Capítulo 2

“Seré hipócrita, la vida no existe, solo se haya la muerte

Es lo único real, visible, tangible, previsible…”

8 DE ENERO

“Nos consuela que cada día al despertar es un día más

Que si no fuera por ese pensamiento no podrías continuar…”

Ha pasado una semana desde que hablé con ella. Cuando me hizo esa pregunta simplemente me fui sin decirle ni una sola palabra, no sé quién era, pero parece como si quisiera ser mi amiga. Me molesta la gente que intenta llevarse bien con todo el mundo.

Cuando llegué a mi casa las cosas no fueron distintas, mi familia siguió actuando normal, mis padres solo me preguntaron dónde estaba, que estaban preocupados ya que me fui durante mucho tiempo y no dije a dónde iba. Cuando mi mamá vio las cicatrices de mis manos se preocupó aún más, e incluso se veía desesperada y preocupada por el miedo de que algo me hayan hecho o pasado.

Le tuve que decir que, como no había nadie en la calle por estas fechas, decidí caminar un poco mientras pensaba en algunas cosas que haré este año nuevo, en mis propósitos. Las cortadas de mi mano le dije que había unos niños jugando cerca de unas botellas de cristal rotas, y al querer agarrarlas para tirarlas, me corté la mano.

Nunca le he dado razones a mis padres para que dudaran de mí, por lo que me creyó mi mamá y simplemente me limpió la mano con alcohol para asegurarse que no se me infectara.

Mis padres no son malos, no hay peleas en mi familia, no hay ningún tipo de problema en mi casa. Se puede decir que tengo mucha suerte de haber nacido en esta familia. No somos ricos, no somos pobres; simplemente se puede decir que nuestras preocupaciones económicas hace años desaparecieron.

Durante toda la semana fue una semana normal. Comidas, horas de sueño y de ocio, entre otras actividades, pero la principal actividad que realicé en toda esta semana fue la filosófica. ¿El suicidio es algo bueno?

Todos los días recordaba esa pregunta que me hizo antes de marcharme, sobre si el suicidio era algo bueno.

La gente atribuye al suicidio con problemas, alguien que se suicida lo hace porque tiene problemas, ha perdido alguien, lo han engañado o cualquier cosa que puede ser considerada “mala”.

A esta vida solo venimos para probar cosas, ¿Qué tiene de malo probar la muerte, la infidelidad o el engaño? Que probar no solo es aplicable a lo bueno, también debe ser aplicable a lo malo. Definiendo malo como aquello que nos hace daño a nosotros y bueno aquello que nos da un beneficio. Que hipocresía, si no nos hace un bien a nosotros pero a los demás sí, es algo malo, ¡qué acto tan hipócrita!

¿Cómo puede ser el suicidio algo malo? Al final, solo venimos a esta vida a morir, siendo lo único de lo que estamos seguros.

Esto es incluso bastante curioso, nuestra especie es consciente de la muerte, es consciente de que, todo lo que sabemos que es vida, va a morir; nuestros padres, nuestros hermanos, nuestras abuelas, nuestras mascotas, nuestros amigos, etc., y no podemos hacer nada al respecto; no podemos intervenir en el curso de la vida, tenemos que aceptar que dejaremos de ser niños para ser adultos, tenemos que aceptar que dejaremos de ser adultos para ser ancianos, y dejaremos de ser ancianos para ya no pertenecer a este mundo… y temblamos al pensar que un día ya no vamos a despertar.

“¿Quién te dio el permiso de crecer?

Si como niño quise permanecer

Por mi sería niño para siempre

Que se muera este hombre que no sabe qué hacer”

No salgo mucho de mi casa, más bien lo idóneo sería decir que no salgo para nada de mi casa; ese día cuando me topé con ella, fue una excepción, no recuerdo haber permanecido afuera tanto tiempo; claro, exceptuando la escuela, que como todos a esta edad tuve que elegir una carrera para la universidad, aunque es un asco, debido a que no sé qué estudiar, que etapa más horrible, de ahí el suicidio.

Ahora me hallo acostado en mi cama, es muy oscura y silenciosa mi habitación, he de decir que me gusta mucho estar así; nadie me molesta, no veo nada, no oigo nada, soy solo yo con mis pensamientos, aunque no soy mas que lo copia de la copia, entonces, ¿En realidad estoy yo solo o ahora me acompañan todos aquellos que algún día leí y escuche? ¿Estoy realmente “yo” o ni siquiera soy yo el que está ahora?

Respecto al suicidio, ¿Qué tal si quitarnos la vida es lo mejor que podemos hacer? Así podemos ponerle fin a esta insoportable rutina de todos los días, de cada mañana, ¿Quién fue el esclavo que dijo que algo peor que la rutina es no tenerla? Una rutina de ir al trabajo durante 8 horas para ganar una miseria y así durante todo el año, hasta que nos dan dos semanas de vacaciones para luego ir a gritar que somos libres… que bien educan a los esclavos hoy en día, ¿Cómo podría hacer eso? Así podría evitarme muchos problemas de aquí a mi muerte.

Es curioso, gracias a la rutina, nos consuela que cada día es un día más, y en estas fechas un año más de vida, ¿O un año más de muerte? Digo, ambos son igual de válidos, ambos representan lo mismo, solo que con diferentes palabras. Es curioso, si no tuviera la gente este pensamiento todos los días, simplemente ya se habrían suicidado, se darían cuenta de ese infinito o círculo que representa su vida; hasta que un día algo o alguien borra un pedazo de este haciendo la rutina imposible, inaccesible, y todo debido a un proceso natural, la muerte.

Me estoy aburriendo bastante aquí acostado, será mejor que salga un rato, aunque he de admitir que tengo algo de fobia a la sociedad, lo considero normal, más con el asco de gente que lo habita.

Son la una de la tarde de un domingo, tal vez vaya otra vez a ese parque donde me topé con ella, ¿Quiero verla? No realmente, pero parece ser que la gente de ahí tienen pensamientos bastante curiosos; además, no hay mucha gente por ahí viviendo, así no tendré que soportar a la gente de la ciudad, me dan miedo y asco, lo que no estoy seguro es respecto a cuál sentimiento de estos dos es mayor al otro.

En fin, ahora no hay nadie en mi casa, las visitas por las fechas de navidad y año nuevo se han ido, quedando solo tres personas en esta casa, mi mamá, mi papá y yo, no tengo hermanos ni mascotas; de ahí que tenga mucho tiempo para desarrollar mi imaginación. Mis primos no viven en esta ciudad, así que solo los puedo ver en fiestas o festividades, cuando éramos más pequeños solíamos jugar bastante, ahora que ya superamos todos los quince años, ya no nos enfocamos en juegos ni nada, a decir verdad. Cuando llega un familiar tampoco es como vaya a saludarlo, cuando se van tampoco me despido; al final, siempre están aquí, solo unos kilómetros nos separan, y los veo todos los años, me despediré de ellos el día que sepa que ya jamás podré verlos, ya sea que se vayan a otro país que impida su regreso o mi ida, o en su muerte, aunque para eso el despedirme sería algo inútil por lógicas razones.

Ahora que lo pienso, qué hipocresía de nuestra parte, las tradiciones, las modas, todo eso, siendo nosotros felices mientras otros sufren. Niños recibiendo regalos de Santa Claus, y los niños pobres les han de decir que este año Santa Claus no le alcanzó el tiempo para llegar a su casa, y así todos los años. Gente celebrando el día del amor y la amistad mientras que otra gente los han dejado ese día, aunque en ambos casos no es nada malo si lo vemos en puntos de vista diferentes; al niño pobre no le mienten, y vive por la razón llegando a la conclusión o diciéndole directamente que Santa Claus no existe, y el señor dejado en el día del amor y la amistad, el engaño es malo para él, pero no para los otros dos, el que él quiera ser feliz con ello solo muestra que es un avaricioso, que quiere para él todo, hay más gente que desea, no debe ser el único capaz de poder hacer realidad dichos sueños.

Las tradiciones son simplemente ridículas, siempre que haya alguien triste nadie debería de sentirse feliz. Todos aquellos que lo hacen son hipócritas, ignorantes, negligentes… en fin. No hay que tener tolerancia con toda esta gente que sigue tradiciones.

Ahí donde la gente va, donde la mayoría se dirige, es la dirección equivocada, de ahí mi odio a las tradiciones y las modas, decir que eres feliz es hipócrita mientras haya gente no siéndolo.

“Gente hipócrita escribiendo en redes que son feliz

Nadie puede serlo mientras haya una sola queriendo no vivir…”

En este caso, soy yo, así que todo el mundo es hipócrita conmigo…

“Y qué descaro el escribir que tu vida es una porquería

Si en la publicación dice ‘Publicado desde iPhone’…”

Que descaro del rico decir esto mientras sus vecinos se mueren de hambre.

En fin, como no hay nadie en mi casa, le enviaré un mensaje a mi mamá que voy a salir, porque si llegara, y no me ve, de nuevo se preocupará. A pesar de que no tiendo a enviar este tipo de mensaje, mi mamá no pregunta nada más, simplemente me contesta con un “Ok”.

Llevaré mi celular por si acaso, puede ser que surja algún problema y tenga que regresar rápidamente.

Ahora solo poseo una camisa verde con un estampado que no vale la pena mencionar, es una playera bastante barata que había comprado por el simple hecho de no querer gastar mucho dinero. La tela es muy simple, al igual que la de mi pantalón azul, y tenis negros comunes. Nunca me ha importado invertir mi dinero en vestimenta, hay mejores cosas que gastar mi dinero; lo mejor sería dárselo a alguien más necesitado, pero el hacerlo podría acostumbrar a la persona y al final solo agravaría la situación. Donar no siempre tiene que ser algo bueno, acostumbrar a la gente que le regalen cosas, es como el niño que se acostumbra a que hagan lo que él dice, y cuando entra a la escuela termina frustrado al ver que nadie hace lo que él diga.

En fin, decido tomar mi celular y caminar por ahí. Aunque aún no sé por qué lo haré.

Tras el camino hacía mi casa pienso sobre el suicidio, sobre mí…

“Estoy vacío, no hay nada para llenar los papeles

Que se han desgarrado las breas del hombre de papel que ya no siente…”

Salgo de mi casa y no veo a nadie al principio. Recuerdo que cuando era más pequeño, mi vecindario era más ruidoso y era constante el ver a niños jugando por esta zona, tal vez sea por la tecnología que ahora los niños no salgan, o simplemente crecieron y ya no les interesa jugar.

No veo personas, ni nada ni a nadie.

Mientras camino al lugar, veo pasar por primera vez algunos niños, adultos e incluso algunos vehículos, nada extraño, a decir verdad, no al menos en estos tiempos. Incluso veo gente salir de algunas tiendas. A pesar de haber vivido en este lugar durante toda mi vida, he de admitir que no reconozco a nadie que hay por aquí, de niño salía muy raras veces a jugar a la calle, mi mamá siempre ha sido muy sobreprotectora a pesar de las exigencias de mi papá, salía a jugar en el momento en que mi mamá podía cuidarme, justo cuando no había niños en la calle, todos ellos salían en la noche. Tal vez ahí empezó a desarrollarse mi fobia social.

Así que toda esta gente que pasa, muy seguramente la haya visto en algún momento, pero eso fue hace mucho tiempo; ahora no recuerdo a nadie, debido a que he crecido y ellos también, tal vez pasa lo mismo con ellos, no lo sé y no sé si lo sabré.

Esta gente no me saluda, tampoco es como si yo quisiera hacerlo, así que los ignoro y sigo mi camino.

Como dije aquella vez, el camino de mi casa al parque no es muy lejos, así que llego muy rápido al parque. Esta vista desde afuera no se ve muy mal, aunque hay algo de basura; tiene un arenero, un par de columpios, un tobogán, algunas plantas que desconozco, unas bancas y cestos de basura. Simplemente no tiene nada de extraordinario, una característica que podría rescatar sería su tamaño, que es muy pequeño, también de que alguien se intentó suicidar aquí la semana pasada, aunque eso solo lo saben dos personas y espero que continúe así, que no tengo ganas de ser llevado a un psicólogo o a un psiquiatra, mucho menos al manicomio.

Al llegar al parque no veo a gente por aquí, tal vez esa es la razón por la que quise regresar, porque no hay muchas personas en esta zona, no hay tampoco muchas casas y las que hay, no todas están habitadas. Es muy silencioso, incluso podría decir que da miedo; aunque para mí la soledad es algo que aprecio, que nadie te moleste y que nadie influya en ti, ser parcialmente libre.

En el parque puedo observar a un niño en una banca llorando desde lejos, aunque esté de espalda puedo estar seguro de eso, es muy parecido a mi llorando cuando era un niño. No estoy seguro de cuantos años tenga, le calculo que puede tener entre 6 a 8 años; aunque soy muy malo diciendo qué edad tienen las personas, tampoco es como si fuera un factor importante a la hora de relacionarse, hay cosas más importantes que saber antes de conocer alguien. Como su forma de llorar es muy parecido a mí cuando era niño, pude calcular esa edad.

El niño es bastante pequeño, tiene una playera roja y un pantalón de mezclilla, también tiene tenis rojos. Su cabello es largo y de color negro, al igual que sus ojos, del mismo color y rasgados; su cabello es largo, aunque no tanto como el mío y, su piel, es blanca.

No es que me interese que esté llorando, muy seguramente lo habrán regañado sus padres por algo que hizo y por eso está aquí en el parque. También está la posibilidad de que alguien lo haya molestado, aunque no logro ver más niños por aquí.

Aunque dije que no me importaba, me acerco poco a poco fingiendo desinterés, al acercarme puedo confirmar que el niño está llorando. Estaba sosteniendo un pequeño gatito entre sus manos, un gatito que seguramente no llegue al mes de nacido, o semana, soy muy malo con eso de las edades de los animales; para las manos del niño se puede decir que tiene un tamaño considerable, abarcando las dos manos del niño. El gatito es de color blanco, aunque la punta de su cola es negra, no puedo observar el color de sus ojos, el gato los tiene cerrados.

El llanto del niño es bastante tranquilo, aunque seguramente se esté conteniendo con el fin de no llamar la atención, aunque no veo a nadie por aquí.

Ahora me encuentro en frente del niño, no se da cuenta de que me ubico allí, solo se encuentra viendo a su mascota; lo observa fijamente, mientras observo cómo salen las lágrimas de sus ojos, el niño lo sostiene, parece dolerle.

En un momento agarra a su mascota y lo abraza poniéndolo por encima de su hombro, a pesar del movimiento, no parece que esté durmiendo, es probable que el animal en cuestión esté muerto.

En el momento en que el niño abraza a su mascota por encima del hombro, es cuando se da cuenta de mi presencia. En ese momento los dos nos quedamos observando fijamente el uno al otro. En ciertos momentos mis ojos se movían para observar al gato para luego ver inmediatamente al niño. Así estuvimos durante un rato.

—¿Es tu mascota? —tras un largo silencio de miradas incómodas, decido preguntarle al niño para sacarme esa duda.

—Era… —me contestó entre llanto, tras esta palabra el llanto del niño aumentó un poco su volumen de voz. —Mi gatito se metió a la casa de un vecino… ya lo había hecho con anterioridad por lo que… el vecino ya se había… hartado… —me dice todo eso mientras intenta contener el llanto.

—Hoy volvió a hacerlo y… mi vecino… —después de esas palabras el niño empezó a llorar más fuerte, ahora siendo incapaz de controlar su llanto.

No sé qué debería hacer, así que decido sentarme a lado del niño. Tras apenas sentarme el niño inmediatamente me abraza, parece que necesita un hombro para desahogarse.

Cuando el niño me abraza logro ver al gatito más de cerca y observo que el gato tiene un golpe en su cabeza, parece tener un poco de sangre.

Tras esto, decido ver en frente de mí para observar que en la calle se haya una mancha de sangre, aunque esta no es muy grande y ya está seca. Creo que puedo deducir lo que pasó.

El gato entró a la casa del vecino, y harto de que el animal entrara, lo tomó y lo aventó, el animal al ser tan pequeño y por la fuerza del vecino, su cabeza tuvo que estamparse en el asfalto.

Tal vez no esté muerto, igual y solo se desmayó, pero viendo que la sangre de la calle se ha secado, lo dudo. Además, decido agarrar al gatito de la cabeza y logro sentir que esta frio… ya está muerto.

Vaya asco de persona ha de ser ese vecino, no sé por qué, pero tengo ganas de matarlo, creo que el niño sentirá lo mismo.

—¿Qué pasará ahora? ¿Dónde irá mi amigo? —me pregunta, aunque no sé qué responderle exactamente, tampoco es como si quisiera mentirle, siempre he defendido la verdad.

—Hay dos opciones, hay vida después de la muerte o bien, no hay vida después de la muerte, o tu mascota irá a algún lado y vivirá feliz o triste, o simplemente se le acabó a tu mascota, llego el fin. Ambas opciones son igual de aterradoras —le contesto aunque parece no entenderme, mejor para mí, así podré ahorrarme explicaciones.

—¿Qué es ahora mi gatito?

—Materia, un cuerpo, era un ser vivo más, ahora solo es un ser muerto más, pasó de la estadística de los seres vivos, a la estadística de los seres muertos; ahora es un cuerpo inerte, no hay por qué llorar, esa acción resultaría tan inútil como rezarle a una tumba —esa fue mi respuesta, que impío soy, diciéndole esto a un niño que no conozco, aunque mi fin no es traumarlo, solo quitarle la venda, espero que este niño no esté ciego.

“Impío de esta sociedad aberrante

¿Dónde están los niveles que exclamaba dante?”

—¿Todos vamos a morir?, ¿Tú quieres morir? —el niño me pregunta, aunque ahora tiene una cara de miedo, tal vez por el peso de mis palabras, aunque puedo entender la primera pregunta, debido a que acaba de ver morir a alguien querido frente de él, no logro entender dónde es que saca la segunda pregunta, me da miedo.

—Todos vamos a morir, aunque no queramos.

—¿Estás loco? ¿Cómo que todos vamos a morir?

—…

“No quiero morir, soy un cobarde al rechazar mi destino,

Tampoco estoy loco, es la verdad amarga, para eso venimos”

—le contesto al niño, no sé porque, pero esta conversación es incluso más incómoda que la que tuve con la chica del parque.

—Pero si voy a morir y si vamos a morir, ¿No sería mejor que vivamos felices?, ¿Que hagamos algo?, ¿Qué seamos algo? Mi gatito simplemente no tuvo esa oportunidad… —me volvió a preguntar. No sé en qué momento dejó de llorar.

—Para nada, no somos nada, no hay razón el divertirse si al final vamos a morir, capaz y la muerte de tu mascota sea algo malo para ti, pero es algo bueno para él, no seas hipócrita. Tu gato puede que ahora sea feliz, puede que esto haya sido lo mejor que le pudo haber pasado, es hipócrita de tu parte pensar en tu felicidad a costa de él, capaz y no era feliz contigo, no es algo que podamos saber —contesto enojado, aunque no sé por qué, tal vez mis palabras hayan sido muy fuertes, exageré un poco, no estoy seguro de que acabo de decir.

Me observa, más no me contesta.

Tras un largo rato observándome, me hace un comentario, me dice un adjetivo que no me corresponde.

—Que pesimista eres…

—…

“El nihilismo es natural, vaya insensatez el vitalismo

No soy un pesimista, soy la persona más realista que ha existido”

—dudo mucho que sepa que es el nihilismo, así que seguramente esa sea su siguiente pregunta.

—¿El suicidio es algo bueno?

¿Por qué me hace esa pregunta?, ¿Quién es este niño?, ¿Es real o esta situación es una broma hecha por mi mente?, ¿Me estoy quedando loco?, ¿Cómo es posible que me haga esa pregunta que lleva atormentando toda la semana?, ¿Qué le pasa a este niño?

Tengo pavor, tiemblo, ¿Qué está pasando?… me tengo que ir.

Sin contestarle nada simplemente me despego del niño, lo empujo un poco y me levanto de golpe. Tras esto salgo corriendo.

No volteo atrás, tampoco observo a mis alrededores no me fijo ni cuando cruzo las calles; llego corriendo desesperado a mi casa abro la puerta y corro a mi habitación y me acuesto en mi cama ni siquiera me cambio de ropa. Parece que mi mamá no ha llegado.

¿Qué es esto?, ¿Qué ha pasado?, ¿Es esto real?, ¿Qué les sucede a los niños de ahora?, ¿Cómo es posible que apenas empezando el año van dos personas que me hacen la misma pregunta?, ¿Estaré quedando loco?

De lo único que estoy seguro es que es importante estudiar la muerte, incluso me puedo atrever a asegurar que es más importante estudiar la muerte que la vida. La muerte es algo que a todos nos pasará, al menos lo que es la muerte del cuerpo físico, es algo que desconocemos, la vida ya nos ocurrió y la conocemos de manera inefable, ahora la muerte nos va a ocurrir, tenemos que saber que va a pasar, la muerte no parece ser inefable, o no creo que así deba ser.

¿Pero qué está ocurriendo?, ¿Quiénes son esas dos personas?, ¿Por qué tienen que aparecer ahora?

A este mundo venimos para probar cosas, ahora quiero probar la muerte, ¿Realmente tiene eso algo de malo?

En la filosofía hay muchas preguntas con respuestas lógicas y simples que muchos filósofos se niegan aceptar, respuestas a preguntas como el significado de la vida, que no hay, pero, ¿Cuál es el sentido de la muerte? Muchas preguntas y pocas respuestas, tal vez lo más seguro es que todas esas preguntas están mal formuladas y simplemente están estorbando ahí, tal vez por eso tanto filósofo investigando en el significado de la vida; y es que, no es que la vida no tenga sentido, simplemente la pregunta se haya mal formulada, ¿Puede ser este el caso de esta pregunta? Muchos dicen que el suicidio está mal, pero, ¿El suicidio es algo bueno?

¿Cómo el erudito piensa alzarse leyendo? Si mientras más lees, los libros leídos tienes que dejarlos en el suelo apilados con otros para luego tomar otro, pero mientras más se apilen esos libros, más alto queda la pila y más cerca estás de la soga. La ignorancia es una bendición, un regalo, la felicidad y la ignorancia va de la mano, de lo contrario, si lees y conoces los problemas de la vida, y afirmas ser feliz, es un acto hipócrita y sádico, disfrutas mientras otros sufren. Es algo extremadamente enfermo.

Me duele la cabeza… acabo de escuchar la puerta abrir, parece ser que mi mamá ha llegado, y por juzgar la hora, las seis de la tarde, también ha de haber llegado mi papá.

¿Qué pensarían mis padres si les menciono lo del suicidio?

¿Por qué pienso demasiado en la muerte?

¿Acaso seré el nacido muerto…?

Capítulo 3

“El nacido muerto, el aborto de Euterpe

La vergüenza de Apolo, para Asclepio su muerte”

15 DE ENERO

“Bien me quedó claro que la ignorancia es alegría

Debido a que todos viven en su etapa estética, ahí sí que no son falsos”

Cuando no sabía nada de la muerte era feliz, cuando no tenía conocimiento de nada de lo que ocurre en el mundo era feliz, cuando no sabía nada era feliz. Ahora tengo miedo y estoy triste, ahora me preocupa todo lo que está pasando y todo lo que me va a suceder, tengo mucho miedo, necesito ayuda, tal vez atención psicológica, sea lo que sea, quisiera a alguien que pueda preguntarme qué me pasa y pueda contestarle para luego él le dé respuesta a mis dudas; como un Dios, pero que sea real, que sea tangible, que me pueda ayudar y no me atormente diciéndome que me iré al infierno si no hago lo que él me dice. Necesito un amigo, no un dictador celestial.

Cuando era ignorante era feliz, la ignorancia y la felicidad caminan de la mano, caminan juntas todo momento, son como hermanos, tal vez como pareja, no sé qué sean, solo sé que son muy unidos, demasiado unidos.

Hay tres formas de vivir, la forma de vivir por cuestiones estéticas, la forma de vivir por cuestiones éticas y la forma de vivir por la fe.

Vivir por la forma estética es la forma de vivir hipócrita, ya que te enfocas en lo que es bueno, pero contigo, la forma de vivir donde sigues a todos con tal de ser feliz, por un bien.

En esta forma de vivir, solo se es posible si todos tienen la razón o ninguno tiene la razón, ya que así no sales lastimado. Si uno de ellos llegara a tener la razón y los demás no, entonces ese no será feliz, para que pueda ser feliz tendrá que equivocarse, ir a lo que no es real para que así pueda convivir con los demás, aun cuando eso implique que esté equivocado, aun cuando esto implique ir contra sus principios.

Esta forma de vivir es dependiente del dinero: lo hermoso para uno, lo beneficioso para uno, que asquerosa forma de vivir.

La forma de vivir por la fe es simple, hacer todo por cuestión de fe, de creencia, ahorcando a la razón, esta forma de vivir se sustenta en Dios. Que forma de vivir más asquerosa, tal vez, incluso, puede ser más asquerosa que la anterior, aunque no estoy seguro, ambos me dan asco.

La forma de vivir por cuestiones éticas es la mejor forma de vivir que hay, que consta de hacer el bien aun cuando este no implique un bien para uno mismo.

Te lo pongo de esta manera, imagina estar en una junta de negocios o un salón de clases. Ese día, tú por alguna razón, tienes mucho frío, no te encuentras enfermo, solo eres más sensible al frío. Todos los demás tienen calor, bastante, por lo que deciden prender el aire acondicionado. Tú, que tienes frío, te resultará esto malo, te hará sentir aún más frío, por lo que para ti es malo; pero, para los demás, esto es algo bueno, ya que así pueden dejar de tener calor, aunque tú tengas frío. Hay que ser tolerantes con ellos, tienen calor, aunque la tolerancia es hipocresía y todos son hipócritas conmigo.

Una persona estética exigiría que apaguen el aire acondicionado, una ética, al darse cuenta que es el único que está padeciendo frío, procurará llevar un suéter para la próxima vez. Una en la fe directamente no haría nada.

Bien, las personas que viven en la estética son gente ignorante, pero feliz, ya que hacen todo eso con el fin de ser buenos consigo mismo.

¿Qué pasa entonces con la muerte? todos lloran cuando un familiar muere, sufren teniendo en cuenta su propia felicidad, más no la felicidad de la otra persona.

El suicida ya no quiere la vida, el enfermo terminal en el hospital ya no quiere la vida, alguien que ya no quiere la vida, la muerte será su felicidad. Pero los familiares dicen que no lo hagan, porque es algo inhumano y ellos sufrirán, ¿Pueden por un momento dejar de pensar en su felicidad?

La vida no es sinónimo de felicidad para alguien que sufre todos los días, en cambio la muerte es sinónimo de felicidad, es alegría, es emoción, es deseo, es lo que más aspiran para ser felices. Eso no tiene nada de malo, al final, la felicidad depende de los gustos, y los gustos son relativos, por lo que es normal que para alguien la muerte, sea de sabor ácido o picante, pero que le guste tanto, o sin más lo quiera probar, ¿Probar cosas nuevas es algo malo?

Todos son falsos cuando lloran por la muerte de alguien, son hipócritas, no lloran porque la otra persona no puede disfrutar de la felicidad, lloran porque su felicidad depende de ellos. La vida es la mayor enfermedad, la alegría la mayor adicción y la muerte es la cura a todo. Solo muerto todos podemos ser felices. Vivimos en el alma de otras personas, ahora estando muertas es cuando hay que estar felices, su muerte implicaría ser nosotros, de salir, de búsqueda nueva. Tal vez lo mejor sea celebrar la muerte y estar de luto tras el nacimiento de alguien. El nacimiento es condena, la muerte es liberación.

El suicida no tiene problemas, no necesariamente tiene que tenerlos, en dado caso, su mayor problema sería la vida misma.

“¿Por qué tanta la importancia en este aspecto?

¿Por qué tan desesperados por una definición?

¿Por qué tan intrigados en busca de un concepto?

¿Qué enfermedad es la vida que genera tanta adicción?”

Vaya, todo esto he estado desarrollando mientras me bañaba, ahora me encuentro acostado en mi cama, no tiendo a bañarme en las mañanas, pero hoy hace mucho más calor de lo habitual; a pesar de ser Enero, el clima está bastante desequilibrado, en la noche hacía frío y ahora hay calor, en fin, decidí darme un baño. Ahora son las diez de la tarde.

Desde que el niño me hizo esa pregunta, el resto del día estaba perdido, sin saber que hacer, intenté ver un poco de televisión y no sirvió, pretendí dormir un poco y padecí de insomnio ese día, solo 3 horas pude dormir; aunque gracias a eso, pude quedarme pensando más sobre el dilema del suicidio y si este es algo malo o no.

Mi familia dice que desde que empezó este año nuevo he estado muy callado, lo cual no es como parece, es cierto que antes era aún más hablador y sociable, pero era un niño; pasado los 12 años, mi mente dio un giro de 180°. Al entrar a la secundaria y haber perdido a mis amigos de la primaria, y al ver que nadie hablaba con nadie, me di cuenta que somos seres solitarios.

“No creo en dichos finales predestinados

Pero sí solos venimos al mundo, de la misma forma habrá que abandonarlo”

Desde ahí todo cambió, desde que conocí a la hermana de todo ser humano, la soledad.

“La soledad me enseñó a escribir, me enseñó a pensar,

Me enseñó a leer y también a cómo investigar

Del dolor me podría sacar

Pero justo ahí la cabrona dejó de ayudar”

Solo he estado y agradezco eso, así conseguí estimular mi imaginación, lo que soy, siendo incluso muy destacado y raro del salón. En pocas palabras, un nerd.

Desde este punto cambié, me hice más taciturno y eremita, más erudito.

“El precio de la inteligencia es la eterna soledad…”

Ignoré a mis amigos de la primaria, ni siquiera me interesó hacer amigos en la secundaria, aunque algunos me hablaron y se hicieron “conocidos”; en la preparatoria ocurrió lo mismo, y seguramente pasará lo mismo ahora en la universidad.

Así que tengo y tendré mucho tiempo para pensar en el suicidio. Tendré tiempo para estudiar a mí otra hermana, la muerte.

“No ven que desde que nacemos la muerte hace de nuestra hermana

Y solo juega con nosotros con sus manos hasta que esta se cansa”

La duda me carcome, la respuesta debe estar ahí, o tal vez lo tenga ella, o él, o ambos se complementen, ¿Quiénes son esos dos?, ¿Son reales o son una simple broma de mi mente?, ¿Una especie de alter-ego?, ¿O esto es a lo que llaman “esquizofrenia”? Creí que hablar con uno mismo es algo normal, pero parece que al fin alguien me contestó.

¿Quiénes son ellos?, ¿Cómo paso todo esto?

No lo soporto, tengo que saber que sucede cuando voy a ese parque, ¿Son reales o tendré que ir al psicólogo? Bueno, creo que desde que traté de quitarme la vida, debí buscar ayuda.

No puedo más, tengo que saber la verdad, tengo que saber quiénes son.

Tras eso decido bajar para desayunar, mi mamá se va a trabajar temprano, así que, si puede, me deja algo preparado; esta vez no es el caso, así que decido tomar una barra de pan, la parto a la mitad y le pongo un poco de mayonesa, porque no soy fan de esta. Al pan le coloco una rebanada de jamón y queso. No hay nada de beber y no tengo muchas ganas de ir a comprar, a pesar de que la tienda quede cerca de mi casa, cruzando la calle, eso de salir, regresar, comer y luego volver a salir me parece un fastidio, así que tomaré agua del garrafón.

Desayuno bastante rápido, no pienso en nada, en menos de 10 bocados me termino mi torta improvisada, bebo un vaso de agua, paso al baño rápido, tomo mi celular y salgo de mi casa. Olvido enviarle mensaje a mi mamá. Ahora tengo puesta una playera azul que encontré en el cajón, una bermuda y tenis negros que me puse a las prisas, ni siquiera están limpios.

Hoy las calles parecen estar más animadas, tal vez por lo del regreso a clases, aunque no estoy seguro de las demás escuelas, yo entro hasta el 30 de enero, al ser una universidad privada esta no funciona igual que las públicas; podía haber entrado en agosto del año pasado, pero decidí tomarme el resto del año como descanso y entrar hasta enero, según que iba a aprovechar ese tiempo para leer, pero al final casi termino por suicidarme… bueno, no siempre las cosas salen como lo planeas. Hay mucha gente en la calle pasando con compras como libretas, uniformes, zapatos, entre otras cosas. Parece ser que algunos entran mañana a la escuela. Respecto a porque me inscribí en una escuela de índole privada es simple, porque solo son 5 horas de clases en las mañanas, así que tendré mucho tiempo para hacer… nada… vaya…

Ya me hallo inscrito en la universidad, así que solo tengo que esperar hasta el día 30 de enero, no necesito uniforme ni nada importante más que una libreta para apuntes y mi celular, al menos eso fue lo que me dijeron cuando me inscribí.

Mientras pasaba las calles, podía ver a mucha gente pasar con compras; desde niños, adolescentes y gente adulta comprando útiles para los inútiles de sus hijos, aunque miento, si son útiles en algo, como esclavos.

Después de un rato, llego de nuevo a ese parque, aunque ahora veo a unos cuantos niños jugando en los juegos y en el arenero. También puedo observar algunas personas mayores de edad y no tan mayores sentados en algunas bancas. Veo amigos, parejas, diversión y felicidad… ¡hipocresía, todos ellos divirtiéndose y siendo feliz mientras gente sufre!, esto solo me recuerda al gato de la semana pasada.

Viendo a esta gente no puedo evitar preguntarme de donde salieron, aunque hay algunas casas en los alrededores, estas son muy pocas e incluso algunas están vacías. Se pueden ver carteles de: “Se renta” e incluso de “Se vende”.

Me es muy extraño dada las circunstancias, pero sencillamente lo ignoro y decido sentarme en un banco y… ¿Ahora qué?

No sé muy bien porque vine a este lugar, sé que venía a ver a aquellos dos, si es que existen, pero creo que era más que obvio que no iban a aparecer de manera inmediata; al contrario, de ser así, yo tendría miedo, ya que implicaría que de verdad me estoy quedando loco.

Volteo nuevamente a ver toda esa gente y solo pienso que todos ellos no tienen ni idea de la ética, amor y belleza.

Ahora lo único que me queda es permanecer sentado, con la esperanza de que vayan a aparecer, pero son las 10:15 a.m., cuando salí de mi casa eran por ahí de las 10:05 a.m., mi duda es, ¿Cuánto tiempo planeo esperar?, ¿Una hora, dos, hasta la tarde, hasta que anochezca?, ¿O acaso tengo pensado quedarme aquí hasta la mañana del día siguiente si hace falta?

No sé qué voy hacer, no sé qué pensar, ahora solo puedo voltear al paraje, observo que hay una tienda enfrente del parque; que bien, por si me llegase a dar hambre, pero no traje dinero, así que supongo que será en otra ocasión, ahora solo puedo esperar, quedarme aquí sentado viendo, hasta ver qué pasa.

Aprovecho el tiempo para pensar en enviarle un mensaje a mi mamá, pero ella trabaja todo el día, así que es poco probable que llegue ella a la casa antes que yo.

Lo mismo ocurre con mi papá, él por lo general pasa a buscar a mi mamá, así que casi siempre regresan juntos del trabajo. Si mi papá no puede salir a buscar a mi mamá al trabajo, él me envía un mensaje, avisando que no podrá y mi mamá llegará tarde, y él llegará aún más en la noche.

Así que no hay mucho que hacer, observo los niños jugar, algunos incluso comiendo arena, parece que les faltó aire al nacer, solo espero que esos niños no aporten problemas a los demás en el futuro.

Hay otros niños peleando, uno llora. Vaya, ¿No habrá algún niño con desarrollo precoz? Lo dudo, uno de ellos estaría ahora encerrado estudiando.

Respecto al desarrollo precoz, son los conocidos niños prodigios, aunque no son muy diferentes de todos nosotros, solo que ellos no son niños, ellos nacieron siendo adultos, los demás tienen que pasar por todas las etapas, la niñez y la adolescencia, pero a la larga podremos saber y hacer lo mismo que ellos.

Ni siquiera el término inteligente es correcto, en toda la historia de la tierra ha habido muy pocos genios, los demás son solo gente que se pasa el resto de su vida repitiendo lo que ya dijeron los demás. Somos capaces de entender a las grandes mentes, pero eso no nos hace una gran mente, ellos son los inteligentes, ellos lo descubrieron, nosotros solo copiamos. Copiarle a uno es un plagio, pero copiarle a muchos es un trabajo de investigación, que irónico. Si entender fuese lo mismo que ser, entonces yo entiendo como es un Dios, por lo que me volvería uno. Esto, claro, entendiendo a un Dios malo, ya que Dios así es, malo, vengativo y cruel.

Mientras pensaba todo esto estuve manteniendo mis ojos cerrados, después de esa última frase puedo observar a lo lejos a ella, está apoyando su cabeza sobre un lado del muro que rodea al parque, ya que estos no son tan altos; tiene una playera blanca y un mini short, unos tenis blancos y su cabello suelto, no tengo dudas, es ella.

Pero, ¿Qué hago ahora?, ¿Qué debería hacer?, ¿Entonces si es real?

Aun no puedo estar del todo seguro de esto, tal vez mis sentidos o mi razón me están engañando, mejor dicho, es posible que ambos me estén engañando, la vista solo observa a una joven parecida y mi razón hace los toques finales.

No sé qué hacer, tengo dudas, pero ya estoy aquí, no pienso irme, tengo que hacer algo.

Estando ella de espaldas puedo notar que está observando el cielo, se le escapa un suspiro; su cara parece triste, mejor dicho, aburrida, no estoy seguro, soy malo para saber los sentimientos viendo únicamente los rostros.

En un instante apoya su cabeza en el concreto del muro y observa para otro lado, ahora solo puedo observar su cabello negro, no es muy largo, le llega un poco más allá de los hombros.

Como dije, no es momento para huir, estando aquí tengo que saber quién es ella.

Decido levantarme y camino hacia donde se encuentra, no estoy nervioso, estoy preocupado de que ella no sea verdad y esto solo sea una broma de mi mente, aunque ahora sabré por fin que es en realidad. Cada paso que doy me acerca más a ella, no veo cambios, no veo que se haga borrosa, es hasta ahora una persona normal, ya que si fuera producto de mi mente ahora debería notar algún cambio.

Me hallo frente a ella, no parece notar mi presencia, pero ahora, ¿Qué le digo?

No tuve que pensar demasiado, tras unos segundos las palabras salieron de mi boca.

—El suicidio es algo bueno —le digo estando de espalda.

Tras estas palabras voltea rápidamente para ver quién le ha hablado, puedo observar una cara de intriga al principio, pero al verme, esa cara paso de una cara de duda a una sonrisa, pequeña, pero a la vez una gran sonrisa.

—Hola… vaya, así que eres tú.

Me quedo viendo un rato sus ojos, negros como los míos, los de ella están llenos de vida, mientras que los míos están llenos de muerte.

Aun así, no puedo asegurar su existencia, así que decido acercar un dedo para tocar su hombro. La siento físicamente, aunque ahora tendré que sentirla espiritualmente. Para ver a las personas y asegurar su existencia, esta tiene que estar constituido por lo físico y lo espiritual, de lo físico ya estoy seguro, ahora tendré que terminar lo espiritual. No hay dos almas iguales, aunque podemos repetir los espíritus en cuerpos diferentes.

Ahora tiene una cara de intriga, observa que mi dedo la ha tocado, luego me mira a mí.

—¿Qué sucede?

Vaya, ya empezamos con las preguntas. No pienso decir que quiero comprobar que es real.

—Nada.

Quito mi dedo de ella.

—Te tengo que ser sincera, vi que la otra semana estuviste aquí con un niño.

Esa semana se refiere al día del niño y su gato, cuando estaba llorando porque el pobre animal yacía en sus brazos.

—Dime —me dice mientras me observa y realiza una sonrisa, —¿Te agradó mi hermano?

¿Hermano? Ahora que lo pienso son algo parecidos, sus cabellos son muy similares, además de los rasgos como el color y rasgado de sus ojos, incluso el color de piel.

—Ese día tu hermano estaba llorando por la muerte de su mascota.

—Si… —me dice con tono y cara triste, —es una pena lo que le ocurrió a Tito —voltea hacia otro lado.

Sin miedo a morderme la lengua, le pregunto.

—¿Por qué ese día tu hermano me preguntó si el suicidio es algo bueno? Me hizo la misma pregunta que tú me hiciste antes de que me vaya —le digo con cara de molesto y observándola fijamente.

—Vaya, así que esa es la razón por la que saliste corriendo —me lo dice con una sonrisa burlona en su rostro. —Me sorprendió bastante esa acción, ¿Por qué lo hiciste?

Tras su pregunta, simplemente la observo.

—Bueno, no importa —voltea al frente y pone una expresión de indiferencia. —Hace dos semanas, ese día mi hermano estuvo observando por la ventana… justo como ahora —me señala una ventana. Al voltear, puedo ver al niño de aquella vez, sólo lo logro ver de rostro, me está observando a mí y a su hermana. Con esto también puedo concluir que ellos dos viven en este vecindario y en esa casa, una casa de dos pisos blanca con rojo, no es muy diferente a mi casa, la mayor diferencia es el color, que la mía es un color verde pistache.

—Hace dos semanas hizo lo mismo, y hace una semana también hice lo mismo, para estar a mano con mi hermano —esa última frase lo dice con una risita y una sonrisa burlona. —Cuando te fuiste regresé a mi casa, y mi hermano me empezó a molestar y hacer preguntas sobre la situación. Entre la explicación se me escapó la pregunta que te hice hace una semana, el día de la muerte de su mascota, él te reconoció y te hizo la pregunta esperando que la contestaras. Es muy chismoso —esa última oración la dice con cara de fastidiada. Ha de ser muy fastidioso, más con esa curiosidad, incluso diría que da miedo. ¿Cómo fue que se atrevió a hacerme esa pregunta ese día?, ¿Sabe por lo menos que es un suicidio y un suicida?

—Parece que ese día, por la muerte de Tito, se acordó de esa pregunta y por la tristeza no pudo evitar preguntar; aunque también no estoy del todo segura que fue lo que le dijiste, cuando entre a la casa me preguntó sobre si él era el chico con el que hable la semana pasada, le contesté que sí, y cuando le pregunté qué fue lo que te dijo, el simplemente no respondió, incluso hasta la fecha. Tampoco parece como si tu fueras a decírmelo —dice estas palabras con un toque de tristeza en su voz y una cara melancólica.

—Ese día únicamente le dije la verdad. Es hipócrita pensar que la muerte de su gato es algo malo cuando no es necesariamente así, la muerte no es vil, decir que es vil es conocerla, algo que nadie comprende —le digo mientras aparto la mirada con cara de amargura.

—Me dijiste que el suicidio es algo bueno, ¿Por qué? —me dice mientras me hace una mirada burlona.

—La verdad es que aún no lo sé, solamente lo dije para asegurar que seas tú, no estaba seguro de que lo fueras, igual y solo era alguien que se pareciera. Aun no estoy seguro de si el suicidio es algo bueno, llevo estas dos semanas pensando la respuesta a esa pregunta. He dormido poco, entre siestas y la noche, unas cuatro horas, además de que no he comido bien, esa pregunta me atormenta y me aterra desde el día en que conocí a tu hermano —giro mi mirada al suelo.

Se acerca a mí y agarra mi barbilla para levantar mi mirada hacia ella. En su mirada puedo observar como analiza detenidamente mis rasgos faciales, no puedo evitar no hacer lo mismo. El único rasgo característico que ahora puedo observar son sus ojos rasgados. Los demás rasgos de su rostro se podrían decir que son “normales”, refiriéndome a que no hay nada más que destacar, a excepción de su belleza, empero, si sus rasgos no son nada destacables, ¿Qué belleza es entonces la que estoy notando?

—Perdón… veo que tienes muchas ojeras, además de que tu piel se nota amarilla… lo siento, no pretendía provocar esto con la pregunta del suicidio, lo siento… —dice esta frase con cara de arrepentida, piensa que estos rasgos míos son por su culpa. —Nunca creí que una pregunta de este tipo podría provocar esto…

—No te preocupes —interrumpo lo que está diciendo. —Las ojeras no son nada nuevo, por lo general no duermo, intento dormir lo menos posible, detesto hacerlo, es una pérdida de tiempo, incluyendo otras necesidades como la comida, por lo general como dos veces al día. Desde que me hiciste esa pregunta he estado comiendo hasta cinco veces, nada más que con porciones más pequeñas. Por mi piel amarillenta es simple de explicar, no salgo nunca de mi casa, por lo que el sol que recibo es mínimo. Ese día que me viste en este parque y la semana pasada han sido simplemente casualidad, no sé muy bien por qué, pero ese día quise salir a pasear un rato, y luego quise suicidarme —le muestro una sonrisa pequeña.

Tras estas palabras decidimos acercarnos a una banca que estaba algo lejos de nosotros y sentarnos. Ella se sienta a mi lado derecho.

—Es curioso, me he pasado mi vida pensando en la muerte, lo que me ha llevado a dejar de pensar en la vida, a este paso me pasaré toda la muerte pensando en la vida, llevándome a nunca saber que es cada uno. Pensar en la muerte en la vida y pensar en la vida en la muerte, no implica conocer alguno, implica no conocer ninguno…

“La vida era hermosa, tal vez aún puede ser así

Pero no le preguntes a un filósofo, ellos sólo lo han pensado más no experimentado”

Hay un pequeño silencio entre los dos. Mientras vemos una pareja de ancianos pasar enfrente de nosotros, los más cercanos a la muerte. —Ya lo tengo claro, no es un día más, es un día menos para todos.

—¿Por qué siempre ves el lado malo de las cosas?, ¿Por qué siempre piensas en la muerte?

Bueno, ya empezamos con la sesión de preguntas.

Ella pone sus manos en sus rodillas se inclina ligeramente hacia el frente viéndome con cara de duda esperando la respuesta.

—Para ambas preguntas solo digamos que alguien tiene que hacerlo. Primero, “¿Por qué siempre veo el lado triste y malo de las cosas?”, simple, no todo es feliz, así que intentar ver siempre la felicidad no tiene sentido. Alguien tiene que ver el lado malo de las cosas; ya que, si alguien no lo hace, el otro lado tampoco puede existir. Para que tú puedas exclamar que eres feliz, es porque alguien tiene que haber visto el otro lado, y de algún modo, tuvo que tener que comunicarlo; de lo contrario, tu no sabrías que es la felicidad, no la conocerías, no existiría la palabra; ya que al no existir lo malo, entonces lo bueno se vuelve norma y sería algo normal, pero somos capaces de ver las diferencias de lo bueno y lo malo, todo debido a que, o bien, ya hemos visto el lado vil, o alguien nos ha comunicado el lado malo. Lo único que hago es ver el lado dañino de las cosas para comunicarlo y así otros puedan decir que son felices, de lo contrario, no existiría dicha palabra. Aunque el precio de este hecho es la misma tristeza, estar aquí de manera interna y no salir, porque al hacerlo, la felicidad no existiría —al terminar mi explicación, veo por el movimiento repentino de sus ojos que tiene muchas dudas, tal vez he dado muchas vueltas a la respuesta.

—En resumen, veo el lado malo de las cosas porque alguien tiene que hacerlo, para que la felicidad exista como tal y no sea una norma. Esto implica que estaré siempre en la tristeza con el objetivo de que los demás estén en la felicidad. Si no hay tristeza, no hay felicidad. Ahora aquí la pregunta es, ¿Quién es el hipócrita?, ¿Seré yo, porque al ver este lado, no existe la felicidad como norma, siendo el mejor de los casos?, ¿O ellos por ser felices a cambio de que otros no lo sean, para que dicha palabra “felicidad” sea real? —realiza una especie de sonrisa de incomodidad, parece no entender lo que dije.

—Creo que te entendí, aunque no sé cómo contestar… ¿Y respecto a la segunda pregunta? —me recalca la cuestión.

—Alguien también tiene que pensar en la muerte, que en la vida ya muchos están pensando en ella. Para que la muerte exista tiene que haber vida, para conocer la vida hay que conocer la muerte. Es un dualismo, los dos no se entienden por sí solos, debemos estudiar a los dos al mismo tiempo para conocer a ambos. Una de las razones es esa, estudio y pienso en ella para que la muerte y la vida puedan conocerse. Muchos filósofos y científicos estudian la vida, aunque muy pocos, por no decir ninguno, estudian la muerte. Yo estudiaré y pensaré en la muerte para que los que estudian y piensan en la vida puedan saber qué es la muerte. Aunque esto tiene un problema, bastante grande se podría decir; y es que pensando la vida no podemos saber que es la vida, para saber qué es la vida hay que vivirla. Y para saber qué es la muerte hay que morir, eso que hacen los filósofos me molesta bastante, hablando de la vida, creen saberla; más sin embargo se han pasado toda su vida pensándola, ninguno la ha vivido. Es como el poeta hablando del amor y solo la ha escrito, nunca lo ha sentido ni vivido en sí, que por obvias razones pensar no es lo mismo que vivir…

“Tanto que hablan de la vida filósofos me causan dolor de cabeza

Tanto hablan de la vida y se creen expertos en el tema

Tanto creen saber de ella por lo que según han pasado

¿Cómo saber de la vida si solo lo han pensado más no experimentado?”

—decido estirar mi espalda contrayendo mis escápulas hacia atrás.

—Pero la muerte y la vida puede expresarse también en otros aspectos, como en dibujos o novelas; además, no creo que sea necesario investigar los dos para entenderlos, creo que simplemente buscándolos aparte podemos saber cada uno —me dice con una cara de seriedad y una postura arrogante.

—Los dibujos, la música, los libros, el arte… nada de eso refleja la realidad…

“¿Cómo definir un solo campo y no buscar su contraparte?

La vida puede ser inefable, aunque nadie asegura que también lo sea la muerte

Es cierto que ambas pueden expresarse en obras de arte

Pero también ambas se pueden vivir en carne propia, ¿Por qué no adelantarse?”

—le contesto con la última frase incitándole a suicidarse, al final, me preguntó si el suicidio es algo bueno, si quiere saber la respuesta, lo mejor será que lo pruebe en carne propia.

Me está interpretando, parece que no sabe qué decir, parece que mi respuesta la dejo con más dudas de las que ya tenía. Cuanto más sabes, más averiguas que no conoces nada y, por ende, alguien que sabe tiene más dudas que alguien que no sabe.

—Dijiste “una de las razones”, eso significa que hay más razones para pensar en la muerte, ¿Cuáles son las otras razones para pensar en la muerte? —tras un largo silencio me vuelve a hacer una pregunta.

—Hay otra razón por la que pienso en la muerte y es que no quiero morir, no quiero hacerlo, tengo miedo; miedo de cerrar los ojos y que pasen uno, diez, mil, un millón, un eón… y yo… simplemente no vuelva a nacer, ese sentimiento me da pavor, no quiero morir, no quiero… —tras esta última palabra siento como sale una lagrima de mi ojo izquierdo, desde la posición en que está, dudo que la vea; aun así, decido girar mi cabeza hacia el lado izquierdo, dándole la espalda, mientras hago el giro de la cabeza aprovecho para limpiar la lágrima de mi ojo.

Tras cinco segundos de silencio y manteniendo mi cabeza girada, decido continuar con la explicación de mi respuesta.

—No solo mi muerte y mi no despertar, en general, el miedo de morir y no volver a ver a mamá y papá, mis familiares… a todo aquel que amo… simplemente no quiero eso, tal vez por eso razón lo mejor es no amar… —decido tomar una pausa de unos cuantos segundos para ordenar mis pensamientos respecto a lo siguiente que iba a decir.

—No entiendo, ¿No sería esa una razón para no pensar en la muerte?

—No me has dejado terminar —le digo mientras volteo a verla, no hay evidencia de la lágrima de hace un rato, mejor dicho, eso espero.

—Perdón, continúa.

—Me da miedo morir y me da miedo que los demás mueran y jamás poder volver a verlos… ahora, la muerte no es independiente, no está sola, la muerte nos acompaña a nosotros, hace de nuestra hermana, pero la misma muerte tiene una hermana que, igual que ella misma, está vinculada con nosotros desde que nacemos, me refiero al tiempo. La muerte y el tiempo son nuestras dos principales hermanas… —puedo ver que ella me hace una seña para que pare, parece que tiene otra duda.

—Espera, antes que continúes, ¿Por qué hermana y no madre, padre o hermano?, ¿Por qué en femenino?, ¿Y por qué nos acompaña desde que nacemos y no antes o después?

Vaya, nunca creí que a eso se iba a referir su pregunta.

—Digo en femenino por una simple razón, ¿No es acaso las mujeres quienes dan la vida? —asiente con la cabeza. —Entonces, por ende, ¿Quién es la única persona con el derecho de quitar la vida? De quitarnos nuestra vida… —puedo ver que está pensando un poco antes de responderme.

—¿Una mujer…?

—Así es —le contesto con asertividad.

—¿Pero por qué hermana y por qué nos acompaña desde el día en que nacemos?

Observo que aún quedan algunas dudas por aclarar con respecto a esto.

—Simple, la vida y la muerte no existen hasta que nacemos, ¿Por qué? Porque no hay aún un ser para darle vida, un ser vivo, y al no haber vida, tampoco puede existir un ser para darle muerte, un ser muerto, y al no ocupar un espacio en el mundo, tampoco ocupa un lugar en el tiempo. Como no existimos, nuestra vida, muerte y el transcurso entre estos dos, el tiempo, no existen. Si existiera antes que nosotros sería madre, y si existiera después de nosotros sería hijo; pero no, antes nosotros no existimos, por ende, la vida, la muerte y el tiempo no existen y, cuando dejamos de existir, la vida, la muerte y el tiempo también dejan de existir. Ahora, ¿Quién puede nacer al mismo tiempo que nosotros?

—…¿Nuestros hermanos…?

—Así es, pero, recordemos que la que da vida es la mujer, y la muerte y el tiempo también han de ser una mujer; por lo que no son hermanos, si no, más bien, hermana —al ver su cara parece tener una expresión de duda y burla.

—Ahora, hay un filósofo que dice, que cuando estamos vivos, la muerte no está y nosotros sí, y cuando ella está presente, nosotros no, porque ya estamos muertos. Esto lo dijo el filósofo Epicuro. Eso me parece una insensatez. Simplemente no me parece lógico que la muerte exista antes que nosotros y mucho menos después de nosotros, ya que la muerte y la vida es una percepción, y la única percepción total es la nuestra. Esta simplemente no puede no estar con nosotros y estar con nosotros cuando no estamos porque simplemente no sería muerte. Esta está con nosotros desde que nacemos, simplemente esta hermana nuestra está jugando con nosotros hasta que se cansa. Cuando se aburra de nosotros ella nos matará, pero, ella no se da cuenta que, junto con la vida y el tiempo, son percepciones de este individuo, no es como esas bacterias o parásitos en tu cuerpo que saben que, si una de ellas se atreve a matarte, mueren todas. Ella no es consciente que con tú muerte, su vida y la de las otras dos corren peligro, ella no sabe que es una percepción parcial para los demás pero total para ella y para el individuo con quien se relaciona, no sabe que cuando te mate, se matará a sí misma y a las demás, al tiempo y a la vida —paso mi vista hacia el cielo para descansar un poco. —Ahora, regresando a la pregunta principal, te pregunto, ¿Te gusta la clase de matemáticas?

—…A decir verdad, me gusta un poco la clase de matemáticas.

—¿Qué clase no te gusta?

—Diría que la clase de educación física, no me gusta que los maestros me pongan a correr, incluso podría decir que odio esa clase, ¿Por qué?

—¿Cómo se comporta tu hermana, el tiempo, cuando estás en esa clase? —volteo a verla, ahora tiene una cara de duda e interés a la vez, parece querer saber más.

—Lento, siento que veo el reloj y son las 8:10 minutos, y cuando vuelvo a verlo, creyendo que ya es la hora de que termine la clase, puedo ver que solo han pasado 5 minutos —me dice con una cara de fastidio, parece estar imaginándose estar en las clases de educación física.

—Exacto, lento. Ahora, cuando te pones a pensar en la clase, cada segundo volteas al reloj y piensas que se acabe, ¿Qué sucede en tu mente? —le digo mientras la observo y le hago una ligera sonrisa.

—Pasa aún más lento, incluso diría que, de 8:10 minutos, pasa a retroceder unos 10 minutos quedando como las 8:00, jeje… —me dice esto mientras libera una ligera risa tras su pequeña broma.

—Exacto, mientras más piensas, el tiempo pasa más lento. Mientras más te enfocas en algo y deseas que este termine más rápido, el tiempo parece pasar más lento. Mientras más deseas que termine y a esto le incluyes que no te gusta lo que estás haciendo, parece que el tiempo se hace eterno. —le digo mientras la volteo a ver.

—Sí, tienes razón, eso pasa muy a menudo con aquellas cosas que no nos gustan o con cosas que odiamos —cierra los ojos, pone su mano en la barbilla y asiente.

—Por esa razón es que pienso tanto en la muerte —tras esa frase me levanto y me estiro. Ella me observa aún con cara de duda.

—No quiero morir, pero tendré que hacerlo, lo único que puedo hacer es alargar el tiempo, ¿Cómo?, haciendo que no me guste la vida ni la muerte, odiando a dos de mis hermanas y pensando todo el tiempo en ellas para que, mi otra hermana, el tiempo, me castigue haciendo el tiempo más largo y así evitando que mi hermana, la muerte, se canse y siga jugando conmigo, que me castigue, que me regañe ella y la vida, junto con el tiempo. Pienso en la muerte y en la vida para que el tiempo pase más lento y así el momento en que tendré que morir se hará más eterno, dándome la sensación de estar viviendo más tiempo, aunque sea una ordinaria percepción e ilusión y, si me llegara a gustar de nuevo la vida, simplemente buscaré un nuevo maestro. Un día menos de vida y no un día más de vida, porque cada día que pasa, la muerte, más se aburre y se cansa de nosotros —digo todo esto mientras me mantengo dándole la espalda.

—Entonces, ¿Por qué ese día te querías suicidar?

Parece que ya es costumbre mía irme sin decir nada, por lo que empiezo a caminar hacia mi casa.

Antes de que me aleje demasiado de ella hasta el punto de que no me escuche, decido girar mi cabeza hacia atrás y paro en seco para decirle algo más.

—¿Te parece bien que te responda esa pregunta la siguiente semana? Junto con la pregunta de que si el suicidio es algo bueno —le digo y vuelvo a girar mi cabeza hacia adelante.

Empiezo a caminar a mi casa y oigo a ella gritar.

—¡Si! ¡Nos vemos la siguiente semana!

Vaya mujer, la próxima semana le preguntaré su nombre…

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