Portada de la novela El desastre que somos

El desastre que somos

8.2 / 10.0
Jax Jones vive bajo la sombra de acusaciones que lo señalan como sicario y pieza clave de la mafia, alimentando rumores sobre un pasado denigrante. Aunque su mirada gélida y actitud distante parecen confirmar las teorías más oscuras de su entorno, yo soy la única persona que conoce una realidad diferente. Detrás de esa máscara de frialdad absoluta, se esconde un enigma indescifrable que desafía cada una de las mentiras que el mundo cree saber sobre él.
Resumen de El desastre que somos
Jax Jones vive bajo la sombra de acusaciones que lo señalan como sicario y pieza clave de la mafia, alimentando rumores sobre un pasado denigrante. Aunque su mirada gélida y actitud distante parecen confirmar las teorías más oscuras de su entorno, yo soy la única persona que conoce una realidad diferente. Detrás de esa máscara de frialdad absoluta, se esconde un enigma indescifrable que desafía cada una de las mentiras que el mundo cree saber sobre él.
Leer más

El desastre que somos Capítulo 1

Decidí pasarme la tarde en la soledad de mi habitación antes que soportar a los "amigos" de mi hermana en el salón. Sus hipócritas sonrisas me daban ganas de vomitar, y el brillo en sus ojos cuando mi hermana les decía de invitarles a algún sitio era penoso. Que tuviéramos dinero no quería decir que fuéramos gilipollas... o bueno, mi hermana podía serlo un poco; se dejaba manipular y enredar por las zorras que tenía como amigas y acababa siempre envuelta en algún lío, por no decir que su "novio" me había metido mano varias veces, ¿acaso no tenía suficiente madurez a sus veintiún años que tenía que acosar a la hermanita de diecisiete años de su novia? No lo sabía, pero aquello siempre me hacía discutir con Samay. 

—Andra —la suave voz de mi hermana se cuela a través de la puerta, y no me muevo de la cama cuando ya escucho como sigue hablando —, ya han llegado mis amigos y otros chicos de la Universidad para hacer un trabajo. 

—Sí, claro —mascullé. 

Era tonta si se pensaba que ellos iban a hacer el trabajo que tuvieran, estaba claro que mi hermana con su naturaleza gentil y pacífica haría todo sola. Sabía que estaba acojonada porque nadie se juntaba a ella solo por como era sin ver tras el dinero de nuestros padres, y por eso hacía lo posible por mantener a los gilipollas que tiene como amigos en su entorno. Gilipollas; así definía a mi hermana. 

- - -

Tres horas de aburrimiento después , me encontraba bajando las escaleras para ir a la cocina a por algo de comer y a por el paquete de tabaco que mi padre me había confiscado días atrás. Oía voces femeninas y masculinas, y algunas las reconocía por el asco que las tenía. La voz de Dakota era la que más se escuchaba, y porque estaba casi gritando a quien —supongo —era mi hermana. Era odiosa, y más de una vez habíamos tenidos percances en los que incluían puñetazos de mi parte y lloriqueos suyos. 

Nada más pisar el suelo del salón, casi todos se callaron, y yo fruncí el ceño siguiendo con mi camino. efectivamente había chicos que no conocía, pero al que había sentado en la esquina del sofá con los brazos tatuados flexionados sobre sus rodillas y los dedos también tatuados entrelazados bajo su barbilla... a ese chico si que no me importaba conocerlo. Lo que más llamaba mi atención era la tinta de sus brazos, manos, dedos y cuello.

—Pensaba que no ibas a bajar. 

Miré a mi hermana, sola y sentada cerca de ese chico y otro con la misma mala pinta, me gustaba, por lo menos Samay no parecía que lo estuviera haciendo sola, eso sí, me quemaba ver como otro imbécil universitario y dos chicas junto a Dakota no hacían nada. 

—No la iba a hacer —fruncí el ceño cuando vi entre las manos de Dakota un collar que daba por perdido; me acerqué a ella, que parecía estar muy curiosa con las cosas que teníamos en el mueble de la televisión, y le arrebaté el collar de las manos cogiendo con fuerza la pechera de su fina camiseta gris —. ¿No te han enseñado a respetar las cosas que no son tuyas? Digo, a mi no me enseñaron a respetar a los novios de las zorras —la solté, era una estupidez pelear con ella —Haz el puto trabajo y lárgate de mi casa, barbie siliconas. 

Mis dedos picaban por estamparse en su cara, sin embargo no lo hice, no quería dar un espectáculo y menos hacerme daño por una zorra. La había dejado claro varias veces que no podía tocar nada de casa, y que ni siquiera me gustaba verla por aquí o con mi hermana, pero claro, yo tenía diecisiete años y ella diecinueve. No me extrañaba que su padre se dejara el lomo trabajando para pagar la Universidad a una hija desagradecida que lo trata como la mierda tras la muerte de su madre. 

Caminé a través del salón, y pasé junto a la mesa de billar que teníamos casi pegada a un gran ventanal que ocupaba la mitad de la pared. Adoraba aquel espacio, sobre todo cuando pasaba tardes con mis amigos jugando y viendo como la lluvia empapaba el césped artificial del jardín. Era reconfortante —a veces —estar sola en casa y sentarse frente a ese gran ventanal, me gustaba mirar nuestro gran jardín, y en verano me gustaba ver como el gatito de la vecina paseaba por nuestro jardín y descansaba bajo un árbol que a mí siempre me daba sombra cuando quería echarme una pequeña siesta al aire libre. Desde la cocina podía ver el salón, era amplia, y mientras buscaba mi paquete de tabaco y desordenaba los cajones, estuve pendiente de que no se pasaran con mi hermana. 

— ¿Necesitas ayuda? 

Mierda. 

Como acto reflejo tiré el trapo que tenía en las manos hacia el chico, y me golpeé mentalmente por lanzarle un trapo al chico tatuado que me hacía mojar las bragas. Pero fue su culpa, ¿acaso no sabía carraspear, o toser para hacerse notar?

Continuar leyendo

El desastre que somos de contenidos

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede interesar

Nuevos lanzamientos de novelas

Portada de la novela Hasta Que El Destino Quiera ©
9.7
A sus veintiséis años, Lucey disfruta de una estabilidad que se desmorona al conocer a Thomas Blanch. Aunque la conexión con su vecino es instantánea, el romance es sumamente arriesgado: él solo tiene diecisiete años. Atrapada entre la pasión y la amenaza real de ir a la cárcel, Lucey ignora la abismal brecha generacional. Ante el implacable juicio de la sociedad, ella deberá elegir si arriesgará su libertad y su futuro por este vínculo prohibido.
Portada de la novela La Hacker del joven Abogado
8.3
Rachel, una hábil experta en informática, acepta hackear las redes sociales de la mujer que pretende su cliente estrella, el abogado Dylan Maldonado. No obstante, esta intrusión digital desata un peligro letal al exponer un secreto oscuro que debía permanecer oculto. Obligados a huir para salvar sus vidas, ambos se sumergen en una travesía llena de adrenalina y misterio, mientras un romance intenso e inevitable florece en medio de su desesperada lucha.
Portada de la novela La Luna Accidental del CEO
9.2
Valentina Flores, una contadora de 28 años, acepta ser la esposa falsa del millonario Luciano Vargas para costear el tratamiento de su madre. Luciano, un Alfa presionado por asegurar su herencia, propone un contrato de un año, pero la firma desata un lazo místico inesperado. El lobo de Luciano la reclama como compañera y ella descubre que puede oír sus pensamientos. Lo que inició como un pacto comercial se transforma en un vínculo sobrenatural e inevitable.
Portada de la novela La Reina de su Perversa Traición
9.0
Camilo traiciona a su esposa con Carla, su becaria. Pese al perdón inicial, la violencia estalla cuando él la hiere para proteger a su amante, desoyendo que el embarazo de la joven es un engaño. Obsesionado, exige que su mujer acepte una humillante vida compartida. Tras la desaparición de Carla, Camilo pierde el juicio; saca a su esposa del hospital a la fuerza y, mediante tortura y amenazas con un cuchillo, la culpa por la misteriosa ausencia.
Portada de la novela La Unión de dos reinos. Shazmin y Peter
8.8
Con sus tierras al borde de la ruina, dos monarcas deciden unificar sus reinos para preservar su legado. El pacto establece la boda de sus hijos primogénitos, cuyo descendiente liderará la nueva nación. No obstante, el rumbo de la historia cambia drásticamente cuando la princesa Shazmin y el rey Peter se enamoran perdidamente al conocerse. Lo que inició como una alianza estratégica se convierte en un romance profundo que desafía todo protocolo político.
Portada de la novela Mi novio secreto 🦋
8.4
Lilit Ibit habita un universo de opulencia, rodeada de mansiones y una riqueza que muchos envidiarían. Pese a su deslumbrante imagen pública, su vida privada esconde una verdad amarga: el dinero no compra el afecto genuino. En este relato de romance contemporáneo, la protagonista deberá navegar entre las exigencias de la alta sociedad y sus sentimientos más profundos, descubriendo que el lujo es frágil frente a los misterios del corazón.
Capítulos
Leer ahora
Compartir
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados.