Capítulo 2

3 MESES DESPUÉS...

Siendo un domingo por la tarde, Ada observa como Bianca y Jacobo están tomados de la mano subiendo las escaleras muy felices.

-¿Jacobo?- Ada lo menciona y se siente confundida. Sabe que es su prometido. Eso lo recuerda, pero sus tonterías salen a relucir haciendo sentir vergüenza a Jacobo, por tal motivo, ha tomado distancia

-¡Deja de ser intensa Adamaris! Di que eres tonta

-¡Soy tonta!- repite Adamaris y Bianca suelta una carcajada maléfica

-vez Jacobo, la súper genio ahora es tan solo una estúpida- musitó arqueando una ceja, haciendo que Jacobo sienta desprecio por Ada -vamos

-¿A dónde van?- pregunta Ada, caminando detrás de ellos, prácticamente siguiéndoles porque siente que no es bueno que estén tomados de la mano

-¡Eres una entrometida! Solo quiero mostrarle el vestido que me llegó de París, lo usaré hoy, un día muy pero muy especial

-¿Y que celebras?- Ada continúa siguiéndolos -deberías soltar la mano a Jacobo, no puedes encerrarte en tu habitación con él- se apresura a decir al ver sus intenciones y lo peor es que a Jacobo no parece importarle la incomodidad de Ada

-¡Cállate, estúpida! Vete- chasquea sus dedos -¡Déjanos en paz!

Jacobo mira con desagrado a Adamaris. -Ven Jacobo, yo puedo mostrarte lo que es ser una mujer de verdad- ingresan a la habitación y él se siente tenso. Había tenido un viaje de negocios y llegó hace poco a San Francisco

-¡Suéltalo!- Ada terminó ingresando a la habitación, porque sus celos son altos -ven conmigo Jacobo! Vamos a jugar- extiende su mano y Bianca se ríe por lo dicho de Ada

-¡Estúpida!- suelta la mano de Jacobo -¡Nadie te quiere, nunca, pero nunca debiste haber venido a este mundo!- la empuja, pero Ada trata de mantener firmeza en sus piernas para no caer

-eres mi hermanita, ¿Por qué no me quieres?- empieza a llorar como una pequeña niña haciendo pucheros

-¡Mira Jacobo! La tonta de mi hermanita está llorando- su mirada hacia Ada, es afilada -de una buena vez, entiende que tú- la señala -no eres la mujer para Jacobo, por esa razón, mira lo que es una verdadera mujer- sin vergüenza alguna, Bianca posa sus manos en el rostro de Jacobo, el cual sonríe con sensualidad y atrapa los labios de Bianca

-¡No hagan eso!- el corazón de Ada arde con furor, apartando a la pareja que se ve perfecta, y sin querer, daña una pulsera de Bianca, lo cual la enfurece y no mide su fuerza al empujar a Ada fuertemente haciéndola caer, aquella caída hizo que Ada se golpeará la cabeza con el tocador.

-¡Eres una impertinente!- Bianca quiere hacerle pedacitos.

El golpe provocó un fuerte dolor de cabeza que la dejó inconsciente a los segundos y cuando despertó, se percata de que está en su habitación. Al parpadear, siente un leve mareo y el dolor en su cabeza se intensifica dónde por un instante, los recuerdos vienen a su mente, el accidente, lo que pasó en el hospital, como todos la humillaron y sus supuestos seres queridos la maltrataron. La frialdad y el desprecio de su padre. La traición de su prometido con su hermana. Aquel golpe, recobró nuevamente su estabilidad mental y su inteligencia sin igual.

Adamaris se hace muchas preguntas que aún con su dolor de cabeza, le gana la incertidumbre de saber por qué tanto desprecio por parte de su familia. Por lo tanto, retomó fuerzas para salir de su habitación. Se sostiene de las paredes y sus pasos son lentos hasta llegar a la sala donde para su sorpresa, su familia está reunida junto a Jacobo.

Algo que le causa una punzada en su corazón es la mirada de menosprecio que le lanza su familia. -¿Cómo pudiste?- su padre se coloca de pie, teniendo una postura firme que estruja el corazón de Ada -¿Haces sentir mal a tu hermana Bianca y luego te haces la sufrida?

-padre... No entiendo de qué hablas... Ella me empujó- señala a Bianca, la cual tiene una expresión en su rostro haciéndose la víctima

-¡Mi hija jamás haría algo así!- interviene Sonia, madre de Bianca, madrastra de Adamaris -lo que pasa es que le tienes envidia a mi hija. Deberías comportarte como tal, pero lo único que necesitas es que te encierren en un centro psiquiátrico de lo loca que estás. Solo le haces daño a tu familia con tu comportamiento- Sonia aparenta ser una buena mujer ante su esposo, pero en si, tiene el corazón podrido

-Papá, mamá, no regañen a Ada- interfiere Bianca -aunque ella se peleó conmigo, lo cual no me lo esperaba. No debía entrar en discusión con ella, así que es también mi culpa, lo siento hermanita, lamento que tú ira haya incrementado y te hayas querido lastimar para llamar la atención- Bianca habla con inocencia, todos le creen, menos Jacobo que estuvo presente y no defendió a su prometida

-Jacobo, estuviste ahí. Dile a mi padre lo que sucedió- sus ojos se empañan de lágrimas, pero se aguanta las ganas de llorar

-lo siento Ada. Estoy de tu lado pero... Fuiste injusta con Bianca. La estás acusando por algo inmerecido- el cinismo de Jacobo es el colmo

-¿¡Qué!?- Ada siente que el suelo tiembla, pero en si, son sus piernas por los nervios que está sintiendo, pero es debido a la cólera al ver el cinismo de su prometido

-tranquila Ada, solo pídele perdón a Bianca y terminamos esto de una buena vez- le aconseja Jacobo y Ada pasa saliva, su rostro se enrojeció de la molestia, de la injusticia

-padre...- Ada dirige su mirada hacia él -jamás haría algo así, debes creerme

-¡Silencio! Pídele perdón a tu hermana- le ordena con firmeza haciéndola sobresaltar del susto

Sonia sonríe a sus adentros, como disfruta que su esposo reprenda a Ada. Ya que por ser ella la heredera, tiene ciertos privilegios que Bianca no, ya que ella no posee esa inteligencia de Ada y eso le molesta.

-¡Ada!- la menciona su padre con disgusto

-yo... Lo lamento- baja su mirada empuñando sus manos, enterrando las uñas en su piel hasta sentir ardor

-¡A partir de hoy, Jacobo y Bianca se harán cargo de los asuntos de la compañía!- las palabras de su padre la impactaron, tanto que alza su mentón queriendo imaginar que su padre le está echando una mala broma

-pero padre...- intenta protestar

-¡Pero nada!- le gritó fuertemente

-Ada, no te preocupes, todo va a estar bien- dijo Jacobo haciéndole entender a Ada lo vil hipócrita que es

Bianca esboza una sonrisa silenciosa de satisfacción al ver que por fin está logrando lo que tanto deseaba. -¡Sonia ordena a la servidumbre, encerrar a Ada, últimamente ocasiona problemas en vez de ayudar! No podrá salir de su habitación sin mi consentimiento- ordena el señor Adrián Campabell, el cual no tiene misericordia de su propia hija

-¿Qué? ¡No puedes hacerme eso padre!- Ada siente dolor de cabeza, aún así quiere decirle que ya se encuentra lo suficientemente bien para retomar las riendas de la compañía, ya que gracias a ella han obtenido buenos contratos que enriquecen a la familia, sobre todo de los que estaban pendientes con compañías de renombre internacional. Pero la madrastra habló:

-Adrian, cariño. Sé que lo haces por el bien de la empresa, pero ¿No crees que es un castigo muy fuerte para Ada?- todos fijan su mirada en la mujer de cabello castaño y ojos cafés fríos

Por un momento, Ada en su gentileza, pensó que Sonia estaba siendo un poco razonable, pero olvidó que ella es la misma serpiente hecha carne, al escuchar lo siguiente. -Después de todo es la boda de Bianca y Jacobo, no es apropiado que Adamaris esté ausente en un día tan importante para mí preciosa hija y la familia. La unión de dos grandes familias de la sociedad- alza su mentón con gran orgullo, siempre ha odiado a Adamaris e iba a hacer cualquier cosa por interrumpir esa boda

-¿Boda? ¿¡Ustedes dos se van a casar!?- aquella noticia la tomó por sorpresa y también a sacar la conclusión de que Jacobo es un maldito infiel que siempre le estuvo viendo la cara con Bianca

Ni siquiera terminó su relación con ella, si no que, sin el mínimo descaro se metió a lleno con Bianca sin importarle sus sentimientos. Ada siente que se le va a explotar la cabeza con tanta información desagradable.

-¡No puedes ser demasiado indulgente con ella!- dice Adrián -¡¡Nos puede hacer pasar vergüenza ante los invitados!! Si ya golpeó a Bianca, puedo hacerlo con ellos y eso sí que no lo pienso permitir. Eso dañaría la imagen de nuestra familia- sus palabras son firmes -¡Ada no asistirá a la boda y punto!- agrega sin la más mínima piedad

-padre, no seas duro con Ada- Bianca empieza a sollozar -mi hermanita solo estaba triste y me hizo daño por accidente ¿Cierto Ada?- actúa perfectamente bien -quiero que mi única hermanita a la cual quiero tanto a pesar de que me odia y me tiene envidia, asista a la boda para que sea testigo de la felicidad de Jacobo y mía

Ada no lo pudo soportar más, es su alma la que llora, por lo tanto, sus lágrimas se deslizan una tras otra por sus mejillas. -¿Ada por qué frunces el ceño?- pregunta Jacobo haciendo que Ada le diera una mirada de mujer herida y traicionada

Capítulo 3

-Ada es una tonta, Ada escucha mucho ruido, Ada quiere dormir- responde haciéndose la tonta, aunque le costó mucho decir aquellas palabras, pero sabía que era la única manera de poderse ir sin ser detenida

Al llegar Adamaris Campbell a las escaleras, presentía que la estaban mirando y si es así, más por el silencio sepulcral presente.

Se apresura a subir para llegar a su habitación y al hacerlo, cierra la puerta con seguro para luego caminar de un lado a otro sintiendo como se le desgarra el alma por la traición de su prometido que ahora se va a casar con Bianca. Por el poco cariño de su padre. A pesar de que es una mujer exitosa en el mundo de los negocios, le duele haber sido burlada por su propia familia.

Pero lastimosamente, Bianca y Sonia, no están satisfechas con lo que han hecho. Quieren seguir acosando a la pobre Adamaris y hacerla quedar mal ante la sociedad. Aunque afortunadamente Ada ha vuelto a la normalidad y no va a permitir que se salgan con la suya. Ahora su mente está con muchos pensamientos, sacando conclusiones en que no es casualidad que los frenos de su coche hayan fallado dando paso a ese fatal accidente. -¡Lo pagarán! Juro que pagarán el daño que me han hecho- empuña sus manos con una furia letal.

Ella espera que el tiempo pase para poder salir de su habitación siendo cautelosa. Y para su sorpresa, su familia está aún en la sala de estar, los cuales están planeando salir a un lujoso restaurante para aparentar ser la familia perfecta.

Lo más cruel es ver cómo Jacobo besa a Bianca, aquellos besos que le solía dar a ella, todo eso se esfumó y el rencor empieza a habitar en su corazón. Al verlos marcharse, baja las escaleras rápidamente porque no se puede dejar ver, de nadie o si no le darán órdenes, como si ella no fuera lo que es, la heredera de una gran fortuna.

Inmediatamente agarra el teléfono fijo y marca el número de su mejor amiga.

-¿Bueno?

-¡Myriam...! Soy yo, Ada- siente unas inmensas ganas de llorar, incluso sus manos tiemblan

-¡Oh, por Dios, Ada! Amiga de mi alma por fin puedo escuchar tu voz, estaba preocupada por ti, trate de ir a verte, pero tú padre no me lo permitió

-Myriam por favor...- súplica y su amiga puede escuchar su sollozó -no tengo mucho tiempo, ven, ven por mí, sácame de este infierno

-pero... ¿Qué ha pasado Ada?- pregunta angustiada

-lo explicaré en cuanto me recojas, a dos cuadras de la mansión por favor

-Está bien, solo respira, me duele escucharte llorar de esa forma, ya salgo para allá.

Ada cuelga la llamada y se oculta rápidamente para luego cubrir su boca con su mano derecha y así, ahogar su llanto desenfrenado.

Al ver pasar a las empleadas hacia su habitación, aprovecha para ingresar a la cocina y así, salir por la puerta que conduce hacia el jardín trasero. Conoce la mansión como la palma de su mano y es su oportunidad de salir de un hogar dónde la única persona que la amaba realmente ya no está en este mundo.

Siendo muy eficaz, logra salir de la mansión sin ser vista, según ella, porque en realidad, el chófer que estaba por esos lares fumando cigarro se percató, pero tampoco fue un impedimento.

Ada empieza a caminar por la desolada calle para poder llegar al punto de encuentro, pero sintió esa necesidad de mirar atrás y al hacerlo, observó la mansión donde creció y fue feliz por escasos años. -¡Dios mío, ayúdame a hacer fuerte!- retoma fuerzas y continúa caminando, la noche es muy fría. Lo dejó todo, su casa, su vestimenta, sus pertenencias, lo único que lleva consigo son sus tarjetas bancarias porque a pesar de ser una chica adinerada, jamás ha presumido dicha riqueza. Es una mujer determinante y humilde

Ella se oculta entre un arbusto hasta ver llegar el auto de su mejor amiga, a la cual ve bajar del auto y mira su alrededor algo angustiada-¿¡Ada!?- preguntan Myriam

-¡Aquí estoy!- Ada sale de los arbustos y corre a los brazos de su mejor amiga la cual la abraza como si no hubiera un mañana

-¡Oh, Ada! Amiga de mi alma, no te veo nada bien- le acaricia el cabello -¿Qué sucedió?- pregunta intrigada

-sácame de aquí- moquea y deja de abrazar a su amiga

-claro sube al auto, pero debes contarme todo

Ambas chicas suben al auto y mientras Myriam maneja, Ada con profundo dolor le cuenta lo sucedido. -¡Malditas víboras!- exclamó Myriam -¡Carajo! Te dije que Jacobo no me daba buena espina, mira lo que te hizo con la bastarda de Bianca

-por favor no grites, me duele la cabeza

-lo siento. Pero que todos se vayan al infierno, si yo hubiera sabido, te hubiera sacado de allí. Se aprovecharon de ti- gruñó Myriam agarrando con fuerza el volante mientras que Ada fija su mirada por la ventana, admirando la hermosa luna llena que le hacía aún más querer llorar

-entiendo tu enojo. Solo debo recuperarme

-lo importante es tu salud amiga, nos vamos ya para que te hagas un tac cerebral, debemos descartar cualquier cosa y no quiero escuchar un no por respuesta

Sin embargo, Ada se mantuvo en silencio sumergida en sus pensamientos, así como al llegar a la clínica privada donde su amiga se encarga de hablar con la doctora para proceder a hacer el Tac cerebral lo más pronto posible.

Y como es de paga, lo harán en poco tiempo, solo que deben cancelar antes de hacerlo. -perfecto lo pagaré- dijo Myriam ansiosa por saber el estado de salud de su mejor amiga

-no te preocupes Myriam. Lo pagaré yo, ya estás haciendo mucho por mí- Ada sin ánimos, saca su tarjeta y se la entrega a la cajera de la clínica, la cual la recibe

-ya verás que todo va a estar bien amiga- Myriam la quiere animar

-lo siento señorita, pero su tarjeta está sin fondos- informa y Ada frunce el entrecejo

-pruebe con esto por favor- hacen intercambios de tarjetas y Ada espera algo ansiosa

-lo siento, pero también está sin fondos- le entrega la tarjeta a Ada

-¡No puede ser!- Adamaris siente su sangre hervir

-yo lo pago- Myriam entrega su tarjeta y la cajera factura -no te alteres amiga por favor- le suplica con un gesto de tristeza en su rostro

Adamaris quiere que la tierra se abra y se la trague, por tal motivo retrocede sin mirar atrás, porque siente tanta furia que desea gritar a todo pulmón, pero sin querer, tropieza con un hombre y al estar a punto de caer al suelo, sintió unos fuertes brazos rodear su pequeña cintura y levantarla con destreza. Al recuperar el equilibrio, se encontró cara a cara con un hombre jodidamente guapo, el cual posee una mirada tan profunda que fue difícil para Ada dejar de mirarlo.

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