Capítulo 2

"CAPITULO 2"

Yanil

No quería que nadie sepa mi identidad ya que no estoy involucrada en el negocio familiar, he mantenido oculta mi identidad desde que salí de la casa de mis padres. Mantener un bajo perfil era mi único objetivo, pero ahora todo cambia.

Escucho que suena mi teléfono comienzo buscarlo, miro al sujeto que está pálido todavía.

Conoce al jefe. Creo que mi papá tiene algo que ver con esto.

— Tu — hablo con un tono frío, el hombre traga saliva con temor.

— Mi teléfono ¿Dónde está? — pregunto mientras sigo apuntando el arma en su frente. Señala en su bolsillo y ríe nervioso, ruedo los ojos.

— Sino me das ahora, tendrás más problemas, dame el teléfono y yo no te acuso con mi papá — hablo con tranquilidad, saca con rapidez y me entrega, maldigo en mi interior porque el nombre de mi papá está en la pantalla, hago una seña a hombre para que se calle.

— ¿Qué pasó, papá? — pregunto con un tono frío mientras miro al sujeto.

— ¿Dónde estás tú? — cuestiona con un tono seco y entrecierro mis ojos.

¿Me habrá puesto de nuevo alguien para que me vigile?

— En la casa de una amiga, papá — miento descaramente.

— Te llamo para decirte que tienes que visitarnos. No me puedes dejar abandonado todo el tiempo, tus hermanos también te extrañan — se queja como niño pequeño y ruedo los ojos.

— Trataré de... — mis palabras son interrumpidas cuando escucho disparos maldigo mentalmente porque sé que mi padre oyó los disparos.

—¿Qué fue eso, Yanil? Más te vale que me digas la verdad ahora mismo — exige desesperado.

— Bueno, me secuestraron y hace unos meses un tipo llamado Valentino Aarden anda rondando por mi casa — confieso y se queda en silencio mi padre.

— Carajo, Yanil ¿Por qué me dices con tranquilidad todo esto? Mandaré a buscarte y en cuanto al tal Valentino me suena su nombre — habla histérico mi papá, abren la puerta de la habitación donde estoy, encuentro a un papasito, se hace cargo del tipo que me quería hacer daño mientras que sigo hablando por teléfono.

— Papá creo que no hace falta que me busques — hablo mientras miro al sujeto quien me observa de una forma coqueta y muerdo mis labios.

Tengo ganas de besarte, carajo.

— Yanil ¿Sigues ahí? — pregunta con preocupación mi papá y suspiro frustrada.

— Estoy bien, hablamos cuando salga de este lugar ¿De acuerdo? Te quiero mucho papá — expreso mientras muerdo mis labios, el tipo me alza como un saco de papas y río.

— De acuerdo, ten cuidado y quiero que este fin de semana estés por casa, es una orden — dice y corte la llamada.

—¿Quién eres? — indago.

— Valentino Aarden un placer conocerte, cariño — se presenta.

— Así que mi acosador me vino a rescatar. Me das mucha curiosidad, querido, pero es hora de irme de aquí — admito.

— ¿Cómo sabes qué? — pregunta.

— Es fácil. No disimulaban tus guardaespaldas, les pregunté a ellos quienes eran y para quién trabajaban y me dijeron. Nadie se ha mantenido oculto por mucho tiempo de mí — contesto tranquila.

Minutos más tarde...

Tengo que volver a mi país natal, no puedo desobedecer la orden de papá o vendrá por mí y eso no quiero porque hice una vida aquí tampoco quiero que se meta en mis asuntos, en mi vida privada como lo está haciendo con mis hermanos mayores, es hora de que yo tome mis propias decisiones.

— Llegamos a casa, querida Yanil — dice Valentino, observo a mi alrededor y abro mi boca luego cierro porque este lugar no es mi departamento.

— Esta no es mi casa — hablo confundida el sigue con su sonrisa y sale del auto se encamina hasta mí.

— Es hora de hacerlo a mi modo. Quiero que seas mi novia, mi esposa y mi mujer — admite con seriedad y mis ojos se abren como plato.

¿Qué carajos dijo? ¿Quién es este hombre?

No podía creer lo que me ha dicho este hombre ¿Qué quería qué? ¿Se ha vuelto loco? ¿Quién era él para decirme eso?

— No escuché bien lo que dijiste — hablo con asombro y alejándome de él.

— Quiero que seas mi mujer, mi esposa — dice sin ningún tipo de afecto.

—¿Por qué querría yo eso? No seré nada tuyo. Tengo que irme con permiso — digo y me doy la vuelta empiezo a caminar, me paro en medio del camino cuando escucho que el hombre me llama por mi nombre muchas veces.

¿Cómo sabe mi nombre? Es la gran pregunta que tengo en mi cabeza.

—¿Por qué sabes mi nombre? ¿Qué más sabes de mí? ¿Quién carajos eres? — indago con angustia, no me doy la vuelta ya que no hace falta. Se queda callado

— Quiero que me escuches de una vez, no soy tuya ni de nadie…— mi oración es interrumpida por mi teléfono,

observo la pantalla y miro el nombre de mi papá, suspiro.

— Hola papá ¿Qué pasó? — pregunta

— ¿Dónde estás? — cuestionamiento comienzo a mirar a mi alrededor.

— No tengo idea de dónde estoy — admito y bufa, sigo caminando hasta el portón principal cuando estoy ahí, hago una mirada a los hombres quienes enseguida abren y salgo a la calle.

— Regresa a la casa, cariño, por favor — súplica y bajo la mirada.

— Papá, no haré eso. Sabes que tengo una vida aquí; un trabajo y amigos, se cuidarme sola — menciono y suspira frustrado, se queda callado pensando en que hacer. Oigo que mis hermanos le dicen algo con desesperación, y río en mi interior porque sé que se está haciendo del enfermo, ellos siguen cayendo.

Conozco todos sus trucos, señor Kerr.

— Papá, sé tus trucos, no caeré en eso de nuevo. Estaré en mi casa ahora mismo y no quiero que te preocupes ¿Sí? — expreso con un tono suave.

— De acuerdo. Envié a unos de tus hermanos junto a ti también a dos guardaespaldas. No hay discusión sobre esto, cariño. Es tu seguridad primero— dice con rapidez y cuelga el teléfono antes que me queje.

Genial. Tengo que aguantar a tres hombres en mi casa.

Valentino

Está es la mujer más terca que él conocido, debo admitir que hice las cosas mal, pero no pensé que me desafiaría así ¿Quién era realmente está mujer, me dio toda la información mi mano derecha? Llama a Jonathan.

— Señor ¿Sucede algo? — pregunta al instante.

— Jonathan ¿Que no me dijiste de esta mujer? — Cuestiono con angustia.

—¿De qué hablas? Toda la información que está en el sobre está ahí— pregunta y admite, suspiro mientras bajo mi cabeza.

— ¿El apellido Kerr te suena? — indago, se queda callado por unos segundos.

— Si, me suena mi apellido es ese ¿Recuerdas? ¿Por qué preguntas? — curiosa.

— Ella es Yanil Kerr, Jonathan ¿Ahora te suena el nombre? — pregunto impaciente, escucho que maldice una y otra vez.

— Es mi hermana — admite, cuento hasta diez para no mandarlo al diablo.

—¿Por qué no me dijiste antes, maldito imbécil? — Pregunto con furia.

— No estamos del todo bien, tenemos nuestros problemas — se excusa con seriedad.

"CAPITULO 3"

Yanil

Tener a uno de mis hermanos aquí en mi casa es sumamente frustrante porque los hombres Kerr son los más celosos del mundo, mi padre les ha enseñado a sobreprotegerme ya que soy la más pequeña y la única mujer de la familia. Todos los hermanos vivimos por separados y creo que es mejor porque la guerra en casa era constante, estamos entre cinco hermanos; José, Jonathan, Marcos, Mauro y yo.

José y Jonathan Kerr son gemelos idénticos, ellos viven por separados. Jonathan se fue a otro país a vivir con su mejor amigo quien por cierto nunca conocí, su profesión es de guardaespaldas. José se quedó en casa para ayudar a mi padre. Marcos Kerr es policía es el tercero de los hermanos. Mauro Kerr es abogado es el cuarto de la familia. Yo soy la última, Yanil Kerr, la periodista.

Mis pensamientos son interrumpidos al escuchar que suena mi teléfono, leo la pantalla el nombre de mi hermano José, bufo y maldigo porque mi padre mandó al hermano más celoso y más terco.

¿Por qué tiene que enviarle a él, no pudo ser Mauro?

— Hola hermanita, estoy en el aeropuerto ¿Dónde estás? No te encuentro por ningún lado — pregunta.

Me olvidé que venía hoy, carajo.

— Me olvidé de ir a buscarte, vení en taxi estoy ocupada — hablo y cuelgo sin escuchar su queja. Escucho de nuevo mi teléfono, está vez no observo la pantalla, contesto directamente.

— No te buscaré, José. Tengo cosas que hacer ¿De acuerdo? — hablo cansada.

— ¿Quién es José? — pregunta una voz que no reconozco.

— ¿Quién eres? — cuestiono confundida.

— ¿Ten rápido te olvidaste de mí, querida? Soy el hombre que te salvó la vida — pregunta con indignación, ruedo mis ojos con irritación porque su pregunta es absurda.

— Por eso te pregunto quién eres — digo obvia.

— Soy Valentino Aarden — se presenta diciendo con orgullo.

— ¿Quién? No conozco a ningún Valentino — admito haciendo memoria las listas de amigos, amigos de mis hermanos y familiares.

Solo quiero saber cuánta paciencia tiene este hombre.

— Pásame con mi hermana, Valentino. No sé porque tomaste mi teléfono sin permiso — regaña al sujeto, debo conocer que esa voz me resulta familiar.

— Jonathan no puedes ser así. Déjame hablar con mi futura esposa — gruñe el hombre.

¿Qué carajos le pasa? ¿Futura esposa? Mi trasero.

— Oigan sigo acá. No me voy a casar con un loco psicópata, estás mal de la cabeza, hombre. Déjame en paz — gruño y cuelgo. Escucho de nuevo el teléfono y bufo. Hoy es el día de llamar a Yanil quien tiene un examen mañana. Contesto el teléfono.

— Valentino ya te dije que no me casare contigo, mierda — exclamo enojada.

— ¿Quién se quiere casar contigo? ¿Por qué me llamas Valentino? — interroga mi hermano José.

Hoy es el día de cagarla bien grande. Carajo.

— ¿Qué quieres? — pregunto a mi hermano.

— Estoy frente a tu casa, Yanil. Abre la puerta ahora mismo — exige con enojo y suspiro.

Lo que me espera estando con él estos meses.

Días más tarde...

Han pasado cinco días desde que mi hermano mayor y el guardaespaldas. Es frustrante que mi hermano esté aquí porque no me deja ninguna sola vez, no quiere que salga, que me vista la ropa que me gusta.

Por otro lado, me enteré de que Jonathan está aquí trabajando y no me había enterado de nada.

¿Por qué no vino a saludarme? Según José está ocupado.

— No irás a la casa de Jonathan, Yanil. Es peligroso — explica mi hermano.

— No te pregunté, José. Iré a verlo, no me impedirás, soy bastante mayor para que este preguntando las cosas, apártate que me voy — respondo enojada.

— Yanil...— corto lo que él iba a decir.

— Vine aquí a esta ciudad solo para hacer mi vida tranquila, para que no me prohíben nada como siempre han estado haciendo — confieso.

La cara de sorpresa de mi hermano mayor es épica porque nunca le he tratado así debo admitir que hasta a mí me sorprende.

— Solo te queremos cuidar — se excusa.

— Toda mi vida me han enseñado a defenderme ¿De acuerdo? Ya no soy una niña pequeña, soy una adulta que necesita libertad y tú no estás ayudando mucho desde que viniste aquí — suelto con enojo, me doy la vuelta y hago una seña al guardaespaldas para irnos de la casa.

— Me pasé ¿Verdad? — hablo con nervios y mi guardaespaldas asiente con una sonrisa triste, ahora que me doy cuenta, nunca pregunté en dónde estaba mi hermano Jonathan.

Capítulo 3

"CAPITULO 4"

Narrador Omnisciente

Alemania, Múnich

La noche se hizo presente en Múnich, Mauro Kerr salía del trabajo e iba caminando hasta llegar a su auto, sentía que lo perseguían.

El cuarto Kerr comenzó a andar más rápido hasta que un hombre vestido de negro se puso frente a él y comenzó a golpearlo hasta dejarlo inconsciente.

El hombre de negro levantó al pequeño Kerr por el cuello.

— Mauro Kerr, hijo del hombre que me destruyó la vida. Necesito que le des un mensaje a tu padre —dijo.

Mauro no podía decir nada, no podía respirar bien.

—La cacería de los Kerr, dile que esté preparado para lo que vendrá —susurró en su oído, y sacó un arma blanca de su bolsillo, para luego darle una puñalada a Mauro que lo tiró al suelo.

Alemania, Colonia

Casa de los Kerr

El jefe de la casa Kerr sabía que el secuestro de su hija no es coincidencia, sabía que un enemigo comenzaba a manifestarse haciendo daño a sus hijos y la impotencia se hace presente para el líder.

— jefe — llamó su mano derecha, Sam, el líder levantó la cabeza para prestarle atención cuando el hombre quiere hablar, una persona golpeó la puerta.

— Adelante — dijo el líder mientras miraba a su amigo. uno de mis hombres con mucho temor entró.

— ¿Qué sucede, Santos? — preguntó el líder mientras se levanta para ir al bar.

— Es Mauro, señor — pregunto mientras me levanto para ir a mi bar y tomar un poco de mi whisky.

— ¿Qué pasó con Mauro? —cuestionó.

— Sabemos quiénes fueron los que secuestraron a su hija, señor. No le va a gustar — advierto, hago una seña para que siga hablando, pero nos interrumpen cuando alguien toca la puerta varias veces.

— Le encontramos... — el hombre se quedó callado por las ganas de llorar.

— ¿Qué pasó, Santos? — repitió el líder entre dientes.

— Uno de los hombres encontró a Mauro todo golpeado y herido, lo llevamos al médico, nos dijeron que será un milagro que sobreviva — confesó, el líder maldigo y con enojo aventó un vaso por la pared.

— Encuentren a ese hombre, lo quiero vivo o muerto. Sam, llama a Jonathan — seguramente el hombre a Santos y su mano derecha agarró su teléfono.

— Con permiso — dijo y salió del lugar.

El líder de la familia por segunda vez se sintió tan impotente, tan asustado. Empezó a cuestionarse todo, agarró su teléfono y comenzó a llamar a la única persona que podía ayudarlo; su hermano menor, Ernesto Kerr. El hombre escuchó que han tocado la puerta nuevamente.

— Puedes pasar — dijo y suspiró con cansancio.

— Jonathan y su amigo vendrán, señor — informó Sam y asintió el líder, hace una seña para que se vaya su mano derecha.

— ¿Darío, porque me has llamado? — preguntó el hombre al instante de responder el teléfono.

— Necesito tu ayuda, hermano — soltó con una voz suplicando.

— ¿En qué? — indagó.

— Están viniendo por mi familia, Ernesto. Estamos en problemas — admitió y el otro se quedó callado.

— ¿Sabes quienes pueden ser? — interrogó.

— No tengo idea, por favor hermano, te necesito, no lo hagas por mi sino por tus sobrinos — suplicó por primera vez el líder a su hermano.

— Iré para allá — confesó el hombre y colgó el teléfono.

— Darío, acaban de informarme que Mauro Kerr falleció — dijo Sam con tristeza, desde ese momento el líder de la casa Kerr sintió que su mundo, su vida se fue abajo.

Su pequeño falleció por su culpa, no pudo protegerlo y nunca se perdonaría por eso.

Alemania, Colonia...

El padre de los hermanos Kerr se encargó de llamar a cada uno de sus hijos mayores, solo le faltaba llamar a su hija pequeña, el hombre se cuestionó si debía hacerlo o no ya que no quería oírla sufrir, sabía que Mauro, Marcos y Yanil eran como los trillizos de la familia, ellos se llevaban un año.

— Tú puedes hacerlo — se dijo así mismo antes de tomar su teléfono y marcar a Yanil.

— Hola, papá — saludó la pequeña al contestar la llamada, el suspiró antes de comentarle lo que sucedió.

— Hija, necesito hablarte de Mauro — expresó el líder con un tono entrecortado.

—¿Qué pasó con Mauro? — preguntó la joven angustiada al escuchar el nombre de su hermano. El padre de la joven quiso llorar, no supo cómo contar esta triste noticia, el líder comenzó a relatar lo que había sucedido a su hermano y enseguida oyó el sollozo de su hija, sintió que su corazón se le rompía.

Días más tarde...

Los hermanos Kerr y el líder enterraron a Mauro, todos ellos estaban afectados.

—¿Sabes quién hizo esto? — preguntó la joven a su padre, pero el negó al instante. El líder tiene una idea de quien puede ser, pero no quería arriesgarse todavía a contar nada ya que no tenía todavía las sospechas de nada.

— Tenemos que averiguarlo — afirmó Jonathan con un tono seco.

— Necesitamos ayuda, recuerden que es alguien que nos quiere cazar y no sabemos el motivo porque nuestro padre no nos quiere decir — les recordó José.

— No sé quién es la persona ¿De acuerdo? Tengo muchos enemigos — admitió el padre.

— Sé quién nos puede ayudar — dijo Jonathan y demostró a su padre. El líder miró a su hija luego a su hijo.

— ¿Por qué me miran a mí? No sé quién es — aclaró quejándose la mujer.

— Llama a Valentino, si es hombre se acercará a Yanil, le cortaré a tu amigo las pelotas — Detectó el papá, Yanil quedó indignada por la amenaza que hizo el padre.

—¿Es un enserio? Ya no soy una niña, papá — se quejó la joven Kerr.

— Llamaré a Valentino para que venga lo antes posible — comentó Jonathan y todos asintieron con la cabeza.

— Llamaré a Mijaíl, León y Alejo Romanov — informó a mi hermano José. Marcos se quedó callado, se apartó del lugar cuando Yanil y su padre le miraron para saber que iban a hacer.

Marcos está afectado, Mauro y Marcos eran los confidentes.

— Dale tiempo, papá. No es fácil — es lo único que dijo la mujer, el padre asintió con la cabeza.

— Para nadie es fácil — pensado el hombre.

— Llamaré a Monik y Mark — avisó la menor, se levantó de la silla y se fue.

Holanda, Ámsterdam

Valentino Aarden escuchó su teléfono sonar, enseguida mostró la pantalla y respondió al ver que se utilizó de su mejor amigo.

— Jonathan ¿Qué pasó? — preguntó Valentino.

— La familia Kerr necesita tu ayuda, es urgente — expresó con sinceridad y honestidad, el alcalde de los Kerr empezó a relatar todo lo que el padre ha dicho desde el principio al final.

—¿Cómo está, Yanil? — indagó.

— Está bien — admitió.

— Todos estamos en problemas. Nos quieren cazar, Valentino — soltó y la rabia se apoderó en el joven.

— Te ayudaré, iré hoy mismo — declaró y colgó pensando en que su futura mujer está en peligro y que su objetivo en mantenerla a salvo.

"CAPITULO 5"

Yanil

— Él nos ayudará — anuncia mi hermano al entrar a la sala, me percato que mi hermano mayor me mira fijamente.

—¿Qué sucede? — pregunto entrecerrando mis ojos.

—¿Estuviste secuestrada? — cuestiona mi hermano mayor, fulmino con la mirada a mi papá ya que no quería que Jonathan supiera, y asiento con la cabeza.

Es un chismoso.

—¿Por qué no me dijiste? — cuestiona reclamándome, me doy la vuelta enojada y da dos pasos atrás.

¿Encima me pregunta reclamándome? Que se joda

Te conviene no estar cerca de mí ahora mismo Jonathan.

—¿Sabes porque no te dije? Porque no supe más nada de ti, desde que tú te fuiste nunca más nos hablaste. Ni sabía que tú estabas en la misma ciudad o país que yo — manifiesta indignada por la situación y la pregunta que me hizo mi hermano.

Nunca tuvo las agallas de hablarme todo este tiempo.

— Yo…— él se queda callado al verme negar la cabeza.

— No hace falta que me expliques nada, Jonathan así como yo no tengo porque explicarte nada — hablo con tristeza y me doy vuelta para irme de ahí, no quiero hablar ahora mismo con él, por lo furiosa que estoy con él.

Por todo lo que me hizo, se olvidó de su hermana pequeña ni fue capaz de enviar ningún mensaje.

Subo las escaleras, me encamino hasta donde era mi antigua habitación, cierro la puerta, bufo me voy a mi cama para acostarme, cierro mis ojos y me quedo completamente dormida.

Horas más tarde...

Levanto un poco mi cabeza, salgo de la cama y de la habitación ¿Qué hora son? y abro mis ojos asombrada, porque el hombre que me había llevado a su casa está aquí comienzo a gritar.

¿Qué hace él aquí? ¿Cómo le permitieron el paso?

— Papá — chillo varias veces, escucho que alguien corre hacia aquí y entra abriendo mi pieza con un portazo.

—¿Qué paso? — pregunta desesperado mi papá luego mira al hombre.

— ¿Que hace este hombre aquí? —Cuestiono.

—Valentino es amigo de Jonathan, hija — explica y maldigo.

Genial el amigo de mi hermano mayor se quiere casar conmigo. Ni de coña.

— Este hombre me llevó a su casa, papá — confieso y mi padre observa con furia al hombre.

— ¿Por qué? —pregunta mi papa aprieta su mandíbula con fuerza igual que sus puños.

— Quería que me case con él — respondo con tranquilidad y mi papá toca su pecho, ruedo los ojos.

Qué dramático, actúa como si fuera que soy pequeña aún.

— No, yo me niego a esto. Ella es muy chica para que se case y no quiero que te acerques, eres una mala influencia, no quiero que la corrompas ¿Entendido? Aléjate de mi hija, Valentino —gruñe, mi papá me agarra de la mano y literalmente me saca de la cocina.

Quería tomar agua.

— No te acerques a ese hombre, Yanil. Es un... — interrumpo las palabras de mi padre ya que escuché varias veces esa frase.

— Papá, vamos a dormir ¿Sí? Estoy cansada y creo que tu también estas, hoy fue un día largo, —cambio de tema con rapidez.

— Esta conversación no termina jovencita — murmura para el mismo, pero logro escucharlo, beso la mejilla de mi papá para que se tranquilice luego me alejo de él y me encamino hasta mi habitación cuando entro en ella y me voy a la cama de nuevo, me quedo pensativa mientras observa el techo poco a poco comienzo a cerrar mis ojos nuevamente.

Día siguiente...

Me levanto por los ruidos y gritos que hay fuera de la habitación lo cual me hace poner de malhumor, a regañadientes me voy al baño, hago mis necesidades y me lavo los dientes, me ducho cuando termino, me pongo una ropa cómoda, salgo de mi pieza y me bajo las escaleras, oigo que los gritos se intensifican y suspiros porque sé que son los gritos de mi papá.

—¿Qué sucede? —pregunto y todos se dan la vuelta, se quedan callados y pálidos, pongo mis manos cruzadas en mi cintura, todos se ponen dos pasos atrás, pero menos Valentino quien mira todos con confusión.

Hicieron algo malo o es algo que no me quieren contar porque es una mala noticia. Es una de las dos cosas.

— ¿Qué sucede? —repito la pregunta que hice anteriormente con un poco de paciencia, me voy hasta la heladera ya que tengo un hambre.

— Es Megan — avisa Jonathan y paro en seco lo que estaba haciendo, me doy vuelta para esperar lo que me tienen que decir.

— Ella está desaparecida — confiesa mi papá.

Ya me esperaba que la noticia sea mala, pero esta noticia es peor para mí.

— ¿Yanil estás bien? — pregunta con preocupación mi hermano Jonathan, niego con la cabeza varias veces, me siento en el sofá de la sala y me quedo quieta sin hacer nada empiezo a ver a mi alrededor siento que me duele mucho el pecho y me falta el aire.

— ¿Qué sucede Yanil? — interroga el amigo de Jonathan.

— Papá, ella esta teniendo un ataque. Trae rápido el calmante — grita alguien antes de que caiga desmayada y vea todo negro.

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