Capítulo 2

Mientras un corazón herido buscaba sanar otro latía desesperado, intentando estabilizar con vida y no hundirse en su propia miseria, porque nada hiere más que saber que se a lastimado al ser amado, no importa cuándo tiempo pase, el sufrimiento propio nunca será suficiente cuando se a causado una herida que deja huella en tu alma gemela y aún más cuando se cometió un error consciente de su propio.

3 meses habían pasado ya, los más largos de toda su vida... su corazón dolía con cada latido que daba, nunca imagino que la ausencia de alguien pudiera doler tanto, la sensación de vacío se había instalado en su pecho y parecía no querer abandonarlo.

Dolía... cómo nunca imaginé que podría doler un amor, ni siquiera en sus años de juventud, cuando había sido plantado en el altar por Clarisa; su corazón había dolido tanto como ahora.

Y lo peor de todo era que ni siquiera entendía lo que realmente había pasado, recordá esa noche significó un gran pesar para él, había tomado más de la cuenta y había terminado enredado con Litzy... ¡con Litzy!.

Ese había sido el final de su cuento de hadas, todo se rompió gracias a eso y no tenía justificación para lo que había pasado, no recordaba haber tomado de más; había tomado una que otra copa, quizás no había llevado un control real de cuantas copas había compartido con los invitados.

Sentía pena... no podía describir cómo se había sentido al despertar con Litzy entre sus brazos, la chica se veía tan perdida como él y con gran pesar le explicó lo que había pasado.

Mónic los había encontrado juntos en la habitación, al saber lo que había ocurrido se había marchado y quizás para siempre.

Mónic... pensar en ella hacia que su corazón doliera, de manera indescriptible; sus ojos comenzaban a arder al solo pensar en ella, su lindo mundo se había ido abajo en el momento que las palabras salieron de los labios de Litzy, y todo empeoróba al ver los arrepentida que se notaba la mujer.

Había herido a Mónic, de una forma en la que jamás se lo perdonaría; no había sido su intención pero le había fallado, se sintió la peor persona del mundo y realmente lo era, Mónic era la persona con el corazón más puro que podía existir y él había herido ese corazón de tal manera que creía jamás podría perdonarlo y estaba Seguro que ella jamás lo haría, jamás lo perdonaría.

Le había roto el corazón, en miles de pedazos y nadie mejor que él conocía ese sentimiento, cuando creyó estar enamorado de Clarisa; cuando lo dejo plantado en el altar y luego la miro besarse con otro, su corazón había sido herido, herida que tardo muchos años en sanar y solo lo había hecho por Mónic.

Por esa niña inocente que le había regresado el sentido a la vida, que le había enseñado a perdonar y aceptar el amor una vez más en su corazón.

En amor más puro y sincero que podía albergar el corazón de una persona lo había experimentado él por Mónic y ahora ella sufría por su causa, 3 meses sin verla, 3 meses contra su ausencia; anhelando verla una vez más, poder disculparse, aunque sabía que eso no sería suficiente para sanar la herida de su corazón.

Había traicionado su confianza, la había herido y no había podido darle la cara, explicarle lo que realmente había ocurrido, ni siquiera hablar, absolutamente nada.

Y a Litzy... ha Litzy la había usado, su que no era su intención, pudo ver la desilusión en sus ojos cuando se dió cuenta que él no recordaba Absolutamente nada; había herido a 2 mujeres que merecían ser felices, que solo merecían lo mejor. 2 mujeres que lo habían amado y ambas habían terminado heridas, aunque no era su intención.

Suspiró al pensar en aquella noche, 3 meses habían pasado en un abrir y cerrar de ojos; se sumergió en su trabajo, esforzándose por ahogar ese sentimiento de vacío y dolor en su pecho, en su corazón.

En ese momento estaba en su oficina, había terminado todo su trabajo pendiente pero no quería regresar a casa... ¿que sentido tenía?, ¿que encerraría en su departamento?. Absolutamente nada, solo sufriría con el recuerdo de Mónic, todo siguió un intento desde que se había marchado.

No quería mover nada, las pertenencias de la muchacha aún ocupaban su lugar en la habitación que compartían, tenía la pequeña esperanza de que regresará; poder explicarle todo y quizas poder esforzarse para conseguir su perdon.

¿Se merecía el perdón de Mónic?, ¿su amor sería suficiente para recuperar a Mónic?... sinceramente lo dudaba, sabía que un corazón roto era imposible de reparar con facilidad.

—Dominick— escucho que le llamaban desde la puerta, una voz femenina muy conocida para él. Levantó la mirada para encontrarse con Litzy asomando la cabeza por la abertura de la puerta—¿puedo pasar?— indagó la mujer, observando a Dominick sentado en su lugar junto al escritorio de caoba.

— Claro, adelante— respondió mientras acomodaba algunas carpetas sobre su escritorio. La mujer se adentro en la oficina hasta tomar asiento en una de las sillas del otro lado del escritorio.

—¿Te gustaría acompañarme a comer?— indago un poco indeciso la mujer, Dominick ni siquiera la miró a los ojos; evitaba hacer contacto visual directo.

— No lo sé Litzy, tengo mucho trabajo pendiente— mintió, no quería hacer cosas que se prestaran para mal interpretación de la chica; sabía que en el fondo aún tenía sentimientos por él, aunque tratara de ocultarlo y ser discreto.

— Vamos, Dominick, no saliste a almorzar y ya llevas días así... solo estoy preocupada ¿si?— realmente estaba preocupada por Dominick, sabía que se estaba sumergiendo en su trabajo; esforzándose por aislarse del mundo.

— No lo sé, Litzy— no sabía que otra escusa podría decir, observo a Litzy por un momento, en su mirada podía ver plasmada la preocupación.

—Por favor— pido la chica en un puchero, Litzy coloco su mano por sobre la de Dominick que tenía posada sobre el escritorio, Dominick observo la única de sus manos un tanto incómodo , suspiró resignado; no deseaba lastimar más a la mujer.

— Está bien, pero debo regresar rápido... hay trabajo pendiente— se excuso; salir a comer no le haría daño, tratar de distraer un poco su mente aunque fuera solo un rato.

— Muy bien, iré por mis cosas— Litzy sonrió feliz, al fin tenía una oportunidad de acercarse a Dominick y pasar aunque fuera un rato en su compañía.

Desde su fiesta de cumpleaños Dominick estaba muy distante, pero estaba segura que con un poco de esfuerzo podría ganarse una vez más el cariño de Dominick, sabía que en el fondo él aún albergaba sentimientos por ella y ahora que su prima Mónic se había alejado todo sería más fácil para ella.

—Está bien, Litzy... en 10 minutos salgo— respondió Dominick fingiendo una sonrisa, no quería hacer incómoda la convivencia con Litzy, después de todo era su amiga y una persona muy importante para él, aunque no tuviera un interés romántico en ella; al menos su amistad y su compañía lo hacía distraerse un poco, olvidar la metida de pata más grande que había podido cometer en su vid.

Suspiró con pesadez cuando Litzy se marchó, al menos ella pareció feliz y conforme con su amistad, pero él no pudo evitar sentirse hundió, en un agujero sin salir del que por más que se esforzaba por salir no logró sino hundirse aún más.

¿Las cosas en algún momento mejoraría?, deseaba conservar la esperanza pero cada día que pasaba sentía que aunque todo iba peor, se puso de pie dispuesto a salir de la oficina para acompañar a Litzy a almorzar, esperaba estar tomando la decisión correcta algo dentro de él le decía que estaba cometiendo uno de los peores errores de su vida...

Capítulo 3

Podría decir con seguridad que si vida era un completo desastre, no tenía mente para nada que no fuera pensar en cómo encontrar a Mónic y darle una disculpa sincera. Entre el trabajo y la preocupación terminarían consumiendo lo casi en totalidad.

¿Que estaba haciendo con su vida?, convirtiendola en un completo desastre... debia comenzar a concentrarse en el trabajo o su empresa se iría a pique.

Desde muy temprano ya se encontraba en su oficina, todos los días eran iguales; llegaba con el sol y se iba con la luna, nadie imaginaba por el tormento que pasaba en silencio. Siempre había sido así, reservado con sus asuntos personales; pero todos comenzaban a preguntarse dónde estaba aquella mujer tan significativa en su vida.

La ausencia de Mónic, sin duda había marcado un antes y un después en la compañía, ya nada era lo mismo o al menos así lo sintió él, debía seguir adelante, lo sabía, pero le resultó tan difícil; sentía la impetuosa necesidad de buscarl , le debía una explicación.

Pero ¿de verdad estaba listo para verla?, ¿que le diría?, no había escuchado alguno para lo que él había hecho y alegar que estaba pasando de copas, que no recordaba nada, no era una buena explicación y mucho menos un justificante para sus acciones.

Se encontraba en su oficina, aislado del mundo como ya era costumbre; cuando escucho que daban un par de golpes a su puerta y unos segundos despues aparecio el conocido rostro de Luis Alberto.

—Hola Dominick, ¿que tal?, ¿puedo pasar?— indago Luis Alberto con rapidez mientras se adentraban en la oficina de su amigo y jefe.

—Ya estás adentró— respondió Domingo observando como su amigo tomaba asiento frente a él—¿ocurre algo ?— pregunto al ver el semblante preocupado de Luis Alberto.

—Por desgracia si, te tengo dos noticias una y una mala, ¿cuál quieres primero?— dijo mientras sacaba una carpeta de su maletín, no le gustó ser portadora de malas noticias pero lamentablemente era necesario.

—Primero la mala, para compensar el trago amargo cuando me des la buena— respondió cruzandose de brazos, calando su mirada en el techo; ¿que más podía pasarle ahora?, sintió que su vida se iba en picada y de seguir así su éxito correría el mismo destino.

—Verás, estamos en la última semana de Noviembre, ¿cierto?— Dominick asintió con un leve movimiento de cabeza, no necesitaba que Luis Alberto le sirviera de calendario y le recordara la fecha— eso significa que estamos atrasados con el comercial del whisky Mc Green.

Esas palabras fueron suficientes para atraer toda la atención de Dominick, quien dirigió su mirada hacia Luis Alberto— si no cumplimos con lo estipulado en el contrato ya firmando, Rachel McGreen nos demandará y esa bruja nos comerá vivos, estamos hablando de una cantidad de dinero muy significativo, tu mejor que nadie sabe que la firma McGreen es la más importante del año y el perfecto cierre que necesita la compañía.

Dominick suspiró con pesadez, mientras pasaba sus manos por su rostro, clara señal de frustración, una demanda por incumplimiento de contrato de esa magnitud; sería lo menos conveniente en esos momentos y mucho menos cuando ya estaban tan cerca de cerrar el año de forma exitosa, el sabía muy bien que esa firma era importante, les había costado mucho obtenerla y por un momento pensado que no sería para la compañía , pero al último momento habían salvado la propuesta.

—Bien, me encargaré personalmente, hablaré con los de publicidad para ponernos manos a la obra— respondió tenía solo una semana para preparar todo para grabar el comercial y sacarlo al aire la primera semana de diciembre justo antes de las fiestas, era de suma importancia que estuviera listo de inmediato— ¿la buena noticia?.

Una sonrisa maliciosa se dibujo en los labios de Luis Alberto, él había sido testigo del sufrimiento de su amigo y podía imaginar que la noticia que le daría a continuación no podía llegar en mejor momento.

—Rachel McGreen desea que el comercial se haga tal cual se estipuló en la primera propuesta, incluyendo el director de montaje y creatividad— Dominick arqueo una ceja sin entender muy bien a qué se refería con exactitud, Luis Alberto abrió la carpeta que llevaba, señalando una sección en específico—¿no lo entiendes?, esa firma le corresponde a Mónic; la bruja McGreen no quiere a nadie más que ella encargada del comercial, amigo eso significa que muy pronto Mónic estará se volverá, Rachel McGreen se encargará de eso.

El corazón de Dominick dió un vuelco ante esa posibilidad era muy remota pero le dio una pequeña esperanza, si de verdad Rachel McGreen convencía a Mónic de regresar y dirigir el comercial publicitario eso significaba que tendría la oportunidad de verla, de darle una explicación y pedirle perdón por haber herido su corazón de esa manera.

—Por Dios, Luis Alberto, esa es la mejor noticia que me ha dado— aseguro poniéndose de pie, mientras una leve sonrisa de esperanza enmarcaba sus labios— si Mónic regresa tendre finalmente la posibilidad de hablar con ella, de disculparme y explicarle lo que sucedió.

—No solo eso Dominick, podrás recuperarla de una vez por todas y espero que esta vez de verdad no vuelvas a meter la pata de esa manera— Luis Alberto imitó la acción de Dominick poniéndose de pie— organizaré una reunión con los McGreen, sin saberlo Rachel te daría la oportunidad de arreglar las cosas con Mónic.

—Eso sería lo mejor que podría pasarme— aseguro, existía la mínima posibilidad de ver a Mónic y recuperar su amor, no importaba cuánto le costará o lo que tuviera que hacer, estaba seguro de que ella aún debía tener sentimientos por él, el amor no se iba de la noche a la mañana ¿o si?.

Aunque en realidad no sería de la noche a la mañana, habían pasado 3 meses ya desde su separación, ¿3 meses habrían sido suficientes para acabar con ese amor que le tenía?, estaba seguro que no, pero sus acciones si que habían sido perjudiciales .

Solo le quedará rogar porque aún existía amor en el corazón de Mónic aunque fuera un poco; él haría el resto, dedicándose a conquistarla una vez más. 

Solo debía mantener la esperanza, después de esa pequeña reunión con su mejor amigo y abogado, las horas transcurrian sin premura mientras Dominick se sentía terriblemente ansioso.

Por muy sorprendente que pareciera, Luis Alberto había logrado programar una reunión con los McGreen para esa misma tarde, Dominick no cabe en si de la emoción; tenía una pequeña posibilidad de reencontrarse con Mónic y eso lo hacía sentir ansioso.

Sentía sus manos sudorosas, su corazón acelerado, no dejaba de observar como las manecillas del reloj avanzaban de forma lenta pero segura; deseaba que la hora pautada llegara lo antes posible y así poder despejar sus dudas , dejar atrás la incertidumbre.

¿De verdad podría encontrarse con Mónic esa tarde?, no estaba seguro pero esperaba que si; deseaba tanto verla, tener la oportunidad de explicarle cómo habían sido realmente las cosas y quizás, solo quizás, obtener su perdón.

A medida que él reloj avanzaba, sus nervios iban en aumento, se sentía como un adolescente en espera de una cita a ciegas; aunque no era una cita a ciegas sabía que todo aquello podía salir mal, Mónic podía rechazarlo sin piedad o ignorarlo de manera magistral, él mejor que nadie sabía que la mejor arma de Mónic era la indiferencia, seguida de sus palabras certeras e hirientes.

¿Cuánto más tenemos que esperar?, miro una vez más su reloj, faltaban tan solo 15 minutos para que la reunión comenzara, se puso de pie; abandonando la comodidad de su silla para acercarse a la sala de reuniones, llevaba una gran sonrisa dibujada en su rostro, sonrisa que poco a poco desapareció al darse cuenta que en la sala de reuniones solo le esperaban 4 personas: el matrimonio McGreen, Luis Alberto y Litzy.

Sintió que en ese momento toda esperanza de volver a ver a Mónic se esfumaba, sintió que todos sus intentos por verla eran en vano, 3 largos meses de ausencia, tratando de contactarla sin éxito; no importaba cuantas veces marcará a su celular, siempre aparecía fuera del área de servicio, no importaba cuantas veces le preguntaría a Clarisa oa Edgar por ella, siempre obtenía la misma respuesta esquiva o un simple "no lo sabemos".

Nada importaba, todo lo que hacia solo lo dejaba estancado y con un mal sabor de boca; por más que quisiera no tener ni una mínima pista de Mónic, era como si la tierra se la hubiera tragado o como si todos estuvieran conspirando en su contra y nadie estuviera dispuesto a ayudar.

—Buenas tardes— saludo al entrar en la sala de reuniones, de inmediato los presentes se pusieron de pie para recibirle— un placer verlos una vez más , señor y señora McGreen— de forma cordial se dirigió al matrimonio, esforzándose por disimular su decepción ante la ausencia de monic.

El señor McGreen respondió con una simple sonrisa mientras que Rachel le dedicó el peor de las miradas que pudiera darse cuenta de una persona, lo que a Dominick le dio la impresión de que la mujer sabía más de lo que él había imaginado en un principio, en torno a su situación con monic.

—Ante todo, quiero disculparme por el atraso en cuanto a la grabación del comercial— ofrecieron sus más sinceras disculpas, sabía que el matrimonio había tenido mucha paciencia en cuanto al incumplimiento del contrato, si no sucedió tan amables probablemente ya habría acudido a términos legales u estuvieran atravesando una terrible demanda.

—No sé preocupe, señor Carbajal, sabemos lo importante que es esta firma para su empresa— Ethan McGreen fue el primero en hablar, pareció ser el más tranquilo de todos— se esforzaron demasiado para presentar una propuesta de alta calidad mientas logren cumplir con los términos, no habrá inconvenientes.

—Pero— la señora McGreen finalmente intervino para dejar su punto de vista en claro—nuestras condiciones siguen en pie, nadie más que Mónic Malvorich llevará esta firma, de lo contrario se suspende el acuerdo— aseguro mirando de mala manera a Litzy, no soportó ver a esa mujer presente en la sala ni siquiera entendía que hacía ahí en esos momentos, sino que tenía nada que ver con la firma.

—Lo entendemos perfectamente, señora McGreen, pero en estos momentos Mónic no se encuentra en condiciones de... — Luis Alberto hablo, tratando de mediar con el matrimonio, Rachel McGreen le indica que guardara silencio con un movimiento de su mano.

—La señorita Mónic me ha explicado los motivos de su ausencia, en torno a sus problemas personales y también me ha asegurado que estará presente lo antes posible para cumplir con el contrato— esas simples palabras provocaron que el corazón de Dominick diera un vuelco, su mirada se cruzo con la de Luis Alberto, quien le sonreía de forma disimulada; despues de todo si habia esperanza.

Mientras la esperanza nacía en el interior de Dominick, la rabia y la impotencia lo hacían en el corazón de Litzy, el regreso de Mónic iba en contra de todos sus planes, si esa niñita regresaba a la empresa junto a Dominick sus planes de reconquista se verían frustrado.

Aunque en esos 3 meses de ausencia, no había avanzado mucho, al menos tenía la tranquilidad de que ella estaba lejos y no podía ser un estorbo para alcanzar su objetivo, pero ahora que existía la posibilidad de que volviera a ocupar su lugar en la empresa todo cambiaba esponjoso.

Debía pensar en algo y rápido, sabía que apenas Mónic pusiera un pie en la compañía, Dominick correría detrás de ella como perrito faldero y sus posibilidades con él pasarían de pocas a nulas, pero ¿que podría hacer?.

Esa estúpida niñita debía quedarse dónde quisiera que estuviera, esa bruja McGreen era la culpable de que sus aviones comenzaran a irse a pique, todo era culpa de ese afán que tenía porque fuera la niñita novata de Mónic quién dirigiera el comercial, no podía ser más estúpida esa mujer.

—Yo por mi parte no pienso tratar ningún tema en torno al comercial hasta que Mónic este presente— aseguro Rachel poniéndose de pie, sin la posibilidad de hacerla cambiar de opinión— en lo que a mí concierne no hay nada que tratar con los presentes, así que me retiro, ya coordinaremos una nueva reunión cuando Mónic esté en el país, con su permiso.

Y sin siquiera esperar respuesta la mujer se marchó de la sala de reuniones, dejando a más de uno con la palabra en la boca, pero así era ella, altiva, altanera y prepotente; no trataría con personas a las que pensarían que no valía la pena tratar y mucho menos estando una mujer traicionera cómo sabía que lo era Litzy.

—Disculpe a mi esposa por favor— el señor McGreen habló apenado, en ocasiones no le agradaba la forma de ser de su esposa, tan directa.

—Pierda cuidado, nos mantendremos en contacto— Dominick reforzará su mano para estrecharla con su cliente, se sintió un tanto desilusionado por la ausencia de Mónic pero también nuevas esperanza surgían en su interior, esa reunión le había servido de mucho, más de lo que había imaginado en un principio.

Sabía que era cuestión de tiempo para que el encuentro de Mónic y él se llevaría a cabo, solo debía tener paciencia y un tanto de fe...

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