Capítulo 2

Narra Andrés; Hoy, he decidido pedirle el divorcio a mi esposo, aunque solo nos casamos por una alianza por parte de nuestras familias.

¡No lo he tocado todos estos 3 años! ¿Por qué? No pienso estar amarrado a alguien qué solo he visto dos veces.

Ni siquiera muy bien solo de mirada porque alguien que únicamente es un intercambio de sus padres, no es de mi interés. Además, quien siempre ha estado a mi lado es ¡Oliver!! Desde la secundaria.

Sin duda seria Oliver, mi esposo, si mi padre no me hubiera obligado a casarme con Daniel.

Con quien siempre tuve planes para casarnos era Oliver, hasta el día que a la familia Su, Se les ocurrió esta alianza.

Toc, toc, toc.

Escucho que tocan la puerta, ¡volteo miro a Elías, quien sigue sentado frente de mí, le digo con nada más mi mirada, que debe retirarse! Ya que debo hablar a solas con mi esposo, mientras tanto digo; Adelante.

Veo cómo Elías Se levanta para marcharse, al mismo tiempo que veo entrar a Daniel, el cual nos ¡deja sorprendido tanto a Elías como a mí, por el hecho de que ¡se mira hermoso!

Oh será por cómo se mira su cara entre el abrigo con la mitad del rostro cubierto por una bufanda.

Pero más bien no anda tan cubierto, pienso y es que en invierno, en ciudad Z, hay fuertes nevadas.

¡Buenos días! Dice, y escucho una pequeña sonrisa, la que llama no solo mi atención, sino también la de Elías, eso me molestó, pero lo disimulo muy bien.

—puedes pasar y tomar asiento, le digo en tono autoritario mientras siento que mi entre cejo se tensa, aprovecho para despedir a Elías, aunque en ese momento deseaba golpearlo.

—Gracias por recibirme Andrés, ya ves, es primera vez durante 3 años que puedo subir en ese elevador, sin ser echado sin siquiera anunciarme, veo que dice eso sonriendo, me molesta su sarcasmo y su sonrisa.

—¡Aah!! ¿Qué te sorprende? Le digo, pues a mi oficina solo entran clientes y personas importantes para mí.

¿Me acerco un poco a él y le digo; dime? ¿En cuál de las dos estás tú? Para que puedas ¿llegar a mi oficina sin previa cita?.

Veo cómo se le borra la sonrisa, apoco a poco y me divierte su reacción de enojo.

—¿Dime que te trae por mi empresa? Le digo, mientras veo cómo se acomoda en una de las sillas frente mi escritorio.

—Solo vengo a firmar los papeles del divorcio Andrés, me suelta la respuesta de una vez y me deja sorprendido, ¿por qué? No me lo esperaba la verdad.

Esperaba que hiciera un escándalo como unas semanas atrás, pero no imaginé que él fuera el que vendría a mi oficina para firmar.

¿Pero por qué esto me molesta? ¡Si yo mismo iría, ha obligarlo para que firmara hoy mismo de ser necesario!

—Bueno, iba a pasar a casa por la tarde para que los firmaras, pero ya que llegas tú primero, hay que revisar el contrato de divorcio, si estás de acuerdo con lo estipulado, vamos a proceder con lo demás.

Digo todo esto; sin embargo, ya tengo el ceño fruncido, no sé por qué si minutos atrás estaba tan seguro de pedir el divorcio, ahora me siento reacio.

—Está bien, escucho que me dice Daniel y observo como lee los papeles y me fijo un poco más en él, ¡es tan hermoso! Con su pelo negro y ojos azules, que me siento tan molesto al saber qué quiere liberarse de mí.

—Quizás el divorcio se tarde un poco más de lo esperado, le digo, después que veo que firma sin pensarlo.

—¿Por qué? Me pregunta, me siento furioso, tanto te urge divorciarte de mí Le digo, es por qué ya tienes a alguien más Veo cómo se sonroja cuando me le acerco hasta hacerlo retroceder en la silla.

—Por favor, señor Mu, mantenga su distancia porque entre poco seré su exesposo.

No creo correcto que se acerque a mí si nos vamos a separar, ¿sabe usted? Señor Mu. Me decía Daniel.

Que después de 3 años de casados y si no hemos consumado el matrimonio, este se anulará, así que no opino que nos cueste divorciarnos.

Y como solo nuestras familias y amigos cercanos saben de nuestro matrimonio, no necesitaremos, hacer ninguna conferencia de prensa para aclarar malos entendidos.

—Escucho todo lo que me dice Daniel, pero no entiendo ¿por qué motivo me siento tan enfadado?, tanto que desearía desnudarlo y hacerlo mío aquí mismo para que vea que si digo que es mío es porque es mío.

Capítulo 3

Narra ANDRÉS.

Mientras estoy pensando esto, siento el deseo de besarlo y de sentirlo mío de verdad!!.

No dejarlo ir, miro cómo él sabe, ¡sorprende! Por cómo me le voy acercando a sus labios, me sorprende su reacción, ¡pero! No quiero parar. ¡Estoy a punto de besarlo! Cuando de la nada escucho a alguien decir; ¡Andrés!!.

Volteo y allí estaba Oliver, y atrás de él, Elías, seguro quería evitar que Oliver entrara a mi oficina.

Me aparto de donde estoy con Daniel y voy a mi silla, pregunto. ¿Oliver, ¡qué haces tan temprano por aquí?

—¡Bueno, ya ves! Que me habías dicho que podía venir cuando quisiera, reflexioné que no importaba la hora, pero me disculpo si te interrumpí, le respondía Oliver.

En la mente de Oliver; (¿Por qué está Daniel Aquí?.)

— Bueno, no importa, digo siempre mirando a la persona sentada en la silla frente mío.

A quien veo levantarse y decir; bueno, señor Mu., yo ya terminé, ha lo que vine hoy aquí.

Así que me retiro primero, además llegaron las personas importantes de las que me estaba hablando anteriormente.

Yo, no soy ni su cliente ni una persona relevante para estar en su oficina, dice sonriendo.

Pero me enfurece verlo sonreír, ¿oh es que no mira qué acaba de llegar otro hombre buscando a su esposo? ¿De verdad? Cree que a partir de hoy se terminó lo nuestro ¿Por qué si es así?. Se le borrará esa sonrisa si considera que de verdad le daré el divorcio, solo le digo, hablaremos más tarde sobre eso.

No es necesario, me dice, supongo que lo qué usted y yo teníamos pendiente ya lo solucionamos.

¿Quién sabe? Y si desde la primera vez que vine a su empresa no era a eso a lo que venía, pero como pueden ver sé me prohíbe el paso.

Lo escucho decir eso y considero que todos notaron las nubes del enojo que se formaron en la oficina en ese instante.

Ya que yo nunca he prohibido que Daniel no pueda entrar a esta oficina.

Pero nunca me notificaron que él venía a visitarme tampoco, asumí que a Daniel no le importaba nuestro matrimonio.

Como nadie fuera de la familia y amigos sabían que estábamos casados. A mí también poco me importaba sus sentimientos, hasta hoy no sé qué hizo que cambiara algo en mí, que ¡hace que lo desee con locura!.

Así que todos notaban mi ira, menos Daniel, quien siguió caminando hacia la puerta sin importar si en ese instante ¡yo explotaba! Por su culpa, simplemente me ignoró y salió.

Pero qué ni crea qué ya se libró de mí, Cree que lo dejaré ir así tan fácil, ¿Oh por qué más querría el divorcio? ¿Será que ya conoció a alguien más? Por qué si es así, tendré que hacer que lo olvide.

Mientras sigo pensando en esa peli negro, al cual ¡hasta hoy me doy el tiempo de ver con claridad! ¿Y reflexiono como es posible que sea como Oliver me dijo? Si sus ojos azules se ven tan inocentes.

Le digo a Oliver, puedes venir siempre y a la hora qué quieras, pero por lo menos ten la cortesía de tocar la puerta.

Años conociéndonos que sé perfectamente la cara de enojo que pone, pero poco me importa si bien sabe que me gusta que respeten mi privacidad aún siendo él.

—Lo siento cariño; sin embargo, como es temprano, supuse que estarías tú solo, además este es mi día libre, ¡oh lo olvidaste Le respondía Oliver! ¡Quedamos de pasarlo juntos hoy!! Pero si estás muy ocupado lo posponemos para otro momento, ¡oh! Una mejor idea por qué no salimos esta noche?. ¿Qué dices Elías, nos acompañas?

—Claro, así también les aviso a los demás chicos que ya días no nos reunimos, no está de más que nos veamos, para tomar algo, le decía Elías.

—No me queda de otra que aceptar porque si no lo hago, seguro y tendré todo el día a Oliver en la oficina y hoy no quiero lidiar con sus preguntas de cuando me divorciaré, les responda Andrés.

¡Veo lo feliz que se pone cuando acepto en acompañarlos, aunque! Quería ir a casa hoy por qué ese hombrecito me está retando con su actitud.

¿Mientras escucho decir a Elías que se retiraba y a Oliver también decir que se iría de compra, pero sé que algo trama porque? Lo conozco.

Mientras tanto me pongo a trabajar en un presupuesto de un proyecto. En eso estaba cuando veo el nombre de la compañía con la que trabajaríamos en este proyecto, ¡sonrío inconscientemente!.

Al ver que era la compañía de mi suegro, ya que ahora ya he encontrado una debilidad para ese conejo que se me quiere escapar de mis garras.

Narrador omnisciente.

Mientras tanto Andrés revisaba el presupuesto para el proyecto, Oliver salía de las oficinas para llegar a la planta baja del edificio donde esperaba encontrar a Daniel aún allí.

Trató de ser breve con Andrés porque quería encontrar aún a Daniel abajo, le enfureció la escena que miró al abrir la puerta de la oficina de Andrés.

¡Pero se había aguantado a no hacer un escándalo!, porque no quería hacer enojar a Andrés, ya que ¡mucho le había costado tener el cariño de aquel hombre!! Que era el futuro director general, de una gran compañía de construcción.

Tanto le había costado mantener alejado a ¡Andrés de Daniel!!, durante estos tres años, como para que ese pequeño mocoso ¡quiera venir a arruinar todo sus planes!.

Bajó maldiciéndolo en todo el camino hasta que logro divisarlo a punto de subir a un taxi.

Apresuró su paso para alcanzarlo, antes de que el taxi se empezara a mover, no quería dejar las cosas así. Estaba muy furioso como para no decirle lo que pensaba en ese momento, pero en vano fue su esfuerzo, el taxi se puso en marcha, al momento en el que él, llegaba a la puerta.

Oliver regreso furioso a preguntarle a la recepcionista, ¿quién había dejado subir a Daniel? A lo que ella le respondió; que fue el mismo Andrés, lo qué lo enfureció más a Oliver.

La recepcionista era nueva trabajando allí, así que no sabía qué la empleada anterior ni siquiera le pasaba las llamadas, ¡o le decía a Andrés que Daniel había ido o llamado a la empresa!!.

¡Por órdenes de Oliver quien sobornó a la recepcionista anterior Oliver! Quien al saber que la anterior recepcionista ya no trabaja allí se enojó mucho.

Lo más seguro, es que él ya no podía hacer nada más, porque si era Andrés, quien daba la orden de cada que Daniel llegue o llamara se le notifique, nadie iba a querer desobedecer sus órdenes.

¡Antes había aprovechado que Andrés! No sabía qué Daniel iba de vez en cuando a la empresa, así terminó sobornando a la recepcionista, diciéndole que Daniel, era un admirador enamorado de Andrés, y ya que la empleada no sabía qué él era su esposo, aceptó el soborno de Oliver.

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EL ESPOSO DEL CEO

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