximamente, ya se te ven las telarañas por encima de la ropa.
Niego con la cabeza ante sus ocurrencias y me dirijo al baño para arreglar un poco el desastre que soy en estos momentos.
— Llama a los de servicio, diles que nos arreglaremos aquí, que traigan los vestidos- dicho esto paso echa un suspiro por su lado.
— ¿Cómo supiste que no era un chico mío?
— Te gustan los polvos matutinos y él estaba durmiendo tranquilamente, no te van los rubios ni mucho menos dejar a nadie pasar la noche en tu cama. Te conozco Alana, eres mi hermana después de todo.
Jamás me metería con un chico de mi hermana, podría ser el hombre más guapo del mundo que seguiría siendo prohibido para mí.
— Supongo que si era algo obvio que Jean no era mi ligue.
Asiento desde el baño y luego recuerdo que no puede verme, saco la cabeza a través de la puerta y le pregunto algo que no dejaba dar vueltas en mi cabeza.
— ¿Quién era él y porqué estaba en casa?
— Invitados de papá, supongo que nos enteramos en el evento.
Dos horas más tarde
Estamos peinadas, maquilladas y listas para enfrentar al enorme grupo de personas que asistirá hoy a nuestro almuerzo de cumpleaños.
Miro a mi hermana integrándose fácilmente en la fiesta, charlando y riendo entre conversaciones divertidas mientras que yo he sido atrapada por el grupo de tías solteronas que se dedican a cotillear de otros.
Tomo el teléfono y decido enviarle un mensaje pidiendo ayuda.
A: Voy a morir de aburrimiento crónico ven y sálvame ):
Alana: Jajaja al rato voy por ti dejame buscar a papá.
A: Este almuerzo es caótico. ¿A qué hora se supone que nos vamos de fiesta?
Alana: Depende de unas personas que están esperando papá para dar su discurso.
En media hora ya me sé la vida íntima de todos los presentes, se quienes son infieles y quiénes están en la quiebra, cómo dije me encuentro en el grupo de las cotillas.
Papá se acerca con mi hermana a dónde estoy y deposita un beso en mi frente, en un gesto muy propio de él.
— Señoras, si me permiten quiero presumir a mis dos bellezas por un rato.
Y así fácilmente me salva de otra ronda de chismes sin importancia junto a las tías.
— Quedamos en qué me salvarías a los diez minutos, no casi a la hora— le reprocho a mi hermana.
— Perdona princesa, papá estaba ocupado cerrando unos negocios y no pudimos venir antes.
Odio cuando usa ese tono condescendiente que me hace sentir como una niña pequeña incapaz de entender las cosas más simples.
— Se trata de algo relacionado contigo y con tu hermana, de lo que quisiera hablarles ahora de ser posible.
Mi hermana mantiene el semblante serio, e incluso me atrevería a decir que en su mirada veo algo de enojo y dolor.
— Claro ¿Qué ha pasado?
— He renovado la asociación con uno de nuestros socios más importantes. Siendo más exacto acabo de cerrar un nuevo trato con Scott y Logan, hemos hablado antes de esto chic...
— Es que acaso no podías esperar a que pasará nuestro cumpleaños para hacer algo así. Es enfermiza la obsesión que tienes con tus negocios y repulsivo que nos usen como moneda de cambio—. Explota Alana lanzando la copa que tenía hace un segundo en la mano contra el suelo.
— ¡Alana baja la voz y deja de llamar la atención!
No soy idiota, la renovación del contrato con S&L le ha costado a papá varios meses y algo lo suficientemente importante debe haber ofrecido para que ellos aceptaran permanecer en la compañía luego de que caducara su contrato de diez años.
Lo que me lleva a suponer que ese «algo» que ofreció es una unión oficial entre ambas partes. Ó sea un matrimonio por pura conveniencia.
— ¿Papá? ¿A qué se refiere Alana, qué sucede?
— Adelante papá dile lo que hiciste— lo reta mi hermana.
Mi padre parece pensarse la respuesta pero es interrumpida por una discusión entre Scott y dos chicos que la posición en que estoy no me permite reconocer.
Una voz que ya he escuchado antes.
— J'en ai rien à foutre de tes affaires, je ne vais pas me marier avec une fille gâtée. J'espère que c'est clair pour toi. (Me importa un carajo tu negocio, no me voy a casar con una niña malcriada. Espero que te quede claro.)
— ¿Estos son los hijos de Scott y Logan? Por eso los llevaste a casa ¿cierto?— intento controlar el temblor de mi voz pero el enojo me ganó.
Puedo asumir un matrimonio arreglado, puedo fingir que no me desagrada ser utilizada como moneda de cambio porque es algo "normal" en nuestra sociedad. Pero lo que no admito es un matrimonio con alguien a quien preferiría ahogar cada que respire.
A veces somos solo peones en un juego dirigido por alguien más sin poder hacer algo al respecto.
En esta ocasión veo mi vida planificada de forma estratégica con el fin de ampliar los negocios de mi padre y la impotencia se adueña de mi cuando no puedo impedirlo. No importa que tanto me he preparado para este momento, la realidad es que no logro asimilar lo que está pasando.
— Sabían que en algún momento pasaría, hablaremos esto en privado.
Todos en la fiesta han quedado estupefactos ante el espectáculo que se ha vuelto nuestro almuerzo de cumpleaños.
«Menudo cumpleaños»
— ¿Casamiento? Nos ofreciste por un simple acuerdo de negocios con S & L. ¿Dónde queda tu instinto paternal?— Le reprocha mi hermana.
— Dejen de montar una escena innecesaria, sabían que esto pasaría y no tendremos esta conversación aquí, ni mucho menos ahora. Les recuerdo que no quieren asumir las consecuencias de desobedecer a su padre. Ahora mantengan la fachada y más tarde hablaremos esto.
Como si nada hubiese sucedido todos se dispersan cuando papá da la orden y todos actúan como si lo de hace un segundo fuese el pan de cada día.
Seis pasos, seis pasos le toma llegar hasta mi. El semblante de Jean sería capaz de congelar todo el lugar si fuese posible, me mira con la misma expresión que le dedico a él <desagrado total> por inmaduro que parezca él es la representación física del inicio de todos mis problemas. Podría lidiar con un matrimonio con un chico dulce como los que he conocido hasta ahora, pero jamás aceptaré verme atada a alguien como él.
— No me simpatizas Jean Luca.
— Prefiero que así sea, nada sería más insoportable que estar casado con alguien tan insoportable y tener que lidiar encima con su enamoramiento.
— Yo jamás me enamoraría de alguien tan egocéntrico como tú.
— Ni yo dejaré de considerar una tortura tu compañía.
Alana
24 horas antes
Luces, música y alcohol son la mezcla perfecta para perder el control. Pero después de todo, que es el mundo sin un poco de diversión y malas decisiones.
— ¿Tenemos un trato entonces?— sonríe el rubio francés.
Mi cerebro intenta lanzar advertencias e incluso veo varias banderitas rojas sobre el asunto, pero en el estado de embriaguez en el que me encuentro todo me parece genial y una excelente idea. Quizás mañana me arrepienta de las decisiones que he tomado hoy, comenzando por ese momento donde me metí a husmear en la oficina de mi padre descubriendo cosas que realmente no debería haber descubierto y terminando por último dejando a mi hermana irse a casa sin mi.
Según la historia los tratos con el diablo son peligrosos, pero aparecen en el momento justo donde navegas entre la desesperación y no ves otra salida. Quizás debería decirle que no, que no estoy segura y que definitivamente no quiero ese destino, pero no hay mucho más que pueda hacer para salvarnos de una decisión que ya ha sido tomada por alguien más.
— No te entiendo. Si tanto te molesta la idea de casarte ¿porque no te rehúsas? ¿Por qué acudir a mi?
Después de todo es el heredero de uno de los mayores conglomerados de Europa.
— Por el mismo motivo que tú no puedes rehusarte, no quiero renunciar a la vida que conozco y aunque lo niegues tú tampoco quieres abandonar el estilo de vida de princesa que llevas. Solo queda intentar sabotear sus planes, esperar que funcione y un año después ser libres.
Asiento en su dirección, porque ciertamente está dejando claro un punto aquí. Si no puedes luchar contra la corriente, aprende a utilizarla a tu favor.
Marc me sostiene cuando comienzo a sentir que la cabeza me da vueltas y mi vista se torna borrosa. Mantener esta conversación se vuelve una verdadera agonía cuando mis pies ya no me permiten sostenerme por mi cuenta.
— De acuerdo linda, creo que ya bebiste suficiente por esta noche— agrega Marc mientras me lanza a su hombro como si de un saco de patatas se tratase.
Auch.
Ambos hermanos se miran entre sí, como si manejan un idioma que solo ellos entienden.
Mirándolos así se nota que son tan distintos, pero aún borracha logro reconocer que son demasiado hermosos para la sociedad y mi pobre corazón se acelera solo de mirar a Marc.
Tranquilo corazón, o terminarás por salirte de mi pecho.
Son un contraste perfecto tanto en su físico como en la manera de actuar. Marc tiene una piel bronceada, cabello castaño y una actitud que rápidamente te hace sentir en confianza. Sus rasgos varoniles y definidos, con unos preciosos ojos cafés que logran adueñarse de tu alma.
Sin embargo, Jean es algo totalmente distinto. Todos sus rasgos son fríos e incluso misteriosos. Posee una de esas bellezas intrigantes que solo inspiran peligro. Sus ojos verdes hacen un contraste hermoso con su pálida piel y cabello rubio.
Definitivamente son demasiado hermosos para el juicio de cualquier mujer que esté cerca de ellos, pero aún con toda esa belleza y sensualidad de ninguna manera estoy dispuesta a casarme por algo que dispuso alguien más. Aunque mi pobre corazón sufra un cortocircuito cada vez que estoy cerca del castaño, me rehuso a aceptar que se quede conmigo solo por un contrato y no porque me ame.
— Nos quedaremos en el hotel, en las condiciones que está no es recomendable que maneje y mucho menos a altas horas de la madrugada— Jean agrega mientras le entregan las llaves de un hermoso deportivo blanco.
Adhara me mataría si pierdo nuestro cumpleaños y lo último que quiero es arruinar aún más el día de mañana, así que lo más prudente me parece quedarme en casa.
— Nos quedaremos en mi casa y ustedes se irán a primera hora, mañana es un día ajetreado y no puedo fallarle a mi hermana ausentandome.
— Bonita, creo que aún no lo sabes pero tú padre pidió que pasáramos este fin de semana en tu casa para oficializar las cosas. Solo que ustedes no deberían saber los verdaderos motivos hasta después de mañana.
El camino a casa se hace ligero mientras pienso en todas las cosas que sucederán y aunque intente mantenerla al margen y salvarla no es algo que esté en mis manos ya.
Mi dulce Adhara, solo espero que este plan funcione y no te ocasione más dolor del que ya tuviste desde pequeña.
Para no levantar sospechas decido dejar a los chicos en una habitación de invitados que está cerca de la mía para tenerlos bajo vigilancia y a la vez no levantar sospechas de que ya se los planes de nuestros padres.
Cuando les indico dónde quedarse, intento dirigirme hacia mi habitación pero todo se vuelve un enorme agujero oscuro en mi mente de repente.
Abro los ojos cuando un calor extraño acompañado del dolor de cabeza por la enorme resaca que tengo me terminan despertando.
Intenté levantarme para ir al baño pero caí en cuenta de que un pesado y musculoso brazo me mantenía abrazada contra un pecho firme.
«Ohhh Alana que haz hecho»
Giro mi cabeza a la misma velocidad que la niña del exorcista y me topo con el cálido rostro de Marc que luce plácidamente dormido.
Miro a mi alrededor intentando localizar a Jean sin éxito y trato de recordar cómo llegué aquí si lo último que recuerdo es haberme ido a dormir.
Cuando miro a la pared y veo la hora, despierto a Marc a toda velocidad para poder irme a mi cuarto para que pueda cambiarme.
«La madre que me parió mil veces»
Adhara va a matarme.
— Marc por cierto si hice algo inapropiado anoche.
— No me acuesto con chicas inconscientes, el abuso no es lo mío. Ni aunque rogaras me habría acostado contigo.
Un balazo dolería menos.
— ¿Algún día dejarás de odiarme Marc? Fue solo un error.
— No tengo planeado hacerlo. Por cierto, felices diecinueves. Ahora muévete, tienes un almuerzo al que asistir.
Trago el nudo que se forma en mi garganta ante tantas cosas que decido callarme y tomo el último riesgo por él.
— Técnicamente como es mi cumpleaños puedo pedir un deseo y no puedes negarte.
— ¿Qué soy yo, el hada madrina de Cenicienta?
— Un poco de cortesía no va a matarte Señor Cascarrabias. Después de todo, es mi cumpleaños, tampoco es como si te fuese a pedir que me dones un riñón.
— Bien ¿qué quieres?
—Un beso— susurro tímida de repente.
Mi petición lo descoloca y puedo escuchar prácticamente el millón de pensamientos que pasan por su mente antes de responder.
—No tientes tu suerte ¿Segura que no quieres el riñón?
Niego ante su respuesta y comienzo a hacer el recorrido hasta mi habitación. Cuando estoy a punto de entrar miro a Marc una última vez y decido que dejaré estar este tonto enamoramiento.
— No volveré a insistir, finalmente comprendo que mi compañía supone algo parecido a tragar ácido para ti. A partir de este momento doy por olvidado todo lo qué pasó entre nosotros. Mi enamoramiento por ti termina ahora.
—¿Crees que funciona así? Vienes, destruyes todo, me haces reconstruir el mundo tal y como lo conocía antes de que lo pusieras de cabeza, para ahora decir que terminarás tu enamoramiento hacia mi. Suerte con eso.
Tira de mí contra la puerta y me besa, Dios mío y qué beso para ser delicioso. El calor se propaga por mi cuerpo junto con sus manos que tocan en todas partes. Siento una lucha enorme entre ambos, me besa con odio, frustración e intensidad. Cómo si estuviera librando una lucha interna por besarme.
Tomo un pequeño momento para respirar y siento que por más que lo intente el aire no llega correctamente a mis pulmones.
— Tú nunca habías hecho eso.
Una risa genuina se escapa de sus labios y yo quedo embelesada con ese simple gesto.
— Si he besado antes Alana.
— Pero no a mi, dijiste que los premios son para presumirlos no para jugar con ellos.
— Qué sentido tiene ganar algo y no probarlo al menos una vez- añade con la vista fija en mis labios.
— ¿Puedes volverlo a hacer?— dejo escapar la pregunta, que más que una interrogante parece una súplica—. Al menos solo una vez más.
Sus labios y manos se apoderan nuevamente de mi, una corriente extraña se apodera de mi cuerpo, haciendo que cada lugar que toca quema y duele dulcemente.
Abro la puerta como puedo, sin dejar de besarlo. Si él no me deja ir, yo menos. Pero para mi desgracia me topo con dos personas en mi cama, me alejo de Marc como si de repente fuese un pecado capital estar junto a él. Supongo que no le haría ninguna gracia que su hermano lo vea así conmigo, sobre todo después de lo que sucedió.
Adhara jura que no se acostó con Jean Luca, le creo pero definitivamente voy a molestarla un poco con el tema.
Dios, perdóname por esto pero no podía dejar pasar la oportunidad de hacer esto.
Su cara es todo un poema y se esconde bajo la sábanas.
Se siente bien ser la que atrapa y no la atrapada, miro a mi hermana y le guiño un ojo mientras ella se aleja hacía el baño y yo aprovecho para sacar a Jean del cuarto. Me despido de Marc, no sin antes cómo toda buena cumpleañera me robó otro beso que para mi sorpresa responde.
Actualidad
Esto más que doler, parece insultante, incluso guardo la esperanza de que todos comiencen a reír y digan que solo fue una simple broma de mal gusto. Pero en mi mundo las cosas no funcionan así, en la extraña aristocracia que aún vivimos en nuestro círculo social es algo común esta clase de arreglos.
Es como esas películas donde los ricos se casan con los ricos e incluso antes de nacer ya existe una promesa de matrimonio entre apellidos poderosos.
Siempre pensé que mi padre nos había traído desde Turquía para alejarnos de esas creencias y cultura tan machista por decirlo de algún modo.
Demonios, incluso pensé que podría vivir mi sueño por completo. Ese de salir, emborracharme, ligar con desconocidos y de repente volverme exitosa y formar una familia. Es algo estúpido ciertamente, pero me aferraba a esas pequeñas fantasías aún cuando siempre supe en el fondo la verdad. Se supone que yo sabía que esto iba a suceder, pero eso no significa que ahora que es una realidad inminente duela mucho más. Marc me odia por lo que hice y soy incapaz de condenarnos a algo así.
Adhara siempre fue la más calmada, la niña favorita de todos porque nunca rompía las reglas, nunca se rebelaba ella simplemente bajaba la cabeza y cumplía con cualquier cosa que le pidieran. Verla ahora perdiendo el control es raro, inusual pero satisfactorio.
Mientras observo en silencio todo el caos que se desata a mi alrededor reconozco al chico que discute a lo lejos con uno de los socios de papá, casualmente el mismo chico que encontré al lado de mi hermana está mañana.
Jean Luca.
Él la observa a lo lejos y ella ignora totalmente su presencia, ajena a todo lo que está a punto de suceder.
No está preparada para jugar algo que comenzó mucho antes de lo que ella y yo siquiera podamos imaginar.