Narra Ilaria
Cuando el reloj marca las 8 Alice atraviesa la sala para salir del departamento, en su primera noche de regreso en su ciudad ya tiene muchas invitaciones para salir, se ve hermosa y está muy feliz de estar aquí
Yo mientras ya extraño a mi mamá
—¿Estás segura de que no quieres venir?, Habrá mucho alcohol—Dice antes de abrir la puerta
—Segurísima, que te vaya bien, me escribes cuando llegues—Le digo regalándole una sonrisa
—Como quieras
Alice rueda los ojos y se va del departamento dejándome sola, bueno, aquí está su padre, pero no ha salido de su habitación desde que llegamos así cuenta como si estuviese sola
Descargo una App de comida a domicilio para pedir la cena y me siento en el balcón para ver la ciudad, el viento es frío y será agradable comer aquí, hay una pequeña mesa redonda con un par de sillas y un mueble de exterior con cojines
—Buenas noches Ilaria, pensé que irías con Alice a su fiesta—Escucho a mis espaldas
Giro mi cabeza y me encuentro con el padre de Alice ya vestido con un pantalón de pijama negro y una camiseta gris
—No me sentía con ganas de ir a una fiesta—Respondo un tanto nerviosa
—Escuché lo que dijiste, solo que mi hija puede ser un tanto convincente—Bromea
Y vaya que Alice es insistente, prueba de eso ahora tengo un tatuaje del que mi madre no tiene idea
—Lo sé—Respondo intentando cortar la conversación
Su voz me descoloca un poco
Al no notar mi tono cortante toma asiento en mi lado del sillón y sube las piernas sobre la mesa de centro
—¿Te gusta la vista?—Vuelve a preguntar
—Sí, es muy hermosa—Respondo
Saco mi celular y disimuladamente le tomo una foto al paisaje para mandársela a mi mamá, fue bastante complicado convencerla de que me dejara venir, pero realmente creo que está feliz de que intente probar suerte aquí
—¿Quieres salir a comer?—Me pregunta después de un rato de incómodo silencio
¿¡Me está invitando a comer!?
De inmediato recuerdo el par de hamburguesas que pedí
—Ya pedí algo, no debe tardar en llegar—Respondo con mi tono más amable
Imito la acción de poner mis piernas en la mesa de centro lo que provoca su mirada indiscreta sobre mis piernas ahora al descubierto por un short bastante indiscreto
Intenté usar pantalones todo el día, pero el calor no me lo permitió, después de un par de segundos el ruido en la puerta me hizo levantarme, ¡Deben ser mis hamburguesas!, al abrir la puerta me encontré con un repartidor bastante joven con mi pedido
El chico me entregó las hamburguesas y yo saqué de mis shorts la propina para el chico, cuando se fue cerré la puerta y nuevamente me dirijo al balcón donde sigue el señor Morgan
—Señor, ¿Quiere cenar conmigo?—Le pregunto mostrándole la bolsa
—No me digas señor por favor, no me hagas sentir viejo—Bromea
Me siento nuevamente a su lado, pero esta vez más cerca de él y le extiendo una hamburguesa
—Con todo respeto señor, usted ya está viejo—Bromeo
Ezra me muestra una sonrisa y yo procedo a darle un mordisco a mi hamburguesa, pero una llamada interrumpe mi acción, al revisar mi celular me doy cuenta de que se trata de Alice
Inicio de la llamada
Alice: Ilaria hola, he intentado llamar a mi papá pero no me contesta
Ilaria: ¿Pasa algo?, ¿Estás bien?
Alice: Si, solo quería pedirte que le avisaras a mi papá que voy a quedarme en casa de Patrick
Ilaria: Tú sí que no pierdes el tiempo
Alice: ya sabes como soy, me tengo que ir para otra fiesta, te hablo cuando llegue
Ilaria: Adiós, que te diviertas
Fin de la llamada
Giro mi rostro hacia Ezra que me observaba atento
—Era Alice—Le explico al haber notado que había espiado mi llamada—Le intentó llamar varias veces pero usted no contestó
—Tengo el celular en silencio—Se explica—¿Necesitaba algo?
—No, solo quería avisarle que no llegaría a dormir y que se quedaría con sus amigos—Le digo
El hombre asiente, nuevamente nos quedamos en silencio. Después de comer me regreso a mi habitación y me doy una ducha corta, me pongo un pijama bastante corto por la temperatura y al ver que son pasadas las 2 de la madrugada decido salir sin ningún temor
Me siento en la sala y enciendo el televisor para poner la primera serie con la que me topo hasta que un ruido a mis espaldas hace que me sobresalte y sin querer lance el control remoto al piso
—Tranquila, soy yo—Dice el señor Morgan a mis espaldas
—¿¡Porque no avisa!?—Digo intentando calmar mi respiración
Por un momento pensé que el coco había llegado por mi
—Lo siento, escuché ruidos en la sala, creí que estabas dormida y que alguien había entrado a robar o algo—Se excusa
Giro mi cuerpo para observarle el rostro y me encuentro con la sorpresa de que estaba sin camisa, genial, el universo me está tentando por todos mis pecados, soy incapaz de pronunciar palabra y creo que el señor Morgan ya lo notó porque me mira de forma muy extraña
—Creo que es mejor que vaya a dormir, hasta mañana señor—Le digo con dificultad
¿Cuántos años puede tener?, mínimo 45, ese es el doble de mi edad, literalmente podría ser mi padre, pero es el de mi mejor amiga y en este instante siento la necesidad de lanzarme encima de él.
Narra Ilaria
Despierto al rededor del medio día, no debí haberme quedado despierta hasta tan tarde, me levanto de la cama y me doy una ducha rápida, me pongo una falda negra corta y una blusa blanca de mangas cortas, no decidí ponerme zapatos porque a fin de cuentas no tengo la menor intención de salir de este lugar
Cuando me siento en el borde de la cama el sonido de la puerta hace que me levante de golpe, ¡Alice ya debió llegar!
Abro la puerta de inmediato y me topo con el padre de mi amiga en vez de mi amiga
—Pensé que querrías almorzar, esta mañana no saliste a desayunar—Dice en tono de ¿Reproche?
—Lo siento es que acabo de despertar—Respondo sin pensar
Al instante de decir esas palabras me arrepiento, prefiero que piense que me salto las comidas a que soy una holgazana que se despierta después de las 12, levanto la mirada para observar su expresión y noto que me mira divertido
—¿Vas a querer comer algo?—Pregunta
—Si señor—Respondo
Salgo de mi cuarto y cierro la puerta a mi paso, camino con él hacia el comedor y de inmediato reconozco el olor a bistec
—¿Quién cocinó?—Le pregunto después de tomar asiento
—Yo—Responde orgulloso
No creí que él cocinara
El hombre me sirve un plato con lo que parece ser un bistec en su punto, si eso sabe como huele y se ve, yo jamás me mudaré de esta casa
—¿Y Alice?—Pregunto con curiosidad
—Me llamó hace un rato, dice que ya está en camino—Responde
Me encanta la relación que tiene Alice con su papá, mi mamá para dejarme quedar en casa de unas amigas llamaba a cada rato a sus madres para cerciorarse que estuviera con vida
Le doy mi primer bocado al bistec y si, si sabe tan bien como huele.
—Cocina usted muy bien señor—Le digo con amabilidad antes de llevar otro trozo a mi boca
—Ya sé que estoy viejo, pero no tienes por qué decirme señor—Dice en tono demandante
—Si señor—Respondo de forma inconsciente
Esta vez él ríe de forma sutil
¡Hasta su risa es sexy!
Alice entra por la puerta con los tacones en las manos y nos saluda muy alegre
Se nota que le fue muy bien
—Buenas tardes papi, buenas tardes Lili—Me dice
—No me vuelvas a decir Lili—Advierto sin borrar mi sonrisa
Alice toma asiento con nosotros y se sirve un poco de comida, comenzamos a conversar los tres de su fiesta
—Sabes, nunca la había pasado tan bien como en aquella fiesta en Cancún—Me dice
Río al recordar ese día
—¿Cómo puedes decir eso?, si ni te acuerdas de nada—Bromeo
Aunque no es falso
—Sé que fue una fiesta increíble si al día siguiente amanecí tatuada—Dice
Ezra pone una expresión de sorpresa en el rostro
—¿Tienes un tatuaje?—Le pregunta serio
—Si, pero uno pequeñito—Responde fingiendo inocencia
Okey, la escena es bastante divertida, yo tengo suerte de que mi madre nunca se halla percatado del mío, probablemente me hubiese perseguido por toda la colonia con la escoba
—¿Y qué te hiciste?—Le pregunta Ezra
—Una media luna—Hace una pausa—Ni idea porque
—Querías hacerte tatuajes de mejores amigas, yo tengo la otra mitad—Le explico
—¿¡Que!?, ¿¡Tú también te tatuaste ese día!?—Pregunta sorprendida
—Yo te lo dije al día siguiente—Explico obvia—En mi defensa cuando estoy bajo los efectos del alcohol soy más espontánea de lo que debería
—Pensé que bromeabas, yo nunca lo he visto, ¿Dónde te lo hiciste?—Pregunta
Le doy un sorbo a mi copa de vino incómoda
—En una zona un tanto privada—Le digo
Okey, eso sonó mal
Volteo a verlos y ambos me miran con cara de incredulidad
—¡Tampoco es donde están suponiendo!—Me defiendo
El color sube a mis mejillas con rapidez y puedo sentir como estas arden, miro sus rostros y noto como los dos aguantan la risa
—¡En serio tienes que mostrarme eso!—Dice Alice emocionada
—No va a pasar—Respondo segura
Terminamos el almuerzo en silencio, Alice no dejaba de mirarme divertida y Ezra sencillamente no me miraba, espero que no haya pensado mal de mí, de igual modo no hice nada malo, bueno, el haberme dejado guiar de Alice quizás
Después del almuerzo recojo la mesa y lavo los platos, me encuentro un tanto aburrida, no sé si salir porque Alice de inmediato se quedó dormida y no me gustaría ir a conocer los Ángeles sola
Encuentro la botella de vino del que el señor Ezra nos sirvió en el almuerzo y de inmediato me sirvo otra copa y me siento en uno de los taburetes de la isla para disfrutar del vino
Pero pronto ya no es una copa, ni dos, ni tres y tristemente ni cuatro
A este punto ya digo estupideces.
—Hola, Ilaria—Me saluda Ezra
Joder, que incómodo momento para que me salude
Intento pensar bien mi frase antes de decirla, pero al notar por su expresión creo que ya es bastante obvio que ha notado mi estado
—Hola—Respondo después de lo que siento, fueron minutos
—¿Estuviste bebiendo?—Pregunta
Mierda, ahora además de una cualquiera cree que soy una alcohólica
—Si, pero solo una—Me defiendo
—Una botella—Susurra
Volteo a verle con enojo, pero de inmediato noto una gran sonrisa en su rostro
Estoy perdida, su sonrisa es demasiado hermosa
—Me disculpo por eso—Le digo con dificultad
Dejo mi rostro apoyarse en la encimera de la Isla y veo como él toma asiento frente a mi
—No tienes que disculparte, solo debes procurar no tomar así en una fiesta—Dice serio
Su comentario me provoca una carcajada, si supiera que yo con tres cervezas ya estoy caminando raro, bueno, con dos
—Yo no tomo en las fiestas—Respondo
—¿Y Cancún?—Pregunta divertido
—Alice puede ser una persona muy convincente, si convenció a mi madre para que me dejara ir con ella a Cancún puede convencer a cualquiera de hacer lo que ella quiera—Le digo
Nos quedamos en silencio unos minutos bastante cómodos y puedo sentir como me pierdo en sus ojos cafés
—Confieso que me da curiosidad el saber donde tienes tu tatuaje
Me tomo un par de segundos para saber si contestarle o no
—En una costilla, muy cerca de mis senos, por eso Alice nunca lo ha visto, bueno, nadie más que yo lo ha visto, debería no tener sostén para que se notase—Confieso
Me mira con sorpresa y al notar su expresión me invade el sentimiento de arrepentimiento instantáneo, ¡genial!, hoy he dicho más pendejadas que en toda mi vida
—Con permiso señor—Le digo intentando levantarme
Al poner mis dos pies en el piso me tambaleo, pero por suerte Ezra me sostiene antes que caiga
—¿Necesitas ayuda?—Pregunta
—No gracias, yo puedo llegar sola a mi habitación, pero gracias
Como puedo, recorro el departamento hasta llegar hasta mi cama y me quedo dormida al instante