Sol
Si Sebastián ya me pego una vez, lo volverá a hacer, necesito ser fuerte hasta cumplir la mayoría de edad y largarme de este lugar para siempre.
Sé que puedo obtener un trabajo para mantenerme y estudiar muy lejos de aquí.
— Faltaste al examen — Me dice Sandra en cuanto nos encontramos en la entrada del colegio
Sandra tiene el cabello castaño corto y la piel pálida, es esbelta y muy guapa.
— Si hablaré con el profe
El colegio en el cual tomamos clases es uno de los más prestigiosos, eso quiere decir que las familias de nuestros compañeros tienen mucho dinero y por ende la mayoría son niños mimados.
No es ningún secreto la profesión de mi hermano. Incluso la policía lo sabe, pero él los tiene comprados o amenazados.
Sebastián no trabaja Solo, él tiene un jefe quien es un hombre muy poderoso y lo protege, ni siquiera yo conozco su nombre o rostro.
En fin la mayoría de mis compañeros no interactúan conmigo por miedo a las represalias o porque creen que soy como él.
De hecho cuando sospechan que alguien vende drogas, siempre revisan mi mochila primero.
También hay muchachos que me piden que les venda algo, pero yo no estoy en ese negocio.
Hable con el profesor y este aceptó que realice el examen recuperatorio. Con los profesores si tengo buena relación debido a mis altas calificaciones.
Cuando termine mis clases me dirigí a la salida para ir caminando a casa.
Me congelé cuando me percate de que Kian está en el lugar. No es la primera vez que viene a este colegio porque Lorena asiste a clases.
No sé que son exactamente si novios, amigos, amantes o que, pero él la protege mucho.
Si yo soy tímida ella me gana, tiene una personalidad introvertida a pesar de que es muy hermosa.
Cabello rubio largo y ojos color café, cuerpo esbelto y una hermosa sonrisa.
Intente caminar hacia el lado contrario en el cual se encuentra él intentando que no me vea porque podría asesinarme pero no funcionó.
— ¡Planeta, ven acá!
A pesar de que sé que me llama seguí caminando, pero él no tardo en acercarse a mí y tomar mi brazo con fuerza. Siento vergüenza al darme cuenta de que varios de mis compañeros nos están mirando.
— ¡Sol, imbécil!
— Lo digo por lo rellenita que estás, eres un planeta.
Es verdad que cuando era pequeña si era rellenita, él se burlaba de mí todo el tiempo.
A pesar de que cuando entre en la adolescencia adelgace él lo sigue haciendo, es un desgraciado.
— No le hagas caso sol, solo te molesta— Me pide Lorena
— Tú ve al carro
Ella se despide con un beso en la mejilla de mí y se adentra en el carro donde la esperan dos de los amigos de Kian.
— ¿Qué quieres? Otra patada— Río burlona
— Prefiero tu boca allí
— Eres un cerdo
A Sebastián lo aguanto porque no tengo opción, pero a ese cerdo no tengo por qué soportarlo.
Si me asesina creo que me hará un favor no soporto mi vida.
— Más que de las mamadas que me harás quiero hablar de otro asunto contigo.
— No tengo nada que hablar contigo idiota — Sentencie antes de marcharme
Tengo calculado el tiempo y si me retrasó más de veinte minutos Sebastián es capaz de venir por mí. Si me encuentra con su peor enemigo nos asesina a los dos.
Llegué a la hora precisa y me di cuenta de que él está sentado en la sala esperándome.
— Hola
— Pareces una zorra con esa falda — Él me asesina con la mirada
Es verdad que la falda me cubre hasta las rodillas, pero uso medias para no enseñar las piernas porque a él no le gusta que me exhiba.
— Es el uniforme
— Quítatela y prepara mi almuerzo, rápido, escuincla.
— Enseguida bajo ¿Puedo utilizar un short? Es que tengo calor
— En la casa puedes usar lo que sea, pero afuera no, conoces las reglas.
Asentí con la cabeza
Subí a mi cuarto para cambiarme de ropa, escogí un short y un top color colores rojos. Creo que más tarde me meteré a la piscina porque el día está caluroso.
Nuestra casa es una de las más espaciosas de la zona, pero a pesar de eso no contamos con sirvientes por qué a Sebastián no le gusta la presencia de extraños en la casa.
No sé cómo soporto tanta humillación, me quiero ir lejos de esta porquería, pero no tengo a donde ir.
Baje a la cocina, pero me encontré con que hay poca comida, solo puedo preparar estofado, pero a él no le gusta.
— ¡Por qué no estás cocinando!— Escucho sus gritos desde la sala.
Prefiero que me grite a que me golpee si preparo algo que no le gusta como lo hace con mamá por ello decidí avisarle que iré a la tienda.
— Solo hay comida para preparar salsa con espaget y sé qué no te gusta, perdón no hay nada más.
Él me lanza una mirada asesina y se levanta su asiento acercándose a mí. Cerré los ojos esperando el golpe, pero este nunca llego.
— Te compro algo no me pegues — ruego
— ya te estás tardando
— Iré a la tienda
— Vestida así ni lo sueñes, ordena algo.
— Bien
Llame al restaurante más cercano y ordene su comida favorita. Como dije que es para él me prometieron que no se tardarán, en este lugar todos le temen.
De hecho, en las tiendas no me cobran un peso aunque también me miran con rabia.
Lo que ocurre es que sus hombres le cobran una cuota por protección y quienes no pagan le roban o incendian los locales.
Luego de cenar y lavar los platos volví a subir a mi habitación y me coloque el bikini para nadar en la piscina.
En el agua pierdo la noción del tiempo y no me percate que transcurrió una hora.
Me sorprende que él no me haya pedido que le sirva alcohol o le prepare algo. Cuando no está mamá yo debo encargarme de atenderlo.
Salí de mis pensamientos cuando me di cuenta de que alguien entro en el agua conmigo.
Intente alejarme, pero él me tomo de la cintura con fuerza.
— No quiero que sigamos discutiendo mi pequeña.— Me susurra en el oído
Le diría que es un bipolar y que lo odio con todas mis fuerzas, pero debo mantenerlo tranquilo o habrá consecuencias.
— No quiero que me vuelvas a pegar
— Si te portas bien no tengo por qué hacerlo. Tú sabes que solo te cuido.
Él deja un beso en mi mejilla y me estrecha entre sus brazos.
— No soportó como te ven los hombres por eso no me gusta que estés sola en la calle. ¿Me entiendes?
Asentí con la cabeza
— Ya ordené helado, tus sabores favoritos.
— ¿Cuándo regresa mamá?— Inquerí
— Mañana
Salí de la piscina y me recosté en la reposera para intentar descansar. Él me imitó y salió del agua al igual que yo, me percate de que me mira de una forma muy extraña.
—Estás temblando
Él me cubrió con la toalla y comenzó a secar mi cuerpo como si fuera una niña pequeña.
— Para que te percates de lo mucho que te quiero te prepare un jugo, espérame acá.
Debo admitir que es muy extraño que él prepare algo para mí.
Luego de unos segundos regreso al lugar con dos jugos uno para él y otro para mí.
Debo admitir que estaba delicioso el jugo.
— Entremos a la casa yo creo que no tarda en llover
Es verdad que a pesar de que el día está caluroso también está muy nublado.
Entre a la casa debido a que me estoy derritiendo en el jardín y él me imito, me observa de una manera muy extraña más extraña de lo usual.
Lance un bostezo involuntario
— La piscina te agotó
— Si— Asenti
— Sol— Él se acerca a mí y me toma mi cintura, me percate de que estoy mareada y se me parte la cabeza.
Cerré los ojos y cuando los volví a abrir me di cuenta de que ya estoy en mi cama recostada.
— Me siento mal
— Solo debes dormir mi amor — Él deposita un beso en mi mejilla— Sabes que te amo mucho
Él se alejó de mí cuando escuchó un sonido en la parte baja de la casa.
— ¡Sol! ¡Sebastián!— Es la voz de mi madre
— ¡Maldita vieja!— Espeta él
***
Me desperté debido a mi ruidosa alarma, me di cuenta de que sigo vestida con mi bikini. Entre al baño, termine de desvestirme y me duche durante veinte minutos.
Cuando salí me cepille el cabello, lo seque y me vestí con mi uniforme. Luego baje a la cocina desayune una manzana y me dirigí al colegio.
Estoy desconcertada con respecto a lo que ocurrió ayer, la piscina nunca me había agotado tanto.
En el camino rumbo al colegio me dediqué a escuchar música. Pause el reproductor cuando me Di cuenta de que una motocicleta se estacionó en frente de mí subiendo a la vereda.
Estaba a punto de gritarte hasta de lo que morirá, pero el terror me invadió cuando el sujeto dejo ver su rostro y me percate de que lo conozco.
— ¿Qué quieres kian?
Él ríe — Que me escuches — Me entrega un paquete con un polvo blanco — lo venderás para mí
— No lo haré, no estoy en ese negocio.
— Entonces el niño las pagará
—No te atrevas, le diré a Sebastián.
— Como si le importara mucho su hijo
¿Cómo puede saberlo este imbécil?
Es peligroso para el niño que lo relacionen con Sebastián, no quiero mi vida para mi sobrino.
— ¡No es su hijo!
— No sabes mentir niña tonta, como cuando decías que no estabas loca por mí.
Es verdad de pequeña me gustaba mucho este imbécil, incluso le escribí una carta. La cual él le enseñó a todos sus amigos y ellos se burlaron de mí.
Todos los hombres son unos tontos.
— Era una niña tonta con pésimo gusto
— Sigues siendo una niña tonta, estás horrible — Él me mira de arriba abajo despectivamente
Odio que hagan eso
— Es la única vez que lo haré. ¿Pero si me descubren que hago?
Él pone los ojos en blanco y me mira como si fuera una tonta. Luego lleva sus manos a mi blusa y la desabotona.
— ¡Que te pasa estúpido!— Lo detuve
— Eres una tabla niña, si tuvieras pechos los puedes guardar allí.
— ¡Estúpido!
— ¡Estúpido!— Él imita mi voz y finge sollozos — Tampoco sabes insultar
Es verdad no sé decir groserías
— ¿Cuándo te vuelvo a ver imbécil?
— No me he ido y ya me extrañas— Él sonríe con suficiencia
Debo admitir que se ve mucho más guapo cuando sonríe aunque no deja de ser un torpe y un delincuente.
Que tenga apariencia de Dios Griego no cambia lo que es.
— Para entregarte el dinero, imbécil.
— Te buscará uno de mis amigos.
— Tus monos
— ¡A mí me respetas niña! — Es todo lo que dice antes de alejarse
Guarde el paquete de cocaína en el brasier, ahora el asunto es como la vendo.
No se nada de vender drogas, además nadie me habla.
¿Qué haría Sebastián? No sé cuanto cobrar, el mono mayor es decir Kian no me dio muchos detalles.
Le conté a Sandra y ella intentó ayudarme, somos las peores vendedoras del mundo.
Cuando nos acercamos a los chicos, ellos pensaron que les estábamos coqueteando, ella consiguió dos números y yo ninguno.
Ahora no me siento rechazada, solo pienso en que le puedo heredar a Mateo en mi testamento.
Luego de varios intentos se me acerco un muchacho, no lo he visto en mi vida.
— Escuche que estás vendiendo
Asentí
—¿Es de buena calidad?
— si yo misma la preparé
— No eres buena en esto—Él ríe fuerte
Negué con la cabeza
— ¿De cuánto estamos hablando?
Me está hablando de la cantidad de cocaína o del precio de la misma.
No sé ninguna de las dos respuestas, maldita sea.
— solo enseñamela
Me oculte detrás de un árbol para sacar la cocaína de mi brasier luego le hice una señal para que él se acerque.
Él la agarró y comenzó a observarla.
— ¿comprarás o no?
Él sin pensarlo me pego un puñetazo en el rostro, cuando caí al suelo se alejó corriendo con el paquete en mano.
Duele ¡Maldita sea!
—¿Sol estás bien? —Sandra me ayuda a levantarme
—Me robaron, tengo que encontrar a ese idiota
— sol aunque lo encuentres ya la habrá consumido y dudo que te pagué
— No sé que haré
— Se te está hinchando el ojo , deberías pagarle a kian y fingir que si la vendiste. El asunto es de donde sacarás el dinero.
Negué con la cabeza —Si lo hago me dará más paquetes y será la historia de nunca acabar.
***
—¿Qué te paso?—Me pregunta Sebastián cuando llegue a casa
— Me caí
— Crees que soy estúpido ¿Quién fue el imbécil?
— ¿A cuánto vendes la droga?
— ¿Qué?
— Tengo la duda
— si se te ocurre comprar esa porquería te destrozo la cara niñita
— No lo haré.
Sebastián vende, pero no consume y me tiene prohibido hacerlo a mí también.
Es consciente que la droga es adictiva y pésima para la salud, pero eso no le impide venderla.
Doble moral
—Permiteme curarte.
Ya se me está desinflamando el ojo gracias a unas cremas que me colocó mamá y al hielo. Cubrí el moretón con un poco de maquillaje y unos lentes de sol.
Luego de desayunar me dirigí al colegio. Prefiero asistir a clases antes que quedarme en casa a ser víctima del interrogatorio de Sebastián y mi madre.
Detuve mi caminata cuando se me acerco un hombre, alto, rubio, ojos claros y la piel cremosa, en sus brazos puedo ver unos cuantos tatuajes.
Su vestimenta incluye una remera musculosa color negra la cual da una buena vista a sus brazos y unos jeans azules.
Lo conozco, es uno de los amigos de Kian y sé que estoy muerta.
—Sol Soy Gui, tienes algo para mí. Vengo de parte de Kian.
Hasta acá llegué estoy muerta y enterrada.
Bueno fue una buena vida, a quien engaño fue una pésima vida.
— No pude venderla necesito tiempo
Ríe a carcajadas — ¿Tiempo? Sabes lo que le hizo al último tipo que le pidió tiempo
— Me lo imagino
—Kian sabía que no podrías, dame el paquete.
— Me lo robaron
— y yo soy policía —Él ríe burlón
— De verdad—Me quité los anteojos dejando ver mi ojo hinchado
—se ve horrible
Le supliqué que lo arreglamos entre nosotros, pero él me llevo prácticamente a rastras al centro de operaciones de kian o su oficina.
No sé cómo llamar al lugar es donde se reúne con sus monos a fabricar la mercancía y distribuirla.
Al llegar al sitio me di cuenta de que se trata de un galpón o garage que parece abandonado por fuera, pero por dentro está repleto de hombres.
Desde acá puedo ver a Kian quién se ve molesto. Rece internamente mientras Gui le explica mi lamentable situación.
Está vestido con unos jeans azules y una chaqueta de cuero negra.
Él furioso toma mi brazo ejerciendo fuerza — ¡Eres igual a tu hermano!, siempre utilizas escusas y no sabes hacer nada bien niña tonta
Eso me hizo explotar, no dejaré que ningún otro hombre me trate mal y mucho menos cuando todos sus hombres lo miran con orgullo.
Les parece una gracia que su líder me jalonee y me grite frente a ellos.
—Mira mi ojo imbécil, esto es tu culpa
Todos me miran como si hubiera ofendido a un Dios.
— A mí no me hablas así
Me intento ir, pero él sostiene mis brazos y me lo impide.
—Dime cuanto dinero es y te lo pago mono
Si le robo dinero a Sebastián, él no lo notará porque tiene mucho. También puedo pedirle por qué él no me niega nada.
— No quiero tu dinero, eso es lo que me sobra.
Me lo pagarás de otra forma—Él jala mi brazo arrastrándome hacia una especie de cuarto apartado.
—¡Que nadie me moleste! —Exclama antes de azotar la puerta
No tengo escapatoria, sé que moriré y será una muerte lenta y dolorosa.
Observó el lugar y me percato que es más horrible que el resto de la propiedad.
Las paredes se ven horribles de un color verde oscuro, el techo gotea y solo hay una cama pequeña en el centro del cuarto.
Observó lo único bonito lo cual es la pequeña ventana de madera.
— Que sea rápido —Le suplico cerrando los ojos
— ¿El que?—Pregunta confuso
—Me vas a violar y matar
—¿Violarte a ti?, no me calentarías ni aunque lo intentará
Estoy loca por qué eso lastimo mi ego
Él prosigue —¿Matarte? Tienes suerte de que no quiero arruinar mi alfombra con sangre —Él lanza un suspiró—¿Cómo era?
—¿Qué?
—¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo?—Ríe burlón —Como era el hombre, niña
—Era alto, más que yo
—cualquiera en el mundo —se burla—Sé más específica
No lo entiendo, cuando estábamos con los otros hombres o en el parque era muy frío, tenía en su mirada odio y ahora se ve más relajado.
— continúa nube
— sol imbécil
— De mí depende que no vuelvas en pedacitos así que respetame
— Era alto, moreno, tenía un tatuaje de una serpiente en el cuello y un aro en la lengua.
— Es de la pandilla de tu hermano
— No nunca lo he visto, además nunca me lastimaría si fuera así. Debe ser uno de tus monos.
—cierra tu maldita boca mocosa—Él me acorrala contra la pared
Con una de sus manos lleva mis muñecas a la altura de mi cabeza y ejerce presión sosteniéndolas.
Siento que mi cuerpo tiembla al tenerlo tan cerca. Él deja ver que tiene una navaja en el bolsillo, la sostiene con sus manos y la acerca a mí.
Se ayuda con ella para desgarrar mi camisa en un solo movimiento exponiendo mi brasier.
No puedo evitar temblar porque podría asesinarme a mí si así lo deseará.
Lo intento empujar con mi mano en su pecho, pero no se mueve, permanece quieto como una estatua.
Él une su nariz a la mía, nuestros labios están a centímetros de distancia pero ni siquiera los rosa.
No sé cómo ni lo que siento porque el terror está siendo reemplazado por una extraña electricidad en todo mi cuerpo.
—Me aseguraré de que no mientes —Él susurra en mi oído
Él libera mis muñecas y adentra ambas manos en mis pechos.
Comienza a amasarlos y ejerce presión en mis pezones. Involuntariamente cierro los ojos.
Mi respiración está acelerada, todo mi cuerpo tiembla y se siente muy caliente, nunca nadie me había tocado así.
Él desliza sus manos desde mis pechos hacia mis caderas sin dejar de inhalar el aroma de mi cuello al cual está pegada su nariz.
—Sabes lo que le pasa a los que me mienten mocosa.
Él posiciona sus manos en mis muslos acariciando suavemente de arriba a abajo.
Podría golpearlo y huir, pero no deseo hacerlo.
Él sube mi falda en un movimiento rápido y adentra su mano en mis bragas acariciando suavemente mis partes las cuales están húmedas.
No logro controlar mis gemidos cuando él masajea mi clítoris, pero por alguna razón se detiene.
—¿Qué?
Él ríe —No te ilusiones pensé que escondías el paquete.
— ya vez que no.—Es lo único que logro articular—Era mi blusa favorita.
—Era mi paquete favorito, niña.
No creas que me importaría lastimar a la hermanita de mi peor enemigo.
—yo sé que no, eres la peor persona del mundo.
—la segunda peor la primera es tu hermano
— Eso no te hace mejor
—Como sea niñita ese tipo estará muerto nadie se mete con mis cosas
¿Por qué me lo dice a mí?
—Hablo del paquete no de ti niña.
—Lo tengo clarísimo.
—Vístete y lárgate, pero tienes una deuda conmigo tenlo claro
—Lo sé
Acomode lo que me queda de ropa antes de salir del lugar. Debí cubrirme con mi mochila la parte rota de la blusa.
Cuando salía me di cuenta de que todo me miran extraño, quizás es por mi blusa rota
—Niña —Cuando estaba saliendo me di cuenta de que alguien me siguió.
—¿Qué pasa Gui?
—¿Qué ocurrió haya adentro?
—Digamos que me despidieron como vendedora profesional
Él ríe y se saca la chaqueta — cúbrete
—Gracias Gui
—¿Cuál es tu nombre?
—sol.
—va perfecto contigo ese nombre. ¿Te llevo a casa?.
Estaba a punto de responder cuando el mono mayor se acercó a nosotros con su usual mirada asesina. Por lo visto ya no está relajado como hace un rato.
—Gui te necesito, que se vaya sola.
— conozco el camino.
¿Qué le pasa a ese tipo?, es bipolar o tanto le desagrado, que se molesta porque charló con sus amigos.