Olivia: Seguimos igual, en un ciclo infinito, despertamos, cada quien en lo suyo, hablamos un par de frases, y a dormir. Y así van pasando los días, me voy sintiendo cada vez peor, emocional y físicamente, creo que este estrés se está convirtiendo en una enfermedad. Me siento agotada, sensible, engordo un kilogramo por día, el apetito se me ha disminuido en un 90%, creo que voy a tener que asistir a un médico.
—Buenos días, señorita Olivia Rodríguez, ya puede pasar a consulta por favor
—Buenos días, Dr. Cesar, ¿Cómo está?, hace un tiempo que no lo veía, desde que mi madre vino a su consulta por inconvenientes con su presión.
—Sí, -Dice saludándola con un abrazo-. Por cierto ¿como esta?, la última vez le di instrucciones para su mejoría, ¿Las ha cumplido?
—Si doctor, esta vez no vine por ella, sino por mí, no me he sentido bien últimamente.
—Oh, cuéntame cuales son los síntomas
—Me siento muy cansada, siento fatiga y me duele mucho la cabeza, creo que debe ser estrés laboral (Si, claro, laboral).
—Sí, debes tomar un descanso, debes realizarte los siguientes exámenes, sugiero que los síntomas pueden deberse a desórdenes alimenticios, debemos revisar tus valores para descartar diabetes, o hipertensión. Una vez tengas los resultados vienes de nuevo para leerlos e indicarte lo que necesitas para mejorar tu salud.
— ¡Muchas gracias!, mañana a primera hora me los realizo. ¡Feliz día!
¡El dolor de cabeza me está matando!, ya hasta conducir me parece una tortura.
—Suegra, ¿Qué tal le va?, la llamo para preguntarle cuando puedo asistir al laboratorio donde usted trabaja, el doctor me solicito unos exámenes de sangre para verificar los valores, y saber si todo va bien.
—Hola hija, ¡Qué bueno que llamas!, si claro, sabes que puedes venir cuando quieras, pero ¿Te sientes mal?, ¿Desde cuándo?
—Si suegrita, tengo muchos dolores de cabeza, y agotamiento físico, desde hace más o menos 2 meses.
—Hija, lo lamento tanto, te espero mañana a primera hora en el laboratorio, por favor conversa con Álvaro, para que te haga compañía, después de los análisis de sangre las personas suelen sentir mareos y debilidad.
—Perfecto suegra, nos vemos mañana. – Cuelgo la llamada, y me doy cuenta que Alvaro ya estaba en casa.
—Hola amor, ¿hace cuánto tiempo llegaste a casa?
—Buenas tardes Olivia, no hace mucho, apenas quince minutos que estoy aquí. ¿Qué tal tu día?
—Bien, aunque no me he sentido bien desde hace unos días.
— ¿Y eso?, ¿que sientes?, ¿porque no me habías dicho nada?
—Estoy casi segura, que es la primera vez en un mes que me preguntas que tal me fue en el día.
— ¡Claro Olivia!, si hablar contigo siempre se convierte en una pelea, y yo ganas de pelear no tengo.
—Yo mucho menos, en fin Álvaro, aprovecho para preguntarte ¿puedes acompañarme mañana al laboratorio a realizarme unos exámenes de rutina?
—Mmm... No Olivia, mañana tengo varios pendientes de distribución después que salga de la oficina.
—Claro, tranquilo ya sabía la respuesta, igual voy a estar en compañía de tu madre.
—Qué bueno, ¿Ves?, Al menos tienes alguien que te acompañaa
— ¡Descarado!, quien debería hacerlo eres tú. – digo molesta, pero ya cansada de discutir
Mirla
—Katherine, estoy tan preocupada por la situación entre Olivia y Álvaro.
— ¿Por qué lo dices? Desde hace un tiempo no me ha contado nada nuevo.
—Probablemente no quieran decir nada, Álvaro no quiere ni tocar el tema, imagina que la última vez me dijo que no quería continuar, pero no sabía cómo terminar con Olivia sin romper su corazón
— ¡CARAMBA!, no puedo creerlo, después de tantos años juntos.
—Sí, hija, y creo que todo esto está complicando la salud de Olivia, por los síntomas debe tener problemas de presión arterial.
—Claro madre, la pobre esta tan preocupada.
—Sí, mañana asistirá al laboratorio, a realizar sus exámenes de rutina, espero que salga todo excelente.
— ¡BUENOS DIAS SUEGRIS!, ya estoy aquí lista para sufrir una pinchada en mi brazo
— ¡JA! Que exagerada eres hija, es solo una picada de avispa, no vas a sentir ni una pizca de dolor.
—Perfecto aquí voy.
—Por cierto Olivia, agregue a la interminable lista de análisis, la prueba de embarazo, por descartar
— ¡JA!, sería un milagro, ya sabe que las cosas entre su hijo y yo, no están del todo bien, creo que no es necesario
—Cuanto siento que me digas estas palabras, me entristece eso, bien sabes que eres como mi hija, igual lo dejare allí, quizá el doctor lo pida para descartar.
Olivia: Escucho a mi suegra hablar por más de una hora, mientras mis pensamientos me llevan a mis problemas matrimoniales, ¿matrimoniales? Nunca fue un matrimonio, aunque vivimos bajo el mismo techo. Miles de veces me pidió que viviéramos solos, pero ¡NO!, ¿Por qué dejaría mi comodidad?, por irme a un lugar nuevo, desconocido, por alguien que escasamente me da atención. Y de la nada un fuerte grito interrumpe mis pensamientos.
— ¡POSITIVO!—Grita mi suegra emocionada, con sus ojos llenos de lágrimas, saltando de felicidad
— ¡AH!? – Me siento de golpe, asombrada.
— ¿No están tan mal las cosas, después de todo, no?
—Como le diremos a Álvaro este notición suegra. ¿Sera mi bebe el impulso que necesita Álvaro para sentar cabeza?
Álvaro: De un lado a otro, así he pasado todo el día, y toda la semana, trabajando, para llegar a vivir fuera de la casa de mi suegra. Olivia no lo entiende, pero la señora Olga esta siempre metida en nuestra relación, además ni siquiera intenta disimular que no me soporta. La verdad es que voy a ser fuerte, ya lo decidí, no aguanto más. Hoy mismo término esta tortura, no puedo mantener a alguien feliz, mientras no lo sea yo también.
Me llega un mensaje de mi madre — “Hijo, ven al laboratorio”, y sé que esto seguramente es un regaño por no acompañar a Olivia, pero tengo que conseguir dinero y solo trabajando puedo lograrlo, además ingrese en la universidad, ahora estaré más ocupado, para pensar menos y actuar más.
Es mi madre y es Olivia, ¿mi esposa?, que alivio, que no nos casamos en Francia en las vacaciones pasadas. Seria caótico terminar una relación así con esos recuerdos. ¡Ahora sí! voy decidido, paso por Olivia al laboratorio y llegando a casa hablo con ella, para dar fin a esto ¡De una vez!
—Hijo como estas, que bueno que llegaste, debes tener mucho cuidado con Olivia ahora, los exámenes salieron alterados.
—Hola madre, gracias por hacerle compañía, ¿Que tan alterados salieron?
— ¿Alterados? Alterada quede yo con semejante notición.- Dice Olivia mientras me enseña el resultado de una prueba de embarazo
— ¿EE.…estas embarazada? — (No puede ser, tiene que ser mentira), pienso mientras leo los resultados.
—Si mi amor vas a tener tu primer hijo. ¿Qué te parece?
—Ehm... dame unos minutos, voy al baño. – Sudando frio, me dirijo al baño, para estar a solas con mis pensamientos.
—Creo que no le alegró la noticia suegra. – Dice Olivia con voz entrecortada y lágrimas en sus ojos
—Tranquila hija, no te preocupes, mi hijo es una persona responsable, y nada lo hará cambiar. Él va a ser el papa que tu hijo o hija necesita, solo dale tiempo, apenas está recibiendo la noticia.
Álvaro: ¿Embarazada?, ¿En serio?, Casi dos años con la insistencia de ser madre, presionando, dos años sin planificar, teniendo sexo solo por obligación, y justo ¡HOY!, que decido finalizar todo, resulta ser que esta ¡EMBARAZADA!
¡AAARGH!—Da un golpe a la pared
Pero ahora, ¿Cómo voy a terminar esta relación?, ¡No puedes dejar a alguien cuando recién te enteras que está embarazada!, ¡DEMONIOS!, Nadie con buen corazón haría eso. ¡NADIE! — Lloro, de impotencia, de dolor, empuño mis manos — Dios, ¿Que puedo hacer ahora?
Debo continuar, no puedo romperle el corazón, llevando a mi hijo en su vientre. — Dice, lavándose la cara y saliendo de nuevo a encontrarse con Olivia. —Vas a volver allí y vas a recuperar a tu… ¿Esposa?
— Bueno, creo que esta noticia me mareo un poco. ¡Felicidades amor, seremos padres!, debemos ir cuanto antes al ginecólogo. — Le digo intentando ocultar que no me alegro la noticia.
— Wow, de haber sabido que ibas a cambiar tu manera de hablarme, al embarazarme, lo fuera hecho hace mucho.
—¡JA!, Olivia por favor, evitemos comentarios sarcásticos — (Claro, lo intentaste, dos años, diciendo que era yo quien no podía tener hijos, obligándome a ir a médicos para ver la cantidad de espermatozoides que produzco, aun cuando ya estas llegando a tus 40 años, y que probablemente el problema lo tenías tú, al insistir tanto. Pero es mejor ahora evitar este tipo de comentarios, creo que podría dañar su embarazo si se siente ofendida), pienso dentro de mi
Olivia: Los primeros cinco meses de embarazo fueron de ensueño, aunque Álvaro trabajaba igual día y noche, ahora con mucho más propósito que antes, pues quería darle a su niño todo lo que necesitara.
Por esos 5 meses sentí que era de nuevo esa relación que pensé por un instante que no recuperaría. Compartíamos con toda su familia, el compartía con la mía, viajábamos por todo el país, cumplía mis antojos, asistía a cada consulta ginecológica, soñaba con saber el sexo del bebe, ¡Nunca imagine, que se emocionaría tanto al saber que era un niño!.
Conversaba constantemente, diciendo que su hijo iba a ser un pelotero, y eso me hacía feliz, aunque para ser sincera, muchas veces intente tener sexo con él y no veía su respuesta, entendí, que quizás lo nuestro era solo por él bebe que crecía en mi vientre.
En el fondo sabía que él no sentía amor de pareja por mí, sino más bien me apreciaba por ser la mama de su único hijo, estoy feliz, que al menos lo está intentando.
—Amor, ¿Qué tanto piensas? – La interrumpe mientras la abraza -, Disculpa que interrumpa tus pensamientos, pero recuerda que no voy a estar ahora tanto tiempo en casa, dentro de un mes comienzo mis clases en la universidad.
— ¡Vaya!, no me basta ahora con el trabajo en la oficina, y el trabajo en la distribuidora, sino que, además, tengo que compartir a mi esposo con la universidad.
— ¡Exagerada!, es por un bien personal, sabes que me encanta estar en constante crecimiento.
—Claro amor, entiendo, y estoy muy feliz por ti.
— ¿Dormimos?, ¿O prefieres ver una película?
—Digamos que prefiero la película, pero para ser sinceros, mi sueño está cada vez más pesado, no creo que pase un minuto de la película sin que me haya dormido.
—Bien amor, ven aquí, vamos a dormir.
Álvaro: Han pasado cinco meses desde que me entere que mi hijo venia en camino, en un principio tenía miedo, y me arrepiento de los pensamientos negativos que tuve en ese momento, no me juzgo pues, ya estaba decidió a terminar con Olivia, pero todo cambio, o al menos eso intento y ahora no veo la hora de tenerlo en mis brazos.
La situación en casa se ha puesto tensa, Olivia no quiere dejar la casa de su madre, y su madre insiste en que me vaya, Olivia me defiende en su afán de no separarse de mí, lucha día tras día con su madre para que me respete como su ¿Esposo?... Odio esa palabra.
Estar con ella cumpliendo todos sus antojos, acompañándola, comprando todo lo que necesita, y reuniendo para los gastos a futuro, cuando la máquina de ensuciar pañales empiece a funcionar, me hace sentir que soy su compañero de vida, pero no me siento su esposo, intento que funcione, mi cuerpo no reacciona cuando la tengo cerca, quizá ella piense que es por su sobrepeso, o su embarazo, pero no, no es eso, simplemente no me atrae sexualmente y no sé cómo actuar ante esta situación.
Hago todo lo que esta en mis manos para hacerla sentir una reina.
— ¡Hola Álvaro!, ¿Cómo estás? — Carolina Lo abraza - ¡Que Emoción!, tenía tanto tiempo sin saber de ti.
— ¡CAROLINA!, Estas mucho más hermosa esta vez, estoy bien ¿Y tú?, hace ya siete años que no nos encontramos, verte me devolvió los recuerdos de mi adolescencia.
— ¡Gracias mi amor!, bien, ahora mismo estoy trabajando en una farmacia, pero no quiero hablar de mi, ¡Cuéntame más de tu vida!, ¿Estas soltero?, ¿Tienes hijos?
—Ehm. No, no estoy casado, me estoy separando, no tengo hijos aun, pero mi ex pareja está embarazada, tiene más o menos ocho meses, y tenemos ya cinco meses separados — Miento un poco.
— ¡Lo lamento tanto amor!, No es fácil separarse, y más cuando tu hijo no ha nacido aun. Yo no tengo hijos, ni quiero, por ahora solo me apetece salir, pasarla bien, vivir el momento, no quiero nada que tenga que ver con ningún tipo de compromiso o responsabilidad.
—JA, JA. Carolina, tu siempre has sido así, tan libre, quisiera ser como tú, sin que me dé remordimiento después.
— ¡OH!, ¿Tienes algo que hacer hoy? Vamos, nos tomamos algo, actualizamos algo más nuestras vidas, y bueno, ¿Quién quita que te enseñe a ser como yo? ¿Qué dices?
— ¿Ahora mismo?, — (Olivia me espera para cenar) pienso dentro de mi.
—Si amor, si no ¿Cuándo nos volveremos a ver? ¿Siete años más tarde?
—Tienes razón, Vamos.
Olivia: Ya me falta tan poco para dar a luz, Tener a mi pequeño milagro de unión, finalmente Álvaro entendió que debía recuperar su matrimonio, de igual forma el no comparte a diario con nosotros, pues está comenzando una carrera universitaria, entiendo que su crecimiento personal también necesita de su atención.
Álvaro:
—La verdad, carolina, no quisiera que esta noche terminara, pero debo irme, mañana debo madrugar.
— ¡Cielos!, ¿acabas de terminar de comer y ya te vas?
—Realmente solo eran unos tragos, ¡No era para terminar en la cama Carolina!- Álvaro se burla
—Ehm… Para no estar de acuerdo con acostarte conmigo, actuaste muy bien, de hecho hiciste el amor, mucho mejor de lo que lo hacías antes y además pagaste el motel donde se llevó a cabo todo.- Dice Carolina en tono sarcástico.
—JA, JA, hace tanto tiempo que no tenía un encuentro tan placentero, quizá tengamos que repetir unas cuantas veces por semana. – Comento, mientras comienzo a vestirme poco a poco.
—Abrocha mi brasier, por favor – Exclama, en tono seductor mientras se sienta en sus piernas.
—Te aprovechas de mí porque sabes bien que no puedo negarme a tus propuestas. – Exclamo mientras comienzo a tocar de nuevo todo su cuerpo.
—La noche es joven, quédate conmigo, solo esta noche ¿Si?
—Tendrías que darme muchos motivos para quedarme.— Le digo, aunque se que no debería.
Olivia: ¡Extraño!, así lo noto desde hace una semana, de hecho, hace unos días, no durmió en casa, y su excusa fue que se quedó donde su madre y su móvil no tenía batería. Muero de ganas por llamar a su madre para preguntarle, ¿Pero cómo lo hago? — ¿Señora su hijo a dormido en su casa? Bah, es ridículo, no quiero ser una psicópata que lo cela, ¡Hasta de su madre!, No quiero romper con la paz que trajo mi embarazo.
Ya perdí la cuenta de cuantas veces he intentado hacer el amor con él, y simplemente no le funciona, pide disculpas, da media vuelta y duerme. Cambió todas las claves de su móvil y aun cree que no lo he notado ¿Pero cómo no voy a notarlo?, si reviso a diario sus correos, sus notificaciones, sus mensajes de texto ¿Cómo reclamar?, si son parte de su vida privada, no tengo derecho a revisar sus cosas. ¡Esta incertidumbre me está matando!
Álvaro: Sé que lo que hago no está bien, desde hace una semana estoy con Carolina, y para ser sinceros, no es amor, solo sexo, pero es placentero, y me hace olvidar que debo llegar a casa. Siento miedo que Olivia me descubra,cambie las claves de todos mis equipos móviles, de mi correo personal, y de mis redes sociales, para evitar la mínima sospecha, aunque ya con esa acción la noto tensa. No lo dice, pero lo insinúa, no quiero romperle el corazón. ¡PERO VAMOS!, soy hombre tengo necesidades y ella no me inspira nada que no sea amor fraternal. ¡Esta situación me está matando!
NACIMIENTO DEL MILAGRO
Olivia: ¡LLEGO EL GRAN DÍA!, un hermoso varón de nombre Adrián, idéntico a su padre, todo un galán, es tan perfecta su compañía. Un milagro, que busque por dos años, y llego justo cuando estaba a punto de acabarse mi matrimonio, para unir las piezas del rompecabezas. Solo hay un problema, que las unió solo mientras estaba en mi vientre. Álvaro no ha llegado son las 8:00pm, ¡Su hijo acaba de nacer, por Dios!, no estuvo a mi lado cuando lo necesite, en el momento del parto, solo necesitaba su compañía, pero Adrián nació a las 8:00AM, doce horas después y aun ni siquiera ha respondido mi mensaje, y anoche se quedó a dormir “Donde su madre”, sin saber que su madre durmió a mi lado cuidando de mí. A estas alturas no tengo ánimos de continuar una pelea, simplemente ignoro, ¡Por Amor!
Álvaro:
— ¡CAROLINA, vístete pronto, mi hijo nació esta mañana!, y acabo de leer el mensaje, doce horas después, Olivia debe estar furiosa.
— ¡Hey!, ya sabes que no me gusta que me despierten de esa forma. ¡Vete tú!, Hablamos mañana- Dice mientras se da media vuelta y continua su sueño.
— ¡Vale!, no me llames, debo resolver esto primero
—A buena hora apareces hijo, tu hijo está en la cuna, y Olivia asegura que le mentiste, aunque debido a la ocasión, no quiere confrontarte.
— ¿Cómo no mentirle?, me quede donde un amigo de la universidad, pero hablar con Olivia es terminar en discusiones.
— ¿SR. Álvaro? – Pregunta la enfermera con un bebe en brazos
—Sí, el padre mas afortunado del día de hoy.- digo mientras cargo a mi hijo por primera vez – Es tan pequeño, Dios lo bendiga, cuanto te amo hijo – lo abrazo con delicadeza.
—Amor que bueno que llegaste, estuvimos todo el día esperándote- Dice Olivia con su rostro dividido entre lágrimas y felicidad.
— ¡Mi reina, felicitaciones, eres la madre de mi hijo! ¿Qué tal el proceso? ¿Cuándo podemos ir a casa?
—Mañana a primera hora, ¿Te quedas conmigo?
—Sí, me quedo con ustedes, y no me pienso separar de mi hijo ni un segundo.
— ¡Grandioso!, esperaba un no como respuesta.
—Hoy voy a ignorar todos tus sarcasmos. Tengo motivos para estar feliz y no quiero que eso cambie.
Han pasado ya siete meses, desde que mi hijo nació, lamentablemente para mí, Carolina descubrió que sigo con Olivia, aunque realmente Olivia y yo no volvimos a hacer el amor, Carolina no me cree, decidió por sus propios medios terminar la relación conmigo, pues no estaba dispuesta a romper una familia. Siento que en el fondo termino la relación por que se estaba enamorando, y comprendió que estaba mal eso que estaba sintiendo.
Sigo con mis líos amorosos, mi vida no me gusta, y solo voy a casa de Olivia por mi hijo, por lo tanto sigo buscando llenar ese vacío, de vez en cuando salgo de fiesta, o voy por tragos con mis compañeros de clase.
Olivia se fue de viaje con unos parientes lejanos, mientras tanto yo sigo trabajando y estudiando, camino a casa de Olivia, me encontré con su madre.
—Quiero que recojas tus cosas, ¡BASTA YA!, llegas a la hora que quieres, le rompes el corazón a mi hija, mi nieto no necesita un padre. – Grita enfurecida.
—Que conveniente, señora, que espere que su hija no este para dejarme fuera, no se preocupe, voy a llevarme mis cosas. — Digo mientras me dirijo a la habitación de Olivia a sacar mis pertenencias.
— ¿Conveniente?, al único que le conviene estar lejos de Olivia es ¡A TI!, haces y deshaces, sin importar a quien arrastras en el camino.
—No se le olvide que soy el padre de su nieto, y que voy a estar presente en su vida, este usted de acuerdo o no. – Salgo dando un portazo de la casa.
¿A donde iré ahora?, tengo que buscar arriendo lo antes posible. No puedo ir a donde mi madre, no me llevo bien con su esposo, menos mal tengo algunos ahorros. Voy a llamar a Olivia, para que este al tanto de la situación.
— ¿Olivia?, ¿Cómo estas amor? ¿Cómo ha estado el niño en su primera vez en el mar?
— ¡Hola Amor!, excelente, le encanta el mar.
—Qué bueno mi amor, ¿Sabes? Tuve un problema con tu madre, y me pidió que recogiera mis cosas
— ¡QUE!, pero ¿qué hiciste para que reaccionara así?
— ¿Qué hice?, ¡Que impresionante!, sin preguntar, solo me culpas, ¿Acaso no conoces a tu madre?
—Sí, la conozco bien, ¡Pero también a ti, Álvaro!, reconoce que te has portado como un patán desde un poco antes que naciera Adrián
— ¡VAYA!, ¿Ahora patán?, paso todo el día trabajando, estudiando, para ser un ejemplo a seguir de mi hijo, ¿Y aun así me juzgas?
—Vale vale, ¡YA!, creo que es momento de pensar en una solución, ¿A dónde iras?
—Por ahora voy camino a un arriendo que vi en los anuncios publicitarios en el periódico, en una zona céntrica, pero no acepta familia, solo para una persona.
—Conveniente que elijas un lugar que no acepte familia- Dice sarcásticamente
—Conveniente para mí, ¡claro, nunca quisiste mudarte conmigo, no entiendo de que te quejas!
— ¿Para que dejaría mi comodidad?, ¿para estar sola con mi hijo como lo hago hasta ahora?, Al menos mi madre me hace compañía, y me atrevo a decir que sustituye tu papel.
— ¡BASTA YA!, no te lo permito, es mi hijo, no se para que pierdo mi tiempo llamándote, si se cual será tu posición.- Cuelga enojado.
Basta ya, ¿hasta cuándo tengo que soportar humillaciones?, a diario me doy cuenta, que no es la mujer para mí, pero aun así no puedo, ni debo abandonarla, desearía ver a mi hijo todos los días, si llegara a terminar esta relación tendría limitantes para velo a diario. No quisiera crear conflicto ,quisiera retroceder al momento en el que deje de ser feliz con Olivia , para intentar recuperar el sentimiento, aunque a decir verdad, estos dos años han sido tan espantosos, que jamás regresaría el tiempo, y si pudiera hacerlo no sería para volver con ella, sino para huir justo a tiempo.