Capítulo 2

Alicia salió de su aturdimiento en cuanto se encontró con la mirada gélida de Joshua, su supuesto esposo.

El hombre tenía una expresión tan indiferente como siempre, como si estuviera mirando a una desconocida.

Lo único fuera de lugar era el mordisco en sus labios.

¿De verdad había besado a otra persona con tanta intensidad?

Estaba tan disgustada que tuvo que aguantar sus arcadas. Sus dedos apretaron su celular mientras terminaba la llamada con un suave suspiro. "Nada".

Sin esperar una respuesta, caminó adentro.

Joshua frunció el ceño y agarró su muñeca. "Alicia, ¿por qué tienes esta actitud?".

No parecía estar contento con ella, lo que era algo raro considerando lo poco que se molestaba en volver a casa.

Normalmente, ella lo habría recibido con los brazos abiertos y una mirada alegre en su cansado rostro, pero hoy parecía agotada, casi vacía.

No se resistió a su agarre y lo miró a los ojos con una calma que lo puso nervioso. "¿No he sido siempre así? He sido obediente y sensata, he cuidado de la casa para que esté en orden, para que estés cómodo y puedas dar lo mejor en el trabajo".

Una pequeña y amarga sonrisa se dibujó en sus labios. "¿No es eso lo que más te gusta de mí? Te facilito las cosas, ¿no? Te dejo tiempo para que se lo dediques... a alguien especial".

Los ojos de Joshua se oscurecieron ante esa acusación.

Quería negarlo, pero no le importó. ¿Por qué haría eso? Le soltó la mano y dijo bruscamente: "En realidad, por eso estoy aquí. Tenemos que hablar".

Alicia se frotó vigorosamente la muñeca, como si quisiera limpiarse donde la tocó.

"¿Finalmente piensas hacer pública tu relación con ella?".

El rostro de Joshua se contrajo al instante. "¿Qué sabes tú? ¿Le pediste a un detective privado que me persiguiera o algo así?", preguntó el hombre.

Alicia soltó una risa amarga. "¿Es necesario? Anoche no escatimaste en gastos para complacerla. Incluso un ciego podría darse cuenta de que estás loco por ella".

Joshua la miró fijamente, inquieto por su frialdad.

Era su misma voz y era la misma Alicia, pero había algo diferente... Por alguna razón, se sintió herido, como una espina que se clavaba en su corazón.

Tal vez se debía a la forma en que lo miraba ahora: sus antes cálidos y amorosos ojos ahora estaban completamente vacíos.

No había rabia ni dolor, solo…nada. Era un marcado contraste con la mujer que lo miraba como si él fuera su mundo entero.

No sabía por qué, pero verla así despertó algo en él, un descontento desconocido. Molesto por su propia reacción, Joshua decidió contraatacar con mayor dureza: "Está embarazada. Es un embarazo delicado, así que le compré algo para animarla".

Alicia apretó los puños.

¿Embarazada?

Todas las noches que ella se quedó despierta esperando su regreso, ¿él estuvo intentando formar una nueva familia con otra mujer?

Al verla estremecerse, Joshua sintió una ligera satisfacción. "No es que no quiera dormir contigo", dijo con condescendencia. "Eres tan simple que aburres. Ningún hombre quiere algo así".

Sus crueles palabras atravesaron a Alicia como una espada, pero aun así, logró mantener la compostura.

No es que evitara la intimidad, simplemente no solía tomar la iniciativa. ¿Eso la volvía tan indeseable? ¿Era un pecado no ser lo suficientemente seductora?

Alicia respiró profundamente para obligarse a mantener la calma.

"Está bien", murmuró. "Divorciémonos. Puedes darle el título que ella quiere".

El párpado de Joshua tembló involuntariamente.

Entrecerrando los ojos con sospecha, resopló: "¿Es este otro de tus juegos?".

Su voz se volvió más mordaz mientras hablaba con certeza: "Alicia, durante dos años has hecho de todo para llamar mi atención. ¿No te cansas? Porque yo estoy cansado".

Hizo una pausa para que ella sintiera su desdén. "Dices amarme mucho. ¿De verdad podrías alejarte de mí?".

Alicia no pudo evitar lanzar una risa amarga.

¿Amarlo? ¿Siquiera entendía lo que eso significaba?

Cuando el negocio de Joshua se derrumbó, y solo tuvo deudas y sueños destrozados, Alicia puso sus ahorros para rescatarlo de los escombros.

Por gratitud, o tal vez por obligación, Joshua se había casado con ella.

Durante dos largos años, ella fue la esposa obediente que lo apoyaba mientras se abría camino hacia el éxito.

¿Y qué había recibido a cambio? Fue abandonada como una reliquia inútil, mientras que otra mujer llevaba un hijo de él.

Su amor y su lealtad habían sido destrozados bajo sus pies. Sería una masoquista si seguía amando a ese hombre.

"Redacta el acuerdo de divorcio", declaró Alicia firmemente. "Aceptaré los términos que gustes".

Luego, se dio la vuelta y salió del lugar, dejando a Joshua solo en el pasillo.

El joven la miró enojado durante unos segundos, pero luego una sonrisa burlona tiró de sus labios.

Se había vuelto más intrigante.

Pero dudaba que fuera capaz de mantener esa máscara por mucho tiempo.

Joshua salió furioso de la casa y se dirigió al apartamento donde lo esperaba su amante, Lilliana Green.

"Bueno, eso fue rápido", bromeó ella con una ceja alzada cuando Joshua le contó que se iba a divorciar. "Parece que no fue tan difícil convencerla como decías".

Joshua la atrajo a sus brazos y sostuvo su cintura posesivamente. "Es astuta", murmuró con sospecha. "No sé si de verdad está aceptando el divorcio o solo está jugando conmigo".

Lilliana se sentó en su regazo y abrazó perezosamente su cuello. Su mirada ardía con seductora picardía. "Relájate, Joshua", ronroneó, rozando su oreja con sus labios. "Incluso si cambia de opinión, ya será demasiado tarde".

Joshua frunció el ceño. "¿Qué quieres decir?".

Capítulo 3

Los ojos de Lilliana se volvieron sombríos y sus labios se curvaron en una leve sonrisa.

No era tan tonta como para mostrar sus cartas en ese momento, así que le dio una excusa sencilla. "Durante estos años que llevan casados, ella ha vivido tranquilamente en las sombras, como una simple ama de casa apartada del mundo. ¿Se atrevería a decir algo si tomas una decisión?".

Joshua apretó los labios.

Durante esos dos años, Alicia había hecho todo por él, le había dado apoyo y consuelo.

Lo había amado intensamente, pero al fin y al cabo, ¿qué valor tenía el amor?

Contra todo pronóstico, Joshua se abrió camino hasta la cima y finalmente logró alcanzar el poder que tanto ansiaba.

Pero ese éxito no había sido fácil. No era el amor lo que aseguraba su posición, sino las alianzas con los poderosos.

El prestigio de la hija de la familia Green valía mucho más que el amor devoto de Alicia.

Mientras esos pensamientos llenaban su mente, Lilliana presionó sus labios rojos sobre los de él. "Joshua, felicitaciones por escapar de la rutina", murmuró con voz aterciopelada. "¿Lo celebramos?".

Joshua se quedó mirándola, pero de repente, el rostro indiferente de Alicia apareció ante sus ojos.

Desde que salió de casa, ella no lo había llamado ni una vez para preguntarle dónde estaba.

Antes, cuando él se enojaba, siempre lo llamaba con ansiedad.

Una inexplicable irritación surgió en su interior. Sin pensarlo, empujó a Lilliana para alejarla. "Solo tienes unas pocas semanas de embarazo", murmuró con voz ronca. "Debes tener cuidado".

Pero ella era astuta y no tardó en darse cuenta de que estaba distraído. "Joshua, ¿qué pasa?", preguntó suavemente. "¿No quieres divorciarte?".

"Por supuesto que quiero divorciarme de ella", respondió él al instante.

Liliana entrecerró los ojos mientras lo estudiaba. "Entonces, ¿por qué no te ves feliz?".

Joshua ofreció una excusa rápida. "La condición de mi padre ha empeorado", respondió con cierto distanciamiento. "No le queda mucho tiempo y Caden regresó anoche. Tal vez vino para reclamar su herencia, así que debo saber cómo manejarlo".

Lilliana parpadeó con desconcierto. "¿Caden? ¿El hijo del primer matrimonio de tu padre? Ni siquiera lleva el apellido Yates. ¿Qué derecho tiene para pelear contigo por la herencia?".

El rostro de Joshua se oscureció.

Era cierto, pero al fin y al cabo, seguía siendo el hijo de una rompe hogares.

En todos esos años, se había esforzado incansablemente no solo para alcanzar una posición en la familia Yates, sino para empujar a Caden a las sombras, el lugar donde pertenecía.

De una forma u otra, estaba decidido a ganar.

Mientras tanto, Alicia se despertó con las extremidades fatigadas. Ya había oscurecido, pero se sentía más cansada que antes.

Y era porque sus sueños giraban en torno a ese desconocido, aún sentía sus caricias en su piel.

No sabía si era el efecto persistente de la droga o si simplemente ese hombre era increíble en la cama.

Incluso ahora, que estaba completamente despierta, se sentía como si estuviera flotando en una nube, por lo que no pudo evitar sonrojarse.

Solo salió de su aturdimiento cuando su celular vibró con una llamada de Monica. "¿Hola?", saludó.

La otra joven era tan observadora que notó inmediatamente que algo no andaba bien con su amiga. "Te escuchas muy somnolienta. ¿Qué está pasando? ¿Arreglaste las cosas con ese idiota acostándote con él?".

Alicia se aclaró la garganta para deshacerse de su nerviosismo. "¡Por supuesto que no!".

Monica se echó a reír con picardía.

"Bueno, tengo los resultados de tu análisis de sangre. Se los pasé a un amigo mío que tiene buenos contactos. Está investigando quién compró esa droga".

Alicia se incorporó y su mente se agudizó. "Gracias, Monica. Lo aprecio mucho".

"Si de verdad quieres agradecerme, hazme un favor: deja de estar obsesionada con ese idiota. Y después del divorcio, solo concéntrate en tu carrera. Me lo debes".

Alicia se sintió conmovida y bajó la cabeza en silenciosa gratitud. "Lo sé, lo sé".

Ahora que lo pensaba, sus sentimientos por Joshua nunca habían sido de amor verdadero, ya que todo era porque se sentía en deuda, un sentido de obligación.

Las expectativas de su familia siempre habían pesado sobre ella, y en esa infancia solitaria y sofocada, fue Joshua quien estuvo a su lado.

Su compañía había alimentado un vago afecto que había confundido con el amor.

"Es una suerte que nunca me haya aferrado con fuerza al amor", murmuró. "Estos dos últimos años... solo los veré como una forma de devolverle su bondad".

Monica hizo una pausa para darle cierta consideración. Sabía mejor que nadie que, en algún momento, Joshua había amado a Alicia.

Pero el amor podía ser muy fugaz.

"Alicia, realmente espero que lo hayas olvidado para siempre", declaró con un suspiro de convicción.

Alicia sintió un dolor en el pecho. Sus ojos ardían mientras intentaba contener las ganas de llorar. Rápidamente presionó una mano sobre sus párpados, negándose a derramar lágrimas.

Fue entonces cuando se quedó congelada.

Miró fijamente su mano.

El anillo de bodas, algo que había conservado con tanto fervor, había desaparecido.

No lo había llevado durante todo un día y una noche, y ella ni siquiera se había dado cuenta.

Su corazón se sintió más ligero y el peso de todo lo que había estado cargando empezó a desvanecerse. "Sí, realmente lo he olvidado", susurró más para sí misma.

No pasó mucho tiempo para que Joshua se diera cuenta de la pérdida del anillo.

Había regresado para recoger algo cuando sus ojos se posaron en su mano. "¿Dónde está tu anillo de bodas?", preguntó con el ceño fruncido.

Seguir leyendo
Apoya al autor e inspira más historias increíbles Moboreader
Desbloquear todos los capítulos
Capítulo
Personalizar
Siguiente capítulo
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados. CHASINGTOP HK LIMITED