—Hola mi niña —Marisa acarició mi mejilla y yo me removí en la cama—. Despierta flojita, tus padres ya van a desayunar.
—Tengo sueño —murmuré llevándome las manos a mi cara para taparme el rostro.
—Eso te pasa por llegar tarde —Marisa me regañó y yo reí—. Ve a bañarte, por mientras te haré tu desayuno favorito.
Escuché sus pasos y luego la puerta cerrándose. Abrí los ojos con dificultad por la luz que entraba por la ventana ya que Marisa siempre abre las cortinas antes de despertarme.
Destapé mi cuerpo y me puse de pie para dirigirme al baño y darme una buena ducha. Al terminar, me puse mi crema favorita en el cuerpo y un sérum facial de Lancôme.
—Por fin, pensamos que nunca bajarías —mi papá alzó sus cejas.
—Buenos días, madre, buenos días padre —me senté en mi puesto de siempre y le di las gracias a Marisa cuando llegó con un capuchino, frutas picadas y una omelette.
—No me gusta nada que vayas a la casa de tu amiga, ¿es totalmente necesario? —lo miré y asentí. He dicho muchas veces que si es necesario, pero Jeffrey Carlson es muy terco.
—Le prometí a Chyler que le enseñaría a modelar. No seas exagerado, sólo voy algunos días.
Bueno, eso era lo que había tenido que inventar para que mis padres no sospecharan lo que hacía en las noches.
—¿No puede venir ella? Después de todo tú le estás haciendo un favor.
—Padre, te dije que Chyler no tiene auto —quise poner los ojos en blanco, pero no lo hice—. A mí se me hace mucho más fácil ir, además no me molesta para nada.
—Está bien, espero al menos que algún día la invites a comer. Me gustaría conocerla, es la única amiga que jamás nos has presentado —mi madre le dio un sorbo a su café mientras me miraba.
—Las otras que conocen no son mis amigas de verdad, sólo conocidas y modelos con las que de vez en cuando he tenido que trabajar —me encogí de hombros—. Nunca he traído a Chyler porque ni ella ni yo hemos tenido tiempo, pero lo haré pronto.
La verdad es que Chyler no estaba para nada interesada en conocer a mi familia ya que sabe que son muy distintos a ella y no quiere sentirse inferior, pero conozco a mis padres y hermana y sé que a pesar de tener mucho dinero ellos no son así.
—Ya es tarde, tengo que ir a la empresa —mi padre miró su reloj y se puso de pie—. ¿Te juntarás con Irina y Silvina hoy?
—Sí, iremos a un spa —mi madre le contestó—. Supongo que terminaré a tiempo para ir a buscar a Camilla a la escuela.
—Si no puedes me avisas y mando a David.
—¿Quién es David? —fruncí mi ceño.
—Mi nuevo asistente —se acercó a mi madre y la besó —. Me voy, nos vemos en la tarde —acarició mi cabeza y se fue.
Tomé un pedazo de frutilla con el tenedor y me lo llevé a la boca mientras miraba a mi madre reír a carcajadas.
—Irina está loca, quiere que vayamos a un lugar especial para depilar nuestras partes íntimas.
—¿Cómo especial?
—Es un lugar donde los hombres que depilan son strippers —me miró esperando mi reacción y yo hice una cara de asco.
—Dudo que a mi padre le guste que unos strippers te vean tu... cosa
—Tampoco lo haría, que ordinariez más grande.
Horas más tarde...
—Muchas gracias, Marisa, ¿por qué no me acompañas? Te he visto caminar de un lado al otro todo el día, descansa un rato —llevé mi boca a la pajilla de la limonada que me había traído.
—No puedo mi niña, tengo que ir a hacer unas compras ahora —me dio una sonrisa amable y se alejó.
Marisa ha vivido en nuestra casa desde que tengo tres años. En realidad, es como una abuela para mí, jamás me ha dado la espalda cuando la necesito, y no me refiero a cosas tontas como que me traiga el desayuno, me lave la ropa y mierdas así, me refiero a que puedo contar con ella cuando necesito hablar con alguien de cosas personales que no puedo hablar con mamá, mi hermana y menos mi padre.
Obviamente ella no sabe de mi trabajito en el Nightclub, eso jamás podría contárselo, aunque le tenga mucha confianza.
Será algo que llevaré guardado hasta mi tumba
Me salí de la piscina y caminé hasta donde estaba mi toalla. Me acosté en ella y saqué los tirantes de mi bikini para que no me quedaran marcados al broncearme.
Cerré los ojos y suspiré relajada.
Hoy no tenía nada que hacer, no tenía una sesión de fotos ni un evento con grandes marcas.
Muchas veces me arrepiento de no haber entrado a la universidad cuando salí del colegio, pero la verdad no había ninguna carrera que me gustara, y no iba a entrar a estudiar cualquiera.
Llevo un poco más de un año en esto del modelaje. A mis 20 he estado en las portadas de bastantes revistas de moda como Bazaar, Elle, Cosmopolitan y Marie Claire. Jamás en Vogue, pero sé que puedo lograrlo.
El tono de llamada de mi celular hizo que se acabara mi momento de relajo. Gruñí y tomé el celular para ver qué persona había sido la culpable. Mi padre.
—Alyssa, necesito que me hagas un favor.
—¿Qué pasa padre?
—Se me quedaron unos documentos en mi escritorio y los necesito urgente, ¿puedes venir a dejármelos a la empresa?
—¿Tú asistente no puede venir?
—Si David estuviera disponible lo mandaría a él, hija. Por favor, tengo que pasarle esos documentos a un amigo que estará acá en quince minutos.
—Está bien, me cambio de ropa y voy.
Estacioné mi auto y me bajé de inmediato. Creo que llegué un poquitín tarde.
Caminé con rapidez y saludé al guardia para luego entrar al ascensor. Se abrió y arreglé mi vestido mientras veía como la secretaria me miraba con los ojos bien abiertos.
—Que bueno que llegó, su padre está adentro con el caballero —reí nerviosa mientras asentía y caminaba hacia la oficina de mi padre. Di unos golpecitos en la puerta y entré sin esperar un pase.
—Lamento la demora, había mucho tráfico —hablé mientras miraba a mi padre y la espalda de su amigo ya que estaba frente a él.
—Alyssa, que bueno que ya estás acá. Te presento al empresario Mikkel Hummel, el será mi nuevo socio —el tal Mikkel se dio la vuelta.
Los documentos se me cayeron de las manos al verlo, me puse de cuclillas para tomarlos mientras intentaba taparme el rostro con mi cabello.
Cerré los ojos con fuerza mientras mordía mi labio inferior nerviosa. Me puse de pie nuevamente y lo miré con la sonrisa más natural que pude darle en ese momento.
Era el hombre por el que me saqué la peluca, y estoy segura de que él también me había reconocido.
—Mucho gusto, Alyssa. Por fin puedo conocerte, Jeffrey me ha hablado mucho de ti —se acercó a mí y tomó mi mano para dejarme un beso húmedo en ella mientras me miraba fijamente a los ojos de forma sensual.
Claramente no era un caballero como la secretaria me había dicho, era muy guapo y joven comparado con los otros amigos de mi padre.
Pero en esta ocasión hubiese preferido encontrarme con un viejo canoso y no con este pedazo de Dios griego que lamentablemente sabe mi secreto
Moví rápidamente mi mano con una sonrisa incómoda y me alejé de él para acercarme a mi padre.
—¿Necesitas algo más?
—No, muchas gracias por traerme los papeles —negó y se los entregó a Mikkel—. Ahí está todo, léelo y en la cena me dices si está correcto.
—Claro, a las 7 estoy en tu casa —le sonrió y yo me atraganté con mi propia saliva.
—¿Irá a cenar con nosotros? —miré a mi padre y el asintió. Intenté ocultar mis manos sudorosas y bufé supuestamente apenada—. Oh, que lástima, hoy tengo cosas que hacer. No podré estar con ustedes, tengo que juntarme con un fotógrafo —mentí esperando que me creyeran.
—Cancela cualquier plan que tengas. Quiero que toda mi familia cene con mi nuevo socio. Ahora será como de la familia, lo verán muy seguido por casa.
Miré de reojo al nuevo socio de mi padre y quise gruñir al ver su expresión burlesca. Maldito.
—Veré qué puedo hacer. Tengo que irme —le di un beso en la mejilla a papá y le sonreí a Mikkel para caminar con rapidez hacia la salida, pero paré el paso al escucharlo hablar.
—Te acompaño, tengo que ir a mi empresa a resolver unos asuntos —puse los ojos en blanco sin que me vieran y lo miré asintiendo—. Que tengas buen día, te veo en la tarde —se despidió de mi padre con una apretada de manos y me siguió el paso. Me despedí de la secretaria al igual que él y en completo silencio nos adentramos en el ascensor para apretar el botón con el número uno.
Me aferré con fuerza en el fierro que estaba a mi lado mientras me miraba en el espejo.
—Esto realmente me tomó por sorpresa. Ayer te me hiciste algo familiar, no sé cómo no me di cuenta de que eras la chica de la foto que tiene Jeffrey en su escritorio. Me había hablado mucho sobre ti, pero nunca nombró que eras bailarina en un nightclub, sólo que de vez en cuando hacías unos trabajitos como modelo, así que supongo que él no tiene ni la menor idea de lo que su hijita hace.
Mordí el interior de mi mejilla molesta por uno, que su voz me guste tanto, y dos, porque me estaba sacando completamente de mis casillas.
Lo miré con cara de pocos amigos y me puse frente a él quedando a solo unos centímetros de distancia.
—Pobre de ti que le digas algo. Firmaste un contrato, Bellamy no estará nada feliz si no lo cumples. Es una mujer con mucho carácter, cuidado.
—Pensé que Bellamy era nombre de hombre, ¿por qué le habrán puesto así?
Fruncí el ceño. ¿Qué se yo?
—No sé, le iré a preguntar a sus padres y ahí respondo tu pregunta. Estúpido —murmuré lo último sabiendo que me iba a escuchar.
Cruzó sus brazos sobre su pecho y alzó una ceja.
—Frente a tu padre eres una chica muy distinta, hasta pareces buena.
—Lo soy, soy muy buena con la gente que me cae bien y no se entromete en mi vida privada. Si te comportas sólo como el nuevo socio de Jeffrey Carlson no vamos a tener ningún problema, pero si me molestas te haré la vida imposible, recuerda que gracias a mi padre tengo el mismo dinero que tú, si no es que más. Me molestas, te molesto, te portas bien conmigo, me porto bien contigo. ¿Te parece?
—Quién iba a pensar que la dulce hija de Jeffrey era así en realidad, me sorprendes bastante, Alyssa —acercó sus manos a mi cabello y tomó un pequeño mechón para jugar con él—. Definitivamente te ves mucho mejor sin esa peluca.
El ascensor se abrió haciendo que me separara rápidamente de él. Le di una última mirada y caminé al estacionamiento de forma ruidosa por mis tacones.
Esto se lo tengo que contar a Chyler
•
Estacioné mi auto afuera de la casa de mi amiga y salí dejando la puerta casi giratoria. Tenía rabia, ese hombre me va a quitar toda la tranquilidad que tenía hasta el momento. Es realmente peligroso que un conocido de mi padre sepa mi secreto, en cualquier momento puede abrir la bocota y contarle lo que su hija mayor hace en las noches. Si esto se sabe estoy segura de que saldré en todas las revistas y programas de farándula, lo que no sería bueno ni para la reputación de mi padre ni para la mía.
—¡Chyler! ¡Señora Hinton! ¡Abran! —grité estresada al ver que nadie salía. Entiendo que la señora Hinton no me escuche, ya que es una señora de edad, pero mi amiga está joven aún como para que esté quedando sorda como su madre.
—¡Ya voy, loca! —escuché el grito de Chyler. Unos segundos después salió con una toalla enrollando su cuerpo y con cara de preocupación. Ups, creo que se estaba bañando—. ¿Qué pasó? ¿Te hicieron algo?
—Aún no, pero pueden hacerme algo pronto —tomé su mano y entré a la casa ya que los vecinos la estaban mirando con mala cara al verla solo en toalla. Se sentó en el sofá mientras yo caminaba de un lado a otro con las manos en la cabeza.
—No entiendo nada y me estás mareando. ¿Puedes dejar de moverte? explícame qué está sucediendo.
—¿Te acuerdas de ese chico atractivo... bueno, muy atractivo, que fue al nightclub ayer? —la miré esperando que asintiera, pero frunció el ceño—. El que me dijo que me sacara la peluca.
—Pfff... hubieses dicho eso antes, chicos atractivos van todas las noches —se encogió de hombros—. ¿Qué pasa con él? ¿No te lo puedes sacar de la cabeza? Ya sé que estaba guapísimo, pero no es primera vez que ves a un hombre así de guapo en el nightclub.
—Hoy tuve que ir a la empresa de mi padre para llevarle unos papeles que tenía que entregarle a su nuevo socio —Chyler alzó sus cejas esperando que contara la parte interesante—. ¡Su nuevo socio es ese chico! ¡Mikkel Hummel!
Abrió la boca y se tapó el rostro con un cojín.
—Dime que no te reconoció... si lo hizo estás en serios problemas, tú lo sabes —quitó el cojín y me miró expectante.
—Se hizo el tonto cuando estábamos con mi padre, pero después entramos al ascensor y me dijo lo impresionado que estaba por saber que la hija de su socio trabaja en un lugar como ese —me senté a su lado y suspiré nerviosa—. Y eso no es lo peor, hoy va a ir a cenar a mi casa, ¡a mi casa!
—Estás muerta, dudo que no diga ni una palabra. No te conoce, no te tiene aprecio y no le interesa si dice o hace algo que puede arruinarte la vida.
—Gracias, eso me tranquiliza bastante —dije irónicamente mientras golpeaba su hombro. Me lo devolvió—. ¿No está tu madre?
—No, fue a visitar a una amiga y lo agradezco. Se hubiese asustado mucho con tus gritos de loca, dabas miedo.
—Perdón, me desesperó que no salieras a abrirme la puerta —apoyé mi cabeza en su hombro—. Ya debo irme, tengo que prepararme mental y físicamente para esa cena del terror. Deséame suerte, porque la voy a necesitar.
En la noche...
Subí el cierre de mi vestido negro que me llegaba dos dedos más arriba de las rodillas. Se ceñía a mi cuerpo como una segunda piel y tenía un pequeño escote adecuado para la ocasión.
—¿Por qué tenemos que cenar con ese señor? —Camilla entró a mi habitación y se acercó a mi tocador para ponerse uno de mis labiales.
—No sé, papá quiere que lo conozcamos mejor ya que al parecer lo veremos seguido por acá —me acerqué a ella y le acomodé un poco el cabello—. Y no es un señor, debe tener pocos años más que yo —vi como alzaba su ceja y me miraba coqueta por el espejo.
—¿Es guapo? ¿Es del tipo de chicos que te gustan?
—Yo no lo encontré muy guapo, pero feo tampoco es —me encogí de hombros claramente mintiendo.
Mi hermana no era tonta, tiene 17 años, está en su penúltimo año escolar y estoy segura de que ha tenido más novios de los que yo he tenido en toda mi vida.
Aunque bueno, cualquiera va a tener más novios que Alyssa Carlson
Solo he tenido dos novios, y ni siquiera sé si el segundo cuenta ya que duramos poco menos de un mes. Con el primero estuve seis meses, íbamos en nuestro último año escolar y con suerte nunca me he arrepentido de haber estado con él. Era muy bueno conmigo, pero teníamos planes muy distintos y yo no iba a dar mi brazo a torcer. Él quería que siguiéramos juntos al graduarnos, pero la verdad yo no estaba interesada en seguir con alguien que conocí en mis años escolares, ya que sabía que lo más probable era que no resultara lo nuestro fuera del colegio.
—Si lo veo y está guapo me voy a dar cuenta de que te hiciste la tonta porque te gustó —me dio una última mirada burlesca y se fue al escuchar una voz que ella no conocía, pero yo sí. Al parecer el invitado ya llegó.
Me miré por última vez en el espejo y suspiré. Espero salir viva de esta cena.
Bajé las escaleras con lentitud mientras pensaba qué cara poner al verlo. No quería sonreírle mucho ya que me vería muy falsa, pero tampoco quiero estar con mala cara porque sé que mis padres (en especial Jeffrey) se molestarían conmigo.
Vi su gran espalda con un traje negro y tragué duro.
Si por detrás se ve bien no quiero ni imaginarme como se ve de frente
Se dio media vuelta al escuchar mis tacones y me miró de arriba a bajo con una pequeña sonrisa. Bajé el último escalón y le sonreí y levemente, se acercó y tomó mi mano para dejar un beso en ella.
—Un gusto volver a verte, Alyssa.
—Igualmente señor Hummel.
Caminamos hacia la mesa y me senté al lado de mi hermana, quedando lamentablemente frente a Mikkel.
—¿Cuántos años tiene? Se ve muy joven, mi padre suele traer socios de su edad o más viejos aún, usted parece recién salido del colegio.
Mordí mi labio inferior para evitar no reírme por el comentario de mi hermanita.
—Camilla... —mi madre la fulminó con la mirada.
—Tengo 25 y gracias, que bueno saber que me veo mucho más joven —vi su sonrisa y quise acercarme a su boca para ver si sus dientes eran perfectos de cerca también.
Cinco años mayor que yo, que interesante
—No quiero ser imprudente, pero Alyssa y tú harían una muy linda pareja, ¿no creen? —Camilla miró a mis padres con una sonrisa. Mi padre alzó sus cejas y rió nervioso.
—De hecho sí, estás siendo bastante imprudente hijita —le dio una mirada de desaprobación y luego miró a Mikkel—. Lamento el comentario desubicado de Camilla, es una adolescente que no sabe lo que dice.
—No se preocupe, tengo buen sentido del humor, esas cosas no me molestan para nada —se encogió de hombros restándole importancia.
—Me imagino que Mikkel tiene mujer, así que no digas esas cosas —mamá le dio un sorbo a su copa de vino.
—No, no tengo mujer. Estoy soltero hace mucho —me miró de reojo y yo me atraganté al notar su tono coqueto. Espero que solo yo me haya dado cuenta de eso.
Tomé un poco de agua mientras sentía la mirada de todos sobre mí.
—Necesito ir a mi habitación, vuelvo en un segundo, permiso.
Me paré de la mesa y subí las escaleras con las mejillas calientes. Entré a mi habitación y me tiré en la cama.
¿Es mi idea o me está coqueteado? No, supongo que solo me está molestando. Maldito.
Tomé mi celular y le envié un mensaje a Chyler.
"Se ve caliente como el infierno, ayuda"
Reí al ver su respuesta "Me gustaría estar ahí para ver eso, te envidio"
Volví a dejar mi celular sobre la cama y me puse de pie. No podía demorarme mucho, no quería ser mal educada.
Salí de la habitación para caminar hacia la escalera, pero una mano en mi antebrazo me lo impidió. Entramos al baño y cerró la puerta con cautela.
—¿Qué estás haciendo? Vamos a tener problemas si nos ven juntos acá, así que suéltame —intenté abrir la puerta pero no me dejó.
—Te ves hermosa con ese vestido, pero te prefiero con la lencería negra de ayer —puso su mano en mi cintura y se la quité molesta.
—¿Te puedes callar? Deja de molestarme
—¿Quieres que le cuente tu secreto a tus padres? —alzó sus cejas y cerré los ojos al ver como se acercaba—. No te portes mal conmigo, me demoro un segundo en arruinar tu imagen.
—No te atreverías.
—¿Quieres apostar? —bajó su mano lentamente y la puso unos centímetros más arriba de mi trasero.
—Por favor no digas nada, el nightclub es el único lugar donde no tengo que actuar como una chica perfecta e inocente —abrí los ojos y lo miré de manera suplicante.
—Yo estoy dispuesto a no decir nada —se encogió de hombros y yo suspiré aliviada—. Siempre y cuando yo gane algo guardando tu secreto —terminó la frase y me salí de su agarre enojada. Claro, nunca iba a hacer algo gratis.
—¿A qué te refieres? Estoy segura de que dinero no quieres, pero no me imagino qué quieres ganar.
—Tú estarás disponible para mí siempre que yo lo quiera; algún día querré ir a cenar y tú vas a ir conmigo felizmente, viajaré y tú de vez en cuando me acompañarás. Todo esto en secreto, y prometiéndote que no te quiero para dama de compañía o algo así, sólo quiero joderte un poco y sé que estar conmigo no será mucho de tu agrado. Tú aceptas esto y yo a cambio guardo tu secreto.
—No hay comparación, es muy distinto callar tu bocota a tener que viajar contigo a quien sabe dónde —me crucé de brazos enojada—. Yo tengo que hacer muchas cosas y tú solo guardar un secreto, no es justo.
—Es así de fácil, ¿aceptas o no?
Llevé mis dedos al puente de mi nariz y suspiré frustrada. Este hombre podía ser todo un bombón físicamente, pero habla y se le desaparece todo lo tentador.
—Acepto, voy a acompañarte a ciertos lugares y haré alguna que otra cosa que me pidas, pero no te aproveches. Nada de obligarme a darte besos o cosas peores, ¿entendido?
—Entendido, Alyssa —la forma en la que dijo mi nombre hizo que mi piel se erizara.
¿En qué me metí?