Capítulo 1
Ana
Mi hermano se llama Hernán tiene 18 años, está comenzando su etapa de joven adulto. Nosotros estamos solos hace un año, siempre habíamos vivido con mi abuela. Mi mamá trabajaba día y noche para mantenernos, mi papá no está con nosotros por el mal camino que había elegido.
Mi abuela ha sido nuestro sustento hasta que una gran tragedia golpeó a nuestra familia; su fallecimiento. Mi mamá cambió y nos abandonó, se fue, nunca más supimos de ella.
A temprana de edad, tuve que hacerme cargo de todo; cuidar de mi hermano, de la casa y conseguir un trabajo, tuve que pagar las cuotas de mi facultad y el colegio de Hernán.
Los recuerdos de mi infancia hacen que me den ganas de llorar. Presto atención cuando llega una de mis amigas en el hospital, se aproxima a mí con preocupación.
— ¿Estás bien Ana? — pregunta la doctora García y asiento con la cabeza varias veces.
— Lo estoy — miento descaradamente.
— Estás llorando ¿Por qué? — dice acusándome con el dedo.
— No es nada — hablo, miro el reloj y compruebo que es hora de mi salida.
Salvada por la campana.
— Tengo que irme — hablo rápido.
Tengo un paciente en casa que atender.
— Mañana hablaremos — dice y asiento con la cabeza.
— Prometo que lo haremos, tengo que contarte muchas cosas — comento con una sonrisa falsa.
— Ya quiero saber que es — chilla entusiasmada y riendo mientras niego con la cabeza. Antes de salir por la puerta del hospital, suspiro profundamente.
Minutos más tarde...
Llego a la hora de siempre en casa, todo está bien ordenado como dije a mi hermano, el hombre está inconsciente en el sofá con sus heridas recién curadas.
Todavía no despierta.
Llamo a Hernán y no contesta ¿Dónde estará?
Me voy hasta la heladera, y veo una nota por la puerta.
Salí un rato.
Hernán
¿Dónde se habrá ido ahora ese muchacho? El sabe que es muy tarde para andar en la calle. Sacudo mi cabeza y me preparo un sándwich y bebo un vaso con jugo de naranja, decido ver la televisión.
Espero que no le moleste al hombre.
Pongo en mi canal favorito y comienzo a verlo mientras empiezo a cenar.
Horas más tarde...
Estoy en mi habitación, veo mi ropa para ir a tomar un baño antes de dormir. Mi hermano todavía no ha vuelto de la calle ¿Que está sucediendo con él, desde cuándo se volvió un hombre "grande"? El nunca tarda en llegar.
Hernán
— El hijo del jefe ha desaparecido — comenta mi mejor amigo, dirijo mi vista hacia él.
— Están buscándolo, nos ofrecieron una gran cantidad de dinero — explica con una sonrisa en el rostro, pero solo me quedo callado por unos minutos.
— Tenemos que encontrar a ese hombre — dice con un tono serio y asiento.
— ¿De cuánto estamos hablando? — pregunto.
— Mucho dinero — habla.
¿Por qué no me dice la cantidad y listo?
— Busquemos a ese hombre ¿Tienes una foto de él? — Pregunto con interés.
— Me tienen que pasar enseguida — contesta, escuchamos que el teléfono de mi amigo suena, abre el mensaje y muestra la foto del hombre, maldigo porque es el hombre que mi hermana curo en la noche, no quiero que mi hermana esté en peligro así que cuando él se cure, le entregaré al jefe y con mi hermana no tendremos ningún problema más.
Ana
Horas más tarde…
Es tarde ¿Dónde estará ese niño? Es peligroso estar por la calle a esta hora. Él no ha llegado aún, es tarde y hace frio. Escucho que la puerta principal se abre, salgo de mi habitación y frunzo mi ceño al ver a mi hermano borracho.
¿Qué le sucede? ¿Por qué siempre tiene que ser así? A penas es lunes.
Mi hermano se encierra en su habitación, le miro con el ceño fruncido y rueda los ojos.
— ¿Dónde estabas? — cuestiono con seriedad, cruzo mis brazos.
— No empieces, Ana. Ya soy mayor y estoy cansado — se queja cansado.
— Has venido tarde, estuve muy preocupada por ti, sabes muy bien que hay por aquí mucho peligro — le regaño a mi hermano quien rueda los ojos y camina hasta su habitación.
¿Qué le pasa a ese niño? ¿Cuándo fue que cambió? Mañana no se salvará de mis regaños.
Niego varias veces mi cabeza. Dirijo mi mirada al hombre que está todavía en el sofá inconsciente decido acercarme para comprobar su herida. Escucho la puerta de mi hermano abrirse, siento su mirada hacia mí.
— ¿Como está? — pregunta por primera vez lo cual me sorprende.
— Las heridas están mejor — contesto.
— ¿Cuándo despertará? — cuestiona con mucho interés.
— Capaz en unas horas o en unos días ¿por qué? — interrogo con los entrecerrando los ojos y con curiosidad.
— Simple curiosidad — es lo único que dice encogiéndose los hombros y dándose la vuelta para entrar de nuevo en su cuarto.
¿Qué está tramando ese niño?
Horas más tarde...
Hace dos horas que fui al cuarto para dormir, lo cual es imposible hacerlo. Me levanto y salgo de la habitación, me dirijo hasta la cocina para tomar un vaso de agua, pero paro en seco al oír algunas quejas que vienen en el sofá. Me voy lentamente sin hacer ruido.
— ¿Qué puedo hacer? — me pregunto para mí misma. Me doy la vuelta para ver al hombre del sofá quien trata de levantarse del sofá.
— Ayúdame a levantar — contesta a mi pregunta lo cual me hace sobresaltar de donde estoy.
— Estas herido, no puedes esforzarte — informo y trato de hacerle razonar
— Tengo que irme — dice mientras trata de pararse, pero se lo impido.
— No te irás de aquí hasta que te cures completamente — hablo con una voz fuerte.
— ¿Sabes con quien hablas? — pregunta enojado y ruedo los ojos.
— No y no me interesa, harás lo que te digo sino quieres que tu herida se vuelva a abrir. No quiero que te desmayes de nuevo en los pasillos — comento con la misma voz de antes. Me mira por varios segundos y bufa, se acuesta lentamente en el sofá.
— ¿Quién te crees que eres? — se queja como un niño pequeño, ruedo los ojos con irritación.
— La persona que te salvo la vida, pero ahora me arrepiento porque eres un idiota — gruño con malhumor mientras me doy la vuelta para irme de nuevo hasta mi habitación.
Escucho pasos que me siguen entonces corro hasta mi dormitorio y cierro la puerta con mucha rapidez, me acuesto en la cama de nuevo y trato de tranquilizarme, cierro mis ojos, respiro despacio y hasta caer en los brazos de Morfeo.
León
Esa chica me salvó la vida en vez de agradecerle, le traté mal, debo admitir que actué mal y debo disculparme con ella. La mujer solo quiere que me sane bien, pero tengo desconfianza.
¿Para qué? ¿Ella conocerá a mi papá? ¿Me llevará junto a él de nuevo?
Pero al final, me di cuenta de que ella parece no saber nada. Tengo que salir de aquí cuanto antes, tengo que escapar de la ciudad antes que se den cuenta que estoy en esta casa con una mujer.
No quiero que ella tenga problemas,