Capítulo 2

"Preferiría quedarme con la culpa que con las ganas”

Conseguir ser maestra en una prestigiosa universidad, LISTO.

Comprar con mis ahorros un buen apartamento cerca de mi trabajo, LISTO.

Concentrarse solamente en mí, LISTO.

Hasta ahora ya tengo todo lo que necesito, no les mentiré que en mi lista también está conseguir un buen esposo, una casa grande de aire familiar y tener mis hijos, pero todo eso debe esperar por mínimo unos diez años.

Me encuentro junto a mi mejor amiga desempacando y arreglando mi nuevo apartamento que me costó mis ahorros, mientras trabajaba cuando cursaba mi carrera en Lingüística, gastaba solo lo mínimo, y como vivía con mis padres podría ahorrar casi todo lo que ganaba. 

Tuve la suerte de encontrarlo a un excelente precio, en un edificio moderno, con vigilancia, además que también esta amueblado con lo básico, pero muy modernos equipos, yo solo compré decoraciones florales para darle mi toque personal, aunque se que poco a poco iré comprando más cosas.

Terminamos de acomodar cada cosa en su lugar y decidimos que ya es hora de comer algo, no tenemos ganas de preparar nada, porque estamos muy cansadas, así que lo mejor es salir a comer en uno de los tantos restaurantes que tengo cerca, vivo en un lugar céntrico, donde puedes encontrar de todo a pocos pasos de distancia.

Bajamos por el ascensor conversando animadamente sobre qué comeremos, estamos indecisa si pizza o comida china, gritamos pizza las dos al mismo tiempo como el juego que siempre hacemos para elegir las cosas, en ese mismo momento las puertas se abren y ante nosotras se encuentra el hombre más bello que hayan podido ver mis ojos.

Con mi mala experiencia de un año atrás, no me había fijado en nadie, pasaba de los hombres, pero este pelinegro llamó mi atención como una polilla a la luz.

Lo que más me tiene fascinada son sus hermosos ojos verdes, son tan claros que podrías ver a través de ellos, son tan parecidos a unos que llevo soñando mucho tiempo.

Nos quedamos los dos mirándonos sin movernos, mi respiración se ha agitado, mi corazón ha empezado a martillar, es como si lo hubiera visto en algún lado, pero estoy segura que no me he topado con tremendo espécimen masculino, es… extraño.

En un momento él se acerca y va levantando lentamente la mano derecha, como si quisiera tocarme, pero mi amiga al ver tal acción tan extraña, me empuja fuera del ascensor, prácticamente me saca corriendo de ahí, y yo solo no puedo dejar de verlo.

— ¡Espera! — agarra mi brazo, siento vibrar mi cuerpo completo por su tacto, a la par de su impotente y sensual voz — ¿Vives aquí? — voy a contestar cuando mi amiga me empuja, esto hace que me suelte, nada mas llegue a asentir con la cabeza para que el supiera que si.

Prácticamente me sacó del edificio a rastra, no la entiendo.

— ¿Por qué hiciste eso? — le pregunto molesta cuando ya me ha soltado.

— Tengo hambre — solo dice eso.

— Pero, quería hablar con él, ¿No lo viste bien? ¡Está buenísimo!

— Si, lo vi y es verdad, pero dijiste muy claro que no querías nada que ver con hombres, ese se ve que es un mujeriego rompecorazones — dice muy segura.

— Tienes razón.

Su gesto de niña caprichosa es normal, no me sorprendo de su comportamiento, además de que me salvó de seguir babeando por un chico que apenas vi.

Llegamos a la pizzería en silencio y yo no puedo dejar de pensar en ese hombre, sus ojos son muy parecidos a los que siempre veo en mis sueños.

— Discúlpame por lo que hice para salir del ascensor — me dice apenada mi amiga luego de haberse comido dos grandes pedazos, al parecer si le hacía falta comida y eso le aclaró el cerebro — también temí que hicieras el ridículo con ese hombre apuesto.

— ¿Cómo así? yo me sé comportar — digo indignada.

— Es que casi tuve que buscar un trapeador para limpiar tus baba — se ríe de mí y se me es inevitable no hacer lo mismo y estallamos en carcajadas, Llamando así la atención de las personas, cosa que no nos importa.

Nos despedimos en la salida del lugar, ella tiene que irse a trabajar, es enfermera y yo voy a descansar, mañana temprano tengo que trabajar.

Entro al edificio arrastrando los pies, estoy exhausta, esto de mudarse es estresante, te sientes emocionado por tu nueva vida, pero los cambios son agotadores, pero eso no evita que mire a todas partes buscando al chico guapo de ojos verdes, pero no esta, tomo el ascensor un poco apenada, aunque tengo la esperanza de que viva aquí mismo, como él me preguntó debe ser así, y si es un inquilino es posible que lo vuelva a ver.

El ascensor me deja en mi piso, en este solo hay tres apartamentos, los otros dos tiene sus puertas una frente a otra y la mía está a una esquina, estoy frente a mi puerta sacando mis llave del bolsillo del pantalón, cuando esta se caen al suelo en el mismo momento que una de las otras dos puertas se abre, cuando la recojo miro a ver quien podria ser mi vecino o vecina.

De esta sale un pelirrojo demasiado hermoso, ¿Será que me mude al edificio de los chicos guapos?, este está como un queso al igual que el ascensor.

El ruido de mis llaves llama su atención y se voltee a verme, de frente es mucho mejor, desde la distancia puede apreciar una cara bien enmarcada, podría jurar que tiene pecas, siempre he encontrado que ese rasgo es adorable.

— ¿Eres la nueva vecina? — pregunta con una voz melodiosa que haría a cualquier mujer suspirar y yo no soy la excepción.

— Si… — me aclaro la garganta — soy la nueva vecina — digo más confiada.

Camina como todo modelo de revista hasta quedar frente a mí, sus ojos me hipnotizan, son iguales de verdes que el chico anterior, podría decir que son iguales, pero que este tiene el pelo anaranjado y no negro como el anterior, hoy me persigue esa mirada esmeralda que no salen de mis sueños.

El parece sacado de un cuento de magia, estoy atrapada en lo hermoso que es este hombre, ¿Qué me está pasando? Pasé de no ver a ningún chico a toparme con dos que dejan sin habla y babeando, queriendo entregarme a ellos sin poner resistencia alguna.

— Mucho gusto, soy Edan, estoy para servirte en lo que quieras  — sus palabras me hacen pensar muchas cosas picantes.

Este me tiende su mano como saludo, siendo corte y yo solo pensando en tirármele encima, ¿Qué es lo que me está pasando? ¿Desde cuándo soy tan fácil?

— Muchas gracias, Edan — coloco mi mano sobre la suya y pude sentir la calidez, pero también la vibración que sentí en todo el cuerpo solo con tocarlo, madre mía — soy Aurora… mucho gusto.

— Hermoso como tus ojos, nunca había visto unos así — dice admirándolos

— Lo mismo digo de los tuyos.

— Ojos verdes puedes encontrar donde sea, pero violetas como los tuyos, nunca, son fascinantes — dice haciendo que me sonrojara.

— Eh… Gracias… supongo, es una herencia familiar que sucede cada cierto tiempo — tenía que poner distancia, me pone nerviosa — tengo que descansar.

— Pues… entonces… — aprieta mi mano, ya que no me ha soltado ni yo a él — nos vemos.

— Está bien — quito mi mano y con prisa entro a mi apartamento.

No entiendo mi comportamiento de hoy, ¿Y con chicos? 

Desde cuando soy una chica fácil.

Se que esas joyas esmeraldas son las que me han perseguido en sueños todos estos años, pero no puedo volverme loca por eso, no es un comportamiento adecuado.

Capítulo 3

“Tengo hambre, y lo que me quiero comer apenas lo conozco”

—Es increíble como la literatura ha existido desde años tan remotos en la antigüedad hasta la actualidad, y seguirá existiendo hasta el final de los tiempos, porque la escritura, siendo una necesidad de expresión humana, nunca va a dejar de ser un medio por el cual podremos compartir al mundo nuestro arte en palabras. — me muevo libremente por el aula finalizando la clase con esta conclusión — Los textos literarios más antiguos que nos han llegado datan de siglos después de la invención de la escritura. Muchos textos se transmitieron por tradición oral durante siglos, antes de que fueran fijados mediante la escritura, por lo que son difíciles de datar.

Realmente amo enseñar, y lo mejor es lograr que tus alumnos te escuchen y les interesen tus clases, es una satisfacción personal que me insta a realizar más estrategias para seguir consiguiendo su atención completa.

— Bien, terminamos por hoy — todos miraron la hora porque no lo creían — para la próxima clase quiero que busquen un escritor que utilizaba la tradición oral y realicen un ensayo sobre el, pasen feliz día — me despido y ellos hacen lo mismo mientras van saliendo.

Cuando estoy recogiendo mis cosas para irme se me acerca uno de las mejores estudiantes que he tenido, su nombre es Kaya, es muy hermosa y tímida, por eso me sorprende que me invite a su cumpleaños que será el siguiente fin de semana, acepto encantada, invitare a Jess para que valla conmigo y también que compremos juntas el regalo.

Estoy saliendo de la universidad cuando un chico con cabello anaranjado llama mi atención atención, enfoco mejor mi vista y me doy cuenta que es mi vecino, me escondo detrás de una columna para acechar como una acosadora, pero solo se ve cuando se monta en un Audi blanco y se marcha, no se si se fue con alguien, ¿Qué hacía aquí? dudo que estudie aquí, ¿Y si vino a buscar su novia? ¿Por qué eso debe preocuparme?

Hoy tengo cita con una buena ginecóloga que Jess ha conseguido en el hospital donde ella trabaja, así que he ido a mi apartamento, me he cambiado ropa, me puesto un vestido veraniego hasta la rodilla, sin mangas, unas zapatillas de tacón bajo, amarradas hasta un poco debajo de la rodilla y para completar, me he dejado mi largo pelo suelto, con sus ondas naturales que me cubren toda la espalda, me siento libre así.

Llego con tiempo de sobra y aprovecho para reunirme con mi amiga en la cafetería del hospital, le cuento sobre lo de ir al cumpleaños, por supuesto que acepta y quedamos en ir a mitad de esta semana a comprar el regalo y unos vestidos para nosotras.

Ella me quiere acompañar hasta el consultorio de la doctora, pero se le presenta un imprevisto y tiene que salir a atenderlo, así que ella me explica donde está.

Llego al consultorio, la secretaria em indica que puedo entrar de una vez, que no es necesario tocar, ya que me esperan, así que entro sin problemas, pero me quedo frizada porque parado delante de un impoluto escritorio no hay una mujer asiática, como me explicaron, sino mi vecino el pelirrojo.

— ¿Edan? — mi voz hace que dirija rápidamente su sensual mirada hacia mi. Sus orbes verdes hacen que quede hipnotizada viéndolos.

— ¿Aurora? — me mira ceñudo, revisa una hoja que tiene delante — ¿Qué haces aquí? 

— Vine a una consulta — digo avergonzada.

— ¿Conmigo? — ahora está sorprendida.

— La verdad, no — me rasco la nuca — al parecer estoy en la oficina incorrecta.

Un brillo peligroso pasa por sus ojos, se acerca a grandes zancadas a mi, como si quisiera aprovechar una oportunidad, yo retrocedo tanto que quedó pegada a la pared.

El se pega a mi, ni un centímetro hay entre nosotros, ni el aire podría pasar, tengo la cabeza bien subida viéndole a los ojos, entre nosotros se siente una atracción extraña, inevitable, difícil de ignorar.

— No se que me pasa contigo — pone su mano en mi mejilla y la calidez que esta transmite hace que me arrime a ella, ¿Qué está pasando? Yo no conozco a este hombre — Perdón — se aleja rápidamente al ver cómo se comportó — De verdad discúlpame, no se que me pasa.

— Doctor — entre la secretaría apurada— discúlpeme señorita, debí preguntarle el nombre, perdón — dice lamentándose — la Doctora Wang está aquí al lado, disculpe Doctor por la equivocación.

La sigo avergonzada por la situación incómoda que se hizo al final, pero puedo decir que se veía adorable disculpándose.

Me obligo a tranquilizarme cuando ya estoy a la doctora que si tengo mi cita, es muy amigable, agradable y me calló muy bien, su profesionalidad es impecable, me hago los chequeos que se necesitan, y salgo una hora después, prácticamente huyendo del lugar.

Si, estoy evitando encontrármelo a todo lugar.

Cuando llego a mi edificio, tomo el ascensor en una nube de recuerdo, pero antes de que se cierren las puertas, una mano las detiene, y entra a este junto conmigo el chico pelinegro que me dejó fascinada ayer.

Oferta dos por uno y no lo sabía.

Tengo que encontrarme con los dos chicos que me quitan el aliento el mismo día, y más si el anterior me dejó con la piernas temblando.

— Que agradable casualidad — dice nada más al verme, yo solo le sonrió.

El se coloca frente a mi, me mira intensamente y me es inevitable quedarme embelesada viendo sus hermosos ojos color pradera.

Ellos tienen el mismo color de ojos, pero sus miradas son diferentes, mientras que el pelirrojo transmite tranquilidad, la del pelinegro que está mirando ahora es pura sensualidad e intensidad.

Este no es como el anterior, el inmediatamente como si fuese un imán al hierro, se pega a mi, coloca una de sus manos en mi mejilla con los dedos rozando mi cuero cabelludo y la otra en mi cintura para pegarme a él.

Nos quedamos mirando atraídos por una fuerza invisible que evita que nuestros ojos se despeguen, acompañados de un sentimiento indescriptible el cual me hace sentir viva y como con el pelirrojo, como si hubiese encontrado algo que llevo mucho buscando, esto es muy extraño.

Sus ojos están adornados por unas espesas pestañas negras que cualquier mujer envidiaría, al compás de unas cejas perfectas, su nariz griega bien proporcionada, que hacen conjunto con una boca de labios carnosos listos para ser besados.

Nos vamos acercando como si de la ley de atracción estuviese encima de nosotros, difícil de evitar dada la posición donde estamos, demasiado cerca para evitar lo inevitable.

Sucede

Nos besamos

Unimos nuestras bocas y al tocarse la sensación de mi cuerpo se vuelve más fuerte, siento que algo estalla en mi pecho y un extraño hormigueo recorre todo mi cuerpo, me siento plena, me siento… siento tanto que no sabría explicarlo.

Es como si después de tantos años volvieras a comer tu plato favorito, la sensación de añoranza, este beso se siente así, como si hubiera recuperado algo de lo que me privaron por mucho tiempo.

Suelto un gemido sin evitarlo y mi acompañante aprovecha para profundizar el beso, inclina mas mi cabeza, nuestras lenguas danzan con la mejor sinfonía, coloco mis manos en su cuello, subiendo una para tocar su cabello negro y comprobar que no solo es brillante sino extremadamente suave, duraría horas solo tocando su pelo.

No sé si duramos minutos u horas, pero el oxígeno nos reclama y tenemos que romper tan maravilloso, excitante e hipnotizante beso, podría decir que es el mejor que he tenido en mi vida, pero el sonido del ascensor llegando a mi piso hace que frene de golpe y salga como alma que lleva el diablo a mi apartamento, sin mirar atrás, entrando sin problemas ya que el no me ha seguido.

¿Qué diablos me pasa?

Seguir leyendo
Apoya al autor e inspira más historias increíbles Moboreader
Desbloquear todos los capítulos
Capítulo
Personalizar
Siguiente capítulo
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados. CHASINGTOP HK LIMITED