Capítulo 2

En Londres.... Seis horas después se encontraba Beth junto al pequeño Tadeo en la sala de su humilde hogar donde vivía con él desde que nació y lo acogió como su hijo propio. Tadeo tenía un parecido idéntico a su padre legítimo según podía apreciar de la única foto que Elena guardaba del padre de Tadeo que le dio el día que murió, junto con una foto de ella con Tadeo en brazos como único regalo de recuerdo para su adorado hijo. Elena se la dio para que la guardara para su hijo, si algún día su bebe quisiera saber acerca de sus dos padres que lo adoraban con todo su ser, en su lecho de muerte jamás dejo de pensar en su pequeño bebe por lo que le pidió a Dios con todo su corazón que él jamás tuviera que sufrir la pesadilla que ellas vivieron por falta de comida y hogar donde refugiarse en los días fríos, por eso le hizo el mejor regalo que una madre puede dar. Esta menciono las más bellas palabras que aún quedaban clavadas en su corazón. "Hijo mío, sangre de mi sangre te entrego a mi hermana porque sé que ella te amara como yo lo hubiera hecho". Y entonces, Elena falleció. Dejándole su mayor regalo su adorado hijo, todo fue muy difícil desde que ella murió pero hasta ahora había logrado cumplir su promesa y no le iba a fallar.

-Tadeo, mi pequeño no sabes cuánto extraño a tu mami - Murmuró Beth-. Suspirando con lágrimas en los ojos, mientras miraba al nene jugar en la sala con sus cochecitos que le había comprado, ajeno a todos los problemas económicos que se enfrentaban. Ese niño era todo para ella, le había robado su corazón desde que Elena lo puso en sus brazos jurando cuidar hasta el último momento de su vida de ese angelito porque no iba a permitir que el creciera en un orfanato como ambas. Cuando se conocieron ella tenía mucho miedo pero apenas conoció a Elena su vida se llenó de alegría. Luego de aquella tragedia se escaparon del orfanato y crecieron juntas, trabajaban de camareras en los restaurantes, pedían limosna en la calle de Londres hasta que un día Elena le dijo que dejara de trabajar que ella se encargaría de todo pero nunca supo cómo lo había hecho. Esta le pago sus estudio en la escuela primaria, secundaria y por último la universidad hasta aquel día en que ella le dijo que no podría seguir trabajando porque estaba embarazada y enferma de cáncer. Elena decidió no tomar el tratamiento porque pondría en riesgo la vida de su bebe y ella respeto su decisión porque ella también lo hubiera hecho si estuviera en su lugar.

En ese momento sonó el timbre de la puerta interrumpiendo el pensamiento de Beth lleno de recuerdos tristes, se preguntaba quién podría ser a esta hora de la mañana, ya que no esperaba a nadie. En cuanto abrió la puerta una ráfaga de aire le puso la piel de gallina, era increíble pero unos ojos azules la miraban de arriba para abajo con curiosidad o deseo, ya que esta no se encontraba en condiciones de recibir visitas, llevaba puesto un pantaloncito corto y un top azul que le mostraba su ombligo. El hombre la miraba como nadie la había visto nunca como si deseara comérsela allí mismo, su piel se estremeció del deseo.

- Señorita James? –le preguntó con acento extranjero y cierta incredulidad.

- ¿Qué...Qué desea? Dijo Beth tartamudeando

- Es usted la señorita James? -volvió a preguntarle el hombre de ojos azules.

- ¡Sí!.. murmuró nerviosa

- Puedo pasar porque lo que necesito hablar con usted no se lo puedo decir aquí afuera. -dijo el hombre de chaqueta gris y pantalón negro, que le daba un aire de la riqueza española...

- ¡Mamá, tengo hambre! -apareció Tadeo rompiendo el embrujo que la tenía ese hombre.

Beth se agacho y le dio un beso a Tadeo en gesto de que lo había escuchado, ninguno de los dos se había percatado que el hombre había entrado a su humilde hogar y que los miraba con una curiosidad enorme pero Tadeo si se dio cuenta de su presencia y se ocultó detrás de su madre.

- Oiga, usted no puede entrar aquí en mi casa como si fuera dueño- dijo Beth- le reclamo levantando el dedo señalándolo a su pecho, cosa que después se arrepintió por la electricidad que sintió su cuerpo cuando se estremeció.

- Perdone, pero le pregunte hace unos minutos si podía pasar y como no me respondió entre-se encogió de los hombros restándole importancia a lo que había hecho pero no sin antes tratar de tocar al pequeño con la mano.

Beth se puso a la defensiva apartando al niño de su lado y parándose firme al hombre imponente que llenaba la sala de su casa. Podía sentir su aroma en todo su ser pero eso no iba a dejar que la pusiera nerviosa tenía que saber porque ese hombre miraba a su hijo con tanta insistencia.

-Tadeo, ve para tu habitación, mami va hablar con el señor...dijo Beth besando a su pequeño.

-¡Esta bien!, mami pero me puedo llevar las galletas de chocolates...dijo señalando donde estaba la cajeta con una sonrisa en la carita...

- Claro, amor pero después te hare tu platillo favorito- murmuró ella- con una enorme sonrisa.... Zander se quedó mirando la manera en que ella le hablaba a su sobrino y como este la obedecía para hacer exactamente lo que ella le decía. Al parecer su sobrino la adoraba, vio el amor con el que la abrazaba y se despedía de ella con una sonrisa idéntica a la de él con su madre porque definitivamente era su sobrino, los rasgos físicos eran de su familia aunque el color de su pelo era rubio como el de Elena sus ojos son los de su hermano Theo.

La hermosa mujer que lo recibió no podría negarse que desprendía belleza por los poros de su piel, su cuerpo reacciono inmediatamente, maldijo entre dientes por la atracción que empezó a sentir apenas ella lo recibió en la puerta sus ojos son de color miel, su cabello es de color rojizo, su cuerpo es de una sirena con unos magníficos pechos de gran tamaño que con el top que llevaba puesto le realzaba su figura y para colmo sus caderas anchas mostraban su firme trasero en ese pequeño pantalón que le hacía lucir esas hermosas piernas que podrían llevar a la locura a cualquier hombre.

-No puede ser que esté pensando en llevar a esa mujer a la cama...pensó Zander. Se puso duro como una roca, su entrepierna reaccionó al instante y todo por culpa de que hacía varios meses que no se acostaba con una mujer desde lo sucedido con su hermano no había tenido tiempo de buscar una nueva amante. De pronto las imágenes salieron por si sola en su cabeza la de esa hermosa mujer enrollándole sus piernas en medio de su cadera...maldición...dijo Zander para su adentros que estaba que explotaba por culpa de aquella arpía.

Beth lo miraba con nerviosismo sentía que ese hombre había llegado a su vida para traer más problemas de lo que ya tenía, por la manera que la miraba sentía que la estaba desnudando con la mirada y todo por culpa de que era domingo y ella siempre le ha gustado usar este tipo de ropa para estar relajada en casa, jamás recibe visita en esa situación. No esperaba que alguien pudiera aparecerse en un día como aquel donde ella se la dedicaba a su pequeño.

- Y bien puede decirme que desea...dijo ella levantando el mentón orgullosamente

- Soy Zander Cosmopulos...señalo el hombre arrogantemente, Beth se llevó la mano a la boca sorprendida porque sabía quién era ese hombre. –Como puede ver soy el tío de Tadeo y he venido por él.

- ¡No!..... grito alarmada Beth,... porque después de cuatro años de ausencia, la familia del padre de Tadeo aparecía, no tenía sentido. Era imposible, Elena le había escrito a Theo avisándole de su embarazo pero este jamás respondió ninguna de sus cartas, eso fue uno de los motivos por lo que Beth vio como moría de tristeza su hermana. Elena le había contado que el hermano de Theo la despreciaba por algo que ella había hecho en el pasado y que eso era algo que no se podía cambiar el hecho era que de verdad Elena se enamoró de aquel jovencito como ella le decía que le robo el corazón. Nada podía hacer que el tiempo cambiara el daño que ella dijo que le había hecho a Theo para alejarse de él apenas se enteró de su enfermedad. A pesar de que Elena era mucho más grande de edad que Theo eso a ella no le importo pero evidentemente al hermano del mismo, sí.

- Tenemos que hablar acerca de mi sobrino- dijo Zander finalmente rompiendo la tensión sexual que crecía con ellos dos cerca el uno con el otro.

- Yo no tengo nada de qué hablar con usted. -murmuró con los dientes apretados conteniendo la rabia que sentía ella al saber que este era el hombre que había mirado inferiormente a su hermana por ser humilde, que culpa tenían de no tener padres y no haber crecido con lujos como ellos.

- Creo que si tenemos que hablar señorita James...contesto Zander... usted más que nadie sabe que posee algo que mi familia desea. Se acercó donde ella se encontraba alzando su mano a su mejilla para acariciarle la piel, algo que debió haber evitado porque la electricidad de su cuerpo reacciono como nunca, los enormes ojos de color miel se fijaron en él sintiéndose invadido por su mirada. La agarro por la cadera y la beso apasionadamente. Beth no tuvo manera de reaccionar a la sorpresa que se llevó cuando Zander la agarro y la atrajo a su cuerpo para besarla.

Nunca antes había sentido lo que este hombre le provocaba con sus labios que la hacían derretir en sus brazos.

Zander apenas noto lo que sucedía los labios de Elizabeth eran tan dulces cualquiera hubiera pensado que esta mujer que tenía en sus brazos no sabía besar pero su cuerpo se acoplaba muy bien al suyo respondiendo a cada uno de sus besos. Por increíble que fuera esa mujer lo tenía prendado. Su cuerpo deseaba mucho más, entonces la atrajo más a su cadera para que sintiera la erección que le había provocado pegándola a su cuerpo, bajo sus manos a su trasero apretándoselos a su cuerpo mientras aumentaba el ritmo con sus besos pero la risa proveniente de la otra habitación los hizo volver a la realidad de las cosas.

Zander soltó a Elizabeth bruscamente provocando que ella cayera sentada en el sillón de la sala, este maldijo en su idioma natal por lo que acaba de hacer.

Beth aún no podía creer lo que había sucedido en tan solo un segundo se había olvidado de quien era ese hombre que vino desde muy lejos a tratar de separarla de su hijo. Se tocó sus labios donde este la había besado hasta llevarse su alma con él.

-No debió...hacer eso.- tartamudeó ella- se levantó del sillón para enfrentar al Dios griego que la había besado de tal manera que su cuerpo había reaccionado como si él fuera el dueño.

- En eso tienes toda la razón.-rechino sus dientes- para sacar las palabras que aún no lo sacaba de su asombro.

-Usted no se va a llevar a mi hijo de aquí- enfatizó ella-

-En eso está equivocada porque ese niño es mi sobrino y su lugar está en Grecia conmigo y con su abuelo.

-¡Hay por favor!, no me haga reír después de cinco años desde que murió Elena usted piensa reclamarlo, en ese caso debería ser el padre de su sobrino quien lo debería reclamar. –replicó ella con desprecio.

- Mi hermano murió-la interrumpió él tajantemente- pudo ver el desprecio de ella en su mirada y de la rabia la agarro volviéndola a besar para callar el dolor que sentía por la pérdida de su hermano. Besándola apasionadamente como nunca antes lo había hecho, la arrastro hacia el sillón acostándose encima de ella, la besaba vorazmente, subió las manos tocando sus pechos, bajándole el top y la copa sintiendo el pezón duro y erecto se lo pellizco para empezar a lamérselo. Ella gimió del placer que este le hacía sentir hasta que se dio cuenta lo que estaba pasando y lo empujo deteniendo el calor de sus caricias. Él se levantó cortando la distancia de sus cuerpos, aún le ardía la piel por la pasión experimentada. –Theos mou- pensó él- .

Elizabeth se levantó del sillón y se arregló la ropa que este había bajado para acariciarla más íntimamente. –Dios mío, este hombre besa como los dioses. –pensó ella asustada del traicionero de su cuerpo.

-¡Yo creo!, exclamo él rompiendo el silencio que se había dado, iba a acercarse a ella.

- No, por favor no te me acerques...dijo ella asustada... ya te dije que no te vas a llevar a mi hijo.

- Pues te digo que si no quieres verme en los tribunales para pelear la custodia del niño, me lo entregaras.

- ¡No!- exclamo ella con lágrimas en los ojos.

-Somos su familia y tenemos derechos sobre mi sobrino-siguió él con el objetivo de dejarle claro sus planes-, pero sabemos que usted es la tutora legal de Tadeo. Mi intención es llevarlo a Grecia para que se ha educado y a la vez pueda heredar la fortuna de mi hermano Theo que por derecho le corresponde por ser su hijo, claro está que primero le haríamos una prueba de ADN para que no quedara ninguna duda de que es hijo de mi hermano.

-¿Por qué?-pregunto ella.

-Ya le explique mis motivos, Theo era mi hermano y mi deber es cuidar de su hijo ahora que no está vivo.

-Pero su hermano siempre supo del embarazo de Elena, incluso le escribí una carta para avisarle que mi hermana había muerto y el nunca decidió ponerse en contacto conmigo - lloro de tristeza.

-Señorita James?

En ese momento apareció Tadeo que corrió a los brazos de su madre para imponerse al hombre extraño que amenazaba el lugar.

-¿Porque lloras, mami? –preguntó Tadeo

-¡Hola, renacuajo!, soy tu tío Zander...sonrió al niño acercándose a él para acariciarlo, Tadeo le tiro los brazos cargándolo y lo miraba con curiosidad nunca antes se había sentido así, entre los dos nació una conexión inexplicable.

Elizabeth los miraba con tristeza porque veía como su traicionero hijo respondía con cariño al hombre que quería separarlos.

- Y de verdad, eres mi tío ...sonrió Tadeo

- Sí, que te parece la noticia... quiso saber Zander con curiosidad

- Me parece estupendo...aplaudiendo con las manos y lo abrazo con total entusiasmo se bajó de los brazos de su tío para correr a los de su madre. –mamá, no sabía que tenía un tío-

- Sí, tesoro tienes un tío que se llama Zander Cosmopulos. dijo Finalmente Beth rindiéndose al entusiasmo de su hijo.

En ese instante sonó el timbre de su casa nuevamente, Beth fue abrir la puerta dejando solo a su hijo con su tío. Cuando abrió la puerta la sr. Angélica la casera apareció.

-Perdona, que interrumpa Beth pero el dueño de la casa quiere saber cuándo le vas a pagar lo que debes...dijo la anciana

- Yo no he podido reunir el dinero todavía podrías hablar con el dueño para explicarle que me dé tiempo hasta final de mes.

-Sabes que por mí no hay problema, pero él se va a disgustar mucho.-Angélica sonrió a Tadeo que estaba atrás de Beth agarrado de la mano de Zander- si tuviera dinero yo misma le pagaba pero no lo tengo. Tú sabes cómo te quiero a ti y a Tadeo.

-Sí, lo se

-Señora cree que puede llevarse a mi sobrino a comer un helado mientras hablo con su madre...dijo Zander rompiendo el silencio que se había formado y dándole dinero para que se llevara al niño.

- Sí, claro. Adoro a Tadeo. Sonrió la anciana.

Tadeo obedeció a su tío dándole la mano a su abuelita como el la llamaba pero no sin antes darle un beso a su madre y hacerle prometer a su tío Zander que no se iba ir todavía.

Angélica cerró la puerta dejando solos a las dos personas que estaban a punto de enfrentarse por el amor de Tadeo.

Beth no podía con la angustia recibida, no solo tenía el problema de la falta de dinero después que la floristería en la que trabajaba tuvo que cerrar apenas le alcanzaba para llegar hasta final de mes y ahora Zander Cosmopulos estaba aquí con el deseo de arrebatarle a su hijo. Todo era un caos, nunca antes se había sentido tan sola como ahora desde que Elena murió, ella siempre sabía cómo salir del problema.

Zander la miraba como un lobo que acechaba a su presa tenía por dónde agarrarse la anciana le dio el poder que necesitaba para llevarse al niño con él a Grecia pero lo que si era cierto es que Tadeo la adoraba y separarlo de ella lo destrozaría como si ella estuviera muerta y jamás le causaría el mismo dolor al hijo de su hermano ya cometió un error por hacer las cosas precipitadamente.

-Mira, Beth no quiero poner las cosas más difíciles para mi sobrino. Se nota que es un niño cariñoso y que se lleva con todo el mundo. Tú tienes problemas económicos. ¿Qué te parece si te ofrezco un millón de euros por la custodia de mi sobrino?- Pregunto él-. Beth furiosa le levanto la mano dándole una cachetada que lo dejo aturdido.

-Eres tan miserable, como me dijo Elena que eras. Solo un ser despreciable como tu puede ofrecer a su sobrino como si fuera algo que se pueda comprar. -grito ella- Escúchame muy bien, Tadeo no está en venta y solo muerta podrás separarme de él, jamás dejare que te lo lleves. Elena me pidió que lo cuidara con mi vida y eso es lo que voy hacer.-dijo agitada por la rabia-

Zander aturdido por la respuesta no sabía que pensar, creía que era una arpía como Elena pero las lágrimas que vio en ella en esos momentos le confirmo que Beth amaba a su sobrino. Y Tadeo a ella, se dio cuenta entonces que no podría separarlos. Siempre él ha sido un master en los negocios y esto lo podía manejar como tal para que ambos salieran beneficiados. Pensándolo bien podría llevarlos a los dos a Grecia su sobrino crecería con ellos y Beth sería su nueva amante. Entonces lo tuvo todo muy claro, porque no tener ambas cosas-pensó él-La pasión de una amante con la que el dinero puede comprar y su sobrino viviría con ellos, ambos saldríamos ganando.

-Está bien, Beth admito que me equivoque contigo. Pensé que eras.- hablo con arrogancia- una pros...se quedó callado.

-Tú y todos los ricos creen que pueden pisotearnos. Mi hermana Elena era tan buena que no se merecía lo que tú le hiciste...recalco ella.

- Ella no era más que una prostituta barata que se acostaba con todos los ricos que ella podía atrapar por eso se me ofreció en la cama no una sino dos veces...grito él agarrándola por los hombros.

- No, es cierto. ¡Mientes!, exclamó ella- Elena jamás haría algo así.-negando con la cabeza todo lo que él estaba diciendo acerca de su hermana del alma. Ella podría ser ambiciosa sí, pero con ella siempre fue un ángel la cuidaba para que nunca le faltara nada.

-No tengo porque mentirte, dijo él secándoles las lágrimas que empezaron a rodar por sus mejillas. Era extraño pero Beth le hacía sentir cosas que nunca hubiera hecho por nadie.

-Entonces sí, lo que dices es verdad. ¡Tendrás pruebas para lo que acusas a Elena!, enfatizó ella. Para mí es muy importante saber cuál era la vida de Elena en Grecia cuando ella me dejaba en el internado. –Se tocaba las manos nerviosas- Si, me das esa información hare lo que me pides siempre que no sea alejarme de mi niño.

Él levanto una ceja, preguntándose a que estará jugando ella. Bien le seguiré el juego- dijo pensando él.

-Me dirás lo que necesito saber de la vida de Elena.

-Tendrás lo que quieres pero yo quiero algo a cambio- comento él

- ¿Qué?- Pregunto ella

-Tú y Tadeo vendrán a Grecia por un mes para conocer a mi padre. Ella lo miro con asombro pero vio que él no mentía cuando le propuso eso. A la final Beth supo que la batalla estaba perdida y acepto la propuesta. Porque sabía muy bien que en el tiempo que estaba en Grecia no dejaría que nadie le hiciera lo mismo que a su hermana trabajaría honradamente jamás sería una mantenida de ningún rico de esa manera encontraría una solución para que la familia Cosmopulos no le quitara a Tadeo.

**********************

A la mañana siguiente Zander recogió a Tadeo para llevarlo al parque diversiones y conocerlo mejor en todos estos años que no había podido disfrutar de su compañía durante los años que se perdió de su crecimiento, Beth decidió dejarlos solos para no interrumpir el momento entre tío y sobrino.

-Bien, Tadeo. ¿Qué te pareció este fantástico día?-le pregunto Zander.

-Tio fue fantástico montar en el carrusel.-dijo Tadeo sonriendo.

-Y dime Tadeo mou –manifestó. Beth te ha cuidado muy bien.

-oh, mi mami me quiere mucho, siempre me lee cuentos .dijo él con los ojos brillosos de alegría-sé que mi mami Elena esta con los ángeles. Me lo dijo una vez que le pregunte que no entendía porque no me parecía a ella como otros amigos de la guardería se parecían a su mamá.

-Eres muy inteligente, Tadeo mou.

-¡Gracias!

-Y educado, ¿Cuándo lleguemos a Grecia conocerás a tu abuelo?

-Me encantaría conocer a mi abuelo nunca he tenido uno-dijo curiosamente- dicen mis amiguitos de la guardería que sus abuelos lo consienten cuando hacen una travesura.

Zander no pudo evitar echarse a reír con el comentario de su sobrino, jamás pensó que conocerlo le traería recuerdos de su niñez. No se imaginaba a su padre ocultándole sus travesuras a Beth o él para evitar que su nieto fuera regañado. Tendría que esperar hasta que estuvieran en Grecia para poder ver ese momento con ansias.

Por el momento, tenía que reconocer los cuidados de Beth hacia su sobrino eran los mejores a pesar de no tener la riqueza de los Cosmopulos le demostraba el cariño que solo una madre podía tener.

Pero solo el tiempo dirá si ella merece un lugar en su familia porque no dudaba que caería de la misma manera en la ambición como Elena por suerte esa mujer estaba muerta.

Capítulo 3

Zander preparo todo para el viaje a Grecia en menos de un mes, estuvieron Tadeo y ella montados en el jet privado de los Cosmopulos. Beth estaba muy asustada porque no sabía que destino le iba a esperar apenas tocaran piso en Grecia.

Apenas Zander se fue de su casa, ella decidió investigar acerca de los Cosmopulos y lo que descubrió le asusto más porque se dio cuenta que si ellos quisieran quitarle a Tadeo podían hacerlo sin pensar en ellos dos y lo que le dolería la separación a ambos. Los Cosmopulos eran una familia con mucho poder en Grecia y si descubrían que Elena y ella no llevaban el mismo lazo de sangre jamás volvería a ver a Tadeo. Mientras siguieran pensando que ella era la hermana de sangre de Elena no podrían separarla nunca de Tadeo. Lo que más la inquietaba era la actitud de Zander, es verdad que ella jamás había estado con un hombre pero los que conocía eran muchachos de su misma clase que vivían el día a día como ella pero él es toda arrogancia y prepotencia no solo era su manera de ser sino su físico la ponía nerviosa hacia que su cuerpo se estremeciera del deseo. Pero ese tiempo que estuvo con Tadeo lo miraba y le hablaba al niño con amor. Eso hacía que lo admirara pero tenía miedo del daño que él podría hacerle a ella.

-¡Tío!, ¿dónde vamos?...pregunto el niño restregándose los ojos del sueño

-Vamos a la Isla Naxos, Tadeo Mou..- explicó Zander- Esta isla algún día también será de tu pertenencia. Ya que es de los Cosmopulos y tu Tadeo Mou eres uno de nosotros. Por lo tanto, también te pertenece.

- Eso quiere decir que a mi mami también...dijo él con una sonrisa. Zander iba a contestarle a él pero Beth se le adelantó.

-No, mi amor. –contestó Beth. Tú eres un Cosmopulos por parte de tu padre Theo llevas su sangre por lo tanto esa isla es solo tuya.

Zander se quedó sorprendido por las palabras de Beth cualquiera otra mujer podría aprovechar la inocencia del niño para sacar provecho de la familia pero los últimos días podía darse cuenta que ella difería de las demás.

Pronto tendría que ver hasta donde la hermosa Beth se dejaba corromper por la riqueza de los Cosmopulos, igual que todas.

Apenas llegaron a Grecia cogieron un helicóptero para poder llegar a la Isla Naxos, propiedad de los Cosmopulos. Cuando llegaron a su destino una hermosa

Limosina los recogió en el aeropuerto de la isla para dirigirse a donde iban a vivir por un tiempo según le había dicho Zander. Vio el comercio cercano que había en dirección en la casa y pensó que allí podría encontrar trabajo temporal por un tiempo.

Al llegar a la mansión de los Cosmopulos se quedó asombrada parecía el castillo de una muñeca que le había regalado Elena cuando era una niña de ocho años, le hubiera gustado vivir allí junto a Elena. Aún los recuerdos del abandono de su madre la quemaban por dentro. La única que estuvo con ella fue a la única mujer que considero su hermana por mucho tiempo. Elena vino de una familia que la maltrataba jamás recibió amor verdadero de nadie solo de Theo.

Al bajar de la limosina Zander miro la tristeza de los ojos Beth, este no se pudo contener y la acaricio en la mejilla secando aquella lágrima que demostraba cada vez lo equivocado que estaba.

Tadeo corrió por las escaleras hasta toparse con una señora mayor que lo recibió con un fuerte abrazo y le hablaba en el idioma griego que solía usar Zander.

-Buenos días, Rosa Mou... saludo con un fuerte abrazo a la ama de llaves que cuidaba el castillo Cosmopulos.

-Hola, Zander las habitaciones están listas como la solicitaste-sonrió ella-es increíble el parecido que tiene con Theo definitivamente es hijo de él. No hay duda de que ese angelito es su sobrino. Hablo la mujer en su acento griego que ella no entendía para nada.

-Gracias, Rosa Mou...-contesto él- Voy a llevar a mi sobrino y Beth a sus habitaciones para que descansen. Después pueden hacer lo que les plazca, la isla es toda suya. Yo tengo que regresar a Atenas por negocios.

- ¿Que vamos hacer aquí el niño y yo?. Quiso saber ella

-¡Disfrutar de la isla, igual que lo hizo tu hermana!- exclamó Zander

- Pero no te vas a quedar con nosotros.

Zander miro por todos lados buscando a Tadeo por el pasillo para evitar que se diera cuenta de lo que iba a pasar y lo vio dentro de la habitación de niño que había mandado a instalar para él.

-Oh, pethi mou tanto me vas a extrañar cuando me vaya-dijo Zander abrazándola por la cintura, besándola con pasión. Beth respondió al beso tal cual como espera él que lo hiciera. Sintió como su cuerpo se estremeció paso sus manos por sus nalgas aprisionándolas contra él para que supiera lo excitado que lo ponía solo de besarla.

Beth se dio cuenta de lo que estaba sucediendo por lo que se soltó bruscamente de los brazos de Zander a pesar que deseaba seguir besándolo. Por inercia le dio una cachetada.-Siempre tienes que ser tan arrogante-dijo ella enojada.

-Soy todo lo arrogante que quieras, pethi mou pero soy el hombre que logra el deseo en tu cuerpo-dijo él con arrogancia mirándola para marcharse dejándola picada de la furia.

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